Sunday, February 1, 2026

La Promesa

 

Por supuesto que la promesa siempre ha existido en todo sistema social, pero la novedad es que desde el momento en que el sistema capitalista   emerge la promesa pasa a ser parte esencial de su funcionamiento  económico... invertimos dinero con la promesa de ganancias futuras, trabajamos con la promesa de un salario mas alto, compramos un artefacto electrónico con la promesa de un acceso mas fácil a lo que queremos, etc. Según McGowan, el futuro encarna un tipo de satisfacción que el presente no puede ofrecer y que depende de la inversión en el sistema capitalista. Se acumula mas capital para algún día tener suficiente, se acelera el proceso de distribución para aumentar las ganancias futuras y uno compra para descubrir un placer potencialmente satisfactorio. Cualquier sensación de satisfacción con la condición actual tendría un efecto paralizante en cada de una de estas áreas económicas.

 

Y este, según McGowan, es el mismo problema que afecta la esperanza revolucionaria al participar de la lógica que intenta refutar. Y la consecuencia de seguir tal lógica es que nunca llegamos a ser tan revolucionarios como creemos ser. Desde Charles Fourier hasta Antonio Negri la idea de un futuro mejor ha impulsado a la izquierda en su critica del capitalismo. Jacques Derrida, por ejemplo, enfatiza la promesa emancipatoria que sustenta toda su política deconstructiva. Si la promesa promete esto o aquello, dice, ya sea que se cumpla o no, o que sea incumplible, necesariamente existe y, por lo tanto, cierta historicidad por venir.

 

 Es precisamente esta inversión en la promesa lo que debe abandonarse, junto con la insatisfacción inherente a ella.

 

¿Pero, no es el caso que romper con la promesa de un futuro mejor es teoréticamente insostenible si queremos mantener una postura critica? ¿como se podría ser critico sin tal promesa? Mas aun... ¿cuál podría ser el posible fundamento de la critica?

 

No hay una satisfacción mas profunda, ni mas autentica, que supere los antagonismos de la sociedad ni las fallas de la subjetividad, dice McGowan, a pesar de la promesa revolucionaria. No necesitamos creer en un futuro repleto de satisfacciones mas profundas para rechazar el capitalismo. La alternativa al capitalismo esta dentro del mismo capitalismo. La vara de medir para la critica no es la promesa de un futuro mejor, sino la estructura subyacente del capitalismo. La identificación o reconocimiento de esta estructura proporciona la clave para el surgimiento de una alternativa. El dominio capitalista depende de que no reconozcamos la naturaleza de su poder. Si nos concentramos, no solo en los horrores y defectos del capitalismo, sino en la satisfacción que lo acompaña podríamos entender la influencia que tiene en los que viven dentro de su estructura. Y el punto de partida de esta influencia o poder es la relación del capitalismo con el deseo. Es a nivel psíquico en donde descubrimos como realmente funciona el capitalismo.

 

Desde la perspectiva capitalista es indiferente que cultura lo germino y que cultura lo nutre. Lo verdad es que trasciende toda cultura y ofrece recompensas psíquicas radicalmente diferentes a las que ofrecen las culturas particulares. Su esencia es la acumulación. El sujeto capitalista es un sujeto que nunca tiene suficiente y busca continuamente mas y mas. U proyecto de acumulación incesante que se construye irónicamente en base a la obtención de un objeto final que va a proporcionar la satisfacción máxima y el fin de la acumulación. Es en este sentido que la imagen del fin del capitalismo esta implícita en su estructura. Pero si este fin no llega y el sistema perdura es porque este objeto de satisfacción total que el sujeto quiere, en ultima instancia, no existe. El fin ultimo de la acumulación, no importa a que aspecto del sistema se refiera, es inalcanzable. El productor debe producir mas para ganar mas dinero, el distribuidor debe distribuir mas para maximizar las ganancias y el consumidor debe consumir mas para encontrar el objeto verdaderamente satisfactorio. En cada caso la falta de acumulación suficiente esta inscrita en el sistema  y, paradójicamente, es la fuente de la satisfacción que este  le ofrece al sujeto. Con toda la variedad que encontramos en el universo capitalista, la única constante es el mandato de acumular que opera en la psique de cada sujeto capitalista. Cualquier lucha en contra del sistema capitalista debe comenzar con la inversión psíquica en la promesa de acumulación que este requiere. El vinculo entre el capitalismo y la psique proporciona la clave para comprender su atractivo.

 

La cosa va mas o menos así. El capitalismo exige la acumulación y promete una satisfacción que no puede proporcionar. Este fracaso tiene su origen en la estructura de la psique del sujeto  y en la forma en que este encuentra satisfacción. La psique, aunque parezca extraño, se satisface inconscientemente  al no lograr su deseo y el capitalismo le permite al sujeto perpetuar esta fracaso, creyendo al mismo tiempo que persigue su éxito. Un sistema que permite visualizar la posibilidad de una satisfacción que estructuralmente es inalcanzable, y a la vez permite que la verdadera fuente traumática de nuestra satisfacción permanezca inconsciente. El sujeto desea el objeto, pero la verdadera fuente del deseo no es el objeto, sino la ausencia del objeto. Esta doble situación crea un sistema con un poder de permanencia desmesurado, un sistema que pareciera estar escrito en nuestra estructura genética.

