Sunday, December 17, 2017

La cultura digital.


Los marxistas han venido  sosteniendo que todos los medios de comunicación global son cómplices del capitalismo neoliberal multinacional cuyas corporaciones controlan la información planetaria. La radio, el cine y la televisión requieren la inversión de grandes capitales que solo están a la disposición de unos pocos. Y a pesar de que  es posible discutir el grado de control que la industria cultural posee son las restricciones de los publicistas, inversionistas y representantes de la clase capitalistas las que, en última instancia, determinan los parámetros culturales y le dan forma a las informaciones y la mentalidad consumista….

¿Podemos aplicar este mismo marco a las nuevas tecnologías digitales? Muchos teoricos marxistas dicen que si y afirman que la Web no es más que una nueva industria cultural sostenida por el poder del mercado corporativo que hoy día posee una  hegemonía global sin precedente. El hecho de que el Internet sea diferente a la radio, el cine o  la televisión no los libera de este control. Y estas son las preguntas claves que ellos plantean… ¿Quien controla la infraestructura de los medios de comunicación global? ¿Quién decide su forma y contenido? ¿Quien vigila la red? ¿Quién se beneficia  económicamente con esta nueva industria?

 Mark Poster, de la Universidad de California, sostenia que el Internet   multiplica las voces en la red al transformar cada “node”  en un lugar de expresión. El formato digital de los mensajes sean  textos, sonidos o imágenes los transforman en medios culturales  fáciles de alterar, guardar, reproducir y diseminar permitiéndole al consumidor transformarse potencialmente en productor. Los bordes nacionales desaparecen en el espacio cibernético y su tecnología, comparada con la producción y transmisión de programas de radio, televisión o cine, es mucho mas barata. Más de dos billones de personas tienen hoy acceso al Internet. El capital, con todo el  tremendo interés que tiene en desarrollar inversiones  en la Web y mantener el control sobre el contenido cultural de  sus mercancías, no ha tenido mucho éxito en lograrlo.  MySpace y YouTube, a pesar de que han pasado a ser propiedad de conglomerados privados, continúan siendo espacios vitales para el común de la gente… ¿podría todo esto ser índice de que algo nuevo se esta desarrollando?  

Tal vez… ¿Cómo podríamos  negar que el ensamblaje de las maquinas  de información y el ser humano ha empezado a cambiar radicalmente el carácter de nuestra cultura? Parte de lo que encontramos en el Internet es producto de la inventiva individual y de grupos más que de la gran industria.   Los textos, las imágenes y los sonidos han sido hasta ahora ampliamente diseminados y conservados en libros, celuloide y discos que no pueden ser alterados fácilmente por el consumidor y cuando son reproducidos se evita la tentación de alterarlos para preservar el valor del original y la aguda distinción que existe entre productor y consumidor.  Los objetos digitales, en cambio, poseen un soporte material que los unifica. Los textos, sonidos e imágenes están inmersos en códigos computacionales y lógicas binarias (cero/uno, on/of, etc.) que permiten  producir, reproducir, guardar y diseminar los objetos culturales en la red con tal amplitud y rapidez que hace imposible que los medios tradicionales puedan competir con ellos.  En lugar de la fijeza, la tecnología  digital ofrece la fluidez del texto, la imagen o el sonido. El usuario puede alterarlos y distribuirlos. Nuevas prácticas culturales se desarrollan continuamente y cualquier individuo en posesión de una computadora conectada a la red puede competir con la industria cultural. Solo en YouTube más de 65 mil objetos culturales aparecen cada día. La producción cultural, obviamente, empieza a moverse de una elite que controla los  recursos  económicos a un movimiento masivo que surge desde abajo. A pesar de que no se puede decir que los resultados son cualitativamente análogos, muy lejos de ello, si se puede decir que una serie de practicas muy diferentes empiezan a emerger. Un sistema sin exclusión que invita a quien quiera a participar.

Dentro de este flujo global de objetos digitales que crecen exponencialmente la diversidad de lenguas persiste, a pesar de la amenaza de la homogenización, y nuevos lenguajes surgen. Grupos aborígenes  en los cuatro rincones del mundo han empezado a usar  las nuevas tecnologías de comunicación para preservar y  diseminar sus propias producciones culturales y las culturas extrajeras al integrarse con las culturas locales  dan origen a una nueva mezcla cultural infinitamente variada. No es la negociación y competencia entre culturas fijas, sino una configuración cultural totalmente nueva que aun no podemos delinear. La noción de excelencia con su sistema de selección e  instituciones encargadas de mantener el canon puede que muy luego sean cosas del pasado. La función y legitimidad de las artes y humanidades en el contexto posmodernista  no es clara. La cultura cibernética ha roto el control y producción cultural de  los guardianes de la modernidad occidental y  ha salido de la universidad, de las casas de publicación, de las escuelas de arte y de la publicación periodística. A pesar de que es difícil hacer cualquier predicción  sobre el futuro de la cultura global es claro que las tendencias hacia una nueva dirección son bastante claras. 

