Sunday, October 27, 2024

Olvidar

 

¿No es paradójico  que para recordar necesitamos olvidar? Y olvidar bastante.  Sin el olvido prácticamente no podríamos funcionar en nuestra vida diaria  ¿Pero, quien cree esto?

 

El  olvido, la mayor parte del tiempo, se presenta   como el enemigo al que hay que combatir.  De lo que se trata, y esto lo sabemos desde la escuela primaria, es de recordar hechos, tantos como sea posible. Si tememos  mas que nada  la enfermedad de Alzheimer es porque afecta nuestra memoria, que es lo que nos hace ser  lo que somos ¿No será esta la  razón por la cual nos aferramos desesperadamente a nuestros recuerdos?  Ciertamente el polo negativo de la memoria  es el olvido, por lo  que ha recibido, en general, bien poca atención. En filosofía  es solo Nietzsche el que ha tenido una aproximación positiva del papel  activo y esencial  que el olvido tiene en nuestra vida y  nuestros pensamientos.

 

Por supuesto no se trata de olvidar y borrar todo el pasado. No tiene nada de bueno olvidar donde dejamos  los anteojos o con quien estamos casados. El asunto es mas complicado.  Según Nietzsche, un ser humano que no posea el poder de olvidar  estaría condenado a ver el estado del devenir por todas partes.  Tal sujeto ya no podría creer ni siquiera en su propio ser.  El olvido, dice, es esencial para cualquier tipo de acción. Sin el nuestra mente estaría llena del flujo Heracliteano que nos impediría creer en una si mismidad o  ser  estable.  Sin esta creencia nos seria imposible enfocarnos en una acción  u objetivo singular. Todo seria fugaz  y sin sentido. Para funcionar necesitamos olvidar la transitoriedad de las cosas.

 

Imaginemos… ¿como seria  recordar absolutamente todo? Por ejemplo, cada una de las películas que hemos visto a lo largo de nuestra vida…. cada uno de sus personajes,  cada drama,  cada dialogo,  cada nota musical, cada rostro visto en la sala, etc., etc.   ¿Cómo seria nuestra vida?

 

El sicólogo ruso A. R. Luria nos da una idea de cómo podría ser.  En su libro “La Mente de un Mnemonista” cuenta la historia de un paciente que recordaba todo. Cualquiera secuencia de  palabras, números o símbolos abstractos que se le presentara, podía recordarlos sin error. Su memoria no tenia limites, no importaba  que prueba se le presentara. El veía las figuras como imágenes en hojas de papel en las que podía ver todos los números o palabras que se le pusieran en frente. Era capaz de nombrarlos de atrás para adelante y de adelante para atrás, independientemente de cuan grande  fuera la cifra. Podía visualizar  todo. Aprovechando esta habilidad se hizo Mnemonista,  un actor  profesional de la memoria, al que los espectadores le presentaban  largas listas de números y palabras que el  repetía. Con el tiempo su incapacidad para olvidar lo empezó a disturbar.  Según Luria, los rastros de un estimulo no inhibían los de otros estímulos.  No se extinguían con el tiempo, ni tampoco se hacían mas selectivos con el paso de los años. Las imágenes de números y palabras se le presentaban a su mente sin inhibición y esto empezó  a enloquecerlo. Era un tormento. Cada palabra evocaba imágenes que chocaban entre ellas creando un caos mental.  El pobre hombre  ni siquiera  podía  captar la esencia de una historia o argumento al no poder olvidar lo que no era importante. 

 

Lo que  este caso sugiere  es que la abstracción  depende del olvido, de la edición mental. Luego, si la sugerencia es correcta, uno podría preguntarse… ¿no será por esto que la búsqueda de alucinogénicos es el cuarto impulso humano mas intenso después del alimento, agua y sexo?  Según el escritor de plantas, Michael Polland,  la existencia de THC  (tetrahydrocannabinol), el mayor ingrediente psicoactivo de la mariguana, plantea una serie de interrogantes…  ¿Por qué la planta lo produce ?  ¿Cuál es su beneficio? ¿Por qué los químicos que lo componen alteran la conciencia? ¿Sera esta su razón de ser?  Probablemente no. A no ser que creamos en una secreta conspiración botánica a la New Age. La mejor explicación es la que ve el THC como una defensa de la planta en contra de los predadores, mas eficaz que la del  veneno que en corto plazo se vuelve inefectivo al crear resistencias, como lo vemos con los pesticidas y antibióticos ¿qué mejor defensa, entonces, que una sustancia  que hace olvidar a  los predadores  donde vieron la planta la ultima vez? Polland dice que el tiene experiencia con esto.  Bueno, no exactamente el, sino su gato. Durante la temporada de jardín el crece hierba gatera para el pequeño felino. Cada tarde cuando cosecha algo para la cena lo deja entrar al jardín para que disfrute del pasto encantado. Lo curioso es que cada  tarde  tiene que mostrarle nuevamente  donde esta la planta porque siempre lo olvida a pesar de la buena memoria que tiene para todo lo demás. La hierba, a pesar de que es bien diferente del THC,  muestra cuan valioso puede ser para la planta  un químico que hace olvidar al predador su ubicación.

