Sunday, January 4, 2026

El ironista

 

¿Como pasaste el fin de semana? Enfermo y en cama. Pero, ahora que se ha reanudado la semana laboral, me siento mejor.

 

¿Ironía? Tal vez... Y si hay alguna duda es porque el termino es bien difícil de definir y el diccionario no aclara mucho las cosas. A través del tiempo se ha aplicado a diferentes fenómenos y, al igual que el sarcasmo, lo podemos encontrar por todas partes, muchas veces confundiéndose con conceptos como coincidencia, paradoja, sátira y parodia.  

 

Cuando nos topamos con conceptos problemáticos como este el filosofo austro-británico Wittgenstein uso la noción de parecido familiar. Los miembros de una misma familia, dice, se parecen mas entre si que a otros que no son parte del clan. Puede que no compartan la misma nariz, estatura o constitución, pero tienen un numero de semejanzas que tomadas en conjunto sugieren que un individuo dado es parte de una familia en particular. Esta noción es la que mejor puede servir para entender porque una situación particular o una construcción verbal es irónica, a pesar de sus diferentes formas.

 

De partida podríamos decir que usamos la ironía y el sarcasmo mayormente para decir cosas que no queremos decir. Un lenguaje figurativo que por milenios ha sido parte de la poesía, la literatura y la retorica. Un lenguaje que se desvía del significado literal del hablante al igual que la metáfora, la exageración o la hipérbole.  

 

Sócrates, que usa varios estilos argumentativos, es bien conocido por alegar ignorancia de un tema en particular para extraer las suposiciones y creencias de su interlocutor, táctica conocida como “ironía socrática”... la pretensión intencional  de ignorancia.  Otras formas, como nota el psicólogo y lingüista Roger Kreuz, son la “ironía dramática” que se refiere a la discrepancia entre los estados de conocimiento de los espectadores y los del personaje de un drama u otro tipo de obra de ficción, como en Edipo Rey en donde el público sabe lo que Edipo no sabe. Mientras el busca al asesino de su padre irónicamente descubre  que es el mismo quien lo asesino. Un recurso parecido encontramos en Romeo y Julieta. Romeo cree que Julieta esta muerta y se suicida desesperado, mientras que el publico sabe que Julieta solo esta drogada. Esta ironía dramática, material de la tragedia, también se puede usar para lograr un efecto cómico, como en la farsa. Personajes disfrazados, casos de identidad equivocada e incluso viajes en el tiempo han sido empleados de esta manera. Superpuesta hasta cierto punto a la ironía dramática es la ironía cósmica o ironía del destino que pone el énfasis en el papel que juega un universo indiferente, o incluso malévolo, que busca frustrar nuestras esperanzas y deseos. El agente responsable de esto puede variar pero el resultado es el mismo... dioses caprichosos como en los poetas griegos, un ser supremo según escritores cristianos o simplemente la naturaleza, el destino y la casualidad, como en la filosofía de Hegel y su discípulo Heinrich Heine. Eventos que son extrañamente coincidentes, conmovedores  o simplemente inconvenientes... “enfermo y en cama el fin de semana, pero ahora justo que tengo que trabajar me siento mejor”.

 

Diferente es la ironía situacional en donde nos encontramos con acontecimientos inesperados... “compre un IPhone el día anterior al lanzamiento de un nuevo modelo”... o resultados negativos auto infligidos o impuestos externamente... el compañero de trabajo que se burla de un colega por ser torpe, pero luego tropieza y se cae. Esta ironía, sin embargo, es algo confusa y no parece haber una clara línea divisoria entre situaciones que percibimos como irónicas y las que no lo son.

 