Cada objeto cultural, como decia Mark Poster, ahora existe potencialmente en un contexto global. Las naciones  poco a poco empiezan a perder la capacidad para vigilar y controlar el flujo de información en el Internet. La inmunidad de las culturas nacionales y locales empieza a ser una cosa del pasado y nuevas políticas y prácticas culturales  capaces de reconocer el ensamblaje de los humanos y las maquinas informáticas están a la espera. Lo que hoy vemos surgir es una cultura de información global con  nuevas configuraciones en la relacion de tiempo y espacio, cuerpo y mente, sujeto y objeto, productor y consumidor. La vigilancia y dominio político que acostumbraba a ejercer el orden estatal y económico hoy es amenazado  por prácticas que caen fuera de su control. Con la unión del Internet y la tecnología de los satélites nos enfrentamos a un arma de doble filo capaz de consolidar el poder y las instituciones modernas o transformarlas en una nueva cultura global.

La tecnología digital esta aquí para quedarse y la cuestión no es probar si es  un evento progresivo o un instrumento más de la explotación capitalista, sino tratar de desarrollarla en una dirección creativa y beneficiosa. La creciente concentración de la propiedad de los medios de información, exacerbada por la globalización, es una real amenaza a los medios digitales y, en lugar de sumergirnos en una retórica paralizante, lo que queda, si se quiere defender la democratización de la información, es el compromiso activo en su defensa. El estado y las corporaciones ya han empezado a usarla para sus propios fines. Es imperioso que el resto, especialmente los que trabajan en el campo cultural se comprometan en la lucha por  configurar  formas  practicas orientadas a la profundización de la libertad humana.   Si el derecho de autor que el gobierno de EEUU esta tratando de implementar globalmente y si las corporaciones logran sus objetivos, la cultura, en cualquiera de sus formas, se transformara en mercancía poniendo en grave peligro el libre intercambio de información y  conocimiento. Es en este nuevo ambito donde  la vieja batalla por controlar las formas culturales continua. Si miramos la  historia de la tecnología vemos que  esta llena de ejemplos en donde  las promesas de sus innovaciones  son  muy pronto capturadas por  el capital. La misma suerte puede correr el Internet. La esperanza, esta vez, es que la integración de lo nuevo dentro de lo viejo no es tan fácil. El sistema mercantil no ha podido detener la filtración de la cultura digital porque la nueva  tecnología se inscribe en la arquitectura misma  del Internet. Su uso más popular, por ejemplo, ha sido hasta ahora el intercambio de archivos entre individuos que escapa al control de las leyes de derecho de autor. Billones de textos, imágenes y sonidos se han venido intercambiando de sujeto a sujeto en directa trasgresión de la ley sin que las corporaciones o el estado hayan sido capaces de prevenir el “delito” porque la transmisión de información de individuo a individuo, hasta ahora, esta garantizada por la mayoría de las  constituciones democráticas.    

 ¿Es el uso de esta tecnología occidental otro caso de penetración imperialista y control neocolonial?  Las  maquinas de información y  la variedad de ensamblajes que los usuarios inventan y practican todos los días a través del planeta ha empezado a generar una cultura terrestre multicentrada, con voces provenientes de todas partes, que ponen en peligro las  diferencias entre sur y norte, centro y periferia, occidente y oriente que los poderes vigentes quisieran preservar. Las multinacionales iniciaron el proceso de la globalización del capital. La globalización de la cultura, a diferencia de esta, ofrece la promesa de algo diferente… pero solo si somos capaces de luchar por ella.


Nieves y Miro Fuenzalida.

Sunday, December 10, 2017

Las zapatillas de la infancia.


Se abrieron

las puertas

del

viejo ropero frances.

Salieron

danzando

en

sus puntas

las zapatillas rojas

del

ballet

de

mi infancia.

Mis pies

ya

son grandes.


Nieves.


Sunday, December 3, 2017

Cuan real es lo real?


“¿Qué es lo real? ¿Como lo defines?  Si estas hablando acerca de lo que tu sientes, lo que hueles, lo que gustas y lo que ves, entonces lo real es simplemente un signo  eléctrico interpretado por tu cerebro. Este es el mundo que tu conoces”. 

