Sunday, November 24, 2024

Una libertad sartreana

 

A esta altura probablemente ya hayas visto un “Predictor”. Pero, si no, se trata de un pequeño dispositivo parecido al control remoto para abrir la puerta del automóvil. Sus únicas características son un botón y un emisor  de luz verde que parpadea si presionas el botón. Específicamente, parpadea un segundo antes que presiones el botón. La mayoría dice que cuando lo prueban por primera vez, se siente como si estuvieran jugando un juego extraño en el que el objetivo es presionar el botón después de ver el destello. El problema es que cuando intentas romper las reglas, descubres que no puedes. Si intentas presionar el botón sin haber visto el destello, este aparece inmediatamente. Si esperas que aparezca, con la intención de no presionar el botón después, el destello nunca aparece. No importa lo que hagas, la luz siempre precede a la pulsación del botón. No hay forma de engañar al Predictor. La implicación inmediata es que el Predictor demuestra que no existe el libre albedrio...

 

Este es el comienza del pequeño cuento de ciencia ficción “What’s Expected of Us” del autor Ted Chiang, que sigue el ejemplo de Benjamín Libet que, en los 80’s del siglo pasado, demostró que la actividad neurológica inconsciente que lleva a la decisión consciente del sujeto para mover su mano empieza aproximadamente medio segundo antes que el sujeto sintiera que había decidido moverla. Es decir, la decisión para actuar es posterior a la iniciación del acto. Los estudios mas recientes con el uso de “MIR machine” han confirmado los hallazgos de Libet. La sensación de agencia llega después de que el cerebro ya se ha comprometido a realizar la acción. Es lo que llamamos determinismo.

 

¿Como esto es posible? Según la ciencia de los últimos siglos el comportamiento siempre ocurre porque algo que lo precedió lo causo... ¿significa entonces que el experimento de Libet constituye el fin del libre albedro?

 

No por si solo. Cuando nos enfocamos, no en el sujeto, sino en las causas previas llegamos a la conclusión de que la intención proviene de la biología interactuando con el medio ambiente.

 

Cuando trabajamos con la noción de que cada aspecto de la conducta tiene causas previas podemos decir que la conducta ocurrió debido a la acción de las neuronas en esta o aquella parte del cerebro en el segundo anterior, y minutos antes esas neuronas se activaron por un pensamiento, un recuerdo, una emoción  o un estimulo sensorial. Y en las horas o días anteriores a la conducta, las hormonas en la circulación moldearon esos pensamientos, recuerdos y emociones y alteraron la sensibilidad del cerebro a determinados estímulos ambientales. Y en los meses anteriores o años anteriores, la experiencia y el entorno cambiaron el funcionamiento de esas neuronas, haciendo que algunas generaran nuevas conexiones y se volvieran mas excitables o provocando lo contrario en otras. Y si retrocedemos décadas tenemos que reconocer que durante la adolescencia todavía se estaba construyendo una región cerebral clave, moldeada por la socialización y la cultura. Y mas atrás, la experiencia infantil moldea la construcción del cerebro al igual que el entorno fetal. Y si, incluso, vamos aun mas atrás tenemos que tener en cuenta los genes que heredamos y sus efectos en el comportamiento... ¿de donde, entonces, viene la intención? De la biología interactuando con el entorno un segundo antes de la acción. Pero también de un minuto antes, una hora, un año, un milenio. Si bien es cierto que a veces parece que somos libres de hacer lo que queremos, nunca somos libres de querer lo que queremos.

 

Todas estas son variables sobre las que tenemos poco o ningún control. No somos nada mas ni nada menos que la suerte biológica y ambiental que nos ha tocado. Por supuesto no se puede refutar el libre albedrio basado en el resultado científico  de una sola variable genética, neurológica  o sociológica. Pero, y esto es lo increíblemente importante, si se juntan todos los resultados científicos, de todas las disciplinas relevantes, no hay lugar para el libre albedrio. Una mera fantasía que colocamos en nuestra vida. Para probar su existencia habría que demostrar que algún comportamiento simplemente ocurre de la nada. La verdad es que no hay ninguna neurona que inicie algún acto sin ser influenciada por otra neurona o por algún evento biológico previo. Esta acción sucedió, en realidad, debido a lo que vino justo antes, lo cual sucedió debido a lo que vino justo antes de eso y así sucesivamente. Como decía el Buda, nada viene de la nada.

