Sunday, June 28, 2026

El enigma tecnológico.


¿Y que es la tecnología, de todas maneras? ¿Qué efecto tiene en la vida? ¿Que nuevas posibilidades descubre? ¿Que  peligros trae?  ¿Qué pasa si tenemos  mas o tenemos menos? Y, mas importante ¿Es cada nueva tecnología inevitable? Incuestionablemente la evolución del método científico ha descubierto y creado nuevas posibilidades  que ni siquiera la evolución biológica o cultural podrían haber imaginado. Solo en unas pocas décadas se las ha arreglado para desarrollar nuevas formas de evolución al  manipular las fuentes mismas de nuestros códigos, incluyendo el código que produce nuestro cerebro y  mente. La división de genes y la ingeniería y terapia genética le ha dado a nuestra  ser el control directo de nuestros genes, terminando con cuatro billones de años de hegemonía evolutiva darwiniana. La herencia de rasgos adquiridos y deseados en la línea humana ahora es posible.  Ya no dependemos absolutamente del lento dominio exclusivo del ADN.  Las consecuencias de esto son tan tremebundas  que hasta el momento no sabemos que decir.

 

La tecnología nace de la vida orgánica y precede al animal humano. Una variedad de organismos han aprendido a construir estructuras que se extienden mas allá de sus tejidos. La colonia de termitas opera como si fuera un órgano externo de los insectos. La estructura de coral y los animales de coral que viven en ellas actúan como si fueran un solo organismo y la colmena y el nido funcionan en la misma forma. Todos estos albergues son tecnología animal o, en otras palabras,  extensión del cuerpo. En el animal humano es mas que esto.  La técnica animal  es el resultado de sus genes. En el humano, resultado de la mente, de la extensión de las ideas y su memoria es la cultura. Lo inquietante es que así como el humano se bifurco de sus precursores,  la tecnología  del siglo XXI se empieza a bifurcar de la mente humana. El poder de la mente  puede ligeramente aumentar con la autorreflexión, con el pensar acerca del pensar, que nos hace marginalmente mas habilosos. El poder de la técnica, en cambio,  puede aumentar indefinidamente. Nuevas tecnologías  constantemente hacen mas fácil inventar mejores tecnologías, a diferencia del cerebro humano. El dominio tecnológico, dice Kevin Kelly,  fundador de la revista Wired, nace de la mente humana, pero  su origen esta en la misma auto organización que trajo las galaxias, los planetas, la vida y la mente a la existencia. Es parte del gran arco asimétrico que comienza en el “big bang”  y que,  con el tiempo, empieza a adquirir formas cada vez mas abstractas e inmateriales.

 

 Las especies  biológicas y tecnológicas son impredecibles en sus detalles microscópicos, pero en sus modelos macroscópicos están determinadas por la física de la materia y la auto organización. A diferencia de la adaptación biológica, sin embargo, la técnica es intencional, abierta a la libertad de elección y diseñada por el ser humano. Las leyes de la física y las contingencias históricas pueden orientar la evolución tecnológica en cierta dirección a través de una serie de formas estructurales inevitables, pero es la elección colectiva  del individuo humano  la que le ha dado forma al mundo tecnológico... hasta ahora. Lo que viene, no es muy claro.  La tecnología ha empezado a crear su propia agenda, su propio imperativo, su propia dirección. Y a medida que esta independencia aumenta ya no se puede decir que la humanidad tiene el control total. La tendencia a la auto preservación, auto extensión   y auto crecimiento  es el estado natural de todo ser viviente. Colectivamente estamos en el  momento en que esta misma tendencia  del mundo  biológico empieza a asomar  por primera vez en la tecnología. El poder de la auto replicación ya lo podemos encontrar en cuatro áreas...gene, info, robo y nano.  Con la tecnología genética nuevos cromosomas pueden ser inventados y divulgados que, en teoría, pueden reproducirse para siempre.  La Info tecnología  puede auto replicar virus informáticos,  mentes artificiales y personas virtuales.  Hay robot trabajando en fabricas que hacen otros robot y, a lo menos, en el laboratorio de una universidad, se ha configurado una maquina que se auto ensambla. Si se le da suficientes partes puede ensamblar una copia de si misma.  La nano tecnología puede crear maquinas tan pequeñas que pueden funcionar como circuitos mecánicos informáticos y, en teoría, pueden ser diseñadas para auto ensamblarse y reproducirse como otros programas informáticos. La aceleración de este ciclo técnico de auto duplicación y auto creación puede avanzar rápidamente mucho mas allá  de nuestras intenciones y  control... ¿Y, en ese momento... que?  

