Porque somos los primeros humanos encargados del apocalipsis, somos también los primeros en vivir bajo la amenaza constante de que estamos llegando al fin del proyecto humano. La gigantesca concentración del poder militar, económico y tecnológico sin precedente en la historia humana hace que la trayectoria hacia el Armagedón parezca imparable. Por supuesto no es la primera vez que hemos imaginado nuestro fin colectivo, por lo que hemos aprendido a desconfiar de las predicciones que nos anuncian el acabo del mundo. Pero no todos. La ultraderecha global y los cristianos ultra nacionalistas creen firmemente en el fin del tiempo y un creciente grupo de ellos se prepara para su llegada.
Según Naomi Klein, co autora con Astra Taylor del libro “End Times Fascism”, sostienen que este nuevo fascismo del fin de los tiempos es una alianza de grupos diversos, cada uno de los cuales avanza a toda velocidad hacia un escenario apocalíptico distinto, aunque relacionado. Los componentes mas importantes de esta frágil y contradictoria alianza son los que creen en el apocalipsis por motivos religiosos, los que creen por motivos tecnológicos y los que creen por motivos etnonacionalistas.
La teología del fin del tiempo tiene un largo tiempo. Pero, en términos contemporáneos, quizás la quemazón de la mezquita sagrada de al-Aqsa, llevada a cabo por el australiano Denis Michael Rohan el 21 de Agosto de 1969 sea la señal mas obvia de su vigencia. Los fascistas contemporáneos pueden ser monoteístas, ateos o paganos, pero su “Complejo de Armagedón” refleja fielmente el relato bíblico del Nuevo Testamento en el libro del Apocalipsis que narra como el tiempo mismo culminara en la batalla de las batallas, en la que las fuerzas del bien derrotaran a las del mal y el Señor dictara sus juicios definitivos. Jesús regresara a la Tierra para vencer a sus enemigos y todo tipo de sucesos desconcertantes y aterradores tendrán lugar. La eliminación a al-Aqsa forma parte del extremismo religioso que allana el camino hacia la construcción del Tercer Templo, cuyo surgimiento, según la profecía, es necesario para la aparición de Jesús. La victoria total de Israel anuncia la inminente llegada del Mesías. Y este es el ultimo fin de la guerra religiosa. Por eso un influyente bloque cristiano evangélico a través de las Américas basa su apoyo incondicional a Israel en la esperanza de preparar al mundo para el fin del tiempo. Sin embargo, estos “sionistas cristianos” se enfrentan a una creciente oposición por parte de nacionalistas cristianos que considera a Estados Unidos como la Tierra Prometida y los cristianos como el pueblo elegido con el deber de instaurar el reino de Dios.
La cosa es que nada de esto puede ignorarse como una inofensiva fantasía, dado que una extraordinaria cantidad de violencia militar ya ha seguido el guion de estas narrativas religiosas. La ofensiva de Israel contra Gaza posterior al 7 de Octubre, por ejemplo, se ha guiado por la invocación de uno de los relatos mas genocidas de la Biblia, como es la historia de Amalec donde Dios ordena la aniquilación total de la tribu. Dios ordena en Deuteronomio “Borraras el nombre de Amalec de debajo del cielo. No lo olvides”. Netanyahu instruyo a los soldados para que encarnaran ese mismo espíritu en Gaza. El grito de la guerra de la venganza que ya ha asesinado a 74 000 palestinos según el Ministerio de Salud de Gaza. Cualquiera sean las creencias religiosas, o su ausencia, de Netanyahu o Trump, ellos comprenden que la religión mesiánica posee un enorme poder y están decididos a canalizarla para sus propios fines políticos.
En Marzo del 2015 Sam Altman expreso que es muy probable que la IA nos conduzca al fin del mundo, pero mientras tanto habrán grandes empresas. El hecho de que un pequeño grupo de personas extremadamente ricas que utilizan su riqueza para separarse del resto de la humanidad, “mejorando’ sus cuerpos y protegiéndose de los pobres a quienes han dejado atrás, ya no es, en la practica, el libreto de una distopia cinematográfica, sino el guion de la oligarquía digital.
Por supuesto que han habido muchas revoluciones en la historia del capitalismo... el ferrocarril, la maquina de vapor y el internet, por ejemplo. Pero lo que distingue la actual revolución de la IA, relacionado con el fascismo del fin de los tiempos, es que en su carrera competitiva por alcanzar el paraíso tecnológico cuasi religioso avanzan hacia la destrucción de la habitabilidad de nuestro mundo físico y de nuestra economía real al requerir enormes cantidades de agua y combustibles fósiles para sus centros de datos, junto con el potencial sin precedente para consolidar el poder mediante la sustitución de la mano de obra, el criterio y la supervisión humana por grandes modelos de lenguaje. Muchos ingenieros que trabajan en laboratorios de IA, al observar las primeras señales de que los chatbots podían comportarse de manera errática, e incluso engañosa, parecen creer sinceramente que están invocando algo y no están en absoluto seguros de que sea algo bueno. En el 2023 el cofundador y ex director de OpenAI, Ilya Sutskever, prometió a sus empleados que la empresa construiría un Bunker antes del lanzamiento de la IGA para ofrecer protección adicional a los ingenieros claves. Como un empleado le expreso a la periodista Karen Hao “crear una IGA provocara un Arrebatamiento. Literalmente un Arrebatamiento. Se producirá una especie de cataclismo, ya sea de condenación o de salvación”. Las similitudes entre las personas mas ricas del mundo y los sectores religiosos mas extremistas parecieran rozar el plagio. Y resultan igual de peligrosas. Según el nuevo evangelio fascista del fin de los tiempos de la derecha tecnológica la mayoría de nosotros somos prescindibles y estamos destinados a ser reemplazados por una nueva clase de “seres superiores”, que se fusionan con la maquina. Pero, en todo caso, si las cosas no van bien, los “súper genios” de Silicon Valley tienen planes de contingencia. Gracias a Peter Thiel sabemos ahora de la existencia de Bunkers para multimillonarios en caso de que el mundo arda en llamas. Y no solamente en la Tierra. Musk apuesta por la colonización espacial en Marte o la Luna. Por muy fantásticos que sean, los planes de huida de las elites revelan a todas luces que estos hombres sienten pavor ante el mundo que están creando. Y con razón.