 

En la mitad del siglo  pasado la creencia de que  el cannabis y otras plantas   daban acceso a los secretos de la conciencia era un lugar común. Y,  de alguna manera, ahora sabemos que tenían razón.  El estudio del THC, en particular, ha abierto una puerta  al funcionamiento de la mente que de otra manera  no hubiésemos tenido.

 

Un importante momento de la neurología fue cuando R. Mechoulam aisló el THC. Dos años  después en 1988, A. Howlet de la Universidad de San Louis, descubre receptores en el cerebro y otros lugares  que el THC activa ¿No es extraño que tengamos  receptores  en sintonía con este químico?  Según Howlet, estos receptores no están ahí para responder al THC en particular, sino que el cerebro  produce otro químico, un cannabinoid endógeno, con el que estos receptores engranan. En 1992 Mechoulam descubre que este cannabinoid endógeno es un químico al que identifico con el nombre de  anandamide. Mas tarde, otro cannabinoid, al que se le dio el nombre de 2AG, se agrego a la lista.  Anandamide  hace lo mismo y funciona en  forma similar al THC, pero, como neurotransmisor, es de corta acción.  Afecta  la memoria de corto plazo, el dolor, la emoción,  el apetito.  Es sedativo y produce un leve deterioro cognitivo ¿Para que tenemos este arreglo cerebral?  Básicamente, dice Howlet, para enfrentar la  dureza de la condición humana.  El efecto en la memoria de corto plazo, sin embargo, podría aparecer como un función mal adaptiva, pero, dice Mechoulam, realmente no lo es.  Necesitamos cannabinoid  para olvidar las cosas horribles que nos han pasado.

 

Una interesante investigación pareciera confirmarlo. Ratones, por ejemplo, que han recibido  descargas  eléctricas cada vez que escuchan un cierto tono, responden con miedo cada vez que el tono se repite. Cuando el mismo tono se le toca  a ratones normales, la primera vez reaccionan con miedo, pero luego,  después de un tiempo, si  se le sigue tocando el tono ellos olvidan el miedo y continúan con sus cosas como si nada hubiese pasado. Los ratones pre condicionados, en cambio, que no pueden usar anandamide que  produce el cerebro, no olvidan el miedo.  Nunca se extingue.  Entonces,  la cosa es esta… si no tuviéramos anandamide  no podríamos  superar nuestras experiencias traumáticas o concentrarnos en lo que en este momento esta pasando. La habilidad para atender este momento depende en olvidar el 99%  de la información que ahora estamos recibiendo. Estar aquí y ahora depende del olvido de  una gran cantidad de información sensorial que constantemente estamos recibiendo  y anandamide es clave  en  esta operación.  No sorpresa, entonces,  que el uso del cannabis, que tiene la misma propiedad  que anandamide,  haya sido  universal durante  toda la historia humana.

 

Los disturbios  de la memoria inmediata parecieran ser algo común a todos los estados alterados de la conciencia  en donde la atención se enfoca  completamente en el presente. En la tradición espiritual  el fin es “poseer  toda la plenitud de la vida en un momento” o, como dice el Zen  “despertar en este instante es darse cuenta que el infinito es lo finito en cada instante”. Y no podemos llegar ahí  desde aquí  sin olvidar  y es el cannabinoid, sea interno o externo, el que media este  proceso.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, October 20, 2024

El barco de la vida


El cuerpo,

Barco de vida,

Navega

Entre

Olas

De

Sonrisas

Saladas

Y

Puertos

Inseguros

Donde

No

Duermen

Las gaviotas. 

 

Nieves.


Sunday, October 13, 2024

La roca que siente

 

Shirley, una ingeniera de Apple, inventa una nueva tecnología de “enlace mental” que le permite a uno experimentar directamente los pensamientos de los demás. Cuando dos individuos ingieren “cantidades de microgramos de pares de átomos de carbono entrelazados”, entran en contacto telepático directo. Shirley espera seducir a Rick, su compañero de trabajo, fusionando sus mentes. Desafortunadamente el tiene otros planes. Ella ingiere una cantidad de partículas de carbono, pero el arroja su lote  sobre una roca. En lugar de ponerse en contacto con Rick, ella descubre que “la mente a la que se había vinculado era inhumana... densa, taciturna, cristalina, serena, hermosa”. Ella falla en su búsqueda de sexo y contacto humano mas profundo, pero encuentra consuelo a través de la intimidad con un “amistoso trozo de granito gris”. Que bueno saber que una roca tenia mente...  Esta es la historia que cuenta Rudy Rucker en uno de sus cuentos de ciencia ficción.