 

Nosotros, dice  Kelly, somos parte del mundo tecnológico, es nuestra segunda naturaleza, y su autonomía incluye la mente colectiva. Es una elaborada herramienta que continuamente actualizamos para mejorar nuestro mundo. El problema es  que esta herramienta de la que somos parte ha empezado a transformarse en un súper organismo que sigue una dirección mas allá de nuestra propia creación. La paradoja aquí es que somos amos y  esclavos de la técnica al mismo tiempo y de esta doble situación hay escapatoria.  Nuestra relación con ella es simbiótica y el dilema, por tanto, no es aceptarla o rechazarla. En una escala macroscópica la técnica sigue su propia progresión inevitable. Pero, a una  micro escala,  la voluntad manda. Según Kelly  la elección es esta...  alinearnos con su dirección y expandir sus posibilidades para todos  o resistir nuestro segunda naturaleza, lo que equivaldría a un acto de auto odio.  Al seguir  los imperativos de la tecnología podemos estar mas preparados para guiarla, allí donde podamos, y estar mas conscientes hacia donde vamos.  

 

Aquí uno podría preguntar...¿pero, no es el caso que cada nueva tecnología crea mas dificultades de las que resuelve? La mayor parte de los nuevos problemas en el mundo son problemas creados por tecnologías previas. Cada año 1.2 millones de personas mueren en accidentes automovilísticos. El calentamiento global, la obesidad, el terrorismo nuclear, la industria del armamento, la perdida  de especies, el abuso de drogas,  la polución ambiental, etc., etc. ¿No son  todos ellos problemas tecno génicos que producen inmensa miseria en el mundo? Sin lugar a dudas hemos llegado a un punto en donde la capacidad de la tecnología para alterarnos  excede nuestra habilidad para alterar la tecnología. Ella tiene su propia agenda. Si consideramos que la técnica no es solo la fabricación de artefactos, sino principalmente un sistema holístico y dinámico, entonces tendríamos que pensar que, de hecho, trasciende los deseos y acciones humanas.  Las tecnologías hacen posible nuevas tecnologías y los sistemas tienden a  preservarse y orientarse  a si mismos en ciertas direcciones independiente de los deseos humanos.  El uso de la tecnología para dominar la tecnología solo la fortalece.  Es por esto que, según muchos críticos, el sistema no existe para satisfacer necesidades humanas. Como lo vemos una y otra vez, es la conducta humana la que tiene que ser modificada para ajustarse a las necesidades del sistema.

 

A medida que las maquinas se hacen  mas inteligentes dejamos que ellas hagan las decisiones por nosotros, por la simple razón de que  sus decisiones son mejores que las nuestras. Pilotos automáticos manejan  los aviones y los algoritmos controlan las comunicaciones complejas, la red eléctrica y los aspectos mas complicados de la economía.  Eventualmente alcanzaremos  un estado en que las decisiones para mantener el sistema funcionando serán tan complejas que seremos incapaces de llevarlas a cabo inteligentemente.  En ese momento la maquina estará en completo control.  Y desenchufarla no será una opción.

 

¿A esta altura de la historia podemos imaginar una alternativa  a la civilización tecno-industrial?  ¿volver a la época de la caza y recolección? El problema es que un mundo sin tecnología o  con una tecnología elemental, como lo sueñan  algunos eco anarquistas,  podría sostener solo una fracción de la gente que hoy puebla la tierra. El colapso de la civilización condenaría a la muerte  a billones de seres humanos y lanzaría al resto al desorden social y al hambre. La civilización tiene sus problemas, pero la alternativa es peor.  Es cierto que no hay tecnología sin peligro y que ninguna de ella es neutral. Su poder fácilmente se puede dirigir hacia el bien o el mal, hacia la construcción o destrucción, al igual que todas las cosas. Uno de los remedios a este dilema ha sido el Principio de Precaución formulado en la Declaración de Rio en 1992... “Las actividades que presentan un incierto potencial  de daño significante deben ser prohibidas a menos que los  proponentes de la actividad muestren que ella no presenta un riesgo apreciable de daño.”  El principio, desgraciadamente, funciona mejor en teoría que en la practica. Según el filósofo Max More el principio es muy bueno para una cosa...   parar el progreso tecnológico. Cada producto produce daño en algún momento o el algún lugar. Luego, según la lógica del principio, ninguna tecnología debiera ser permitida. Cuando tratamos de evitar los riesgos, no siempre somos totalmente consistentes. Evitamos, por ejemplo, el riesgo de los pesticidas, pero no de los productos orgánicos. El riesgo de las vacunas, pero no de las epidemias, y así por el estilo.

