Freire
En
La sarten
De
Berenjenas moradas
Las hojas
Amarillas
De
Mis
Otoños
Rellenas
Con
Los recuerdos
Que
Guardo
En
El refrigerador
De
Mi mente.
Nieves.
Freire
En
La sarten
De
Berenjenas moradas
Las hojas
Amarillas
De
Mis
Otoños
Rellenas
Con
Los recuerdos
Que
Guardo
En
El refrigerador
De
Mi mente.
Nieves.
¿Como pasaste el fin de semana? Enfermo y en cama. Pero, ahora que se ha reanudado la semana laboral, me siento mejor.
¿Ironía? Tal vez... Y si hay alguna duda es porque el termino es bien difícil de definir y el diccionario no aclara mucho las cosas. A través del tiempo se ha aplicado a diferentes fenómenos y, al igual que el sarcasmo, lo podemos encontrar por todas partes, muchas veces confundiéndose con conceptos como coincidencia, paradoja, sátira y parodia.
Cuando nos topamos con conceptos problemáticos como este el filosofo austro-británico Wittgenstein uso la noción de parecido familiar. Los miembros de una misma familia, dice, se parecen mas entre si que a otros que no son parte del clan. Puede que no compartan la misma nariz, estatura o constitución, pero tienen un numero de semejanzas que tomadas en conjunto sugieren que un individuo dado es parte de una familia en particular. Esta noción es la que mejor puede servir para entender porque una situación particular o una construcción verbal es irónica, a pesar de sus diferentes formas.
De partida podríamos decir que usamos la ironía y el sarcasmo mayormente para decir cosas que no queremos decir. Un lenguaje figurativo que por milenios ha sido parte de la poesía, la literatura y la retorica. Un lenguaje que se desvía del significado literal del hablante al igual que la metáfora, la exageración o la hipérbole.
Sócrates, que usa varios estilos argumentativos, es bien conocido por alegar ignorancia de un tema en particular para extraer las suposiciones y creencias de su interlocutor, táctica conocida como “ironía socrática”... la pretensión intencional de ignorancia. Otras formas, como nota el psicólogo y lingüista Roger Kreuz, son la “ironía dramática” que se refiere a la discrepancia entre los estados de conocimiento de los espectadores y los del personaje de un drama u otro tipo de obra de ficción, como en Edipo Rey en donde el público sabe lo que Edipo no sabe. Mientras el busca al asesino de su padre irónicamente descubre que es el mismo quien lo asesino. Un recurso parecido encontramos en Romeo y Julieta. Romeo cree que Julieta esta muerta y se suicida desesperado, mientras que el publico sabe que Julieta solo esta drogada. Esta ironía dramática, material de la tragedia, también se puede usar para lograr un efecto cómico, como en la farsa. Personajes disfrazados, casos de identidad equivocada e incluso viajes en el tiempo han sido empleados de esta manera. Superpuesta hasta cierto punto a la ironía dramática es la ironía cósmica o ironía del destino que pone el énfasis en el papel que juega un universo indiferente, o incluso malévolo, que busca frustrar nuestras esperanzas y deseos. El agente responsable de esto puede variar pero el resultado es el mismo... dioses caprichosos como en los poetas griegos, un ser supremo según escritores cristianos o simplemente la naturaleza, el destino y la casualidad, como en la filosofía de Hegel y su discípulo Heinrich Heine. Eventos que son extrañamente coincidentes, conmovedores o simplemente inconvenientes... “enfermo y en cama el fin de semana, pero ahora justo que tengo que trabajar me siento mejor”.
Diferente es la ironía situacional en donde nos encontramos con acontecimientos inesperados... “compre un IPhone el día anterior al lanzamiento de un nuevo modelo”... o resultados negativos auto infligidos o impuestos externamente... el compañero de trabajo que se burla de un colega por ser torpe, pero luego tropieza y se cae. Esta ironía, sin embargo, es algo confusa y no parece haber una clara línea divisoria entre situaciones que percibimos como irónicas y las que no lo son.