 

Suena a pansiquismo... ¿cierto?... esa fantasía pre moderna que ve a todas las cosas como teniendo mente o cualidades semejantes a la mente, mas precisamente, la creencia de que los constituyentes básicos del universo tienen propiedades mentales, sean o no partes de organismos vivos.

 

El ver a la mente como algo fundamental para la naturaleza de la existencia y del ser es algo bien extraño para nosotros, acostumbrados a ver la naturaleza a través de la herencia cartesiana y al pansiquismo como una mera superstición primitiva. La tradición  intelectual que va desde el cogito cartesiano al sujeto trascendental kantiano y mas allá, se centra en la idealización de la mente humana, o mas estrictamente, en la racionalidad que se supone es uno de los poderes de la mente humana. Incluso pensadores mas recientes como R. Rorty, J. Ranciere y S. Zizek insisten en la excepcionalidad humana basada en la centralidad de las formas lingüísticas. Según esto, los animales no humanos no piensan, porque son incapaces de hablar o porque no tienen conciencia de la mortalidad o porque supuestamente carecen de la capacidad de hacer inferencias racionales. Esta, en breve, según afirman, es la esencia de la diferencia entre nosotros y ellos.

 

Recientemente tanto las afirmaciones filosóficas como la opinión común se han desplazado a favor del reconocimiento de la mentalidad de, a lo menos, los animales superiores, como mamíferos y aves, y la mayoría están de acuerdo que los perros y los gatos tienen mente... piensan y sienten, tienen experiencias cualitativas internas, registran el placer y el dolor y toman decisiones... ¿y que pasa con el cangrejo y la araña? ¿con el árbol y la hierba? De hecho existe buena evidencia científica de que todos los organismos vivos, incluidos los sin cerebro como las plantas y las bacterias, exhiben  un cierto grado de sensibilidad, cognición y voluntad... Pero, la cuestión es esta... ¿qué pasa con las cosas que no están vivas? ¿cuántos, sin estar borrachos, estarían dispuestos a creer que una roca o un neutrino tiene mente? Bien pocos... Lucrecio dice como un átomo luce a otro átomo y Leibniz, como un átomo se siente consigo mismo. Estos no son juicios empíricos que puedan verificarse experimentalmente, sino que, por el contrario,  son afirmaciones ontológicas. Como nota el critico cultural Steven Shaviro, la cosa no es de hacer hablar realmente a una roca o un neutrino, sino de reconocer que esa mentalidad o experiencia interna no depende de la capacidad de hablar. La mentalidad de otras entidades en el mundo implica la autonomía de todas esas entidades de nuestra capacidad de aprehensión. Cuando el pansiquismo habla de la mentalidad de otros entes lo que significa es que estas entidades existen tanto “para si” como “en si”. Son centros autónomos de valor. No se trata solo de cómo valoramos las moscas, los protones o la roca, sino también de las formas en que estas entidades se valoran a si mismas por el mero hecho de persistir o durar en el tiempo, y como ellas valoran de manera diferente cualquier otra entidad con la que puedan encontrarse.

 

¿Antropomorfismo? ¿No será que aquí le estamos imputando categorías humanas a entes no humanas?  

 

No realmente si pensamos que la acusación de antropomorfismo se basa en la suposición de que el pensamiento, el valor y la experiencia son esencialmente, o exclusivamente humanos, para lo cual no hay ninguna justificación. Nuestras propias actividades de valor surgen de, y aun permanecen en continuidad con, actividades no humanas, como ya mostro Darwin.

 

Cuando Thomas Nagel pregunto ¿como es ser un  murciélago?  argumentaba que el hecho de que un organismo tenga experiencia consciente significa, básicamente, que hay algo que se siente al ser ese organismo... “como es” no significa a que se parece, según nuestra experiencia, sino como es para el sujeto mismo. La experiencia olfato céntrica de un perro es tan diferente de la oculocéntrica de los humanos que nunca seremos capaces de sentir literalmente, o de entender por completo, como es ser un perro. Lo mejor que podemos hacer es crear metáforas y símiles que aludan a la existencia canina o quiróptera. Lo que no debemos hacer es modelar sus experiencias en base a las nuestras. Reconocer que ellas son radicalmente diferentes y que poseen su propia riqueza y complejidad que nunca podremos entender. 

