Showing posts with label teoria artistica. Show all posts
Showing posts with label teoria artistica. Show all posts

Sunday, May 12, 2024

Arte y mercancía

 

En 1926 la escultura  “Pájaro en el Espacio” de Constantin Brancusi llego a Nueva York por mar. Al inspeccionarla, los funcionarios de aduanas cuestionaron la idea de que el extraño objeto era una escultura, ya que de ninguna manera se parecía a un pájaro. Por esta razón se negaron a categorizar la creación de Brancusi, a pesar de su furia,  como una obra de arte prefiriendo considerarla como un simple utensilio de cocina.

 

“Brillo Boxes”, la famosa escultura de Andy Warhol expuesta en la Stable Gallery de Nueva York, desembarco en Canadá  en 1965 al cuidado del comerciante de arte Lerrold Morris. Los funcionarios de aduanas una vez mas la clasificaron como productos, específicamente como cajas de una tienda de comestibles, y le aplicaron la tributación correspondiente.

 

“Iconos” son obras realizadas con luces fluorescentes simbolizando los iconos de nuestro tiempo y su autor, el artista estado unidense Dan Flavin, las ha expuesto en los museos mas prestigiosos del mundo. Sin embargo, los funcionarios de aduanas de la Comunidad Europea determinaron que las obras de Flavin eran artefactos de iluminación y en consecuencia estaban sujetas al peaje correspondiente, sin ofender al mundo del arte que esta exento de pagar impuesto.

 

¿Qué es lo que diferencia una obra de arte y un simple artefacto de uso diario? ¿Por qué el urinal en el baño es un mero utensilio, pero una obra de arte cuando se exhibe en un Museo de Arte Moderno? ¿Como distinguimos un arte original de un plagio? ¿Cuál es el criterio que los aduaneros usaron? No es que nos vaya la vida en saberlo, es solo una curiosidad... ¿o se juega algo mas en averígualo?

 

Tratar de hacerlo no es tarea fácil, especialmente cuando  nuestra visión o la tuya chocan estrepitosamente con la de los expertos. De partida pensamos que el arte es algo así como un espejo de la realidad y si miramos su historia esto es lo que notamos en su mayor parte. Y este es el criterio de los aduaneros. Pero, desde que el arte empezó a abandonar su vocación de la belleza mimética, especialmente durante el siglo XX, es bien difícil identificar obras de arte basadas únicamente en este criterio. Los que se identificaban con la avant-garde estaban causando estragos y las obras de arte estaban siendo tratadas cada vez mas como objetos ordinarios o los objetos ordinarios como obras artísticas, transformando las definiciones clásicas del arte en algo bien problemático. No solo rechazaban el arte mimético, sino también la idea de que el arte revela la verdadera esencia del objeto. El 9 de abril de 1917, Marcel Duchamp logro lo que quizás fue el evento artístico mas brillante o absurdo del siglo XX. Presento a la sociedad de Artistas Independientes de Nueva York un urinario invertido firmado y fechado “R. Mutt, 1917” titulado “Fuente”. La junta directiva rechazo la “Fuente” argumentando que no era una obra de arte. La artista Beatrice Wood respondió con un articulo diciendo que si el señor Mutt hizo la fuente con sus propias manos o no, no tiene importancia. El la eligió. Tomo un articulo ordinario de la vida, lo coloco de manera que su significado útil desapareciera bajo el nuevo titulo y punto de vista y creo un nuevo pensamiento para ese objeto. Según se dice, Wood reconoció el poder innovador de la obra.

 

El arte, señoras y señores, desde ese momento no es en modo alguno responsable de la verdad y tiene el absoluto privilegio de hacer lo que quiera. En ciertos casos puede coincidir completamente con objetos ordinarios y en otros son los mismos objetos ordinarios, ready-mades, como el urinal de Duchamp o la corbata de Picasso, los que se transforman en obras de arte.

 

Pero esto, para ser claros, no significa de ninguna manera que cualquier cosa es arte. La caja de detergente es un utensilio, no un objeto artístico. Pero, puede transformarse en uno. Y esto es lo difícil de entender. Lo que antes teníamos claramente separados ahora parece estar fusionado. Las propiedades exhibidas por los objetos ordinarios y por el objeto artístico  son una y la misma. Comúnmente sabemos que dos cosas diferentes existen porque una tiene una cualidad que la otra no posee o que tiene una característica relacional que la otra no posee. Si dos cosas despliegan idénticas propiedades, ellas son dos ejemplos de la misma cosa. En ciertos casos el objeto artístico coincide enteramente con el objeto ordinario... ¿como esto es posible? En el siglo pasado, especialmente en su segunda mitad, la teoría imitativa, la teoría expresionista o la teoría estética  no pudieron responder la pregunta ontológica planteada por los vanguardistas. Y con ello todo se volvió bien confuso. Al final terminamos sin saber como considerar  la mayor parte del arte producido en el siglo XX, dado que las definiciones tradicionales tienen que tratar no solo con las obras ready-made, sino también con los productos de la vanguardia.