 

Según el teólogo James Carse hay  juegos finitos y juegos infinitos. En los primeros el juego termina cuando alguien gana. Póker, domino, fútbol, rayuela, ajedrez, etc. En un juego infinito, en cambio, no hay ganadores y se juega para continuar jugando. Los juegos finitos proceden a través de reglas precisas. Cambiar las reglas durante el juego equivale a invalidar el juego. El juego infinito es lo opuesto. Solo se puede seguir jugando si cambiamos las reglas constantemente. Los juegos finitos se desarrollan  dentro de limites. Lo infinitos juegan con los limites. Para Kelly la evolución, la vida, la mente y el reino tecnológico son juegos infinitos. Su juego es seguir jugando por tanto tiempo como sea posible.  La evolución de la evolución es uno de esos juegos. Los juegos finitos son dramáticos y emocionantes como en el deporte y la guerra. Cientos y cientos de historias en donde los buenos que persiguen  a los malos  terminan con el mismo fin. Las historias acerca de la paz, por otro lado, son mas aburridas y no tienen fin y siempre están abiertas a lo inesperado. Seres humanos construyendo un pueblo, descubriendo nuevas estrellas, escribiendo poemas, creando un movimiento político. Todas estas creaciones  sirven de plataforma para futuras historias. Ellas  juegan un juego infinito. Cuando jugamos el juego de la vida  o el juego de la técnica, los fines no son fijos y las reglas son desconocidas y cambiantes... ¿cómo proceder, entonces? 

 

No podemos vivir sin tecnología. La paradoja es que  la tecnología   también  destruye la vida. Como alguien dijo... “es una fuerza, un espíritu vital que nos lanza hacia delante o empuja en contra de nosotros”.

 

Nieves y Miro Fuenzalid.


Sunday, June 21, 2026

Mojadas de madrugadas.

 

Cayeron

Gotas de rocios

Al

Rio.

Lo mojaron

De

Madrugadas.

 

Nieves.


Sunday, June 14, 2026

El animal y la infraestructura

  

La dialéctica del animal y el humano ha tenido a través del tiempo una aventura bien interesante que revela como históricamente hemos venido construyendo nuestra imagen como algo diferente de la naturaleza, a pesar de que todo lo que existe y todo lo que es posible es, por definición, natural. Y, a pesar de ello, cada vez que alguien mira el horror del matadero piensa... “ Solo son animales”.

 

¿Qué es lo que hace posible que la consciencia humana surja como algo distinto de la animalidad? Porque, sin lugar a dudas, no es algo que siempre haya existido desde el principio de los tiempos. Mas bien, diríamos, deriva de un proceso que hace “obvia” y “natural” una división que posteriormente descubrimos en nosotros mismos y que nos lleva a creer  en la ilusoria oposición entre naturaleza y espíritu trascendente. Algo que nos hace olvidar que, después de todo, nos guste o no, seguimos siendo animales. La cultura, podríamos parafrasear, es la continuación de la naturaleza por otros medios. Como dicen Adorno y Horkheimer toda la ingeniosa maquinaria moderna de la sociedad industrial no es mas que la naturaleza desmembradose a si misma.

 

Si nos desligamos finalmente de toda noción teleológica, ya sea trascendente o inmanente podemos fácilmente concluir que la historia carece de significado y dirección. Esto no significa, sin embargo, que solo sea un revoltijo de acontecimientos sin sentido. La historia es el doble proceso a través del cual dominamos progresivamente las condiciones materiales de nuestra existencia y, al mismo tiempo, nos auto creamos a nosotros mismos. Y es en este encuentro donde radica la dialéctica del humano y el animal. La pregunta clave es... ¿en que momento comenzó el especicismo, digamos, esa ideología de la especie dominante que mide todo desde el punto de vista de una humanidad que mira al animal como algo ontológicamente inferior?