En la ironía verbal un hablante dice algo diferente de lo que piensa... ¡Que clima maravilloso estamos teniendo!... durante una tormenta eléctrica, como expresión de molestia o decepción por la inclemencia del tiempo. Aquí debe entenderse lo contrario de lo que se dice. Uno de los problemas con esta ironía es cuando el significado previsto del hablante es ambiguo, especialmente en una conversación con extraños en donde los participantes carecen del conocimiento de uno y otro que les ayudaría a determinar la intención irónica. El terreno común es importante para comprender el uso del lenguaje en general y puede ayudar a comprender porque la ironía verbal se entiende en algunos casos y falla en otros, lo que indica que hay una doble audiencia tanto en la ironía socrática, como en las otras, una que oirá y no entenderá y otra que entenderá que hay mas de lo que el oído recibe. No es extraño entonces que la ironía y el sarcasmo se usen mas frecuentemente entre conocidos, el circulo intimo, que entre extraños. Es este circulo intimo el que colapsa cuando la ironía verbal, al igual que muchas otras cosas, se hace parte del mundo en línea que, con la perdida del contexto, transforma este medio en un pobre sustituto de la conversación, dejando harto que desear... los intercambios no suelen ocurrir en tiempo real, carecen de las sutilezas de la comunicación cara a cara y claramente es bastante pobre para transmitir cualquier tipo de matiz emocional, lo que constituye un problema para las comunicaciones con intenciones no serias o para distinguir con precisión entre una intención irónica o sarcástica y las que tienen un significado literal. Por eso, después del emoticono y kaomoji, símbolos con la intención de transmitir expresión emocional en línea, Japón introdujo el emoji, palabra que deriva de “imagen” y “carácter”, que se usaron por primera vez en la década de los 90s y se estandarizaron en el 2010 cuando se integraron en el Unicode que actualmente contiene cerca de 3,100 emoji, convirtiéndose en parte integral de la vida comunicativa. Sin embargo caras irónicas o sarcásticas especificas no aparecen en este repertorio. La recomendación es el uso de “cara con monóculo” o “cara guiñando un ojo” para la ironía y “cara al revés” o “cara con los ojos en blanco” para el sarcasmo.
La ironía no es solitaria y parte del tiempo la pasa en compañía con semejantes que poseen una turbia reputación, aunque su relación con ellos es obscura, como en el sarcasmo, su gemelo diabólico con doble rostro. Uno inclinado a la hostilidad y el otro al humor descrito por Oscar Wilde, según se dice, como la forma mas baja de ingenio y la mas alta de inteligencia. Esta, podríamos decir, es una forma de humor con la intención de infligir dolor al señalar las fallas y debilidades de los demás. Si esta lloviendo y alguien dice...“que clima tan agradable estamos teniendo” es ironía. Pero si la persona que comenta el clima se dirige al meteorólogo que prometió un día asoleado, claramente tiene la intención de burlarse de el que prometió un buen día. Aquí la presencia de una victima es un elemento critico para distinguir el sarcasmo de la ironía que puede no tener victimas o puede tener una o muchas. Si nadie esta siendo insultado, no es sarcasmo. Etimológicamente la palabra deriva del griego, sarkasmos, que significa comentario burlón o hiriente y sarkazein, traducido como desgarrar la carne como un perro.
En resumidas cuentas, argumenta Kreuz, la resemblanza familiar, aquello que potencialmente conecta todas las diferentes formas de ironía, es la pretensión. El ironista finge ser una persona ignorante e imprudente que solo pretende pronunciar palabras de elogio, desprecio o ignorancia. La simulación, sin embargo, puede no ser necesaria ni suficiente para determinar si una declaración es irónica, pero puede servir como pista de que se pretende algún significado no literal.
Desde tiempos inmemoriales hasta hoy el humor, la sátira y la parodia han proporcionado medios efectivos para la protesta no violenta y la ironía verbal es una herramienta eficaz para todas ellas, por lo que no es de extrañar que todos los regímenes autoritarios o dictatoriales como lo fue el de Pinochet en Chile ayer, el de Corea del Norte hoy y el fundamentalismo religioso de todos los tiempos tienden a prohibir o encarcelar a quienes hacen uso de estos recursos verbales.
El futuro de la actitud irónica, sin embargo, puede que este asegurado, pero la ironía como concepto coherente, no tanto. El termino se ha asociado igualmente con el humor como con la agresión y los debates continuos sobre si una declaración en particular es irónica o sarcástica sugieren que existe una confusión considerable. Al igual que todos los términos el concepto de ironía no se ha escapado de su propia evolución, especialmente en el ámbito de la critica literaria. Cuando esto ocurre los términos se deforman de tal manera que empiezan a abarcar una multitud de sentidos diferentes y nadie parece estar de acuerdo con su significado.