 

No para Sartre. Nuestra inmersión en las estructuras físicas, biológicas, históricas y sociales, dice, no socaban nuestra libertad y esto no es lo único que determina nuestras intenciones. La libre elección es nuestra realidad  y es esta la que nos condena a ser libres, queramos o no. Elegimos, pero no elegimos ser libres... “si pretendemos que el humano no es libre, la idea misma de opresión perdería todo sentido”.

 

Ciertamente... pero ¿como la libertad es posible dada la inmersión del para si en el en si? La cosa según Sartre es decidir si hay casos para los cuales no existe una causa previa o si no hay acción sin causa.

 

Si prestamos atención, descubrimos que toda acción es intencional, tiene un fin y el fin se refiere a una causa. La cuestión esencial, dice Sartre, se encuentra mas allá de la compleja organización causa-intención-acto-fin. Lo que debemos preguntar en realidad es como una causa se constituye como tal dentro de situaciones que no hemos elegido. Las acciones ciertamente tienen causas, pero son causas de un tipo especial. Si somos libres a pesar de las estructuras fácticas en las que estamos inmersos es porque estas carecen del poder de enunciar su propio significado. Lo dado se aprecia solo a partir de algo que todavía no existe. Mi facticidad puede surgir como adversa solo si elijo un proyecto con respecto al cual la existencia de ese dado es instrumentalmente relevante. Una montaña, por ejemplo, puede presentarse como un obstáculo si obstruye mi camino en medio del valle o una valiosa ayuda si quiero treparla para contemplar el paisaje. En si misma es neutra y solo se manifiesta como resistencia o no a la luz de mi proyecto. Nunca nos encontramos con la facticidad bruta, esta siempre esta teñida por nuestros programas de vida libremente elegidos. La resistencia que la libertad encuentra en el mundo, lejos de ser un peligro para la libertad es, por el contrario, lo que permite que esta exista. La libertad y la facticidad están inextricablemente entrelazadas. Fuera del contexto factico la libertad pierde todo significado. La libertad solo puede darse en seres finitos con un poder limitado, ya que la libertad es elección. Y toda elección supone eliminación y selección... “Toda elección es una elección de finitud”. Ella sirve de base para mi elección, pero no es suficiente para determinar mi elección. Ni siquiera en el estado de esclavitud.

 

¿Realmente? La resistencia ciertamente es una cosa, pero las barreras absolutas son otra... ¿Podríamos decir, por ejemplo, que un esclavo encadenado,  impedido de realizar cualquier proyecto significativo, es libre? Obviamente no. Pero, para ser justos, Sartre no esta hablando del concepto empírico de libertad, de la capacidad de obtener los fines elegidos, sino de la libertad ontológica, de la autonomía de elección. Cualquiera sea la situación debemos preguntarnos... ¿qué debo hacer? ¿que es importante para mi? ¿qué defiendo? ¿cuales son mis valores? ¿quién soy?  En suma... ¿qué quiero ser? Todas cuestiones relevantes tanto para el oprimido como para el opresor o el discapacitado. De una u otra manera, no importa quienes seamos, tenemos que elegir como constituimos nuestra situación.  

 

Lo que queremos ser, entonces, es lo que finalmente organiza nuestros fines en una jerarquía coherente según la cual algunos se persiguen en beneficio de otros mas fundamentales que, a su vez, se persiguen en beneficio de aun otros mas primarios cuya fuente ultima es “la elección original”, aquella  que permite, a lo menos en principio, explicar la vida personal. Si me levanto, por ejemplo, cuando el despertador suena es porque  quiero llegar a la escuela y aprobar mis cursos para obtener mi titulo y así poder seguir la carrera que elegí y trabajar en lo que va a satisfacer mi vida. Desde un punto de vista puramente filosófico la realidad humana se identifica y define por los fines que se persiguen. Es por esto que  Sartre dice que “la consciencia es lo que no es y no es lo que es”. El ser humano “no es lo que es” en el sentido que no es idéntico a lo que era en el  pasado y “es lo que no es” en el sentido  que aun no es lo que será en el futuro. El pasado es la solidificación del para-si, un ser en medio del mundo inundado por el en-si. No es que la consciencia se disocie de su pasado. Es solo que la consciencia presente es un para-si que nunca es idéntico con la consciencia pasada que se ha convertido en un en-si, es decir, en una realidad fáctica. Y el futuro es lo que tengo que ser y que aun no soy. El proyecto de un yo que va mas allá para convertirse en lo que es.