 

La única respuesta razonable, como lo describe Marco Maurizi, es en el momento cuando olvidamos que somos animales, cuando nuestras manos y nuestro cerebro empezaron a fabricar herramientas  que no solo eran útiles, sino también bellas, simétricas y armónicas. La practica de crear algo que no existía en la naturaleza genero la ilusión de cosas que no eran naturales, lo que da origen al surgimiento de la ideología espiritualista. Su primera expresión, según los antropólogos, se remonta a la magia y el animismo. Si bien la magia  no creo la división entre nuestra mente y el mundo exterior, fue, sin duda, la primera manifestación de una división que ya existía. De hecho, el olvido se impuso gradualmente, mediante la educación, la restricción sexual y el trabajo. A diferencia de la fase nomádica caracterizada por una especie de simbiosis entre los humanos y el medio ambiente, por ejemplo, los grupos sedentarios comienzan el proceso de domesticación de animales y plantas  que se convierten en recursos disponibles al servicio del interés humano. Un fenómeno que va acompañado de cambios históricamente importantes en el orden social y simbólico que, sin lugar a dudas, influyen en nuestra relación con la naturaleza al proporcionar la base de lo que llamamos especicismo. Con el dominio material sobre los animales, la identificación con ellos se vuelve menos real y la relación se torna cada vez mas metafórica y ambivalente, como la encontramos con frecuencia   en el acervo religioso y en los símbolos de degradación moral, falta de razón, terquedad o incluso estupidez.

 

Pero, la cosa es que, al mismo tiempo, el aspecto material del especicismo tampoco fue muy agradable para los humanos. La acumulación de excedentes y la división del trabajo, como bien sabemos, incrementaron la explotación, no solo de los animales, sino también de los humanos. Es cuando alguien puede obtener ganancias de ellos, los animales se convierten en cosas y los humanos en esclavos. El yugo de los bueyes, por ejemplo, fue la condición previa para la existencia del Estado mesopotámico al posibilitar la necesaria acumulación de excedentes para alimentar la burocracia estatal. Este es el momento  cuando se establece una jerarquía dentro de la sociedad... los humanos controlan a los humanos, quienes controlan a los animales. La esclavitud de los bueyes posibilito la esclavitud humana que reforzó la distancia entre la cima de la pirámide social y su base.  Según Marx y Engels esto no ocurrió debido a la voluntad malévola de algunos seres humanos, sino que la esclavitud, tanto animal como humana, obedece al mismo tipo de “necesidad histórica” que posibilito la división del trabajo entre la agricultura y la industria a mayor escala y, por ende, al florecimiento del mundo antiguo y, consecuentemente, a la modernidad y el capitalismo. Y es este mismo desarrollo económico el que ahora, por lo menos en principio, hace obsoleto todo tipo de esclavitud y explotación. “Necesidad histórica” simplemente se refiere a una condición social que puede ser superada según el progreso social. Si la esclavitud humana puede considerarse una transición inevitable en la construcción de una sociedad libre e igualitaria, lo mismo podría decirse de la esclavitud animal.

 

¿Como asi? Según la visión de la Teoría Critica, según Maurizi, el animal puede ser definido como antropopoyetico. De acuerdo a este punto de vista el animal es esencial para la formación del humano y el humanos es producto de una determinada relación con el animal, en donde el lado evolucionista y simbólico de la diferencia humano-animal cooperan dialécticamente. Aquí, humano se entiende como una negación del animal. Un “no” que se concibe como una otredad generativa, un proceso de construcción, tanto del humano como del significado de su experiencia humana. Es esta relación humano-animal la que produce el Yo humano mediante la negación constante de su Otro animal. El pretexto de dicha negación simbólica y real del animal es, en ultima instancia, la dominación de la naturaleza.

 

La dominación siempre implica una distinción jerárquica y oposicional entre sus términos. Al ser polos opuestos en una relación mutua ambos elementos no pueden definirse fuera de ella, sino solo a partir de su relación mutua. El polo dominante se define como la negación del dominado y viceversa. Y todas las diferentes formas de dominación que encontramos a través de la historia finalmente convergen y se entrelazan en el modo de producción capitalista que involucran el cuerpo y la mente humana, asi como el animal y la naturaleza. A diferencia de la violencia que es una reacción contingente entre seres autónomos, la dominación implica una relación estructural  material y simbólica.

 

La verdad, sin embargo, es que no es muy claro como sucedió todo esto. No siempre es fácil comprender cuales son las causas y cuales los efectos en el proceso de civilización. No podemos decir que la explotación de la naturaleza, por ejemplo, es la causa directa y exclusiva de la opresión humana, pero, sin duda, es una de sus condiciones de posibilidad. Digamos, una condición necesaria, aunque no suficiente.