 

Pero, a pesar de todas las apariencias, el capitalismo no es el resultado de la naturaleza humana. Los apologistas que insisten en este punto lo hacen para mantener la idea de que tal sistema es inevitable. Asociar el capitalismo con la naturaleza humana es un gesto ideológico, pero la impresión de que el capitalismo encaja con nuestra forma de desear no es completamente ideológica. Es cierto que el atractivo psíquico del capitalismo esta relacionado con la naturaleza de la subjetividad humana, pero esta subjetividad en si misma es antinatural, una función no de procesos naturales, sino de una disyunción con el mundo natural. Si bien el desarrollo del capitalismo no fue necesario, es posible, sin embargo, comprender su auge y permanencia en términos de una psicología humana dispuesta a involucrarse en este sistema.

 

Si somos capitalista no es por ser animales, dice McGowan, sino porque estamos fundamentalmente alejados de nuestra animalidad. La mercancía no satisface una necesidad natural, sino un deseo distorsionado por el significante, la palabra, que es el medio que define las interacciones humanas. En lugar de sentir hambre y comer la manzana mas cercana, el humano buscara una satisfacción que trasciende la manzana a través de la manzana. Una manzana nunca es suficiente. En el mundo de la significación, la no coincidencia de la manzana consigo misma se vuelve evidente y la manzana empírica deja de resultar satisfactoria. Como objeto de necesidad, la manzana es solo una manzana y puede satisfacer la necesidad. Pero después de la introducción del significante, la auto división de la manzana le permite significar algo mas allá de si misma... lo que es jugoso y delicioso, lo que aleja al medico, lo que connota el pecado original, el logo de una compañía digital, etc. Un suplemento que se adhiere en la forma de significante, un exceso irreductible al objeto. Y este exceso unido a la manzana le produce una satisfacción al sujeto que una manzana por si sola nunca puede lograr.

 

El mundo se nos aparece como un conjunto inmediato de elementos dispuestos para que los percibamos como queramos en donde el significante permanece en la sombra. Pero es este, aunque no lo percibamos, el que distorsiona lo que percibimos y modifica los elementos con los que interactuamos. Cada objeto adquiere el matiz que le otorga el sistema de significación. El objeto de necesidad se convierte en objeto de deseo. Pero, desde el momento en que el sujeto se enfrenta a objetos divididos, nunca puede obtener un objeto que le permita realizar su deseo. Aunque el capitalismo no puede dar tal objeto, lo que hace es transformar la imagen del objeto. Como mercancías, los objetos se presentan como un todo. El capitalismo no elimina la división del mundo que se refleja en la significación, la distancia que separa el significante del significado, pero la presenta como un obstáculo contingente, no necesario, para ocultar su estructura inherentemente traumática.

 

Producimos o consumimos mercancías adicionales para realizar nuestro deseo definitivamente, pero el problema es que nunca logramos esta realización, de la misma manera que usamos otros signicante para definir un significante, otras palabras para definir la palabra, sin resolución final. Aunque es evidente que una palabra siempre lleva a otra, no lo es tanto en el caso de la mercancía. Y, sin embargo, al igual que la palabra, una mercancía siempre lleva a otra, sin una satisfacción final... ¿por que?

 

Según Lacan, la perdida originaria del objeto, digamos, de completitud, como ilustra el mito religioso de la  de la expulsión del Paraíso, es lo que orienta el deseo del sujeto, aunque realmente nunca tuvo tal objeto. En el capitalismo la perdida del objeto adquiere un estatus sustancial y accesible en la forma de la mercancía. De acuerdo con esto nuestra menesterosidad es un hecho empírico, en lugar de uno ontológico. Pero no para Freud. En “Mas allá del principio del placer” comienza a concebir al sujeto  a través de su perdida constitutiva. El sujeto encuentra satisfacción, dice, en repetir la perdida y su satisfacción es inseparable del fracaso. Extraño... ¿cierto? Porque, por supuesto, nadie se propone fracasar conscientemente. La consciencia se orienta en torno a proyectos que aspiramos alcanzar y si fracasamos es solo una cuestión contingentes que tratamos de remediar intentándolo de nuevo. Sin embargo, inconscientemente, dependemos del fracaso para nuestra propia satisfacción. Es la ausencia del objeto y solo su ausencia lo que lo hace satisfactorio. Una vez que lo obtenemos empieza a  perder su atracción y empezamos a desear otro objeto.  La ausencia nos anima y nos impulsa a actuar de una manera que la presencia no puede. Sin esta ausencia seriamos incapaces de actuar y careceríamos del impulso, incluso, para suicidarnos.

