La noche
Me
Presto
Su crochet
Y
Sus lanas azules
Para
Tejer
Mi dormir
Entre
Estrellas
Y
Luna
Los puntos
Se
Deshicieron
Al
Llegar
La madrugada.
Nieves.
La noche
Me
Presto
Su crochet
Y
Sus lanas azules
Para
Tejer
Mi dormir
Entre
Estrellas
Y
Luna
Los puntos
Se
Deshicieron
Al
Llegar
La madrugada.
Nieves.
El vacío y la inexistencia del yo son, podríamos decir, los conceptos mas arcanos, extravagantes y fundamentales de la filosofía budista que expresan el hecho de que ni el mundo dentro de ti ni el mundo fuera de ti son lo que parecen ser.
El escritor Robert Wright cuenta que en una sesión de meditación tuvo una experiencia bastante inusual. No me esforzaba, dice, por centrarme en ningún tipo de cosa en particular. Mi campo de consciencia parecía totalmente abierto, mi atención se desplazaba con facilidad de una parte a otra, posándose levemente en cada nuevo punto, mientras mantenía una percepción del conjunto. En un momento dado sentí un hormigueo en el pie. Casi al mismo tiempo, oí el canto de un pájaro en el exterior. Y esto es lo curioso... sentí que el hormigueo en el pie no formaba parte de mi mas que el canto del pájaro. Me pregunto... ¿sentí que el canto del pájaro era realmente parte de mi? ¿O sentí que el hormigueo del pie no formaba parte de mi? Dicho de otra manera... ¿me sentía uno con el mundo o estaba mas cerca de sentir que no era nada?
La respuesta obvia es que el hormigueo se origina dentro de la piel. Es parte de ti... ¿cierto? Si, pero ¿es la piel realmente un limite tan importante como habitualmente asumimos? ¿realmente tiene sentido pensar que todo lo que esta dentro de mi es yo y todo lo que esta fuera es lo otro? ¿no será que lo que uno llama “me” y lo que llama “mío” es difícil de trazar? Nuestra familia es parte de nosotros y cuando uno de ellos muere, una parte de nuestro propio ser desaparece. El punto es que una gran cantidad de información llega a mi cerebro y este decide que información considerará parte de mi “yo” y cual no y que información se sitúa en un punto intermedio. Pero, visto desde una perspectiva diferente, también podríamos decir que mi cerebro, o el tuyo, podrían haber estado configurados de otra manera, de modo que van a interpretar la información de forma distinta de lo que es el “yo” y lo “otro”. Por ejemplo, hay un pequeñísimo numero de personas con una afección conocida como sinestesia táctil especular que comparten literalmente las sensaciones de quienes las rodean. Si ven que alguien es tocado, sienten ese contacto y las exploraciones cerebrales muestran una actividad neuronal muy similar a las que experimentan si fueran ellas mismas tocadas. Es posible, entonces, imaginar un proceso de selección natural capaz de crear seres orgánicos que harían de la cenestesia táctil especular la norma, en lugar de una aberración, lo que significaría que el “yo” seria algo bien diferente. La cosa es que aquello con lo que nos identificamos, ya se trate de cosas dentro o fuera de nosotros, es en gran medida el resultado de la dirección que la evolución humana ha seguido. La concepción del “yo” y sus limites, por tanto, es, en este sentido, arbitraria. Y es por eso que la experiencia que Wright relata indica que la progresión lógica de la experiencia durante la ausencia del yo fusiona el interior y el exterior.
Pero, como observa Wright, si hay aquí una especie de lógica, también hay una especie de paradoja. Al fin y al cabo, cuanto menos sentido tiene hablar de un “tu”, dentro de tu piel, menos sentido parece tener hablar de “tu” continuidad con el mundo exterior. Es por eso que, según el Budismo, no tiene sentido, en ultima instancia, hablar de un “tu” dentro de tu piel, porque la idea de “tu” continuidad con el mundo exterior carece de sentido. La mala noticia, entonces, es que tu no existes. La buena noticia es que tu eres todo. Si tu eres nada, si desapareces, entonces puedes ser todo. Pero no puedes ser todo a menos que seas nada. Según el cliché místico “puedes sentir profundamente que todo es una sola cosa. Y, de algún modo, extrañamente, eso esta dentro de ti”.