 

Lo que si podemos decir, en cambio, es que el mundo mágico y nómade se caracterizo por relaciones horizontales, tanto dentro como fuera de la sociedad y su igualitarismo económico no deja lugar para el dominio de clases y su intercambio orgánico con la naturaleza exterior impide la subordinación de otras especies al servicio de las necesidades humanas. A nivel simbólico el elemento espiritual aun se fusiona y se transfunde en una naturaleza animada y viva donde los limites se difuminan y es posible toda transformación de una sustancia en otra. La simbiosis humana con el animal es total y real. El cazador, por ejemplo, experimenta una especie de identificación mística con el animal. La humanidad, por tanto, no puede dominar al otro sin concebir la alteridad simbólica. Es la génesis simbólica de ese “otro” la que hace posible la cultura neolítica que inaugura mecanismos permanentes de control sobre la naturaleza, allanando el camino hacia la sociedad de clases. Al final de la transición neolítica, encontramos, en todos los niveles, relaciones verticales. Las sociedades de clases primitivas elaboraron mitologías y religiones institucionales tempranas que simbólicamente generaron una división ontológica y jerarquice. La separación entre humanos y animales, junto con su contradicción mutua, refleja ideológicamente la división y polarización que se funda en la dominación real de los procesos naturales y la progresiva división de las relaciones sociales.

 

La reducción de las relaciones vitales a “cosas”, a objetos a disposición, a materia manipulable, incluye nuestra relación con los animales que somos. La reificación del yo es un proceso que subyace a toda la historia de la civilización, impulsando y consolidando su potencial destructivo hacia la naturaleza y que, según Adorno y Horkheimer, la violencia ejercida sobre el animal es la piedra angular de la autor reificación. Marco Maurizi, siguiendo este mismo pensamiento, agrega que la afirmación del Si mismo esta determinada por la negación del otro y este proceso filogenético debe interpretarse como el triunfo y el fracaso de la cultura. Mientras la humanidad civilizada logra completa erradicación de su origen natural, celebramos nuestra victoria sobre la naturaleza. Pero, al mismo tiempo, al reprimir y olvidar la memoria de lo que, a pesar de todo, somos, perdemos fatalmente  la posibilidad de construir algo distinto. No se trata de negar que la afirmación del Si mismo y su poder creador no sea una forma de progreso. De lo que se trata es la denuncia de la ideología implícita del progreso, la idea de que las relaciones jerárquicas entre los seres humanos y los demás animales se justifica filosóficamente en nombre de una metafísica que orienta el tiempo histórico linealmente “hacia lo mejor”.  El punto es examinar dicho proceso en sus premisas y consecuencias para comprobar si la civilización avanza efectivamente de forma inexorable hacia lo mejor. Y cuando lo hacemos encontramos que los mecanismos ocultos que operan en el proceso de civilización refutan la ideología oficial. Lo que encontramos es que “ninguna historia universal conduce de la barbarie al humanismo, pero si existe una que conduce de la honda a la bomba de megatones”. 

 

Dado esto...¿será posible una relación diferente con el ambiente y los animales? Los partidarios de “La Libración Animal” y de “Los Derechos de los Animales” lo han tratado por años y prácticamente nada efectivo ha pasado. El problema con ello es que su lucha  invierte el orden de prioridad entre lo ideal y lo material. Al darles prioridad a las ideas, a los principios morales o jurídicos, dejan intacta la estructura económica que es, justamente, la que da origen al problema de la jerarquización de la sociedad.

 

 ¿Como, entonces, seria posible transformar una sociedad humana cuya racionalidad todavía es irracional? Todas las alternativas al capitalismo  del siglo pasado y presente fracasaron miserablemente. Sin embargo, la presión para cambiar el sistema, el impulso de hacer algo no ha desaparecido totalmente. Pero, desgraciadamente, con lo que nos quedamos al final, es solo con una presión que carece de una alternativa clara y real que nos lleve a otro mundo.

 

Si la famosa tesis marxista, como nota Zizek,  era... “los filósofos solo han interpretado el mundo. Es hora de cambiarlo”, ahora, quizás,  debiéramos decir... “es hora de pensar de nuevo”.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.

Sunday, June 7, 2026

Austeridad


El parlamento

Conservador

Del

Clima

Decreto

La cancelación

De

La Primavera

Y

Del

Otoño

Ya

No habran

Violetas

Ni cantos

De

La calandria.

No

Se

Caerán

Las hojas

Amarillas

De

Los arboles.

Es

La época

De

La austeridad. 

 

Nieves.