 

Si la teoría imitativa y el resto no pudieron, el critico de arte y filosofo Arthur Danto cree que puede. Si hay alguna diferencia entre un objeto común y una obra de arte, dice, son diferencias simbólicas, no físicas. Las propiedades que hacen de un objeto una obra de arte no solo se encuentran en el objeto o en la mente del observador, sino que estas propiedades se encuentran en la unión entre un objeto y una mente, un objeto y un contexto histórico-cultural.

 

Las obras de arte, dice, siempre han sido y siguen siendo la misma cosa a través del tiempo, a pesar de las numerosas transformaciones en estilo y gusto. Una buena aproximación a ellas es considerarlas como objetos similares a las palabras, es decir, como objetos que habitan la misma región ontológica que el lenguaje. En ambos casos las estructuras físicas trasmiten significados. Las palabras y las obras artísticas son sobre algo y este algo, digamos el significado, es completamente diferente de la estructura física que la soporta que puede tener diferentes formas y apariencias. Los objetos artísticos comunican algo que  no corresponde necesariamente al cuerpo material en el que este algo esta contenido, sino en la forma en que pensamos en el o en la forma en que el estimula ciertas facultades, especialmente aquellas cuya tarea es percibir e interpretar.

 

“Brillo Box”, de Andy Warhol, creada en 1964, es un buen ejemplo de Pop Art. Brillo Box es una caja de cartón que contiene almohadillas de jabón que se venden en los súper mercados. Y “Brillo Box”, la obra de Warhol, además de ser una caja idéntica a la de Brillo, también es una obra de arte... ¿como así? Supongamos que las dos cajas son perceptualmente idénticas. Y supongamos que solo una de las dos es una obra de arte... luego tendríamos que concluir que la obra de arte no es reconocible ni distinguible en virtud de sus propiedades estéticas. Nuestros sentidos por si solos no son suficientes para resolver la paradoja que introdujo Warhol.

 

Si la obra de arte es “sobre algo” mas que sus cualidades físicas... ¿cual es, entonces,  este “algo mas” en “Brillo Box”? Aquí se podrían decir varias cosas... Un comentario sobre la cultura de consumo. Un cuestionamiento y desafío de las nociones tradicionales  del mundo del arte. Un precursor del arte conceptual al enfatizar la idea detrás de la obra. Un comentario sobre la producción en masa y repetición mecánica de objetos idénticos. En breve, una critica sobre la mercantilización del arte y el valor que le damos a los objetos cotidianos.

 

Las obras de arte, sin lugar a dudas, son manifestaciones humanas en constante movimiento y adaptación entrópica al presente. Entrópica porque al igual que todas las cosas regidas por las leyes de la naturaleza  están restringidas por limitaciones estilísticas y filosóficas que conducen a la constante revisión de su narrativa y significado subyacente. El arte antiguo ha pasado de ser una visualización necesaria de personas y acontecimientos en un mundo sin cámaras a una fuerza religiosa y, posteriormente,  una herramienta ideológica de propaganda, que refleja en gran medida la forma en que ha evolucionado la sociedad. Warhol, y Duchamp antes que el, mostraron que cualquier cosa puede ser arte y el publico decide lo que el arte es y debería ser. El arte se ha convertido en un lenguaje, un fenómeno lingüístico y un discurso multimodal y multidimensional. Su poder lo podemos apreciar  con lo ocurrido a la revista satírica Charlie Hebdo  o al artista sueco Lars Vilks que puso la cara del profeta islámico en el cuerpo de cartón de un perro. Ambos se vieron obligados a cambiar sus vidas tras recibir amenazas de  muerte y el asesinato de doce personas de la revista Charlie Hebdo.

 

El arte como lenguaje incorpora palabras, significados, imágenes, sonidos y, en realidad, toda la información que pueda llegar al ser humano al mismo tiempo. No es de extrañar entonces que su fuerza golpee con tal poder. En 2021, por ejemplo, el artista italiano Salvatore Garau logro vender una obra de arte invisible, una “escultura material” que llamo “I Am” por 1 800 dólares y que no era nada mas que el titulo. Aquí, finalmente removemos el objeto y nos quedamos solo con el vacío. ¿Puede el arte ser mas abstracto que esto?