Esta es la respuesta que Morpheous le dio a Neo en la película “The Matrix”.  La vuelta del  principio “esse est percipe” de Berkeley, pero  esta vez  en versión digital. Los cautivos de  “La  Matriz”,  una computadora generadora  del sueño  mundial,  creen que están experimentando la vida en toda su riqueza y realidad. Pero, la verdad es que sus receptores sensoriales están enganchados a la Matriz  de tal manera que el gusto, los olores, las visiones  y los sonidos  son  estimulados o,  para ser mas precisos, simulados. En este mundo ser es ser percibido.  No hay ser fuera de la experiencia. No hay objeto por un lado   y percepción por otro.  La percepción es el objeto.  No hay nada mas  fuera  de ella.

En el experimento mental  del  “cerebro en el frasco”  de Hilary Putnam,   que es la premisa que esta detrás  de la película “The Matrix”,  se te invita a imaginar la posibilidad de que en este instante tu cerebro esta conectado  a un programa computacional  que simula perfectamente la realidad del mundo exterior.  El cerebro des corporizado continua teniendo experiencias conscientes normales sin que estas tengan relación con ningún objeto o evento exterior.  Lo que este experimento  muestra es que  si  tu  no puedes estar absolutamente seguro que   no eres, en este momento,  un cerebro en un frasco,  entonces no puedes  descartar la posibilidad de que tus creencias del mundo exterior sean falsas. El cerebro en el frasco recibe los mismos impulsos que el cerebro en el cráneo. Si pensamos que estos  impulsos son  la única manera de interactuar con el ambiente… ¿como seria posible distinguir, desde la perspectiva  de este cerebro,  si esta en un frasco o en un cráneo?

Esto es, por supuesto,  una pura especulación gratuita.

¿O no?...  Por un momento, considera esto…  en mecánica quántica el experimento de la doble rendija  muestra que cuando, con un instrumento, observamos  pasar un electrón  por la doble rendija el electrón  se comporta como una partícula. Cuando no lo observamos pasar  por las rendijas se comporta como una onda…  ¿Es esto una indicación de que  la mente influye la energía? Algo aparece como materia cuando  esta siendo observado.  Cuando no, el Universo es solo energía.  En mecánica cuántica, dice el físico, no se puede observar algo objetivamente  sin cambiarlo en el proceso. El electrón es un evento potencial antes que una entidad física. Lo que  básicamente encontramos  son varias potencialidades hasta el momento en que alguien mira y fuerza al universo a hacer una determinación acerca de cual  potencialidad va a actualizar.  En otras palabras, la conciencia colapsa la onda en  partículas actuales  que existen en el espacio y en el tiempo. La conciencia  es la energía que influye la energía.  Luego, si todo es energía y la energía es mental…  todo lo que existe, existe  en la mente.

 ¿Necesitamos de algún  criterio o evidencia de que existe un mundo mas allá  de la percepción,   de la mente? ¿Un mundo independiente de nuestro conocimiento? ¿Un mundo objetivo?  Solo si sostenemos  la creencia en un mundo dualista.

Desde el comienzo de la modernidad el cuerpo y la mente se han pensado como dos cosas distintas. La mente como cosa pensante y los objetos materiales como sustancias extensas.  Ambos funcionan con  diferentes leyes  y, a pesar de ello,     interactúan, aunque nadie   sabe  exactamente como.  Si seguimos esta línea de pensamiento  un estado mental nunca  puede ser  idéntico a un estado cerebral porque la  noción misma de estado mental es el paradigma de lo inmaterial, algo radicalmente diferente  a  la maquinaria de carne y hueso del  cerebro.  Luego, el concepto de  identidad, por mucho que tratemos, no tiene cabida aquí.  El intento de reducir  uno al otro, como decía el biólogo Haldane,  eventualmente encuentra su propio limite…  “Si mis procesos mentales son determinados completamente  por el movimiento de los átomos de mi cerebro,   no tengo razón  para suponer que mi cerebro esta compuesto por átomos”.

“The Matrix” contiene una metafísica dualista, la creencia de que la ultima naturaleza del mundo contiene dos tipos de cosas incompatibles. La apariencia, el mundo irreal de “La Matriz”,  y el mundo del “Desierto de lo Real”.  Ambos ontológicamente diferentes sin ninguna posibilidad de  reconciliar uno con el otro.  Históricamente  la preocupación de  la ontología ha sido, en gran parte, el intento de  reconciliar la apariencia con la realidad, lo ideal con lo material, lo temporal con lo eterno, lo contingente con lo necesario, lo mortal con lo inmortal… ¿Hay alguna otra forma de ver el mundo? 