Y esto es lo que ocurre con la ironía. Su uso se ha ampliado a tal punto que su significado es, a menudo, ambiguo. Puede usarse como sinónimo de coincidencia, paradoja, sátira y parodia.
Ciertamente la ironía se superpone con todos estos conceptos, por lo que un cierto grado de intercambiabilidad no debería sorprender.
Nieves y Miro Fuenzalida.
El ser
Se
Ayuda
En
Sus dolores
De
Cabeza
De
Angustias
Existenciales
Con
Las aspirinas
Metafísicas.
Nieves.
De acuerdo al concepto teórico de Marx la lucha de clases es la tensión o antagonismo que existe en la sociedad debido a la competencia de los intereses socioeconómicos entre los individuos de diferentes grupos... ¿Esta tensión o antagonismo ha desaparecido hoy día o desaparecerá en algún momento?
El fin de la lucha de clases, como algunos proclaman, es un mito bien conveniente... “sociedad sin clases” decía John Major. “La lucha de clases se acabo” repetía Tony Blair. Marx esta muerto y enterrado, proclama el neoliberalismo. Hoy vivimos en la sociedad sin clases, repiten los políticos. Todos somos productores y consumidores, dicen las Corporaciones... ¿No es esta la visión que la elite financiera trata de vender en el mercado ideológico? La prolongada crisis de la economía global y el desempleo masivo, las deudas estratosféricas y la estagnación de los salarios alrededor del mundo, agravados con la pandemia, trae de vuelta la critica de Marx... “el sistema es inherentemente injusto y auto destructivo”. El sistema inevitablemente empobrecerá a las masas en tanto que la riqueza mundial se concentrara en unas pocas manos que causara crisis económicas y agudización de los conflictos entre ricos y pobres. La acumulación de la riqueza en un polo será al mismo tiempo la acumulación de miseria, agonía, esclavitud, ignorancia, brutalidad y degradación mental en el otro... ¿Alguien podría negar que esto no esta ocurriendo? Entre 1983 y 2010, el 74% de las ganancias en EEUU fue al 5% , mientras el 60% sufrió una disminución en sus ganancias. Una situación que se repite a través del mundo.
Los trabajadores buscan mejores condiciones... ¿pero, la lograran dentro del sistema? Según el economista norte americano Richard Wolff “la diferencia de ingresos esta provocando un nivel de tensión nunca visto durante mi existencia”. Y es esta diferencia la que Marx predijo y la que trae la lucha de clases de vuelta. La ferocidad de esta lucha la podemos ver hoy día mismo en las calles de Francia, Grecia y Chile, en las factorías chinas y en la disfuncionalidad del sistema político norteamericano. La tensión es la misma, no importa la fuerza política en el poder, sea la izquierda o la derecha, socialistas o neoliberales, democráticos o autoritarios.
El concepto de clase es tan importante que su definición determina como se entiende y lleva a cabo la acción social. Su debate teórico es una cuestión practica, tanto para los activistas como para los teóricos. Lejos de ser inofensivo es, por el contrario, un concepto peculiarmente explosivo y peligroso. A pesar de todos los intentos que el neoliberalismo ha hecho para negarlo, muchos miembros del mundo corporativo reconocen las clases y la lucha de clases a tal punto que Warren Buffet, uno de los ejecutivos mas ricos del mundo, orgullosamente proclama que “hay lucha de clases y es mi clase, la clase de los ricos, la que esta ganando” .
El espectro de la lucha de clases de alguna manera también se introduce en la academia y círculos políticos, aunque estos evitan el análisis marxista tradicional y mayormente usan el lenguaje de clases para referirse a estilos de vida, ingresos económicos o categorías ocupacionales, desconociendo las relaciones de poder y dominación basadas en las instituciones económicas capitalistas. Para ellos, las clases en sentido marxista ya no existen y en su lugar encontramos una proliferación de pequeños dueños de propiedades, negocios, acciones y dinero en los fondos de pensiones. La lucha por los derechos civiles y la acción afirmativa de grupos de mujeres y minorías raciales y culturales ha reemplazado las luchas basadas en posiciones de clase. Si esta tiene todavía algún sentido para ellos es uno separado radicalmente de la teoría marxista. La idea de que la contradicción básica es entre capitalistas y proletarios, según Francis Fukuyama, ha sido resuelta en los países de economía avanzada lo que hace a la teoría marxista obsoleta.