 

No es de extrañar entonces que Danto haya dicho que el arte, como tradicionalmente lo conocíamos, esta muerto, pero el pensamiento esta vivo, es participatorio y esta en constante movimiento. Como todas las cosas. 

 

¿Puede todo esto ser de ayuda a los aduaneros? Como parte del publico podemos aceptar que un objeto sea una obra de arte o rechazarlo  como tal. Depende de nuestro propio criterio. Pero, los aduaneros  representan una autoridad oficial y como tales deben seguir criterios oficiales... ¿Y donde los encuentran? En la practica, por muy interesantes o importantes que los análisis filosóficos puedan ser, quien decide que es y cual es el valor de una obra de arte es la autoridad “del Mundo del Arte” algo que funciona informalmente como una institución. Duchamp no podría haber tenido éxito en hacer lo que hizo si el Mundo del Arte, a principios de siglo XX, no hubiera existido. Todo un mundo compuesto de críticos, mercaderes del arte, prensa especializada,  grandes casas de subasta, directores de museos, historiadores del arte y, lo mas importantes, los artistas mismos. Y es este mundo el que confiere el estatus de obra de arte a cualquier objeto, incluyendo los de uso común. Un mundo que curiosamente  posee el poder de determinar la transformación de un urinal en “Fountain”.

 

Todo un poder basado en ultima instancia en un argumento circular...  las obras de arte deben existir para que el mundo del arte exista. Pero, sin el mundo del arte, no hay obras de arte.

 

Nieves y Miro Fuenzalida


Sunday, December 6, 2020

El arte y el tarro de sopa

 

En un tiempo la belleza y la imitación de la realidad eran el objeto del arte. Mirar una pintura era como mirar el mundo a través de una ventana. Ese tiempo se acabo. Ahora,  partir de las ultimas décadas del siglo XIX, cualquier cosa puede pasar por arte... un pedazo de periódico pegado a una pintura, un cuadrado negro, Jesucristo colgando de un gancho, un urinal puesto en una galería de arte, los cachos de un toro en un marco, mostachos en Mona Lisa, una canva blanca, el cuerpo descuartizado de una vaca en una exhibición artística y así por el estilo. Al dejar de ser imitación todo fue factible. El arte, en el mejor de los casos, dejo de ser un concepto cerrado  y al volverse  pluralistico su definición se ha tornado bien problemática, por no decir imposible, según muchos críticos ¿Significa que el arte carece de propiedades comunes y que, de alguna manera, ya no podemos hablar de su universalidad? ¿Si la reproducción de un tarro de sopa Campbell puede ser arte se sigue que todo es arte? En buenas cuentas  ¿hemos llegado al fin del arte?

 

Hegel predijo hace ya un tiempo que el arte tal como se conocía en su época llegaría a su fin. A pesar del compromiso de los románticos en su elogio del arte en los últimos 200 años la idea de que este ha llegado a su fin ha sido un tema recurrente, sin contar que Platón hace ya mas de dos siglos ni siquiera  le dejo lugar a los poetas en su ciudad ideal y coloco al arte  en el peldaño mas bajo de la existencia junto con las sombras, los sueños y las ilusiones que solo son meras apariencias.

 

Si miramos la historia del arte  generalmente  se la ha pensado como la progresión linear de diferentes estilos o movimientos. Del Romanticismo al Realismo, del Impresionismo al pos-Impresionismo, etc. Esta línea temporal implícitamente contiene ciertas ideas acerca de lo que el arte es, de lo que fue y hacia donde se dirige. Una  de las ideas que invariablemente aparece es la de mimesis, la imitación y representación de la naturaleza o de nuestra vida interior como ultimo gol. La imitación del cuerpo humano, por ejemplo, que comienza en la Grecia clásica adquiere cada vez  mayor verosimilitud con la ayuda de una seria de  descubrimientos como la perspectiva, el chiaroscuro y la  fisonomía, alcanzando todo su esplendor en el Renacimiento. Esta progresión de la representación de la realidad, que domino gran parte la narrativa de la historia del arte, empieza a perder influencia durante el siglo XIX con el nacimiento de la fotografía y el cine que obligaron al artista a abandonar la imitación de la naturaleza para empezar a explorar nuevas formas. El cubismo en los comienzos  del siglo XX, por ejemplo, cuestiono los procesos de representación visual y Marcel Duchamp exhibe un urinal que pasa como obra de arte dando origen a una sucesión de diferentes movimientos e “ismos”, todos con su propia noción de lo que el arte debería ser. Con lo que nos quedamos al final, dice el filosofo Arthur Danto, es con un arte transformado en un puro pensamiento acerca de si mismo, un objeto de su propia consciencia teorética. La gran narrativa de la progresión lineal, de un movimiento respondiendo a otro, ha terminado. El arte ha alcanzado un estado pos-histórico. Todo lo que queda es pura teoría. Después del 2000 no hay movimientos o “ismos”. Cuando el arte se hace consciente de su propia historia, como en nuestra época, es inevitable que se vuelva finalmente hacia la filosofía. Y cuando lo hace, el arte ha llegado a su fin. Algo que los artistas y la industria asociada con ellos no ven con mucha simpatía.