 

Muy bien. Pero... si vivimos en un mundo causal en donde nada surge sin una causa anterior como indica la ciencia... ¿como es posible un proyecto acausal? Y mas aun ¿de donde surge el proyecto original?

 

Lo que rompe la cadena causal, según Sartre, es la consciencia que rasga el ser-en-si-mismo, algo que tiene lugar cada vez que la consciencia se dirige hacia el objeto. Cuando la consciencia es consciente de algo, implícitamente es consciente de si misma como no siendo esa cosa. Cuando la consciencia percibe esta taza de café, por ejemplo, existe la aprehensión de la taza de café como el en-si que la consciencia no es. La taza de café existe, pero  fuera de la consciencia. Por tanto, la consciencia es la nada en el sentido de no ser el ser-en-si y es consciente de su propia nada por medio de la autoconsciencia. El ser humano es el ser por medio del cual la nada viene al mundo.

 

En el cuento de Ted Chiang la gente, después de perder el interés en el juego, no pudo evitar pensar en las implicaciones de un futuro inmutable. Algunos se niegan a tomar decisiones y dejan de participar en acciones espontaneas. Otros tienen que ser hospitalizados porque ya no quieren alimentarse. El estado final es el mutismo acinético. La capacidad de moverse permanece, pero la motivación desaparece. Hasta no hace mucho la sospecha de que el libre albedrio no existe simplemente no era dañina. Pero ahora... lo saben.       

¿No es el caso de que, incluso si Sartre estuviera equivocado, cosa que no creemos, todavía necesitaríamos la ilusión del libre albedrio?

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, November 17, 2024

Los baldes de la infancia


 Construíamos

Castillos

De

Arena

Con

Los baldes

De

La infancia.

Ahora

Los habitamos. 

 

Nieves.


Sunday, November 10, 2024

La Biblia y la IA

 

Es curioso el hecho de que a través de gran parte de la historia humana encontramos mitos y fantasías que advierten que la tecnología puede llevarnos a lugares catastróficos. Recordemos solo, entre otras, la historia griega del carruaje solar de Faetón, el Aprendiz de Brujo de Goethe, la leyenda moderna del doctor Frankenstein, de Mary Shelley, el Extraño Caso del Dr Jekyll y Mr Hyde, de Robert Louis Stevenson en las que el mensaje ha sido siempre el mismo... la creación de cosas poderosas tiene consecuencias no deseadas. Y, sin embargo, a pesar de lo obvio del mensaje, continuamos actuando como si nunca lo hubiésemos escuchado... ¿por qué, si sabiéndolo, seguimos en la persecución de lo que racionalmente  no deseamos? ¿se debe, como algunos creen, a un defecto fatal de nuestra naturaleza, o es otra cosa?

 

En la mayoría de estas fantasías un solo individuo adquiere un enorme poder, pero luego es corrompido por la arrogancia y la codicia. La cosa, sin embargo, no es tan simple. Si miramos la historia vemos que la humanidad logra un enorme poder al construir grandes redes de cooperación, pero la forma en que se construyen predispone a usarlas de manera negativa. Según el popular historiador Yuval Harari, nuestro problema no es una cuestión individual, sino uno de red o, mejor aun, uno de información, que es lo que mantiene unidas a las redes. Durante miles de años hemos inventado y difundido historias, ficciones, fantasías, fabulas y delirios colectivos sobre dioses, vírgenes, paraísos celestiales, infiernos, escobas voladoras y muchas otras cosas que no son sobre la verdad sino técnicas para unir a los miembros y crear orden. Es así como se han construido los imperios mas poderosos y totalitarios desde la antigüedad hasta nuestros días. Y estas redes delirantes están adquiriendo hoy día un poder cualitativamente diferente.

 

La creencia común es la de que al reunir y procesar mas información las redes logran una mayor comprensión de la realidad que la hace, no solo poderosa, sino también sabia. Si bien es cierto que las redes delirantes pueden surgir ocasionalmente, a largo plazo están destinadas a desaparecer frente a rivales mas perspicaces y honestos. Una mayor información nos acerca cada vez mas a la verdad y en el libre mercado de información tarde o temprano la verdad prevalece. Y, ciertamente, hay numerosos casos en que la información nos ha capacitado para entender mejor el mundo y usar el poder en forma mas sabia.

 

Pero esto es solo parte de la historia. Las ultimas generaciones han experimentado el mayor aumento de información tanto en la cantidad como en la velocidad de trasmisión y, sin embargo, estamos mas cerca que nunca de aniquilarnos a nosotros mismos... ¿como así?