 

Según el filosofo británico Galen Strawson la mentalidad de algún tipo, sea experiencia, consciencia, sentimiento o sensación, es el “fenómeno cuya existencia es mas cierta que la existencia de cualquier otra cosa”. En contraste con Descartes, que separa completamente la mente de la materia, Strawson hace lo contrario. Dada la realidad evidente de lo mental, debemos rechazar, dice, la suposición común de que lo físico, en si mismo, es un fenómeno esencialmente no experiencial. Si rechazamos el dualismo y el sobre naturalismo, entonces nos quedamos con que la mentalidad misma debe ser completamente física. La materia, como afirman los nuevos materialistas, no es inerte y pasiva, sino inmanentemente activa, productiva y formativa.

 

¿Como, entonces, la sensibilidad podría surgir de alguna materia inicialmente no sensible? La física ni siquiera puede comenzar a explicar como la sensibilidad pueda surgir de alguna materia inicialmente no sensible. Incluso si descubriéramos los correlatos neurales de la conciencia, no nos diría nada acerca de cómo y por que la experiencia interior es materialmente posible. Según el principio ontológico de Whitehead  de que la creatividad o “el principio de la novedad” es “el universal de los universales que caracteriza la ultima cuestión de hecho” que depende siempre de algo anterior, como el DJ que crea música re mezclando pistas ya existentes. Similarmente, si se parte del principio de que nada puede surgir ex nihilo, Strawson insiste en que la sensibilidad ya debe haber estado presente, al menos potencialmente, desde el principio, lo que lo lleva a rechazar cualquier forma de dualismo, emergentismo o eliminativismo, adoptando el postulado ontológico de que la mentalidad ya debe ser un aspecto o cualidad básica de todo lo que existe. Todo es físico y reducible a sus últimos micro componentes y la mentalidad es real y por tanto física, como cualquier otra cosa, pero completamente inaccesible a las explicaciones científicas porque no hay forma de cerrar la brecha entre las perspectivas de la primera persona, que tiene acceso directo a sus experiencias, y la  tercera persona que no lo tiene.

 

La experiencia, por tanto, no puede limitarse a los seres humanos, ni siquiera a los seres vivos en general. Es la dimensión interna y oculta de todo. Toda la materia física es energía, de una forma u otra, y toda energía, el postula, es un fenómeno que implica experiencia. Similarmente Whitehead, antes que el, decía que si sustituimos el término energía por el de estado especifico de sentimiento,  y recordamos que vector significa trasmisión desde otra parte, vemos que esta descripción metafísica de los elementos mas simples en la constitución de las entidades actuales concuerda absolutamente con los principios generales en los que se enmarcan las nociones de la física moderna. Tanto uno como el otro colocan la experiencia enteramente dentro del mundo natural que describe la física, aunque tal experiencia en si misma no pueda ser explicada por la física. Esta es la razón de que la conciencia subjetiva es espectral e incalificable pero, no obstante, completamente actual.

 

¿Es esto posible? Según Sam Coleman, otro filosofo de la mente, argumenta que  la pregunta “como es ser un murciélago” , no solo se aplica a los seres vivos en particular, sino que también debe estar en el corazón de la ontología. Los conceptos de la física, dice, solo expresan la naturaleza extrínseca de los elementos  a los que se refieren. La cuestión de su naturaleza intrínseca queda sin respuesta por parte de la teoría, con una descripción puramente formal de micro ontología. La física contemporánea solo describe un átomo en términos de sus cualidades relacionales extrínsecas, pero no que es un átomo, intrínsecamente, por si mismo. Debido a que la naturaleza intrínseca es desconocida para la física, concluye que ella simplemente no existe... “nada tiene un interior irreducible. Postular uno es hacer una inferencia ilegitima que prioratiza la intuición racional por sobre los descubrimientos científicos. La ciencia física es exclusivamente relacional. Cualquier cosa no determinada por estas relaciones debe ser eliminada”.

 

Para lo nuevos materialistas, sin embargo, este “relacionismo radical” es insostenible e insisten en que las entidades deben tener una naturaleza o propiedades intrínsecas de algún tipo. Pero... ¿de que tipo? La interioridad de las cosas, dicen, no es un Algo, pero tampoco una Nada. Según Whitehead todo en el universo es tanto publico como privado. El neutrino es extremadamente difícil de detectar y su presencia solo puede inferirse indirectamente a través de su raras interacciones con los núcleos atómicos, lo que es suficiente para definirlo como una entidad  interaccional y relacional. Pero, al mismo tiempo debemos concebir la privacidad del neutrino, su estatus como una “entidad no observable”, con sus propias experiencias intrínsecas, por extraño que parezca, porque de hecho es “como algo” ser un neutrino, lo que indica que hay un nivel de ser mas allá o por debajo del nivel epistemológico. En palabras de Whitehead... “nada hay en el mundo real que sea simplemente un hecho inerte”.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, October 6, 2024

La fogata

 

La poesía

Enciende

Fogatas

Con

El fosforo

De

La imaginación

Y

El potasio

De

La palabra. 