 

La inversión en la promesa  de obtener con éxito el objeto ausente, de lograr la completitud y ultima satisfacción con la mercancía adecuada, es esencial para la perpetuación del capitalismo. Si el antiguo producto proporcionara esta satisfacción, el capitalismo simplemente dejaría de funcionar. Su adherencia a la fantasía del éxito, a expensas de la necesidad del fracaso, es esencial para su funcionamiento. La ilusión de la promesa debe permanecer irrealizable. Si la vieja mercancía no nos satisface, la promesa de la nueva por venir mantiene viva la fantasía.  

Cuando reconocemos que ningún objeto  proporcionara la satisfacción máxima, dice McGowan, es cuando podremos desligarnos psíquicamente del sistema capitalista y rechazar el papel que jugamos en su incesante reproducción. Este rechazo, por supuesto, no derriba el capitalismo, pero es la condición necesaria para una política revolucionaria.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, January 25, 2026

Barcos fantasmas


Las gaviotas

Grises

Se

Trasforman

En

Olas

Que

Ahuyentan

A

Barcos fantasmas

Que

Solo

Pescan

Peces

Que

Sonríen. 

 

Nieves.


Sunday, January 18, 2026

La nueva Roma

 

El secuestro de Nicolás Maduro ha sido el momento en que Estados Unidos se ha convertido oficialmente en Roma.

 

Esta es la historia. Las bombas no solo estallaron en Caracas sino que también estallaron en el sistema internacional. Es el momento en que la incursión imperial en contra de un estado soberano, por segunda vez, captura a su presidente y lo transportó a suelo estado unidense como trofeo de guerra. Esto no es la ejecución de una ley, ni una intervención humanitaria. Es simplemente conquista belica y finalmente lo cambia todo. Es el entierro formal y definitivo del sistema westfaliano que, de una u otra manera, ha regido las relaciones internacionales desde 1648. El principio de soberanía estatal, la idea de que las naciones tienen autoridad suprema dentro de sus fronteras territoriales, fue simplemente borrado del mapa a la 1:50 a.m. hora local.

 

Obviamente, el sistema westfaliano no es perfecto, pero ha proporcionado el marco legal y diplomático que limito el que las grandes potencias simplemente invadieran las naciones mas pequeñas para arrestar a sus lideres. En el inicio de este nuevo año, Estados Unidos acaba de liquidar este marco. Piensa solo lo que esto significa. Si Estados Unidos puede capturar un jefe de estado en suelo extranjero porque no le gusta su gobierno... ¿qué impide que otro estado con el poder bélico suficiente haga lo mismo? ¿qué cualquier potencia reclame jurisdicción policial en cualquier lugar del planeta? No es difícil ver a lo largo de la historia como las normas democráticas se erosionan y se convierten en practicas imperiales con el apoyo o el silencio de los electores nacionales y las declaraciones ambiguas de la mayoría de los lideres internacionales. El patrón siempre es el mismo y hoy lo vemos desarrollarse en tiempo real. Según Fukuyama Roma, que es el ejemplo clásico, no se convirtió en un imperio de la noche a la mañana. Según va la historia ocurrió gradualmente, con cada expansión justificada por preocupaciones de seguridad. Cada violación de las normas existentes se explicaba como necesaria para mantener el orden. Cada acto de conquista se presentaba como una acción defensiva. El Senado romano seguía reuniéndose. Pero Roma dejo de ser una republica y se convirtió en algo completamente distinto. Esta transformación, dice Fukuyama, esta ocurriendo en Estados Unidos ahora mismo. Y la madrugada del Sábado 3 de Enero marco el momento sin retorno. Al normalizar la captura de lideres extranjeros, no solo se esta cambiando la política exterior. Se esta cambiando la naturaleza del propio Estado. Los imperios requieren instituciones, valores y relaciones entre gobiernos y gobernados diferente de las repúblicas. El derecho internacional desde hace bastante tiempo ya estaba bajo presión, que se violaba aquí o haya según la conveniencia,  pero lo que ocurrió en Venezuela representa finalmente su completo abandono... la Carta de las Naciones Unidas, las Convenciones de Ginebra, la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, todos los marcos legales que han regido el comportamiento internacional desde la Segunda Guerra Mundial ahora son meros pedazos de papel.

 

Si los problemas internos de Estados Unidos, sea la droga, la inmigración o el petrodólar justifican incursiones militares en contra de jefes de estados extranjeros, entonces, todas las naciones de América Latina, Asia y Africa se convierten en blanco legitimo de los aparatos bélicos estadounidenses. El precedente, como nota Fukuyama, es catastrófico, no porque apunta específicamente a Maduro, sino porque establece que las preocupaciones internas de estadounidenses prevalecen sobre la soberanía internacional. Esto no es el estado de derecho. Es la ley del mas fuerte, que no es ley en absoluto.