¿No será que la afirmación “soy nada significa que soy todo” es pretenciosa, algo así como una pura jerga incomprensible que quiere pasar por sabiduría? La verdad, si que eremos mantener cierta claridad, es que nada mas nada suma nada... ¿cierto?
Cierto... pero si miramos con mayor detención el argumento, quizás podríamos llegar a una conclusión diferente. La idea budista del vacío tiene una estrecha relación con la idea de “co-surgimiento”. Las cosas que parecen existir independientemente de otras dependen, de hecho, para su existencia, de otras cosas. Los arboles necesitan de luz solar, agua, nutrientes y muchos otros elementos con los que entran en contacto y así con todo lo que existe, ya sean los arroyuelos, la lluvia o los animales. Nada posee una existencia inherente. Nada contiene en si mismo todos los ingredientes para una existencia autosuficiente. De ahí la idea del vacío... todas las cosas están vacías de una existencia inherente e independiente. No hay, por tanto, mucha diferencia entre decir que las cosas están tan interconectadas que carecen de identidad individual y decir que las cosas están tan interconectadas que son una sola cosa. Y es justamente esta revelación del vacío la que desvela la ilusión de la esencia.
Lo que no es muy controversial hoy, como nota Wright, es que cuando percibimos el mundo exterior en realidad no estamos percibiendo el mundo exterior sino, mas bien, lo estamos, de alguna manera, “construyendo”. No tenemos, según una larga tradición filosófica, contacto directo con el mundo. Las cosas que vemos, olemos y oímos se encuentran a cierta distancia de nuestros cuerpos y lo que el cerebro hace es extraer inferencias sobre ellos a partir de datos indirectos... moléculas que llegan flotando desde la panadería, ondas sonoras que emanan de un avión, etc. La panadería o el avión por supuesto existen. El punto es que estrictamente hablando la percepción es un proceso de construcción constante de modelos del mundo. No hay tal cosa como una percepción inmaculada. La maquina de la mente siempre le esta asignando sentimientos a las cosas y los sentimientos dotan a las cosas de esencias
con el fin de maximizar la supervivencia. Por eso no es extraño que distintas personas vean cosas diferentes en las pruebas de Rorschach. Nuestra mente intenta darle sentido a las cosas y por eso las insertamos en una historia que influye en como nos sentimos respecto a ellas y como moldean la esencia que en ellas percibimos. La llamada esencia “femenina”, o la supuesta “inferioridad racial” son un claro ejemplo de cómo la creencia en la esencia puede conducir a la discriminación social.
Según un pasaje del Samadhiraja Sutra “las cosas carecen de esencia, pero poseen cualidades que pueden percibirse”. El sonido del avión existe porque posee cualidades, pero no hay una esencia detrás de estas cualidades. Esta es una cuestión de interpretación. La esencia no existe independientemente de la percepción humana y todo lo que tiene significado en el mundo es algo que nuestro yo le impone.
¿Significa entonces que, si el yo lo impone, el yo, después de todo, existe? Bueno, esta es la cosa... Si el yo realmente existe... ¿donde exactamente, en un ser humano, encontraríamos algo que justifique la etiqueta de “yo”? En el texto budista “Discurso del No-Yo” encontramos la distinción entre el cuerpo físico, las sensaciones, las percepciones, las formaciones mentales y la consciencia, que constituyen los cinco agregados. Si vinculamos el yo con la idea de control podemos notar que el yo no tiene control en ninguno de ellos. Si el cuerpo fuera el yo entonces no conduciría a un sufrimiento que no podemos cambiar mágicamente diciendo que se vaya. Y así con los otros cuatro agregados. Si los sentimientos fueran el yo entonces ellos tampoco conducirían al sufrimiento y uno podría cambiarlos diciendo que mi sentimiento no sea así. Y lo mismo con las percepciones, las formaciones mentales y la consciencia. El amor, por ejemplo, no se elige por mandato. Simplemente nos captura sorpresivamente. Y al momento en que perdemos el foco en algo determinado la mente empieza a divagar sin control.