Un pequeño grupo de teóricos agrupados en torno al Marxismo Analítico y al Pos-estructuralismo todavía hablan de clases en sentido marxista, aunque manteniendo una actitud critica hacia su tradición que, al final, termina destruyendo el principio central de la teoría marxista de clases, creando en su lugar alternativas que en la practica lo empobrecen. Los pecados capitales del marxismo según esta critica son el fundacionalismo, el reduccionismo, el materialismo, el economismo, el estructuralismo, el objetivismo, el universalismo, el teleologismo, el eurocentrismo y el esencialismo. Otros Pos-marxistas (David Harvey, Daniel Bensaid, Leo Panitch) critican la idea de que la contradicción capital-trabajo sea la contradicción central y la mas poderosa escisión social y que la clase trabajadora, como agencia de las transformaciones socialistas, necesita ser problematizada. Lazzarato, del grupo autonomista de Italia, sostiene una posición similar. Lo que todos ellos comparten es el escepticismo acerca del poder de la clase proletaria para guiar la lucha anticapitalista.
Es curioso este escepticismo justamente en el momento en que hay una guerra de clases al interior de cada país y entre países en la forma de medidas de austeridad, ataque a los salarios, al estándar de vida, a los derechos democráticos de las masas, al asalto imperialista a las regiones mas débiles del mundo, al control completo de la clase capitalista sobre los medios de producción y subsistencia y de sujeción de la clase trabajadora a niveles de total explotación a escala mundial. Según Raju Das, profesor de economía política radical de la Universidad York en Toronto, lo que en algún momento fue un instrumento teórico para entender el mundo social de una manera rigurosa y para su posible transformación a través de un proyecto político ha sido sometido a un continuo ataque intelectual, velado o abierto. El consenso, desde el colapso de la Unión Soviética, es que los filos del marxismo se han mellado y su legado intelectual es mas o menos inservible.
Este ataque a la teoría de clases es, en el fondo, un ataque a la clase trabajadora.
Obviamente hay otros grupos y segmentos sociales aparte de las clases, pero esta es la determinación primaria de cosas como la comodidad material o la capacidad económica para llevar una vida sin privaciones esenciales y sin discriminación racial o de genero. No todas las sociedades son iguales y difieren según el lugar y el tiempo, según su desarrollo económico y cultural y según su historia política. Pero, la base explicadora común a todas ellas es que poseen un sistema de clases que puede ser objeto de un análisis objetivo que revela la explotación de clases como característica clave de todas estas sociedades. Esta centralidad de las clases, según Marx, no significa exclusividad, ya que dentro de la totalidad social ellas interceptan a nivel concreto con todas las otras identidades. Las relaciones no clasistas (raza, etnicidad, genero, etc.) necesitan ser consideradas seriamente porque la explotación clasista de razas y géneros es la que causa mas sufrimiento.
Las clases, como nota Raju Das, tienen mucho que ver con el poder, no el poder del que habla Foucault, que ciertamente existe, sino el poder en sentido material, digamos, aquel que se da en la esfera del intercambio, la producción y la distribución y, sobre todo, en el manejo de los asuntos comunes de la sociedad, incluyendo el ejercicio de los mecanismos represivos. La clase capitalista tiene poder sobre la propiedad, la forma en que ella es usada en los lugares de trabajo y en la sociedad en general. La clase trabajadora no tiene poder o uno muy reducido en todas estas áreas. Hablar de clases, entonces, es hablar acerca de la unidad de las relaciones de los procesos económicos y del poder político a nivel de grupos mayoritarios. En sentido marxista la clase es primariamente una relación enraizada en la producción, el intercambio y las relaciones de propiedad y no una posición del sujeto. Lo que el análisis de clase muestra es como los mecanismos mas generales que configuran la vida de grupos específicos de individuos los definen de acuerdo a sus relaciones de propiedad y producción y como estos mecanismos benefician a una clase mucho mejor que a otra. En todas las sociedades de clase, no importa la forma que adopte, el hecho concreto es que el control efectivo sobre los medios de producción esta en las manos de una minoría que controla el excedente social.