 

Lo que debiera preocupar fundamentalmente a los estadounidenses en estos momentos es la contradicción fundamental entre imperio y democracia que operan con principios incompatibles. La democracia se basa en el consentimiento, la igualdad ante la ley y la gobernanza responsable. Los imperios se basan en la dominación, la jerarquía y el ejercicio arbitrario del poder, que hace imposible mantener instituciones democráticas dentro el país porque las instituciones, practicas y mentalidad necesarias para la dominación imperial eventualmente corrompen la gobernanza nacional. El mismo aparato militar y de seguridad utilizado para capturar lideres extranjeros se vuelve disponible para fines políticos internos. Los mismos argumentos legales utilizados para justificar acciones en el extranjero se vuelven disponibles para su aplicación interna. Si las fronteras internacionales no limitan la acción del gobierno estadounidense... ¿por qué deberían hacerlo las fronteras constitucionales? Este es el patrón histórico de como mueren las republicas, algo que ya vemos directamente en las ciudades del país y simbólicamente en las calles de Minneapolis. 

 

Ahora bien. Mas allá de las implicaciones militares, esta intervención establece la guerra económica, digamos el saqueo de las riquezas naturales y la piratería en el mar del caribe, como practica habitual. Los activos petroleros de Venezuela son incautados, sus reservas internacionales confiscadas y sus relaciones comerciales cortadas. Otros países observan este estrangulamiento económico y empiezan a tomar medidas para proteger sus activos, relaciones comerciales y sistemas financieros lo que en el fondo implica un rápido alejamiento del comercio denominado en dólares, sistemas bancarios alternativos y bloques económicos diseñados específicamente para excluir la influencia estado unidense. Sus cimientos económicos de poder global, la hegemonía del dólar, el control de la banca internacional y la integración con los sistemas comerciales globales va a empezar a erosionarse rápidamente a medida que las naciones busquen protección de la guerra económica.

 

Como nota Fukuyama, el paralelo histórico mas cercano de lo que esta sucediendo no es Alemania en la década de 1930, ni Rusia en la década de 1990.  Es Roma en el siglo 1 a.C, cuando las instituciones republicanas persistieron mientras las practicas imperiales tomaban el control. Augusto mantuvo el Senado mientras concentraba todo el poder real en las instituciones imperiales. Las formas de gobierno republicanas continuaron durante generaciones, mientras que en la realidad la dominación imperial dominaba. Los romanos apoyaron estos cambios por la promesa de prosperidad y seguridad. Los estadounidenses lo hacen por la misma razón. La constitución se mantendrá, el Congreso continuara reuniéndose y las elecciones seguirán celebrándose. Pero el poder real se concentrara en instituciones imperiales que no reconocen restricciones legales sobre su comportamiento, sea nacional o internacional. La retirada de Estados Unidos de la participación global deja un vacío internacional que difícilmente puede ser llenado... la Naciones Unidas se vuelven irrelevante cuando un miembro poderoso ignora su carta, los tribunales internacionales pierden sentido y las obligaciones de los tratos se vuelven arbitrarios o se abandona por conveniencia política, que termina eventualmente en caos global. Este no será un mundo mas estable ni más seguro. Es un regreso a la competencia imperial que produjo dos guerras mundiales, con la diferencia de que ahora la capacidad bélica  disponible es totalmente diferente. La combinación de ambiciones imperiales con alcance tecnológico global crea la posibilidad de una verdadera dominación mundial de manera que los imperios anteriores no pudieron lograr. Pero también movimientos de resistencia global con acceso a las mismas tecnologías. El resultado no será una administración pacifica, sino un conflicto asimétrico constante a escala planetaria.

 

Lo ocurrido en Venezuela, segun Fukuyama, representa un punto de no retorno porque sienta precedentes que no pueden revertirse mediante procesos políticos normales. Una vez que se normaliza la captura de jefes de estado extranjeros, no se puede simplemente decidir volver a respetar la soberanía cuando convenga. Una vez que se demuestra que el derecho internacional no significa nada no se pueden reconstruir los marcos legales con buenas intenciones. El daño institucional es permanente porque se basa en la capacidad demostrada y no en la autoridad legal. Todos los lideres mundiales saben que Estados Unidos puede usar y usara la fuerza militar contra ellos si la política interna estadounidense lo exige, independientemente de quien ocupe la Casa Blanca. En el comienzo de un nuevo año no tenemos buenas noticias. Entramos en un sistema internacional pos liberal donde relaciones de poder reemplazan los marcos legales, donde las esferas imperiales reemplazan a los estados soberanos y donde los conflictos constantes reemplazan los acuerdos negociados. Lo que lo reemplace será algo mucho mas antiguo y mas violento. El fin de la ley, el fin de la soberanía y el fin de la idea de que la fuerza no da derecho. La mayoría de los imperios de la historia fueron apoyados por sus poblaciones, porque las políticas imperialistas trajeron riquezas, seguridad y prestigio. Los ciudadanos estadounidenses han venido haciendo lo mismo desde hace bastante tiempo, sin considerar que los costos han sido asumidos por poblaciones extranjeras que no tienen voz en las decisiones imperialistas.

 

El subjefe de Gabinete Stephen Miller declaro en CNN que “vivimos en un mundo en el que puedes hablar de todo lo que quieras sobre las sutilezas internacionales y todo lo demás. Pero el mundo real esta gobernado por la fuerza y el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo. Somos una superpotencia. Y bajo el presidente Trump, nos comportaremos como una súper potencia”. Respondiendo al New York Times Trump expreso que solo su “propia moralidad es lo que potencialmente podría limitar sus poderes globales” agregando que “no necesita el derecho internacional”.