En el 2025 la Casa Blanca anuncio que... “Sin fronteras, ley, orden y religión, no se tiene un país”. La verdad es que olvídate de la ley, el orden y el resto. El verdadero mensaje era el cierre de la frontera. Impedir la oleada de inmigrantes que buscaban refugio en el país.
Según la teoría conspirativa del “Gran Reemplazo”, que Elon Musk, Stephen Miller y otros impulsan, los globalistas liberales y progresistas importan inmigrantes deliberadamente para socavar la democracia, acabar con la raza blanca y destruir la civilización occidental. Trump, durante su campaña electoral, rápidamente comprendió que los periodos de crisis reales hacen a la gente vulnerable a los falsos profetas que ofrecen un chivo expiatorio como solución. Y que mejor que los inmigrantes. La idea surgió en el 2011 cuando el escritor Renaud Camus publico un panfleto titulado “Le Grand Remplacement”. La obra se enfoca en la inquietante sensación de estar viviendo un cambio indeseado frente al temor de que la raza blanca esta perdiendo terreno. Su inspiración proviene de la novela francesa de 1973 “El campo de los santos”, del autor Jean Raspail. que identifica a los inmigrantes con las hordas satánicas hiperfertiles que comen excrementos y que al fin de los tiempos serán destruidas por el “triunfo de los santos”. Entusiastamente los fascistas del fin de los tiempos adoptan la creencia de que la inmigración conducirá a un “Holocausto poscolonial” o que, según Musk, el genocidio blanco es real o, como dice Miller, la inmigración supone “la destrucción del Occidente”. Ante esta amenaza existencial no cabe restricción alguna y cualquier crueldad se hace necesaria. Hoy en día, quienes utilizan la odiosa fabula de Camus como permiso para matar ya no son figuras marginales ni lobos solitarios. Desde el triunfo de Trump los agentes de la Patrulla Fronteriza han estado dispuestos a ejercer brutalidad y disparar contra inmigrante y manifestantes y hacer caso omiso de cualquier protección constitucional. Convencidos de que esta es una crisis existencial a la que se enfrenta la sociedad, la derecha global impulsa de manera coordinada la siguiente fase de la supuesta solución... deportaciones masivas y revocación de la ciudadanía, que hoy se denomina “remigración”. Como Klein y Taylor dicen, esta forma brutal de supervivencia nacionalista es el único destino al que puede conducirnos la ideología del “Gran Reemplazo”, en un mundo que se calienta rápidamente y los soportes vitales del planeta colapsando. En lugar de regulación de las emisiones de carbono, lo que se ofrece es el rechazo a los refugiados del clima.
¿Es esto la vuelta del fascismo, como muchos críticos proclaman? Si algo hemos aprendido es el hecho de que la historia no se repite de la misma manera. La fusión del Estado y las corporaciones impulso el fascismo del siglo pasado, en donde el Estado era claramente el socio dominante que servía los intereses empresariales, pero dictaba las condiciones. Hoy el Estado es apenas una sombra de lo que fue. Las empresas centradas en la IA actualmente impulsan el mercado bursátil, con la colaboración del gobierno, permitiendo que los sectores mas agresivos de Silicon Valley establezcan, en gran medida, sus propias condiciones y marquen sus propias reglas que producen beneficios económicos inigualables. Al final, con lo que nos quedamos, es con la completa fusión de las corporaciones y el gobierno, donde el gobierno pasa a depender completamente de la IA controlada solo por un pequeño grupo de oligarcas.
Uno podría preguntar, con cierta ingenuidad... ¿como todo esto es posible? La verdad, habría que agregar, es que, repitiendo a Klein y Taylor, los fascistas del fin de los tiempos no triunfan únicamente mediante la crueldad y la astucia. Prosperan ante la ausencia de claridad moral, imaginación y valentía de los lideres centristas.
Pero, a pesar de ello, frente a este fascismo sadista de supervivencia brutal, empezamos ya a ver, por aquí y por allá, al igual que en otros tiempos, demostraciones y resistencias. A la hora de conservar el poder y gobernar en medio de crisis reales, el culto al individuo puede convertirse en un grave lastre. La creencia a reducir la libertad a la elección individual entre opciones disponibles en el mercado empieza nuevamente a contraponerse con la idea de que la libertad consiste en la capacidad real para controlar las condiciones de vida, trabajo y conocimiento y participar en la construcción de las condiciones que moldean la vida del trabajo y de la sociedad. Es esta contradictoria dinámica, esta constante resistencia a la concentración del poder, la que eventualmente siempre vamos a encontrar en toda sociedad, sin lograr una resolución definitiva. Es la contradicción, como dice el filosofo, lo que siempre encontramos en el centro del ser.
Nieves y Miro Fuenzalida.