 

Nieves.


Sunday, September 29, 2024

Esoterismo

 

Hurgueteando en los estantes de los negocios de libros usados de la calle San Diego de ese Santiago de los finales de los 60’s  siempre nos sentimos atraídos por esos extraños títulos como... “Hermetismo”, “Lo Oculto”, “Magia”, “Esoterismo”, “Gnosticismo”, “Superstición” y “Lo Irracional”, entre otros, que  invitaban a visitar algo misterioso y extraño que se ubicaba bien lejos de nuestros marcos cognitivos convencionales pero que, de alguna manera, siempre han estado allí, en toda la historia y que hoy incluso los podemos atisbar en la literatura, el arte visual, el cine, los juegos de video, la cultura popular, la música, la ciencia ficción, el comercio,  o en los márgenes de la filosofía, la política y la religión. Estudiar esoterismo, por tanto,  no es solo acerca del esoterismo en si mismo sino que es siempre acerca de algo mas general, mas amplio e, incluso, universal en la historia de las ideas, creencias y fantasías humanas.   

 

¿Qué significa todo eso? ¿Cuáles son sus fuentes? ¿Qué papel han jugado en la historia? ¿Y por que tendemos a ignorarlos o rechazarlos? Wouter Hanegraaff, profesor de Historia de la Filosofía Hermética en la Universidad de Ámsterdam, ofrece algunas  pistas. Poco antes del siglo XVIII, dice, estas creencias todavía eran reconocidas como algo importante entre teólogos y filósofos, aunque controvertidas. Es solo después de la irrupción de la Ilustración cuando desaparecen casi por completo para volver a llamar la atención en los últimos años del siglo XX. Esoterismo, especialmente el “esoterismo occidental”, no es un termino natural sino una categoría o construcción académica artificial aplicada a una variedad de corrientes e ideas que fueron conocidas por otros nombres, por lo menos hasta finales del siglo XVIII.

 

Varios autores han intentado definir la naturaleza del esoterismo, entre ellos el francés Antoine Faivre, que en 1992 propone una lista de características intrínsecas en las que se destacan  la correspondencia, la naturaleza viva, la imaginación, la transmutación y dos no intrínsecas... la concordancia y la transmisión. Todas estas características fácilmente se podrían leer como una definición de “encantamiento”, frente a las visiones de un mundo “desencantado”, propio de las ciencias positivistas. El termino “correspondencia” tiene su origen en la noción de simpatía de Plotino que sugiere que todas las partes del universo están interrelacionadas sin necesidad de vínculos intermedios o cadenas causales que es en el fondo una alternativa a la causalidad instrumental. La “naturaleza viva”, a diferencia de las visiones mecanicistas, concibe el mundo como un organismo vivo impregnado de una fuerza vital invisible. Las nociones “imaginación/mediación” sugiere una cosmología platónica de múltiples niveles a los que podemos acceder por medio de la imaginación, en contraposición a una reducible únicamente a materia en movimiento. Y la “transmutación” se refiere a un proceso mediante el cual el humano o la naturaleza pueden alcanzar un estado espiritual superior o, incluso, una condición divina. El prototipo por excelencia de este modelo es Paracelso cuyo trasfondo necesario son las fuentes antiguas y medioevales.

 

El que las manifestaciones contemporáneas del esoterismo tengan su origen histórico en los modelos anteriores a la Ilustración no significa que su forma original no haya sido afectada por el impacto de las tendencias y desarrollos modernos. El creer que estas creencias son meramente supervivencias del pasado o conceptos estáticos resistente al cambio, sin ser afectados por el tiempo, es un cliché positivista refutado una y otra vez por los estudios históricos. Han existido como una característica permanente de la cultura y el hecho de que continúen existiendo hoy día en la imaginación popular es una indicación de cómo estas nociones se reinventan continuamente bajo las cambiantes condiciones sociales e históricas.