 

Lo que sorprende en la obra de Warhol no es su contenido, sino su forma. Mucho mas chocante que sus representaciones de botellas de Coca Cola y tarros de sopa Campbell fue su escultura de una caja de jabón Brillo. La caja del artista era indistinguible de  la actual caja de jabón Brillo. Si uno coloca una al lado de la otra no es posible ver ninguna  diferencia... ¿qué es lo que hace, entonces, que una sea una obra de arte y la otra un objeto ordinario? Lo que hace la diferencia, dice el filosofo George Dickie, es una cierta teoría del arte. Es ella la que coloca la obra dentro del mundo artístico. Las cajas de jabón Brillo de Warhol son arte porque la obra tiene una audiencia que la comprende gracias a una cierta teoría que dice lo que el arte puede ser. El mundo del arte, compuesto por críticos, coleccionistas, comerciantes, salas de exhibición, museos, etc. juegan un papel importante  en la elección de que teorías se adaptan o cuales son rechazadas.

 

La interrogante implícita es, obviamente, porque estas llamadas teorías cambian a través del tiempo ¿Qué dirían, por ejemplo, los pintores neoclásicos de la obra de Warhol? ¿Cómo los artistas del Renacimiento o del medio evo reaccionarían frente a ella? Mas aun ¿estas obras representan algún tipo de progreso?

 

Según Danto hemos entrado a la edad del pluralismo en donde una dirección es tan buena como otra. Muy bien puede ser que este periodo pos histórico del arte traiga obras carentes de la importancia o del significado que pudiéramos esperar. Sin embargo, a pesar de ello, los caracteres artísticos van a continuar viviendo felizmente, libres de las grandes narrativas, haciendo lo que ellos siempre han hecho.

 

¿Y que es esto que siempre han hecho? Cualquier respuesta que se pueda dar va a ser bien controversial y la prueba es que hay cientos de libros y artículos  sobre el tema y, para decir lo menos, a través de las centurias el termino arte ha cambiado varias veces problematizando su definición hasta el punto que algunos sostienen que el termino es indefinible.

 

El arte es esencialmente histórico y, según se dice, comienza con la era de la imitación, seguido con la era de la ideología, seguida, en nuestra época, con la era pos-histórica en donde la obra no tiene que tener una forma especial. La imitación al estilo del Giotto o Cimabue, aunque no ha sido invalidada por la fotografía o el cine, ya no puede ser parte de la definición del arte. Otras culturas, al igual que el Modernismo y el arte contemporáneo, están llenos de ejemplos que no son imitación y, como si esto no fuera suficiente, no sabemos que arte traerá el futuro. 

 

¿Qué hace, entonces, que un objeto entre a formar parte del mundo del arte, a pesar de todos estos cambios? Según el filosofo Arthur Danto, que se suma a la controversia artística, una obra es arte si tiene un objeto sobre el cual se proyecta alguna actitud o punto de vista, digamos un estilo, a través de elipsis retoricas que invitan al espectador a llenar lo que falta de acuerdo a su contexto histórico.

 

A diferencia del anti esencialismo posmodernista  que ve el arte como un  concepto abierto, Danto sigue la tradición esencialista. Es cierto, dice, que la lógica de la historia del arte lo hace aparecer como un concepto abierto. El arte griego fue mimético y el Romanesco difícilmente califica como tal. El arte abstracto muestra que la imitación no forma parte de la esencia del arte y tampoco la abstracción. En buenas cuentas no sabemos realmente que pertenece y no pertenece al arte.  El problema, sin embargo, es que, a pesar de esto, los filósofos, entre otros, concluyen demasiado pronto que el arte es un concepto abierto porque no pueden encontrar un conjunto de propiedades visuales comunes. Cuando se dice que no tiene propiedades comunes, es porque se buscan solo propiedades visibles. Pero, en realidad, dice Danto, son las propiedades invisibles las que hacen que algo sea arte.