El control, por supuesto, no es la única propiedad que se suele asociar con el yo. Cuando pienso en mi yo, pienso en algo que persiste a través del tiempo. Hoy no soy el mismo que era cuando niño, pero en cierto sentido soy el mismo, lo que me permite decir que alguna esencia o constante ha perdurado en medio del flujo... ¿o no?
No realmente porque si la sensación, los sentimientos o los pensamientos no son permanentes sino que, por el contrario, impermanente como ya vimos, entonces la ausencia de las dos propiedades asociadas con el yo, control y persistencia, implica que el yo no existe.
Al final del discurso el Buda insta a examinar cada uno de los agregados y al descubrir que ninguno de ellos es mi yo uno experimenta la liberación de las pasiones. Pero, nuevamente... ¿quien o que es este uno que se libera? Si el yo no existe ¿como uno puede decir que esto no soy yo?
Tal vez hay algo mas en una persona que cinco agregados. O tal vez uno de ellos, la consciencia, sea especial y es este agregado en particular el que se libera, desprendiéndose de su vinculo con los otros cuatro. Y, tal vez, eso sea lo que “yo” soy, una forma purificada o vaciada de la consciencia. Si aceptamos esta interpretación, la liberación consistiría, entonces, en cambiar la relación entre mi consciencia y aquello que normalmente considero sus contenidos, como los sentimientos, pensamientos o los hábitos. Una vez que comprendo que estas cosas son “no-yo”, la relación de mi consciencia con ellas se asemeja mas a la contemplación que a la implicación y mi consciencia queda liberada. Y el “yo“ que permanece es la consciencia liberada. Con lo que aquí nos encontramos es con dos tipos de consciencia... la que esta profundamente entretejida con los contenidos de los otros cuatro agregados y la mas contemplativa que rompe con la identificación de sus contenidos.
La idea es que si establecemos una relación diferente con los pensamientos, impulsos y percepciones podríamos, en principio, desvincularnos de algunos de ellos y así ser capaces de redefinir los limite del yo y alcanzar cierto grado de liberación. Y este seria el programa.
Nieves y Miro Fuenzalida
La libre expresión, se dice, es de una importancia suprema en cualquier sociedad que se precie de ser libre y justa... El principio de libertad protege la expresión del individuo de la coerción del Estado y de la opinión publica mayoritaria... Que cada cual crea lo que quiera, en tanto no dañe al otro... Que alguien crea que los espíritus viven en el árbol, que la segunda venida de Cristo esta a la vuelta de la esquina, que los mártires suicidas serán recompensados por Ala o que cuando morimos acabamos en la nada es cosa de cada cual, algo que no debiera provocarnos resentimiento ni temor.
El problema, sin embargo, es que la “corrección política”, es decir, el respeto universal a cualquier superstición, prejuicio, tontera o ignorancia nos expone a la reacción del primitivismo religioso que tanto sufrimiento causa, como lo vemos en Brasil o Estados Unidos con el auge del fundamentalismo evangélico que avanza la causa fascista... Es aquí cuando la creencia religiosa personal incurre en la individualidad del otro... en el derecho de los homosexuales, el derecho de la mujer a controlar su cuerpo, el rechazo a seguir las instrucciones de las agencias de salud que aumenta el contagio, etc. etc... El respeto a las creencias del otro no significa renunciar a la critica y análisis de esas creencias.