 

Todas estas extrañas fantasías y experiencias radicales se distinguen, según Hanegraaff, por su condición moderna de “conocimiento rechazado”, relegado al basurero de la historia por los ideólogos de la Ilustración y sus herederos intelectuales que los consideran incompatibles con los conceptos de la religión, la racionalidad y la ciencia. Lo opuesto a lo que las personas educadas toman en serio y lo mejor es ignorarlos en lugar de someterlos a un estudio y análisis detallado de sus ideas y desarrollo y la influencia que han ejercido y continúan ejerciendo en los asuntos humanos. Si contemplamos su historia no es difícil encontrar que el platonismo durante el periodo helenístico se transformo en una cosmovisión con su propia mitología y practicas rituales centrada en el logro de una gnosis salvadora mediante la cual el alma humana podría liberarse de su enredo material, lo que invita a pensar que la filosofía de Platón no fue solo un producto original del pensamiento racional griego, sino que también estuvo basado en tradiciones persas, egipcias y hebreas mas antiguas. Entre las manifestaciones mas importantes del esoterismo occidental antiguo se cuentan el hermetismo egipcio de Hermes Trismegistus, Zoroastro con sus Oráculos caldeos, los cabalistas judíos, el gnosticismo entre los primeros cristianos que fue usado en un sentido positivo por alguno padres de la iglesia como Clemente de Alejandría y la practica ritual conocida como Teúrgia. Y en tiempos pre modernos, cuando los limites entre religión y ciencia eran mucho mas ambiguos y permeables, los secretos de la naturaleza fueron el dominio de la magia, la astrología y la alquimia. Toda esta sabiduría antigua había sido trasmitida  y mantenida viva por los sabios a través de los tiempos. Sin embargo a partir del siglo XVII surge la idea de que tal trasmisión requiere de algún tipo de organización formal, siendo los Rosacruces los primeros en lanzar su Manifiesto en 1614, conocido como Fama Fraternitatis, inspirada en los marcos rituales y organizativos de la Masonería. Actualmente el ocultismo se refiere a lo que pareciera ser un fenómeno constante en las sociedades modernas  que se manifiesta en la existencia de relaciones continuamente fluctuantes de grupos de individuos que comparten su insatisfacción con los enfoques y estilos de vida promovidos por las instituciones convencionales de información y buscan alternativas en la cultura y tradiciones espirituales y esotéricas del pasado, como el panteísmo a la New Age basado principalmente en la filosofía Hindú que proclama que todo es uno al estilo de Krishnamurti o Deepak Chopra y su contra partida, el dualismo  gnóstico o Maniqueo, que rechaza este obscuro mundo material extraño y hostil al que no pertenecemos y busca, en su lugar, volver a nuestro verdadero “hogar”. En uno u otro caso el Mundo es un problema que debe ser, de alguna manera, superado para alcanzar la perfección espiritual.  

 

En las sociedades modernas el conocimiento se centra primariamente en investigaciones científicas, exploraciones académicas y comprensión racional. Si alguien afirma saber algo debe ser capaz de comunicar lo que dice mediante un lenguaje discursivo que otros puedan entender y evaluar. Sin ello no tenemos filosofía, ciencia ni investigación. Junto a este tipo de conocimiento  existen también otros que pueden comunicarse discursivamente pero cuya verdad o falsedad no pueden ser probadas independientemente, como la existencia de Dios y la trinidad que debe ser aceptada en base a la fe y la autoridad de la tradición. El conocimiento gnóstico, que es central a toda forma de esoterismo, no encaja en ninguno de ellos. No puede probarse independientemente, ni tampoco puede comunicarse discursivamente y, sin embargo, se presenta curiosamente como un conocimiento superior, como el único que puede superar las limitaciones de los dos anteriores y llevarnos a la verdad en si misma, que yace mas allá de la razón que esta restringida solo al ámbito inferior y secundario de “obscuridad”, que es nuestro mundo, y no podemos esperar que capte la realidad superior y primaria de la “luz” de la cual todo ha nacido.  Según Madame Blavatsky, por ejemplo, la “ciencia oculta” de la teosofía ha existido desde tiempos inmemoriales como la alternativa superior a la cosmovisión cristiana y el positivismo. Y en tiempos contemporáneos, con el reemplazo del modelo positivista cartesiano y newtoniano por la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y la teoría de las cuerdas las realidades espirituales, según algunos, no solo son compatibles  con la ciencia sino que también esta le proporciona una base. El ejemplo más obvio de este tipo de espiritualidad, entre muchos otros, es el de “El Tao” de Fritjof Capra, que, en el fondo, tiene bien poco que ver con las ciencias duras.