 

El  final de la historia puede que no sea el punto Omega del que hablaba Teilhard de Chardin, ni la sociedad sin clases de Marx, ni mucho menos la democracia liberal de Fukuyama, sino, así como vamos, la autodestrucción humana causada por el holocausto nuclear o la destrucción ecológica.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, January 11, 2026

Relleno de recuerdos


Freire

En

La sarten

De

Berenjenas moradas

Las hojas

Amarillas

De

Mis

 Otoños

Rellenas

Con

Los recuerdos

Que

Guardo

En

El refrigerador

De

Mi mente. 

 

Nieves.


Sunday, January 4, 2026

El ironista

 

¿Como pasaste el fin de semana? Enfermo y en cama. Pero, ahora que se ha reanudado la semana laboral, me siento mejor.

 

¿Ironía? Tal vez... Y si hay alguna duda es porque el termino es bien difícil de definir y el diccionario no aclara mucho las cosas. A través del tiempo se ha aplicado a diferentes fenómenos y, al igual que el sarcasmo, lo podemos encontrar por todas partes, muchas veces confundiéndose con conceptos como coincidencia, paradoja, sátira y parodia.  

 

Cuando nos topamos con conceptos problemáticos como este el filosofo austro-británico Wittgenstein uso la noción de parecido familiar. Los miembros de una misma familia, dice, se parecen mas entre si que a otros que no son parte del clan. Puede que no compartan la misma nariz, estatura o constitución, pero tienen un numero de semejanzas que tomadas en conjunto sugieren que un individuo dado es parte de una familia en particular. Esta noción es la que mejor puede servir para entender porque una situación particular o una construcción verbal es irónica, a pesar de sus diferentes formas.

 

De partida podríamos decir que usamos la ironía y el sarcasmo mayormente para decir cosas que no queremos decir. Un lenguaje figurativo que por milenios ha sido parte de la poesía, la literatura y la retorica. Un lenguaje que se desvía del significado literal del hablante al igual que la metáfora, la exageración o la hipérbole.  

 

Sócrates, que usa varios estilos argumentativos, es bien conocido por alegar ignorancia de un tema en particular para extraer las suposiciones y creencias de su interlocutor, táctica conocida como “ironía socrática”... la pretensión intencional  de ignorancia.  Otras formas, como nota el psicólogo y lingüista Roger Kreuz, son la “ironía dramática” que se refiere a la discrepancia entre los estados de conocimiento de los espectadores y los del personaje de un drama u otro tipo de obra de ficción, como en Edipo Rey en donde el público sabe lo que Edipo no sabe. Mientras el busca al asesino de su padre irónicamente descubre  que es el mismo quien lo asesino. Un recurso parecido encontramos en Romeo y Julieta. Romeo cree que Julieta esta muerta y se suicida desesperado, mientras que el publico sabe que Julieta solo esta drogada. Esta ironía dramática, material de la tragedia, también se puede usar para lograr un efecto cómico, como en la farsa. Personajes disfrazados, casos de identidad equivocada e incluso viajes en el tiempo han sido empleados de esta manera. Superpuesta hasta cierto punto a la ironía dramática es la ironía cósmica o ironía del destino que pone el énfasis en el papel que juega un universo indiferente, o incluso malévolo, que busca frustrar nuestras esperanzas y deseos. El agente responsable de esto puede variar pero el resultado es el mismo... dioses caprichosos como en los poetas griegos, un ser supremo según escritores cristianos o simplemente la naturaleza, el destino y la casualidad, como en la filosofía de Hegel y su discípulo Heinrich Heine. Eventos que son extrañamente coincidentes, conmovedores  o simplemente inconvenientes... “enfermo y en cama el fin de semana, pero ahora justo que tengo que trabajar me siento mejor”.

 

Diferente es la ironía situacional en donde nos encontramos con acontecimientos inesperados... “compre un IPhone el día anterior al lanzamiento de un nuevo modelo”... o resultados negativos auto infligidos o impuestos externamente... el compañero de trabajo que se burla de un colega por ser torpe, pero luego tropieza y se cae. Esta ironía, sin embargo, es algo confusa y no parece haber una clara línea divisoria entre situaciones que percibimos como irónicas y las que no lo son.