 

Con el advenimiento del fin del arte, cualquier objeto cuotidiano califica como candidato artístico y la diferencia entre el reino utópico de la creación artística y el mundo diario se vuelve borrosa. Según Danto, Warhol creo la “Caja Brillo” con la intención de que fuera arte. Luego, fue arte. El acto de reconocer la intención artística en un objeto significa que el observador del arte acepta que hay algo mas allá del objeto material para interpretar y que la interpretación de las señales no visuales de la obra artística demanda  una teoría del arte como pre requisito para que esta sea aceptada dentro del mundo artístico pos-histórico.

 

Esta teoría no debe pensarse como un conjunto de conceptos artísticos trascendentes, sino como una cuestión de contexto histórico. Así por ejemplo la inserción de trabajos de arte como el Urinal de Duchamp o el Tarro de Sopa Campbell de Warhol, que no hubieran podido ser percibidos como Arte en el pasado, indica que un cambio histórico ha ocurrido en el poder creativo con el que el arte se produce. En esta era del arte pos-histórico el arte se asocia  ahora con la libertad completa en la elección de estilos artísticos.

 

¿Qué es, entonces, lo que permite decir que las pinturas de Altamira, las Mascaras Africanas, los Moai de la isla de pascua, la Mona Lisa de Leonardo da Vinci, Desnudo Descendiendo la Escalera de Duchamp, la Pintura de Reloj de Salvador Dalí, El Beso de Lichtenstein o los Abrigos de Pieles Manchados con Pintura de David Hammons son arte? Si no hay nada que ligara todas estas obras... ¿cómo sabríamos que ellos son o no son arte?

 

Según Danto el arte es acerca de algo que materialmente manifiesta un significado temporal. Es la encarnación de una idea o significado y, tal vez, esto sea  todo lo que se requiere para una teoría filosófica acerca de lo que el arte es. Cualquier estilo, dice, puede ser usado y los significados inherentes en cada estilo histórico son únicos e inconmensurables  a través de los diferentes periodos históricos. Cualquiera sea el caso, el arte es mas que una forma o diseño. Uno tiene que saber algo, por ejemplo, acerca de rayos y relámpagos para captar el poder de Zeus cuando el los sostiene en sus manos. Uno tiene que saber algo acerca del sacrificio para ver como Cristo puede ser retratado como un cordero. Y uno tiene que saber algo acerca de la idea de los derechos del animal para captar el significado de los abrigos de pieles manchados con pintura para entender la obra de David Hammoms. Cada abrigo arruinado es un cuadro de crueldad y moda. El Tarro de Sopa Campbell de Warhol tiene sentido solo en el Pop Art de 1961, pero no en la edad del Rococó. En la ilusión artística el lugar común se transforma en algo asombroso.

 

El objetivo de la interpretación artística, entonces, no es un esfuerzo manipulativo, como pudiera pensarse, sino que es el intento de “captar la metáfora que siempre esta ahí”.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


 

 


Sunday, October 20, 2019

Van Gogh y los zapatos viejos


                                   
En un ensayo bastante conocido de M.Heiddeger titulado..."El origen de la obra de arte”... hay una hermosa y poetica descripcion de una pintura de Van Gogh... sugiriendo que el arte revela la verdad. Por mucho que se este de acuerdo con esta idea acerca del arte hay en esta interpretacion particular, según el critico de arte americano Meyer Schapiro, algo terriblemente erróneo. La pintura reproducida imnumerables veces se refiere a unos  modestos zapatos viejos y gastados por el uso, vistos de frente, cordones  desabrochados... Eso es prácticamente todo... Heidegger  dice que con referencia solamente a la pintura y nada más que a la pintura el  puede penetrar en la esencia de la  obra... Y así lo hace.

“En el cuadro de Van Gogh ni siquiera podemos decir donde estan esos zapatos de labriegos. En torno a ellos no hay nada a lo que pudieran pertenecer  o corresponder. Solo un espacio indeterminado. Ni siquiera hay adheridos  a ellos terrones del camino. Zapatos de labriego y nada más. Y, sin embargo...” Y es aqui, donde Heidegger, por si mismo, cree penetrar en la esencia de su significado sin recurrir a nada más que a la obra misma…  "En la oscura boca del gastado interior, bosteza la fatiga de los pasos laboriosos.   En la ruda pesantez del zapato esta  representada la tenacidad de la lenta  marcha a traves de los largos y monotonos  surcos de la tierra labrada (....) En el zapato  vibra la tácita llamada de la tierra, su reposado  ofrendar el trigo que madura y su enigmático rehusarse en el yermo campo del invierno (...) Propiedad de la tierra es este útil  y lo resguarda el mundo de la labriega.  De esta resguardada propiedad emerge este  útil mismo en su reposar en si."