 

Según Harari, todos los inventos humanos anteriores han capacitado al ser humano porque, no importa cuan poderosos fueran, las decisiones quedaban siempre en muestras manos. La Inteligencia Artificial es la primera tecnología que puede tomar decisiones por si misma. Ya no es solo una herramienta sino también un agente. En las próximas décadas es probable que adquiera la capacidad incluso de crear formas de vida, ya sea escribiendo un código genético o inventando un código inorgánico que anime entidades inorgánicas.

 

Un mayor conocimiento de la historia, por tanto, es vital para entender que hay de muevo en la inteligencia Artificial y como difiere de los otros medios de trasmisión.

 

La información es el elemento mas básico de la realidad, mas elemental que la materia y la energía. En el uso cotidiano la información es asociada, no solo con símbolos creados por los humanos como la palabra hablada o escrita, sino también con signos naturales como cuando la paloma vuela sobre el arca de Noé con una rama de oliva indicando el fin del Diluvio, lo que indica que la “información” es una cuestión de perspectiva.  Si consideramos que la verdad es una representación adecuada de la realidad, la mayor parte de la información en las sociedades humanas no representan ninguna cosa y su papel a través de la historia ha sido fundamentalmente la de crear nuevas realidades al unir cosas dispares, ya sean parejas o imperios. A veces representa la realidad y otras no. Pero siempre conecta. Desde la Edad de Piedra hasta la Edad del Silicón vemos un constante aumento de la conectividad, sin un aumento concomitante de la verdad o la sabiduría.   

 

Si estuviéramos conectados solo por vínculos personales como en los monos nuestras redes se habrían mantenido bien pequeñas. Pero cambios en la estructura cerebral y las habilidades lingüísticas  permitió contar y creer en historias que empezaron  a tocar a un numero ilimitado de individuos. Esto fue lo que inauguro un nuevo tipo de cadena. Una misma historia ahora  puede servir como conector central. Los 1400 millones de miembros de la Iglesia Católica, por ejemplo, están conectados por la Biblia. Mas de un billón de ciudadanos chinos por la ideología comunista y los 8 000 millones de miembros de la red comercial están conectados por historias sobre monedas, corporaciones y marcas.  Al igual que el ADN  las historias pueden crear nuevas entidades. Antes de su aparición el universo contenía solo dos niveles de realidad... la realidad objetiva que consiste en cosas como piedras, lagos y planetas y la realidad subjetiva como el dolor, el amor y los sueños. Las historias crean un tercer nivel... la realidad intersubjetiva. Mientras las cosas subjetivas existen solo en una sola mente, las intersubjetivas como las leyes, los dioses y las naciones existen en el nexo entre un gran numero de personas. Y estas historias a menudo van unidas a mentiras, errores y fantasías letales.

 

Las redes de información, para ser mas precisos,  contienen dos distintas habilidades... descubrir la verdad y crear orden. Estos dos procesos, sin embargo, suelen ser contradictorios porque con frecuencia es mas fácil mantener orden a través de ficciones que mantener la verdad ¿qué sucede, por ejemplo, cuando una información socaba la mentira que mantiene la preservación del poder social? Solo recuerda a Giordano Bruno.

 

Una de las mas poderosas técnicas de información, aparte de la burocracia, ha sido hasta ahora la invención del Libro Sagrado, como la Biblia, el Corán o los Vedas, considerados infalibles y libres de todo error. Su historia ilustra las limitaciones de las redes de información y un aviso para nuestra época en el intento de crear IA.

 

Si los textos infalibles conducen a iglesias infalibles y opresivas ¿como, entonces, evitamos, el problema del error humano? La respuesta, según acostumbramos a creer, esta ciertamente en la libre circulación de information. Aunque no inevitablemente. La revolución de la imprenta en el siglo XV en Europa, por ejemplo, hizo posible la difusión masiva de textos. Todo tipo de herejes, revolucionarios y proto científicos podían difundir sus escritos. Al parecer, un triunfo de la libertad de expresión. Sin ella hubiera sido mucho mas difícil para Copérnico y Galileo difundir sus ideas. Pero su difusión fue mínima comparada con  la  propagación de fantasías religiosas, falsas noticias y teorías de conspiración mundial que condujeron a la caza de brujas satánicas  a comienzos de la Edad Moderna culminando con la ejecución de mas o menos 50 000 personas inocentes.