Lo que distingue al capitalismo de los otros sistemas, por ejemplo, es la relación empleador/empleado que implica un intercambio de salarios o sueldos por la capacidad del empleado para trabajar por un cierto periodo de tiempo de acuerdo a los fines especificados por el empleador. En todos los lugares de trabajo (industrias, oficinas, tiendas) una minoría de propietarios, juntas directivas y altos ejecutivos ejercen un poder casi absoluto para decidir que, como, donde producir y que hacer con los ingresos producidos por los empleados que, finalmente, son los que tienen que vivir con los resultados de esas decisiones. Y es esto, que esta a la raíz del capitalismo, lo que lo hace profundamente antidemocrático.
La teoría marxista de clases es, de acuerdo a su mejor tradición, economía desde el punto de vista del antagonismo de clases. La economía política sin la teoría de clases puede sufrir los peligros del objetivismo que habla acerca de necesidades históricas sin considerar los antagonismo de clase, en tanto que una teoría de clases sin la economía política puede sufrir de los peligros del sociologismo, politicismo, voluntarismo y, ciertamente, reformismo.
El objetivo de la lucha proletaria no es solo el incremento de salarios o algún tipo de mejoramiento de las condiciones de vida en el capitalismo, sino la lucha en contra de la existencia misma de las relaciones de clase capitalistas que obliga a los trabajadores a que luchen por pequeñas migajas que a regañadientes se les otorga hoy y se les quita mañana. El objetivo de la revolución es la de crear una situación en donde la clase trabajadora no tenga que rogarle a la clase capitalista por el mejoramiento de sus condiciones de vida, que no tenga que depender de la clase de magnates que en este momento monopoliza todas las ventajas sociales y que, en el proceso, crea miseria, opresión, degradación y explotación en todo el mundo. Es la lucha en contra de las causas que amenazan la existencia misma de la humanidad. La revolución es la respuesta a la incompetencia de la clase empresarial para asegurar la existencia de las mayorías y la sobrevivencia de la humanidad.
Uno no promueve la lucha de clases o elije participar en ella. La lucha de clases simplemente es. En una forma u otra todos estamos involucrados en ella. Lo que si podemos elegir es en que lado de la lucha nos vamos a ubicar.
Nieves y Miro Fuenzalida.
Compre
Un colchón
Sin
Insomnios
Ayer.
Hoy
Lo
Devuelvo.
Sus fantasmas
Grises
No
Me
Dejaron
Dormir.
Estaban
Escondidos
Y
Agazapados
En
Uno de sus
Resortes.
Nieves.
.
El Buda es un personaje bien extraño. Cuando meditamos, dice, lo que encontramos no es la si mismidad, sino el puro vacío. Y es este vacío el que, en ultima instancia, constituye nuestro verdadero hogar. No hay ego, no hay si mismidad, no hay identidad. Todas ellas son solo una ilusión, una copia al carbón.
¿De donde viene, entonces, esta ilusión? ¿Cómo llegamos a tener eso que llamamos identidad? En verdad, todo lo que creemos que somos no viene de las profundidades de nuestro ser, sino de afuera, de las historias y mitos que heredamos de la cultura en la que vivimos. Es en la realidad social en la que nos toca vivir desde donde esta ilusión viene y en donde ella funciona como un conjunto de creencias, practicas, disciplinas y rutinas. En el ambiente del capitalismo mercantil y burocrático, por ejemplo, el individuo se adapta a las demandas impersonales determinadas por los fines de la organización. El mercado, la burocracia, las corporaciones, el periodismo, la fabrica, la escuela, la iglesia, las redes sociales son los constituyentes actuales del sujeto, los dispositivos desde los cuales las disciplinas y las normas son internalizadas.
Con las nuevas tecnologías digitales y biogenéticas la creación de un nuevo ser humano, la transformación de lo que tradicionalmente se ha llamado naturaleza humana, ha llegado a ser una posibilidad real. Un enlace directo entre nuestro cerebro y las maquinas digitales, entre cerebro y cerebro, que abre nuevas posibilidades absolutas de control que hasta ahora solo existían en la imaginación de la ciencia ficción. Compartir nuestras experiencias con los seres que amamos es una buena cosa. Compartirlas con la agencia de servicios secretos es otra muy distinta.