 

¿Qué es, entonces, el conocimiento gnóstico? Los gnósticos y hermetistas dicen que son incapaces de expresar en un lenguaje claro y directo lo que han visto y descubierto, especialmente con respecto a lo que se consideran  los niveles mas altos del conocimiento absoluto donde nos encontramos solo con tartamudeos y expresiones de asombro. Quienes afirman haber tenido tales experiencias insisten en que para entender realmente de que están hablando es necesario tener tales experiencias uno mismo y para ello existen todo tipo de narraciones, instrucciones, amuletos, practicas, ritos y alucinogénicos de cómo uno puede iniciarse en la búsqueda de estados espirituales cada vez mas exaltados en donde las alteraciones de la consciencia parecieran ser las claves empíricas esenciales para comprender las frecuentes afirmaciones de conocimiento “superior o absoluto”.

 

La idea de que algunas de estas practicas son inherentemente mágicas, a diferencia de las religiosas, racionales o científicas es la herencia de antropólogos y sociólogos de la segunda mitad del siglo XIX e inicios del XX, como Tylor, Frazer, Mauss y Durkheim que en el contexto de la Ilustración polemizaron en contra de la superstición y el dogmatismo religioso estableciendo la famosa triada de magia-religión-ciencia que esta plagada de tendencias etnocéntricas y prejuicios moralistas que conducen, según nota Hanegraaff, a distorsiones sistemáticas y precepciones erróneas si se aplican a la historia de la religión, especialmente fuera de Europa. Debido a la enorme influencia que este discurso ha tenido, tanto en la academia como en la cultura popular, estas practicas son automáticamente percibidas como “mágicas”, diferentes de la religión genuina o la ciencia oficial. El problema con esto es que no es posible comprender la complejidad religiosa, esotérica o social a menos que descartemos la creencia de que la evolución cultural se inicia con la magia continua con la religión y culmina con la ciencia. Separar las practicas esotéricas de la religión, de la racionalidad y de la ciencia no tiene otro propósito que el de distinguir lo “verdadero” de lo “falso”, una practica normativa y subjetiva que no debería tener cabida en una investigación genuinamente histórica y académica.

 

Este argumento, dice Hanegraaff, habría que aplicarlo no solo al uso tradicional del termino “magia” como categoría negativa para excluirlo como falso, malo o lo “Otro”, sino también a los intentos actuales de convertirlo en algo positivo cuando se adopta y promociona, por ejemplo, “la cosmovisión mágica” como una hermosa y encantada categoría en contraposición a la religión o la ciencia.  

 

Nos guste o no no hay diseños ocultos o influencias supra humanas  guiando la historia. Interpretaciones y explicaciones historiográficas y filológicas  son mas que suficientes. Estas, habría que decir, no son solo instrumentos de destrucción, sino también potentes fuerzas de emancipación y liberación de los poderes y control de la autoridad dogmática cualquiera que esta sea. 

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, September 22, 2024

Jugando a las escondidas

 

Se subio

a

un arbol.

Se escondio

detras

de

una hoja

para

ver

pasar

la vida.

Esta

no paso.

Estaba

jugando

a

las escondidas

con

la muerte.

 

Nieves.

Sunday, September 15, 2024

La encrucijada humana

 

El historiador ingles Arnold Toynbee advirtió en el siglo pasado que la humanidad se enfrentara a una crisis existencial que pondrá a prueba  nuestra capacidad de sobrevivencia. En la era atómica, dice, tendremos que elegir entre la unificación política o el suicidio en masa. La persistencia en los hábitos de “sentimientos de división” es el mayor obstáculo para lograr la “unificación mundial”. Pero, dice, así como adoptamos nuevos hábitos, también podemos modificar o abandonar los viejos, incluso los mas arraigados y reemplazarlos por uno de acción común a escala mundial mediante la creación de alguna forma de Estado o Autoridad Mundial limitada que estaría facultada para actuar en el interés común con el poder para controlar la energía atómica y administrar la producción y distribución de alimentos. En este siglo podríamos nosotros podriamos agregar el cambio climático.

 

Las circunstancias globales que creamos con los avances tecnológicos eventualmente nos obligaran a someternos a esta Autoridad Mundial como la única esperanza de salvación frente a la amenaza de extinción. Los temores y reacciones instintivas en contra de una Autoridad Mundial, que podría convertirse en una burocracia centralizada draconiana, pueden aminorarse al establecer limites claramente definidos a su autoridad que solo podría ejercer en aquellas áreas estrictamente necesarias para la auto conservación humana. Aquí, el consentimiento y la cooperación mutua serian clave. Cualquier intento de imponer la unidad política por la fuerza seria ineficaz y solo conduciría al resurgimiento del nacionalismo. Toynbee creía que este Estado Mundial seria probablemente federal en la que unidades anteriormente independientes se unirían voluntariamente, pero preservando su identidad y autonomía para actuar localmente. Su logro dependería en gran medida en algún tipo de acuerdo sobre que constituye el bien y el mal o, dicho de otra manera, de la adopción de un conjunto compartido de valores morales que sirvieran para armonizar  las distintas herencias sociales y culturales que han evolucionado independientemente a lo largo de la historia. Sin ello, seria bien difícil lograr la integración humana.