 

Hoy día no es ninguna novedad saber que estamos en medio de una revolución informática sin precedente. Por primera vez en la historia el poder esta pasando en estos momentos  de los humanos a algo diferente. Las imprentas, las radios y la TV eran herramientas pasivas. Las computadoras en cambio se están convirtiendo en agentes activos que escapan a nuestro control y comprensión al tomar iniciativas que pueden dar origen a nuevas formas de sociedad, historia o cultura. El primer ejemplo paradigmático fue el papel que desempeñaron las redes sociales en el 2016 cuando el algoritmo de Facebook ayudo a los fanáticos a avivar la violencia anti rohingya en Myanmar, que culmino con la limpieza étnica y su expulsión del país. Y, a principios del 2020, los algoritmos ya habían pasado la etapa de crear por si mismos noticias falsas y teorías conspirativas. Ellos pueden aprender por si mismos cosas que ningún ingeniero humano programo y decidir cosas que ningún ejecutivo previo. Esta es la esencia de la revolución de la IA y potencialmente el fin de la historia humana. No el fin de la historia, sino aquella historia dominada por humanos que ahora mismo esta siendo trastocada por las redes informáticas. No es extraño entonces  que tanto las democracias como las dictaduras teman la aparición de agentes que no saben como controlar.Este reciente potencial político que las computadoras están  acumulando es algo que merece la atención.

 

 Por milenios los humanos hemos estado acostumbrados a ser vigilados... por otros animales, por otros humanos y por todo tipo de instituciones. Pero hasta ahora la vigilancia siempre había sido incompleta, incluso en los sistemas mas totalitarios. En el 2024, en cambio, ya nos estamos acercando a una red informática omnipresente que puede seguir a la población de países enteros las veinticuatro horas del día y acumular suficiente información para establecer un sistema de crédito social basado en un mayor o menor numero de puntos que gobiernos y corporaciones han empezado a usar. Buena conducta suma puntos. Mala conducta resta puntos. Y de acuerdo con el puntaje que se tenga uno gana o pierde privilegios. Un sistema que en poco tiempo puede crear una nueva clase social de “personas con bajo nivel de crédito” y aniquilar la poca  privacidad que nos queda.

 

Y, como si esto no fuera poco, las implicaciones para la política internacional  pueden tener un profundo impacto. Según Harari la dinámica económica y geopolítica puede dividir el mundo en dos imperios digitales reemplazando la Cortina de Hierro de la Guerra Fría con la Cortina de Silicio. El código de la computadora o teléfono inteligente, por ejemplo, determina en que lado de la cortina vives, que algoritmos dirigen tu vida y hacia donde fluyen los datos. China y Estados Unidos o Rusia y la UE usan cada vez mas redes, códigos, software, regulaciones y objetivos digitales diferentes. En China no se utiliza Google, Facebook o Wikipedia. En Estados Unidos no se utilizan WeChat, Baidu o Tencent. Estas diferencias tienen una tremenda  influencia  en gran parte del mundo ya que los países dependen de la tecnología de uno u otro. Durante siglos los procesos de globalización acercaron a personas de todo el mundo a un contacto mas estrecho. La actual tecnología de la información paradójicamente puede dividir la humanidad con el desarrollo de culturas, ideologías e identidades diferentes y contradictorias poniendo fin a la esperanza de una humanidad compartida.

 

Por supuesto, las diferencias humanas son una realidad y siempre traen algo nuevo. Pero, la cosa es que  cuando los imperios compiten entre ellos,  

el peligro es que pueden terminar en guerra catastróficas. La Guerra Fría nunca llego a una confrontación directa gracias a la doctrina de la destrucción mutua. En comparación, las armas cibernéticas son mucho mas versátiles. Pueden derribar la red eléctrica, los centros de investigación, bloquear un censor enemigo, avivar un escandalo político, manipular elecciones o piratear teléfonos eléctricos. Y todo ello de manera sigilosa.

 

Una IA fuera de control, al igual que un virus fuera de control, pone en peligro a los seres humanos de todas las naciones. Ningún colectivo humano, sea la nación o la humanidad, se beneficiara si el poder pasa de los humanos a los algoritmos.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, November 3, 2024

Huertos de algodon

 

Las nubes

Riegan

Sus siembras

De

Algodón

Con

La lluvia

Que

Guardan

En

Sus ombligos

De

Nubes.

 

Nieves.