 

En la ironía verbal un hablante dice algo diferente de lo que piensa... ¡Que clima maravilloso estamos teniendo!... durante una tormenta eléctrica, como expresión de molestia o decepción por la inclemencia del tiempo. Aquí debe entenderse lo contrario de lo que se dice. Uno de los problemas con esta ironía es cuando el significado previsto del hablante es ambiguo, especialmente en una conversación con extraños en donde los participantes carecen del conocimiento de uno y otro que les ayudaría a determinar la intención irónica. El terreno común es importante para comprender el uso del lenguaje en general y puede ayudar a comprender porque la ironía verbal se entiende en algunos casos y falla en otros, lo que indica que hay una  doble audiencia tanto en la ironía socrática, como en las otras, una que oirá y no entenderá y otra que entenderá que hay mas de lo que el oído recibe. No es extraño entonces que la ironía y el sarcasmo se usen mas frecuentemente entre conocidos, el circulo intimo, que entre extraños. Es este circulo intimo el que colapsa cuando la ironía verbal, al igual que muchas otras cosas, se hace parte del mundo en línea que, con la perdida del contexto, transforma este medio en un pobre sustituto de la conversación, dejando harto que desear... los intercambios no suelen ocurrir en tiempo real, carecen de las sutilezas de la comunicación cara a cara y claramente es bastante pobre para transmitir cualquier tipo de matiz emocional, lo que constituye un problema para las comunicaciones con intenciones no serias o para distinguir con precisión entre una intención irónica o sarcástica y las que tienen un significado literal. Por eso, después del emoticono y kaomoji, símbolos con la intención de transmitir expresión emocional en línea, Japón introdujo el emoji, palabra que deriva de “imagen” y “carácter”, que se usaron por primera vez en la década de los 90s  y se estandarizaron en el 2010 cuando se integraron en el Unicode que actualmente contiene cerca de 3,100 emoji, convirtiéndose en parte integral de la vida comunicativa. Sin embargo caras irónicas o sarcásticas especificas no aparecen en este repertorio. La recomendación es el uso de “cara con monóculo” o “cara guiñando un ojo” para la ironía y “cara al revés” o “cara con los ojos en blanco” para el sarcasmo.

 

La ironía no es solitaria y parte del tiempo la pasa en compañía con semejantes que   poseen una turbia reputación, aunque su relación con ellos es obscura, como en el   sarcasmo, su gemelo diabólico con doble rostro. Uno inclinado a la hostilidad y el otro al humor descrito por Oscar Wilde, según se dice, como la forma mas baja de ingenio y la mas alta de inteligencia. Esta, podríamos decir, es una forma de humor con la intención de infligir dolor al señalar las fallas y debilidades de los demás. Si esta lloviendo y alguien dice...“que clima tan agradable estamos teniendo” es ironía. Pero si la persona que comenta el clima se dirige al meteorólogo que prometió un día  asoleado, claramente tiene la intención de burlarse de el que prometió un buen día. Aquí la presencia de una victima es un elemento critico para distinguir el sarcasmo de la ironía que puede no tener victimas o puede tener una o muchas. Si nadie esta siendo insultado, no es sarcasmo. Etimológicamente la palabra deriva del griego, sarkasmos, que significa comentario burlón o hiriente y sarkazein, traducido como desgarrar la carne como un perro.

 

En resumidas cuentas, argumenta Kreuz, la resemblanza familiar, aquello que potencialmente conecta todas las diferentes formas de ironía, es la pretensión. El ironista finge ser una persona ignorante e imprudente que solo pretende pronunciar palabras de elogio, desprecio o ignorancia. La simulación, sin embargo, puede no ser necesaria ni suficiente para determinar si una declaración es irónica, pero puede servir como pista de que se pretende algún significado no literal.

 

Desde tiempos inmemoriales hasta hoy el humor, la sátira y la parodia han proporcionado medios efectivos para la protesta no violenta y la ironía verbal es una herramienta eficaz para todas ellas, por lo que no es de extrañar que todos los regímenes autoritarios o dictatoriales como lo fue el de Pinochet en Chile ayer, el de Corea del Norte hoy y el fundamentalismo religioso de todos los tiempos tienden a prohibir o encarcelar a quienes hacen uso de estos recursos verbales.

 

El futuro de la actitud irónica, sin embargo, puede que este asegurado, pero la ironía como concepto coherente, no tanto. El termino se ha asociado igualmente con el humor como con la agresión y los debates continuos sobre si una declaración  en particular es irónica o sarcástica sugieren que existe una confusión considerable. Al igual que todos los términos el concepto de ironía no se ha escapado de su propia  evolución, especialmente en el ámbito de la critica literaria. Cuando esto ocurre los términos se deforman de tal manera que empiezan a abarcar una multitud de sentidos diferentes y nadie parece estar de acuerdo con su significado.

 

Y esto es lo que ocurre con la ironía. Su uso se ha ampliado a tal punto que su significado es, a menudo, ambiguo. Puede usarse como sinónimo de coincidencia, paradoja, sátira y parodia.

 

Ciertamente la ironía se superpone con todos estos conceptos, por lo que un cierto grado de intercambiabilidad no debería sorprender.  

 

Nieves y Miro Fuenzalida.

 


Saturday, December 27, 2025

Las aspirinas metafísicas

 

El ser

Se

Ayuda

En

Sus dolores

De

Cabeza

De

Angustias

Existenciales

Con

Las aspirinas

Metafísicas. 

 

Nieves.

Sunday, December 21, 2025

No hay lucha de clases... ¿o hay?