La libre expresión... ciertamente un derecho que necesitamos defender... requiere de una sociedad madura, de ciudadanos seguros de si mismos, de adultos sin temor de ser ofendidos, libres de la histeria colectiva... Lo cierto es que todavía no llegamos ahí… si es que algún día llegamos.
Immanuel Kant, ese pequeño gigante del pensamiento occidental que nunca se aventuro a salir mas allá de los limites de Konigsberg, su ciudad natal, es uno de los representantes mas influyentes del Modernismo. En un pequeño ensayo titulado ¿Que es la Ilustración? afirma que esta es la liberación del ser humano de su incapacidad, de la imposibilidad de servirse de su propia inteligencia sin la guía de otro... Algo que hasta ahora todavía permanece como proyecto aun no logrado.
¿Por que las personas eligen permanecer ignorantes al permitir que otros tomen decisiones por ellos, cuando ellos mismos podrían tomarlas mediante el uso de la razón y de todo aquello que han experimentado? Esta es una deficiencia, dice Kant, que no reside en la falta de inteligencia, sino de decisión y valor para servirse por si mismo de ella sin la tutela de un amo. Es cómodo no estar emancipado. Tengo a mi disposición al sacerdote que me ofrece su consciencia, al medico que me prescribe las dietas, a la publicidad que me indica que comprar, al sicólogo que me dice que complejos me aquejan, al ideólogo que guía mi pensamiento, etc., así que no necesito molestarme. Los tutores cuidan muy bien que la mayoría considere el paso a la emancipación porque, además de difícil, es en extremo peligrosa, especialmente si la masa abandona los caminos trillados. Así pues es bien difícil lograr salir de esa incapacidad que se convierte casi en segunda naturaleza. Es por esto que no es de extrañar que pocos son los que, con su propio esfuerzo mental, han logrado superar esa incapacidad. Pero, a pesar de todas las posibles dificultades, siempre se encontraran algunos que piensan por propia cuenta, incluso entre los tutores. Es posible que mediante una revolución se logre derrocar el despotismo personal y acabar con la opresión económica y política, pero nunca se consigue la verdadera reforma de la manera de pensar, ya que nuevos prejuicios, en lugar de los antiguos, servirán de rienda para conducir a la manada.
La ilustración requiere solo de una cosa... libertad. Y la mas inocente entre todas las que llevan ese nombre... la libertad de hacer uso publico de la razón. Pero nos encontramos por doquier con una limitación a la libertad. El reverendo dice... No razones y cree! El funcionario dice... nada de razones y paga! El gobierno dice... discute todo lo que quieras y sobre lo que quieras, pero obedece! No vivimos exactamente en una época ilustrada, pero si en una época de ilustración. Kant creía que faltaba todavía mucho para que, tal como iban las cosas, la sociedad se halle en situación de servirse con seguridad y provecho de su propia razón en materia de política y religión, siendo la tutela religiosa, desde el punto de vista de la ilustración, la mas funesta y deshonrosa.
Lo interesante en este pasaje es que al contraponer, según el soberano, el “discutir y el obedecer”, Kant acepta como legitimas las restricciones impuestas al uso privado y publico de la razón y los limites de la critica. La actividad de la critica es un juego de poder y verdad, de obediencia y de argumento, en la medida en que da al sujeto el poder de determinarse a si mismo, conservar su autonomía reconociendo al mismo tiempo la autoridad del gobierno. Esta tensión entre critica y obediencia, entre libertad y soberanía esta siempre presente, no importa que forma de gobierno se adopte.