En los últimos años la idea de que la humanidad se esta aproximando a la “singularidad” se ha movido del ámbito de la imaginación al ámbito de la discusión practica. “Singularidad” en física es un punto en el espacio y tiempo, como el centro de un agujero negro o el instante del Big Bang, donde la matemática se descompone junto con la capacidad de comprensión. Por analogía la singularidad en la historia humana ocurriría cuando el progreso tecnológico produzca tales cambios que los asuntos humanos, tales como los conocemos hasta ahora, llegarían a su fin. El conocimiento humano y la habilidad para diseminarlo han venido aumentando por milenios a través de la historia gracias a la escritura, la imprenta y el Internet en contraste con el órgano que lo produce que ha permanecido fundamentalmente fijo todo este tiempo, lo que limita el alcance y ritmo tecnológico. Todo esto, dice Murray Shanaham profesor de robótica cognitiva, podría cambiar si el campo de la inteligencia artificial y la neuro tecnologia cumplen su promesa, si el intelecto llegara a ser, no solo el productor, sino también el producto de la tecnologia. Este seria el instante en que un ciclo de realimentación abriría el campo a consecuencias impredecibles con resultados potencialmente explosivos. Cuando el diseñador diseña la inteligencia lo mas probable que ocurra es que lo diseñado va a empezar a perfeccionarse a si mismo superando al diseñador. Ese seria, de acuerdo a la hipótesis de la Singularidad, el momento en que las maquinas con inteligencia artificial tomarían el control, desplazando al ser humano.
¿Se puede tomar en serio todo esto o es solo una pura ficción gratuita? La mera posibilidad, por remota que pareciera ser, merece discusión, aunque sea desde un punto de vista puramente pragmático, porque de ocurrir, las consecuencias serian sísmicas.
En 1950 Alan Turing anticipo que para el año 2000 las “maquinas pensantes” serian un lugar común. Hasta ahora la predicción no se ha cumplido. Ninguna maquina ha sido capaz de pasar el test de Turing. En 1997, sin embargo, un gran avance se logro con la creación de “Deep Blue”, una computadora desarrollada por IBM que derroto al campeón de ajedrez Garry Kasparov. Según se dice, Kasparov comento que el sintió que una inteligencia alienígena estaba al otro lado del tablero cuando jugo con “Deep Blue”. Aquí, por primera vez en la historia, la IA logro superar a la inteligencia humana. Es cierto que las maquinas superan muchas de la habilidades humanas, pero es la capacidad intelectual lo que nos separa del resto del mundo animal y el ajedrez es una actividad intelectual por excelencia. El problema, sin embargo, es que “Deep Blue” es un especialista. Todo lo que puede hacer es jugar ajedrez y la inteligencia humana, en contraste, es generalista y adaptativa, es decir, puede hacer una infinidad de otras cosas, además de jugar ajedrez. Puede también, por ejemplo, aprender y adquirir diferentes habilidades según el tiempo y las circunstancias. En este sentido los extraordinarios logros actuales de la IA en diferentes campos contrasta notoriamente con el fracaso, hasta ahora, de producir una maquina con una inteligencia adaptativa. Dada este fracaso... ¿hay alguna razón para suponer que la IA es posible? Tal vez, en el próximo futuro, dicen algunos, una tecnologia revolucionaria se desarrollara capaz de crear una IA general que malamente hoy día podemos imaginar. Por ahora, los intentos van desde diseñar la IA desde cero, con principios bien diferentes de los que gobiernan la inteligencia biológica, a los que la imitan o tratan de mejorarla. En todo caso, la transición de la IA a nivel humano a la súper inteligencia parece inevitable y puede ser bien rápida. Si esto ocurre y si los futurólogos no se equivocan esta explosión de la inteligencia, gracias a la función recursiva del auto mejoramiento, resultaría en sistemas inmensamente poderosos frente a los cuales nuestra propia inteligencia quedaría bien atrás. Nuestro lugar privilegiado en la escala animal llegaría a su fin.
Una solución para evitar este escenario y mantener nuestro nivel intelectual a la par con el de las maquinas súper inteligentes seria, según los trans humanistas, no solo usar la tecnologia, sino que también fundirse con ella. La sofisticada tecnologia que produce la IA pasaría a ser parte de la mente, lo que le proporcionaría acceso inmediato a su proceso computacional. Este cruce entre biología y maquina daría origen a una especie hibrida con una capacidad intelectual tremendamente superior a la que hoy poseemos. Y, por supuesto, con una identidad bien diferente... ¿Cómo esto seria posible?