 Hermosa interpretacion, deteniendose cuidadosamente en los detalles de la  pintura... solo que, segun Schapiro, cada una de estas descripciones es inexacta. Los zapatos pertenecen a Van Gogh... En aquel tiempo, él era un habitante de la ciudad, no del campo... En las suelas no hay trigo de los surcos, ni humedad campestre, ni trazo de rehuso enigmático... De acuerdo con Paul Gauguin, que compartía una pieza con Van Gogh  en Arles en 1888 y que había notado los viejos zapatos, nos refiere que estos poseian un importante  significado para Van Gogh (Schapiro, 1994)… "Mi padre, dice Vincent, era pastor y siguiendo su deseo continue estudios teologicos para prepararme en mi futura vocacion. Siendo un joven pastor una mañana deje Belgica, sin decirle a mi familia, para predicar las enseñanzas de Cristo en las fábricas y minas de acuerdo como yo las entendia. Esos zapatos son los que me acompañaron en esta fatigosa jornada”. Durante ese periodo, lo que los transforma en algo tan significativo es el hecho de que estan asociados a una profunda experiencia personal en la vida de Van Gogh... Durante cuarenta días cuida a un minero sobreviviente de una explosión y que había sido desahuciado y dejado de lado...  El salvar su vida habia constituido para él un milagro de amor... Y los zapatos estuvieron asociados a este milagro.
  
 Cualquiera sea la posición que se adopte en la interpretacion de Heidegger... hay algo que parece obvio. Una interpretación meramente formal o una aproximación solamente a la obra artística pierden importantes significados, como lo vemos en la pintura de Van Gogh. Todo significado, indicaba Gadamer, esta en relacion a un contexto y es este el que le da un sentido particular,  porque cada contexto es una totalidad en si mismo... Pero, al mismo tiempo, éste  es parte, también, de otro contexto... La obra de Arte existe en contextos, dentro  de contextos, interminablemente... y cada contexto conferirá un significado diferente a la obra de Arte. Cambia el contexto, cambia el significado… Se podría decir que en la obra de arte nos hablan el artista, la obra misma, quien la contempla y el mundo en toda su extensión.

Derrida, en uno de sus ensayos (“Restitutions in pointing”), dice que ambas interpretaciones, la de Heidegger y la de Schapiro, son solo aparentemente neutras. Toda conversación filosófica o discurso estético acerca de arte  siempre contiene valores, intereses y problemas que provienen desde fuera de este supuestamente puro y neutral ambito estético… Schapiro, por ejemplo, acusa a Heidegger de proyectar sus propias fantasías filosóficas en la pintura. Pero Schapiro, que se presenta como un crítico académico neutral, alguien que solo quiere rescatar los zapatos de Heidegger y restituirlos a Van Gogh, no es tan neutral como pareciera. Schapiro conoció el ensayo de Heidegger a través de un colega profesor en la Universidad de Columbia, Kury Goldstein, que estuvo prisionero en un campo de concentración nazi,  en 1933, antes de escapar a América. Es obvio, según Derrida, que para Goldstein y Schapiro el ensayo de Heidegger  contiene inquietantes tonos nazis.

Derrida no tiene intención en tomar partido en esta discusión. Su interés es mostrar que los objetivos de la desconstruccion son los de extraer los motivos escondidos en las conversaciones de arte que intentan descubrir  la verdad contenida en la obra, sea esta  pintura, literatura o poesía.

Heidegger y Schapiro asumen que existe un sujeto que uso los zapatos y que, por tanto, estos son un par. Pero, el titulo del cuadro, “Viejos zapatos con cordones”, no hace mención de que sean un par. Y si no son un par no pertenecen a  un solo individuo, lo que, en tal caso, malamente pueden ser restituidos a un solo dueño. Los bordes entre política y arte, filosofía y arte, original y copia, firma y nombre propio son siempre dependientes de una construcción o enmarque. El lector siempre agrega algo al texto. Problemas sociales, políticos y económicos  siempre se introducen en la obra. Las circunstancias siempre influyen en la supuesta creencia de la verdad universal y eterna de la obra artística.


 Nieves y Miro Fuenzalida

Sunday, May 19, 2019

Donde esta la Avant Garde?


 Las radios dedicadas a la música clásica han venido desapareciendo una tras otra y los museos de bellas artes ven sus presupuestos drásticamente disminuidos. En  épocas de  austeridad la sociedad no puede darse el lujo de mantener una actividad  que no produce ganancias y que esta dirigida solo a una ínfima minoría… ¿Cierto?