 

 De acuerdo al concepto teórico de Marx la lucha de clases  es la tensión o antagonismo que existe en la sociedad debido a la competencia de los intereses socioeconómicos entre los individuos de diferentes grupos... ¿Esta tensión o antagonismo ha desaparecido hoy día o desaparecerá en algún momento?

 

El fin de la lucha de clases, como algunos proclaman, es un mito bien conveniente... “sociedad sin clases” decía John Major. “La lucha de clases se acabo” repetía Tony Blair. Marx esta muerto y enterrado, proclama el neoliberalismo. Hoy vivimos en la sociedad sin clases, repiten los políticos. Todos somos productores y consumidores, dicen las Corporaciones... ¿No es esta la visión que la elite financiera  trata de vender en el mercado ideológico? La prolongada crisis de la economía global y el desempleo masivo, las deudas estratosféricas  y la estagnación de los salarios  alrededor del mundo, agravados con la pandemia, trae de vuelta la critica de Marx... “el sistema es inherentemente injusto y auto destructivo”.  El sistema inevitablemente empobrecerá a las masas  en tanto que la riqueza mundial se concentrara  en unas pocas  manos  que causara crisis económicas y agudización de los conflictos entre ricos y pobres. La acumulación de la riqueza en un polo será al mismo tiempo la acumulación de miseria, agonía, esclavitud, ignorancia, brutalidad y degradación mental en el otro...  ¿Alguien podría negar que esto no esta ocurriendo? Entre 1983 y 2010, el 74% de las ganancias en EEUU fue al 5% , mientras el 60% sufrió una disminución en sus ganancias. Una situación que  se repite a través del mundo.

 

Los trabajadores buscan mejores condiciones... ¿pero, la lograran dentro del sistema? Según el economista norte americano Richard Wolff “la diferencia  de ingresos esta provocando un nivel de tensión nunca visto durante  mi existencia”. Y es esta diferencia  la que Marx predijo y la que trae la lucha de clases de vuelta. La ferocidad de esta lucha  la podemos ver hoy día mismo en las calles de Francia, Grecia y Chile, en las factorías chinas y en la disfuncionalidad del sistema político norteamericano. La tensión es la misma, no importa la fuerza  política en el poder, sea la izquierda o la derecha, socialistas o neoliberales, democráticos o autoritarios.

 

El concepto de clase es tan importante que su definición determina  como se entiende y lleva a cabo la acción social. Su debate teórico es una cuestión practica, tanto para los activistas como para los teóricos. Lejos de ser inofensivo es, por el contrario, un concepto peculiarmente explosivo y peligroso. A pesar de todos los intentos que el neoliberalismo ha hecho para negarlo, muchos miembros del mundo corporativo reconocen las clases y la lucha de clases a tal punto que Warren Buffet, uno de los ejecutivos mas ricos del mundo, orgullosamente proclama que “hay lucha de clases y es mi clase, la clase de los ricos, la que esta ganando” .

 

El espectro de la lucha de clases de alguna manera también se introduce en la academia y círculos políticos, aunque estos evitan el análisis marxista tradicional y  mayormente  usan el lenguaje de clases para referirse a estilos de vida, ingresos económicos o categorías ocupacionales, desconociendo las relaciones de poder y dominación basadas en las instituciones económicas capitalistas. Para ellos, las clases en sentido marxista ya no existen y en su lugar encontramos una proliferación de pequeños dueños de propiedades, negocios, acciones y dinero en los fondos de pensiones. La lucha por los derechos civiles y la acción afirmativa de grupos de mujeres y minorías raciales y culturales ha reemplazado las luchas basadas en posiciones de clase. Si esta tiene todavía algún sentido para ellos es uno separado radicalmente de la teoría marxista. La idea de que la contradicción básica es entre capitalistas y proletarios, según Francis Fukuyama, ha sido resuelta en los países de economía avanzada lo que hace a la teoría marxista obsoleta.

 

Un pequeño grupo de teóricos agrupados en torno al Marxismo Analítico y al Pos-estructuralismo todavía hablan de clases en sentido marxista, aunque manteniendo una actitud critica hacia su tradición que, al  final, termina destruyendo el principio central de la teoría marxista de clases, creando en su lugar alternativas que en la practica lo empobrecen. Los pecados capitales del marxismo según esta critica son el fundacionalismo, el reduccionismo, el materialismo, el economismo, el estructuralismo, el objetivismo, el universalismo, el teleologismo, el eurocentrismo y el esencialismo. Otros Pos-marxistas (David Harvey, Daniel Bensaid, Leo Panitch) critican la idea de que la contradicción capital-trabajo sea la contradicción central y la mas poderosa escisión social y que la clase trabajadora, como agencia de las transformaciones socialistas, necesita ser problematizada. Lazzarato, del grupo autonomista de Italia, sostiene una posición similar. Lo que todos ellos comparten es el escepticismo acerca del poder de la clase proletaria para guiar la lucha anticapitalista.