Kant no es el primer filosofo que reflexiono sobre su propio presente. Otros también lo han hecho y sus reflexiones han tomado tres diferentes formas... El presente visto como perteneciente a una era del mundo marcada por características inherentes, según Platón. La segunda interroga el presente para descubrir signos de un futuro acontecimiento, según San Agustín y, en la tercera, el presente es concebido como un punto de transición hacia el amanecer de un nuevo mundo de acuerdo a Hegel.. La originalidad de Kant consistió en inaugurar una nueva forma de pensar la relación entre la filosofía y el presente. La ilustración, dice, no es ni una era mundial, ni una interrogación del presente, ni un punto de transición hacia el amanecer de un nuevo mundo. Es, mas bien, una salida, un proceso que nos libera de la inmadurez auto incurrida, en buenas cuentas, una tarea y una obligación individual. Es el momento en que la humanidad va a poner en uso su propia razón, sin someterse a ninguna autoridad.
La historia del siglo XIX puede verse como llevando a cabo el proyecto critico de Kant, pero ahora, según Foucault, con la critica dirigida a la propia ilustración. Tres nuevos desarrollos cruciales motivan esta reorientación... el desarrollo de la ciencia positivista, el surgimiento de una teoría teleológica y tecnocrática y la unión de la ciencia positiva y el Estado. Frente a estos tres acontecimientos... ¿puede el ideal ilustrado de una critica del poder político arbitrario sostenerse? ¿Puede la critica del gobierno ser eficaz una vez que se ha demostrado que la razón, en la forma de la ciencia positivista, esta íntimamente conectada con los excesos del poder estatal?
La interrogación de la razón iniciada por Kant toma, según estas interrogantes, una nueva dirección con la escuela de Frankfurt y continua con Foucault. El punto, dice este, es transformar la critica realizada en la forma de limitación necesaria en una critica practica que toma la forma de una transgresión posible, de una rebelión en contra de los embrutecedores estándares burgueses de cognición y acción, de reconocimiento y moralidad. Una rebelión contra todo lo que conduce a la “normalización” y al régimen de vigilancia y control del poder disciplinario. Esta ontología critica de nosotros mismos tiene que ser considerada no como una teoría, una doctrina o un cuerpo de conocimientos que se va acumulando, sino, por el contrario, como una actitud, un ethos o una vida filosófica en la que la critica de lo que somos es a la vez el análisis histórico de los limites que se nos imponen, como un experimento con la posibilidad de ir mas allá de ellos.
La cosa, entonces, no es tratar de identificar las estructuras universales de todo conocimiento o de toda acción moral posible, como tampoco la de deducir de la forma que somos lo que nos es posible o imposible hacer y saber, como en Kant, sino de lo que se trata es de buscar las instancias de discursos que articulan lo que pensamos, decimos y hacemos. El intento es separar de la contingencia que nos ha hecho lo que somos, la posibilidad de dejar de ser, hacer o pensar lo que somos. El interrogatorio debe tomar ahora la forma de investigaciones “histórico-filosóficos” que examinan “las relaciones entre las estructuras de la racionalidad que articulan discursos verdaderos y los mecanismos de subjetivación que están ligados a ellos. Ahora la pregunta es ¿qué es lo que soy, el yo que pertenece a esta humanidad, tal vez a este fragmento... a este instante de la humanidad que se somete al poder de la verdad en general y de las verdades en particular? Plantear ahora la pregunta acerca de que es la ilustración, dice Foucault, es encontrar la problemática histórica de nuestra modernidad.
Ser moderno, el continua, no es aceptarse a si mismo tal como se es en el fluir de los momentos que pasan. Es tomarse uno mismo como objeto de una elaboración compleja y difícil. El humano moderno no busca descubrirse a si mismo, sus secretos y su verdad oculta. Por el contrario. El humano moderno trata de inventarse a si mismo. Se enfrenta constantemente a la tarea de producirse a si mismo. No hay una naturaleza humana a descubrir o desenterrar, una esencia humana a liberar. Solo hay la tarea constante y siempre renovada de crearnos libremente, de perseguir y dar nuevos impulsos a la obra indefinida de la libertad.