En la ironía verbal un hablante dice algo diferente de lo que piensa... ¡Que clima maravilloso estamos teniendo!... durante una tormenta eléctrica, como expresión de molestia o decepción por la inclemencia del tiempo. Aquí debe entenderse lo contrario de lo que se dice. Uno de los problemas con esta ironía es cuando el significado previsto del hablante es ambiguo, especialmente en una conversación con extraños en donde los participantes carecen del conocimiento de uno y otro que les ayudaría a determinar la intención irónica. El terreno común es importante para comprender el uso del lenguaje en general y puede ayudar a comprender porque la ironía verbal se entiende en algunos casos y falla en otros, lo que indica que hay una  doble audiencia tanto en la ironía socrática, como en las otras, una que oirá y no entenderá y otra que entenderá que hay mas de lo que el oído recibe. No es extraño entonces que la ironía y el sarcasmo se usen mas frecuentemente entre conocidos, el circulo intimo, que entre extraños. Es este circulo intimo el que colapsa cuando la ironía verbal, al igual que muchas otras cosas, se hace parte del mundo en línea que, con la perdida del contexto, transforma este medio en un pobre sustituto de la conversación, dejando harto que desear... los intercambios no suelen ocurrir en tiempo real, carecen de las sutilezas de la comunicación cara a cara y claramente es bastante pobre para transmitir cualquier tipo de matiz emocional, lo que constituye un problema para las comunicaciones con intenciones no serias o para distinguir con precisión entre una intención irónica o sarcástica y las que tienen un significado literal. Por eso, después del emoticono y kaomoji, símbolos con la intención de transmitir expresión emocional en línea, Japón introdujo el emoji, palabra que deriva de “imagen” y “carácter”, que se usaron por primera vez en la década de los 90s  y se estandarizaron en el 2010 cuando se integraron en el Unicode que actualmente contiene cerca de 3,100 emoji, convirtiéndose en parte integral de la vida comunicativa. Sin embargo caras irónicas o sarcásticas especificas no aparecen en este repertorio. La recomendación es el uso de “cara con monóculo” o “cara guiñando un ojo” para la ironía y “cara al revés” o “cara con los ojos en blanco” para el sarcasmo.

 

La ironía no es solitaria y parte del tiempo la pasa en compañía con semejantes que   poseen una turbia reputación, aunque su relación con ellos es obscura, como en el   sarcasmo, su gemelo diabólico con doble rostro. Uno inclinado a la hostilidad y el otro al humor descrito por Oscar Wilde, según se dice, como la forma mas baja de ingenio y la mas alta de inteligencia. Esta, podríamos decir, es una forma de humor con la intención de infligir dolor al señalar las fallas y debilidades de los demás. Si esta lloviendo y alguien dice...“que clima tan agradable estamos teniendo” es ironía. Pero si la persona que comenta el clima se dirige al meteorólogo que prometió un día  asoleado, claramente tiene la intención de burlarse de el que prometió un buen día. Aquí la presencia de una victima es un elemento critico para distinguir el sarcasmo de la ironía que puede no tener victimas o puede tener una o muchas. Si nadie esta siendo insultado, no es sarcasmo. Etimológicamente la palabra deriva del griego, sarkasmos, que significa comentario burlón o hiriente y sarkazein, traducido como desgarrar la carne como un perro.

 

En resumidas cuentas, argumenta Kreuz, la resemblanza familiar, aquello que potencialmente conecta todas las diferentes formas de ironía, es la pretensión. El ironista finge ser una persona ignorante e imprudente que solo pretende pronunciar palabras de elogio, desprecio o ignorancia. La simulación, sin embargo, puede no ser necesaria ni suficiente para determinar si una declaración es irónica, pero puede servir como pista de que se pretende algún significado no literal.

 

Desde tiempos inmemoriales hasta hoy el humor, la sátira y la parodia han proporcionado medios efectivos para la protesta no violenta y la ironía verbal es una herramienta eficaz para todas ellas, por lo que no es de extrañar que todos los regímenes autoritarios o dictatoriales como lo fue el de Pinochet en Chile ayer, el de Corea del Norte hoy y el fundamentalismo religioso de todos los tiempos tienden a prohibir o encarcelar a quienes hacen uso de estos recursos verbales.

 

El futuro de la actitud irónica, sin embargo, puede que este asegurado, pero la ironía como concepto coherente, no tanto. El termino se ha asociado igualmente con el humor como con la agresión y los debates continuos sobre si una declaración  en particular es irónica o sarcástica sugieren que existe una confusión considerable. Al igual que todos los términos el concepto de ironía no se ha escapado de su propia  evolución, especialmente en el ámbito de la critica literaria. Cuando esto ocurre los términos se deforman de tal manera que empiezan a abarcar una multitud de sentidos diferentes y nadie parece estar de acuerdo con su significado.

 

Y esto es lo que ocurre con la ironía. Su uso se ha ampliado a tal punto que su significado es, a menudo, ambiguo. Puede usarse como sinónimo de coincidencia, paradoja, sátira y parodia.

 

Ciertamente la ironía se superpone con todos estos conceptos, por lo que un cierto grado de intercambiabilidad no debería sorprender.  

 

Nieves y Miro Fuenzalida.