 

Es curioso este escepticismo justamente en el momento en que hay una guerra de clases al interior de cada país y entre países en la forma de medidas de austeridad, ataque a los salarios, al estándar de vida, a los derechos democráticos de las masas, al asalto imperialista a las regiones mas débiles del mundo, al control completo de la clase capitalista sobre los medios de producción y subsistencia y de sujeción  de la clase trabajadora a niveles de total explotación a escala mundial. Según Raju Das, profesor de economía política radical de la Universidad York en Toronto, lo que en algún momento fue un instrumento teórico para entender el mundo social de una manera rigurosa y para su posible transformación a través de un proyecto político ha sido sometido  a un continuo ataque intelectual, velado o abierto. El consenso, desde el colapso de la Unión Soviética, es que los filos del marxismo se han mellado y su legado intelectual es mas o menos inservible.

 

Este ataque a la teoría de clases es, en el fondo, un ataque a la clase trabajadora.

 

Obviamente hay otros grupos y segmentos sociales aparte de las clases, pero esta es la determinación primaria de cosas como la comodidad material o la capacidad económica para llevar una vida sin privaciones esenciales y sin discriminación racial o de genero. No todas las sociedades son iguales y difieren según el lugar y el tiempo, según su desarrollo económico y cultural y según su historia política. Pero, la base explicadora común a todas ellas es que poseen un sistema de clases que puede ser objeto de un análisis objetivo que revela la explotación de clases como característica clave de todas estas sociedades. Esta centralidad de las clases, según Marx, no significa exclusividad, ya que dentro de la totalidad social ellas interceptan a nivel concreto con todas las otras identidades. Las relaciones no clasistas (raza, etnicidad, genero, etc.) necesitan ser consideradas seriamente porque la explotación clasista de razas y géneros es la que causa mas sufrimiento.

 

Las clases, como nota Raju Das, tienen mucho que ver con el poder, no el poder del que habla Foucault, que ciertamente existe, sino el poder en sentido material, digamos, aquel que se da en la esfera del intercambio, la producción y la distribución y, sobre todo, en el manejo de los asuntos comunes de la sociedad, incluyendo el ejercicio de los mecanismos represivos. La clase capitalista tiene poder sobre la propiedad, la forma en que ella es usada en los lugares de trabajo y en la  sociedad en general. La clase trabajadora no tiene poder o uno muy reducido en todas estas áreas. Hablar de clases, entonces, es hablar acerca de la unidad de las relaciones de los procesos económicos y del poder político a nivel de grupos mayoritarios. En sentido marxista la clase es primariamente una relación enraizada en la producción, el intercambio y las relaciones de propiedad y no una posición del sujeto. Lo que el análisis de clase muestra es como los mecanismos mas generales que configuran la vida de grupos específicos de individuos los definen de acuerdo a sus relaciones de propiedad y producción y como estos mecanismos benefician a una clase mucho mejor que a otra. En todas las sociedades de clase, no importa la forma que adopte, el hecho concreto es que el control efectivo sobre los medios de producción esta en las manos de una minoría que controla el excedente social.  

 

Lo que distingue al capitalismo de los otros sistemas, por ejemplo, es la relación empleador/empleado que implica un intercambio de salarios o sueldos por la capacidad del empleado para trabajar por un cierto periodo de tiempo de acuerdo a los fines especificados por el empleador. En todos los lugares de trabajo (industrias, oficinas, tiendas) una minoría de propietarios, juntas directivas y altos ejecutivos ejercen un poder casi absoluto para decidir que, como, donde producir y que hacer con los ingresos producidos por los empleados que, finalmente, son los que tienen que vivir con los resultados de esas decisiones. Y es esto, que esta a la raíz del capitalismo, lo que lo hace profundamente  antidemocrático.  

 

La teoría marxista de clases es, de acuerdo a su mejor tradición, economía desde el punto de vista del antagonismo de clases. La economía política sin la teoría de clases puede sufrir los peligros del objetivismo que habla acerca de necesidades históricas sin considerar los antagonismo de clase, en tanto que una teoría de clases sin la economía política puede sufrir de los peligros del sociologismo, politicismo, voluntarismo y, ciertamente, reformismo.

 

El objetivo de la lucha proletaria no es solo el incremento de salarios o algún tipo de mejoramiento de las condiciones de vida en el capitalismo, sino la lucha en contra de la existencia misma de las relaciones de clase capitalistas que obliga a  los trabajadores a que luchen por pequeñas migajas que a regañadientes se les otorga hoy y se les quita mañana. El objetivo de la revolución es la de crear una situación en donde la clase trabajadora no tenga que rogarle a la clase capitalista por el mejoramiento de sus condiciones de vida, que no tenga que depender de la clase de magnates que en este momento monopoliza todas las ventajas sociales y que, en el proceso, crea miseria, opresión, degradación y explotación en todo el mundo. Es la lucha en contra de las causas que amenazan la existencia misma de la humanidad. La revolución es la respuesta a la incompetencia de la clase empresarial para asegurar la existencia  de las mayorías y la sobrevivencia de la humanidad.

 

Uno no promueve la lucha de clases o elije participar en ella. La lucha de clases simplemente es. En una forma u otra todos estamos involucrados en ella. Lo que si podemos elegir es en que lado de la lucha  nos vamos a ubicar.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.