Esta critica hace perder toda esperanza de acceder a un conocimiento completo y definitivo de lo que pueda constituir nuestros limites históricos. Pero esto, según Foucault, mas que ser un inconveniente, es lo que nos permite empezar siempre de nuevo.
Nieves y Miro Fuenzalida.
En
Las calles silenciosas
Y
Escondidas Del Universo
Se descubrieron
Siete planetas.
Ninguno
Era cuadrado.
Nieves.
Porque somos los primeros humanos encargados del apocalipsis, somos también los primeros en vivir bajo la amenaza constante de que estamos llegando al fin del proyecto humano. La gigantesca concentración del poder militar, económico y tecnológico sin precedente en la historia humana hace que la trayectoria hacia el Armagedón parezca imparable. Por supuesto no es la primera vez que hemos imaginado nuestro fin colectivo, por lo que hemos aprendido a desconfiar de las predicciones que nos anuncian el acabo del mundo. Pero no todos. La ultraderecha global y los cristianos ultra nacionalistas creen firmemente en el fin del tiempo y un creciente grupo de ellos se prepara para su llegada.
Según Naomi Klein, co autora con Astra Taylor del libro “End Times Fascism”, sostienen que este nuevo fascismo del fin de los tiempos es una alianza de grupos diversos, cada uno de los cuales avanza a toda velocidad hacia un escenario apocalíptico distinto, aunque relacionado. Los componentes mas importantes de esta frágil y contradictoria alianza son los que creen en el apocalipsis por motivos religiosos, los que creen por motivos tecnológicos y los que creen por motivos etnonacionalistas.
La teología del fin del tiempo tiene un largo tiempo. Pero, en términos contemporáneos, quizás la quemazón de la mezquita sagrada de al-Aqsa, llevada a cabo por el australiano Denis Michael Rohan el 21 de Agosto de 1969 sea la señal mas obvia de su vigencia. Los fascistas contemporáneos pueden ser monoteístas, ateos o paganos, pero su “Complejo de Armagedón” refleja fielmente el relato bíblico del Nuevo Testamento en el libro del Apocalipsis que narra como el tiempo mismo culminara en la batalla de las batallas, en la que las fuerzas del bien derrotaran a las del mal y el Señor dictara sus juicios definitivos. Jesús regresara a la Tierra para vencer a sus enemigos y todo tipo de sucesos desconcertantes y aterradores tendrán lugar. La eliminación a al-Aqsa forma parte del extremismo religioso que allana el camino hacia la construcción del Tercer Templo, cuyo surgimiento, según la profecía, es necesario para la aparición de Jesús. La victoria total de Israel anuncia la inminente llegada del Mesías. Y este es el ultimo fin de la guerra religiosa. Por eso un influyente bloque cristiano evangélico a través de las Américas basa su apoyo incondicional a Israel en la esperanza de preparar al mundo para el fin del tiempo. Sin embargo, estos “sionistas cristianos” se enfrentan a una creciente oposición por parte de nacionalistas cristianos que considera a Estados Unidos como la Tierra Prometida y los cristianos como el pueblo elegido con el deber de instaurar el reino de Dios.
La cosa es que nada de esto puede ignorarse como una inofensiva fantasía, dado que una extraordinaria cantidad de violencia militar ya ha seguido el guion de estas narrativas religiosas. La ofensiva de Israel contra Gaza posterior al 7 de Octubre, por ejemplo, se ha guiado por la invocación de uno de los relatos mas genocidas de la Biblia, como es la historia de Amalec donde Dios ordena la aniquilación total de la tribu. Dios ordena en Deuteronomio “Borraras el nombre de Amalec de debajo del cielo. No lo olvides”. Netanyahu instruyo a los soldados para que encarnaran ese mismo espíritu en Gaza. El grito de la guerra de la venganza que ya ha asesinado a 74 000 palestinos según el Ministerio de Salud de Gaza. Cualquiera sean las creencias religiosas, o su ausencia, de Netanyahu o Trump, ellos comprenden que la religión mesiánica posee un enorme poder y están decididos a canalizarla para sus propios fines políticos.