La verdad es que la marginalización de la estética ha venido siendo  el resultado de la industria del entretenimiento, la comercialización   y el rápido desarrollo de  las tecnologías de información.  En el momento en que la realidad contemporánea pasa a ser determinada por  la tecno ciencia y la variedad de tecnologías de poder en existencia  el Arte se transforma en una actividad superflua  o secundaria  y con frecuencia queda  reducido  a un instrumento en la lucha ideológica y cultural.  El asunto se agrava si pensamos que hoy predomina  la firme creencia de que la realidad esta en otra parte, como en las mercancías, las tecnologías digitales, la economía  global o  el Internet que pasan a ser la ultima realidad, la fuente desde la cual todo  fluye. Los cambios estéticos, por ejemplo, más y más  provienen ahora  del ambito digital más bien que del estético y la estética misma es anexada a la publicidad y la  cultura industrial. Con la creciente capacidad de traducir la realidad y la experiencia a  datos, códigos y programas las cuestiones estéticas ahora se presentan como cuestiones tecnológicas. A medida que los cambios culturales se intensifican el arte se  marginaliza en relacion a la sociedad tecnocientífica y la industria del entretenimiento.

El objetivo de la Avant Garde, si recordamos bien, era transformar la escena cultural y social. Pero, con el tiempo, en lugar de la revolución  que prometía,  se ha visto incorporada  en la mercantilización de masas, que era justamente lo que criticaba… ¿Qué ha pasado aquí?  Según Adorno  la  asimilación de la avant garde  por la cultura mercantil  ha sido facilitada por una cierta  tecnologizacion e instrumentalizacion  que estructura nuestra vida diaria y que, como consecuencia, elimina la separación entre experiencia sensorial, es decir estética,  y valor de uso. El Arte contemporáneo no solo es incorporado en la cultura de consumo, sino que también es inscrito  en la misma mercancía.  “El Grito” de Munch estampado en una polera, las pinturas de Picasso en tarjetas postales o las de Picabia en una taza de café.

¿Se acabo el Arte? ¿Es demasiado tarde para revivir  los conceptos de belleza y la idea de lo sublime para salvarlo? ¿O es mejor poner el Arte en la sala de espera y concentrarse en los aspectos subversivos de la cultura popular y el entretenimiento de masas? Aparte de esto… ¿Hay otras alternativas?

Lo que  los juicios acerca de la irrelevancia  y ausencia de poder y fuerza subversiva del Arte contemporáneo ignoran son  las implicaciones criticas que podemos encontrar en el repensar la relación  entre Arte y poder  en el contexto de la actual era de  tecnologizacion. Desde el momento en que las formas contemporáneas de poder son cada vez más infotecnicas en su modo de operación la fuerza del Arte podría  encontrarse en su habilidad para interrogar la tecnicidad  del poder  pos moderno y cuestionar su  alcance. En lugar de concentrarnos en la noción “trabajo artístico” como objeto o mercancía seria mejor ver  al Arte contemporáneo como fuerza de trabajo para enfatizar su dinamismo. A lo que esto apunta es a la idea de que una Avant Garde verdaderamente radical no es la que busca derrotar un poder para reemplazarlo por otro, sino que su radicalidad reside en  la noción de libertad  que contiene, en su  desafío permanente al poder  y las formas de vida orientadas hacia el poder. No se trata en última instancia  de instaurar  una vida libre del poder, ya que este esta aquí para quedarse, sino del desafío permanente del poder.

¿Y como entendemos el poder en la sociedad moderna? Si lo consideramos como una modalidad  o disposición productiva y no solo represora veremos que  el poder circula  a través de todas las cosas, eventos,  experiencias   y  relaciones determinando su ser y crecimiento, por lo que  no es extraño  que  los seres se movilicen hacia su  aumento. Incluso la libertad se piensa en términos de poder o formas de capacitación como el derecho o el poder para ser libre de la dominación, explotación y pobreza.  Lo característico del modernismo es que el poder se reproduce a si mismo como poder tecnológico cuya   fluidez organizativa   lo  intensifica permanentemente. El problema con esta racionalidad instrumental, sin embargo, es que engranados en su profundidad  se encuentran  los modelos de dominación y violencia característicos de la época,  por lo que cualquier intento de neutralización dentro de este paradigma solo recanaliza la dominación sin cambiar su principio. La producción, en lugar de ser una fuerza  emancipatoria, intensifica la servidumbre a escala global.  