Desde tiempos antiguos ha existido una filosofía que busca alinearse con un principio singular que es causa y al mismo tiempo efecto. Para Deleuze, que se ubica al final de esta línea,  el ser es  univoco.  No hay dos sustancias ontológicamente diferentes,  como en  “The Matrix”. Todo lo que hay lo hay en la misma forma. Una ontología univoca  es la que afirma que todos los seres  expresan su ser con una misma voz porque todos ellos son aspectos de una misma fuerza o energía productiva. Pensamientos y cosas, organismos e ideas, maquinas y sensaciones, todas ellas  contribuyen a una y la misma actividad  y articulación del ser. Un solo ser que es infinitamente creativo,  que se modifica,  que se expresa y que se  inventa a si mismo en una infinita  variedad de formas.   Ser es todo lo que hay.  Nada puede  existir mas allá de el.  Ser fuera del ser es una contradicción.

La consecuencia  de esto es que si lo que existe existe en la misma forma, entonces solo puede haber  una sola creación física, un solo orden, una sola materia que es  energía. En breve, una sola  producción de lo real.  Parménides fue el primer filosofo en afirmar el principio de que “pensar y ser son uno y lo mismo” .  Según Deleuze pensamiento y naturaleza co-existen como expresiones de un” plano singular de consistencia o  línea singular de variación”.

¿Qué implicación tiene una ontología univoca  en el  conocimiento de los seres, del ser de los seres, de cómo ellos realmente son? 

Kant  rechaza  estas preguntas y le da una nueva dirección a la filosofía. El único conocimiento seguro que tenemos, dice,  es de como los objeto se nos aparecen. La única realidad que podemos conocer es aquella que se adecua  a la forma en que nuestra mente funciona.  No tenemos acceso intelectual a ningún dominio mas allá de la apariencia. El ser en si mismo es incognoscible.  A partir de aquí, toda la filosofía moderna adopto una posición critica, un rechazo a las pretensiones de la metafísica tradicional.  Es  solo con Heidegger que la pregunta por el ser vuelve a plantearse.  En contra de la tradición kantiana  Deleuze reafirma la inteligibilidad del ser. El ser no se ubica mas allá del  mundo en el que  quedamos  condenados  a preguntarnos infinitamente por el misterio de su trascendencia. El ser, al ser univoco, habla a través de nosotros.  

La univocidad es la base y el medio de una diferenciación ilimitada.  Ser y diferir son una y la misma cosa.  No hay una identidad primordial detrás de la diferencia.  La producción o creación de diferencias es lo que es.  La fuerza creadora  es  la multiplicación de lo singular.  La roca,  el canario, los ojos que te miran,  Cien Años  de Soledad,  la tormenta nocturna, el Internet, Drácula,  el Pentágono,  el petróleo en la maquina, la sombra en el baúl,  el hoyo negro, la guerra de Vietnam, la mente y el cráneo, el  café,  el gene, el amor  de la vida  y todo lo que actualmente existe existe como  aspecto  de una sola energía creadora.  La diferencia esta detrás de todo, pero detrás de la diferencia no hay nada.

Descartes  al concebir la naturaleza en términos estrictamente matemáticos y mecánicos le niega  a la naturaleza cualquier virtualidad o potencialidad, cualquier poder inmanente.  Coloca todas sus cartas fuera de la naturaleza, en un sujeto que la piensa,  pero que se mantiene fuera de ella.  La  separación de la mente y  la naturaleza,  que Kant hereda,  es  el problema  al que la filosofía modernista le  ha venido dando vueltas hasta hoy. 

Si, por el contrario, afirmamos un poder que difiere,  que crea y que se piensa a si mismo el problema de la separación de la mente y el cuerpo desaparece.  Aquí no hay separación, sino diferencia.  Si miramos así las cosas no necesitamos reducir uno al otro, la mente al cerebro o el cerebro a la mente.  Un poder puramente inmanente  produce la diferencia   y ambos, poder y diferencia,   pertenecen al mismo orden. No hay nada fuera del ser,  fuera de la realidad.  No “mas allá”, no diferencia ontológica entre ser y pensar.  “Todo se divide, pero dentro de si mismo”.


Nieves y Miro Fuenzalida

Sunday, November 26, 2017

La puerta del mar.


Tienes,

amor,

la llave

de

la puerta azul

del
 mar ?
Yo

la perdi

en

el tiempo.


Nieves.