En Marzo del 2015 Sam Altman expreso que es muy probable que la IA nos conduzca al fin del mundo, pero mientras tanto habrán grandes empresas. El hecho de que un pequeño grupo de personas extremadamente ricas que utilizan su riqueza para separarse del resto de la humanidad, “mejorando’ sus cuerpos y protegiéndose de los pobres a quienes han dejado atrás, ya no es, en la practica, el libreto de una distopia cinematográfica, sino el guion de la oligarquía digital.
Por supuesto que han habido muchas revoluciones en la historia del capitalismo... el ferrocarril, la maquina de vapor y el internet, por ejemplo. Pero lo que distingue la actual revolución de la IA, relacionado con el fascismo del fin de los tiempos, es que en su carrera competitiva por alcanzar el paraíso tecnológico cuasi religioso avanzan hacia la destrucción de la habitabilidad de nuestro mundo físico y de nuestra economía real al requerir enormes cantidades de agua y combustibles fósiles para sus centros de datos, junto con el potencial sin precedente para consolidar el poder mediante la sustitución de la mano de obra, el criterio y la supervisión humana por grandes modelos de lenguaje. Muchos ingenieros que trabajan en laboratorios de IA, al observar las primeras señales de que los chatbots podían comportarse de manera errática, e incluso engañosa, parecen creer sinceramente que están invocando algo y no están en absoluto seguros de que sea algo bueno. En el 2023 el cofundador y ex director de OpenAI, Ilya Sutskever, prometió a sus empleados que la empresa construiría un Bunker antes del lanzamiento de la IGA para ofrecer protección adicional a los ingenieros claves. Como un empleado le expreso a la periodista Karen Hao “crear una IGA provocara un Arrebatamiento. Literalmente un Arrebatamiento. Se producirá una especie de cataclismo, ya sea de condenación o de salvación”. Las similitudes entre las personas mas ricas del mundo y los sectores religiosos mas extremistas parecieran rozar el plagio. Y resultan igual de peligrosas. Según el nuevo evangelio fascista del fin de los tiempos de la derecha tecnológica la mayoría de nosotros somos prescindibles y estamos destinados a ser reemplazados por una nueva clase de “seres superiores”, que se fusionan con la maquina. Pero, en todo caso, si las cosas no van bien, los “súper genios” de Silicon Valley tienen planes de contingencia. Gracias a Peter Thiel sabemos ahora de la existencia de Bunkers para multimillonarios en caso de que el mundo arda en llamas. Y no solamente en la Tierra. Musk apuesta por la colonización espacial en Marte o la Luna. Por muy fantásticos que sean, los planes de huida de las elites revelan a todas luces que estos hombres sienten pavor ante el mundo que están creando. Y con razón.
En el 2025 la Casa Blanca anuncio que... “Sin fronteras, ley, orden y religión, no se tiene un país”. La verdad es que olvídate de la ley, el orden y el resto. El verdadero mensaje era el cierre de la frontera. Impedir la oleada de inmigrantes que buscaban refugio en el país.