Supongamos, dice Shanaham, que una neurona del cerebro de un individuo es reemplazada con un sustituto digital funcionalmente equivalente. Esto, de lograrse, no tendría una influencia notoria en la conducta del sujeto, incluyendo lo que el dice y siente. Este sujeto seguiría siendo el mismo que era antes. Ahora, supongamos que mil neuronas son reemplazadas, una por una. El resultado debería ser el mismo que se tuvo después de la sustitución de una sola. En verdad, después de que todas las neuronas del cerebro del sujeto hayan sido reemplazadas, el seguirá actuando como si nada, insistiendo que es la misma persona y apareciendo como tal, incluso, para sus seres mas cercanos.
¿Pero, es realmente la misma persona? ¿Su identidad persistiría a través de esta sustitución? Al parecer hay tres posibilidades... el sujeto original desaparece tan pronto como una cierta cantidad de neuronas son reemplazadas. O, el sujeto original lentamente se transforma en una nueva persona, como el niño en adulto, sin perder su identidad. Pero, si la transformación es acompañada por cambios dramáticos en la conducta ya no podríamos hablar de la misma identidad.
A través del tiempo, los filósofos han venido discutiendo la cuestión de la identidad concebida como aquel conjunto de propiedades que hacen que una cosa sea lo que es a través del tiempo, a pesar de los cambios que pueda sufrir. En este sentido, la identidad personal seria ese algo que el niño tiene en común con el adulto y que lo hacen ser la misma persona ¿Pero, que es ese algo? ¿Su cuerpo, su cerebro, sus recuerdos, su personalidad, su continuidad histórica? Cualquiera que sea, siempre tenemos la poderosa convicción de que el niño y el adulto son la misma persona. Sin embargo, si cambiamos parte del cuerpo, si cada neurona cerebral es reemplazada por un sustituto digital con un potencial inmensamente superior, el cerebro no será el mismo cerebro... en tal caso ¿podemos seguir hablando de la misma identidad?
La Singularidad tal como la concibe el transhumanismo, dice Shanaham, invita a repensar bajo una nueva luz esas cuestiones tremebundas... ¿como vivir? ¿qué significa ser humano? ¿qué es la mente? ¿qué es la conciencia? ¿cuál es el sentido de la vida? ¿hacia donde vamos? Según una cierta visión optimista la humanidad juega un papel central en la creación de una cierta forma de IA que se extenderá a través de las estrellas y que eventualmente llenara la galaxia con inteligencia y consciencia... ¿realmente?
En 1950 el físico Enrico Fermi expreso un pensamiento conocido como la paradoja de Fermi. Dado el gigantesco numero de estrellas que llenan nuestra galaxia, dice, seguramente hay un gran numero de planetas capaces de producir vida. En algunos de ellos, la inteligencia esta destinada a evolucionar y con ella el surgimiento de una civilización tecnológicamente avanzada. Es posible suponer que la actual tecnologia humana esta bastante lejos de lo que científicamente es posible. Algunas de estas civilizaciones desarrollaran los medios para viajar de una estrella a otra, a pesar del problema de la velocidad de la luz. Algunas de ellas iniciaran la exploración y colonización de las estrellas cercanas. De acuerdo a la dimensión de nuestra galaxia le llevaría a una civilización unos pocos millones de años para visitar cada estrella que el sistema contiene. Y, sin embargo, no hay evidencia convincente de que la Tierra haya sido visitada por exploradores extraterrestres... ¿dónde están, entonces, todas estas civilizaciones?
Según una respuesta bien inquietante la razón de que no hayamos tenido un encuentro con una inteligencia extraterrestre es que cada civilización avanzada se destruye a si misma cuando su tecnologia alcanza un cierto nivel. Si esto fuera cierto implicaría que esta catástrofe eventualmente yace delante de nosotros. La cuestión es en que forma vendrá... ¿guerra nuclear? ¿el abuso de la biotecnología? ¿un accidente con la nanotecnología? ¿la creación de una IA hostil a la humanidad? ¿o, el ecocidio?
Nieves y Miro Fuenzalida.