El impulso liberador  y revolucionario de la primera y segunda ola de la Avant Garde no ha desaparecido y todavía lo podemos encontrar en el arte y el pensamiento critico contemporáneo.  Su potencial liberador esta unido a la tecnicidad y su radicalización aumenta  con el despliegue y poder de la tecnología electrónica. Esta Avant Garde, según el critico Andzaiarek, es el arte del futuro en el sentido especifico de que subraya
las posibilidades  de liberación y transformación del  por venir. En lo que hay que tener cuidado eso si es que no hay que pensar este futuro de la Avant Garde como la realización de  la utopía, sino como la desarticulación del poder en el presente.  En este sentido la estética en lugar de ser  pensada dentro de la  logica de la producción, consumo y ganancia o  en términos de sensibilidad, placer o expresiones subjetivas, es pensada ahora  como un evento que transforma las relaciones más allá  de los términos de poder. Según Adorno el Arte moviliza la técnica en dirección opuesta a la dominación. A medida que cambia  la relacion entre Arte y técnica, la libertad es una cuestión de volver  críticamente  la técnica  en contra de si misma, en lugar de escapar a ella.  En esta nueva relacion la Avant Garde,  en lugar de oponerse a la técnica,  desarticula la tecnicidad desde dentro.

Todas las invocaciones de libertad, democratización y prosperidad  que los medios electrónicos, el Internet y el cyberspace proclaman  hay que tomarlas con cautela, porque ellas vienen con un ejercicio de poder sin precedente. Junto a  la fluidez, multiplicidad y velocidad que  la fibra óptica  ha introducido en nuestras vidas, también  ha revelado al ser como algo manipulable y programable. En este mundo cibernético nada hay  cuyo código de información, sea genético o virtual, no pueda ser  descifrado.  La libertad que tenemos en el “cyber space” solo es posible gracias a esta nueva  habilidad de organizar y convertir la experiencia, la materia y el ser en un formato digital. Hoy día  ser es equivalente a información digitalizada. Ya no poseemos una esencia aristotélica o un alma divina, sino  una inscripción digital con la cual vamos al Banco, pagamos en los negocios, abrimos puertas o visitamos al doctor.  Lo que no es posible convertir en información  y movilizar en aras de la producción y el poder  se ve como algo deficiente, impreciso y difícil de manipular… ¿No será  esta la razon que el Arte en la generación informática aparezca  como algo irreal o ideológico?

Lo que hace al Arte moderno mantenerse todavía como arte, es decir, poseer autonomía y significancia y ser algo mas que uno de los tantas sectores culturales, es su fuerza creativa, su capacidad para  redisponer su energía en una dirección diferente  a la condición tecnopolitica de la actual industria artística.  El Arte se hace socialmente significativo cuando rompe con la función estética y política que la institucionalidad  le prescribe, cuando invierte el poder que regula la sociedad y que se  proyecta en  el trabajo artístico. El Arte, dice Adorno, inaugura una dinámica diferente, una nueva disposición de fuerzas en donde las fuerzas tecno instrumentales que operan en la sociedad se vuelven no tecnológicas. Son  las mismas fuerzas, pero su despliegue  es diferente en el Arte y su resultado es un mundo que se revela  de otra manera.

En “You Tube” se encuentra el documental de Stockhausen “Helikopter Quartet” ( Karlheinz Stockhausen "Helicopter String Quartet" - YouTube)  que, según  Andziarek, es una de las ultimas instancias en que el trabajo  artístico reformula la tecnología en una composición musical. El cuarteto Arditti usa cuatro helicópteros en donde  separadamente cada uno de los miembros del ensamble toca sus respectivas partes. Lo inusual es que no usan el ruido de las hélices como un sonido de trasfondo, ni tampoco lo incorporan como parte de  la composición musical como se ha hecho otras veces, sino que  toman  el sonido de los cuatro helicópteros tal como llega a la cabina y trabajan con el extrayendo su melodía, retrabajando la estructura musical inmersa en el ruido tecnológico. Las notas de los músicos recogen el ruido, lo remodelan y lo transforman en notas revelando la estructura musical inscrita  en la tecnología.  El complejo juego de sonidos del trabajo artística entre los helicópteros y el cuarteto abre, por decirlo así, un mas allá al reformular la relacionalidad técnica en una relacionalidad artística. Un espacio que escapa al paradigma predominante. Una línea de fuga.

Lo que la Avant Garde transforma es el poder mismo porque  el tipo de fuerzas que encontramos en ella  no contribuye a la intensificación del poder. Cuestiona las relaciones de dominio del mundo moderno, cambia su momento y abre otras formas distintas al poder.  Al establecerse a si mismo como algo único el Arte, al negarse a  consentir con las normas sociales existentes y auto calificarse como algo socialmente útil y lucrativo, critica la sociedad por el mero hecho de existir… si el cuarteto molesta es porque no sabemos donde ubicarlo.


Nieves y Miro Fuenzalida.