Según la teoría conspirativa del “Gran Reemplazo”, que Elon Musk, Stephen Miller y otros impulsan, los globalistas liberales y progresistas importan inmigrantes deliberadamente para socavar la democracia, acabar con la raza blanca y destruir la civilización occidental. Trump, durante su campaña electoral, rápidamente comprendió que los periodos de crisis reales hacen a la gente vulnerable a los falsos profetas que ofrecen un chivo expiatorio como solución. Y que mejor que los inmigrantes. La idea surgió en el 2011 cuando el escritor Renaud Camus publico un panfleto titulado “Le Grand Remplacement”. La obra se enfoca en la inquietante sensación de estar viviendo un cambio indeseado frente al temor de que la raza blanca esta perdiendo terreno. Su inspiración proviene de la novela francesa de 1973 “El campo de los santos”, del autor Jean Raspail. que identifica a los inmigrantes con las hordas satánicas hiperfertiles que comen excrementos y que al fin de los tiempos serán destruidas por el “triunfo de los santos”. Entusiastamente los fascistas del fin de los tiempos adoptan la creencia de que la inmigración conducirá a un “Holocausto poscolonial” o que, según Musk, el genocidio blanco es real o, como dice Miller, la inmigración supone “la destrucción del Occidente”. Ante esta amenaza existencial no cabe restricción alguna y cualquier crueldad se hace necesaria. Hoy en día, quienes utilizan la odiosa fabula de Camus como permiso para matar ya no son figuras marginales ni lobos solitarios. Desde el triunfo de Trump los agentes de la Patrulla Fronteriza han estado dispuestos a ejercer brutalidad y disparar contra inmigrante y manifestantes y hacer caso omiso de cualquier protección constitucional. Convencidos de que esta es una crisis existencial a la que se enfrenta la sociedad, la derecha global impulsa de manera coordinada la siguiente fase de la supuesta solución... deportaciones masivas y revocación de la ciudadanía, que hoy se denomina “remigración”. Como Klein y Taylor dicen, esta forma brutal de supervivencia nacionalista es el único destino al que puede conducirnos la ideología del “Gran Reemplazo”, en un mundo que se calienta rápidamente y los soportes vitales del planeta colapsando. En lugar de regulación de las emisiones de carbono, lo que se ofrece es el rechazo a los refugiados del clima.
¿Es esto la vuelta del fascismo, como muchos críticos proclaman? Si algo hemos aprendido es el hecho de que la historia no se repite de la misma manera. La fusión del Estado y las corporaciones impulso el fascismo del siglo pasado, en donde el Estado era claramente el socio dominante que servía los intereses empresariales, pero dictaba las condiciones. Hoy el Estado es apenas una sombra de lo que fue. Las empresas centradas en la IA actualmente impulsan el mercado bursátil, con la colaboración del gobierno, permitiendo que los sectores mas agresivos de Silicon Valley establezcan, en gran medida, sus propias condiciones y marquen sus propias reglas que producen beneficios económicos inigualables. Al final, con lo que nos quedamos, es con la completa fusión de las corporaciones y el gobierno, donde el gobierno pasa a depender completamente de la IA controlada solo por un pequeño grupo de oligarcas.
Uno podría preguntar, con cierta ingenuidad... ¿como todo esto es posible? La verdad, habría que agregar, es que, repitiendo a Klein y Taylor, los fascistas del fin de los tiempos no triunfan únicamente mediante la crueldad y la astucia. Prosperan ante la ausencia de claridad moral, imaginación y valentía de los lideres centristas.
Pero, a pesar de ello, frente a este fascismo sadista de supervivencia brutal, empezamos ya a ver, por aquí y por allá, al igual que en otros tiempos, demostraciones y resistencias. A la hora de conservar el poder y gobernar en medio de crisis reales, el culto al individuo puede convertirse en un grave lastre. La creencia a reducir la libertad a la elección individual entre opciones disponibles en el mercado empieza nuevamente a contraponerse con la idea de que la libertad consiste en la capacidad real para controlar las condiciones de vida, trabajo y conocimiento y participar en la construcción de las condiciones que moldean la vida del trabajo y de la sociedad. Es esta contradictoria dinámica, esta constante resistencia a la concentración del poder, la que eventualmente siempre vamos a encontrar en toda sociedad, sin lograr una resolución definitiva. Es la contradicción, como dice el filosofo, lo que siempre encontramos en el centro del ser.
Nieves y Miro Fuenzalida.
Sembre,
en
los canales
de
mis conecciones
cerebrales,
fantasias.
Las semillas
se transformaron
en
palabras
que
tejen
poesias.
Nieves.