 

Dada la obvia diversidad moral del mundo contemporáneo... ¿cuál seria, entonces, la base para lograr un acuerdo sobre valores humanos elementales?

 

Sartre, en su ética existencialista, especialmente en su ultimo periodo, propone la base para una ética humanista. El intento, dice, es evitar el dilema entre una ética que es el resultado de subestructuras particulares que adolece totalmente de principios morales generales  y otra tan general y carente de contenido que solo ofrece un esbozo universal abstracto de un ser humano ideal que, en el fondo, es irrelevante para seres humanos reales que existen en circunstancias concretas. Para ello lo mejor para evitar este dilema es centrarse en “la estructura ontológica común” presente en toda experiencia moral.

 

Toda norma, imperativo o valor se experimenta como una obligación, sin importar las circunstancias o condiciones en que se da, lo que significa que la persona tiene el “poder interior” para determinar y crear su comportamiento futuro y, por tanto, ser libre del dominio de los factores externos. La verdadera meta o imperativo de los oprimidos, de la historia y de toda la praxis humana es la humanidad integral, porque hay algo profundo dentro de la estructura de los seres humanos que hace que así sea. Es en la profundidad mas profunda de la realidad humana, digamos en su animalidad o carácter biológico, donde encontramos las raíces de su condición ético-históricas. Las necesidades obviamente exigen ser satisfechas, lo que implica que  nuestro futuro normativo es la realización del organismo humano, un fin que no seleccionamos libremente, sino que esta “inscrito” en nuestras necesidades. Y son las necesidades las que revelan mi dependencia de otros seres humanos y sus praxis y la fuente del carácter incondicional de las normas morales. No importa cuan variable sea su contenido particular, todo sistema moral posee un carácter normativo incondicional, no porque este arraigado en algún absoluto eterno sobrehumano, sino porque concretamente esta arraigado en las necesidades humanas presentes en todo tipo de condiciones, por diferente que la cultura o la sociedad sean. Una moral radical solo puede provenir de  ellas. Esta es la “condición humana universal”, miembros de la misma especie, cuyo objetivo ultimo es el cumplimiento, no solo  de los requerimientos corporales básicos, sino también la necesidad de amor, conocimiento y vida cultural para llegar a ser plenamente humano. La humanidad integral

solo podría lograrse cuando los seres humanos se unan para controlar y proteger las condiciones naturales y sociales que hacen posible satisfacer universalmente estas necesidades comunes. Este es el criterio que permite distinguir entre moralidades verdaderas y alienadas.     

 

En realidad, este llamado a la unidad o integración humana no es nuevo. Lo hemos venido escuchando desde la antigüedad con el Buda y Jesucristo, siguiendo con Marx, Martin Luther King y Mandela, entre muchos otros y nada ha ocurrido, a pesar de la rápida desintegración de países y sociedades debido a la polarización que empieza a desgarrar el tejido de la sociedad global, cuya expresión mas extrema la encontramos en el genocidio de los grupos étnicos mas vulnerables... ¿por qué, en lugar de construir la hermandad humana, continuamos discriminándonos, demonizándonos y destruyéndonos unos a otros? 

 

La  psicología social puede proyectar alguna luz aquí. En 1960 el psicólogo polaco Henri Tajfel condujo una serie de experimentos que dividían a las personas en dos grupos completamente arbitrarios. En uno de ellos cada individuo estimo la cantidad de puntos en una pagina. Independientemente de sus estimaciones, a la mitad se les dijo que habían sobreestimado el numero de puntos y se les incluyo en un grupo de “sobre estimadores”. La otra mitad fue enviada al grupo de los “sub estimadores”. A continuación, se le pidió a los sujetos que distribuyeran dinero a todos los participantes de ambos grupos. El resultado fue que, no importa cuan triviales o mínimas fueran las distinciones entre grupos, la gente siempre tendía a distribuir mas dinero a favor de los miembros de su grupo. 

 

Posteriormente, aprovechando el surgimiento de las nuevas tecnologías, el neurocientífico David Eagleman utilizo imágenes de resonancia magnética para examinar el cerebro de las personas que miraban videos de las manos de otras personas pinchadas con una aguja. Cuando la mano pinchada con la aguja fue etiquetada con la religión del participante, el área del cerebro del observador mostro un aumento mayor de actividad comparada con la mano que tenia una etiqueta con una religión diferente. Incluso, cuando grupos arbitrarios fueron creados, como en el experimento anterior, los resultados fueron similares. No gran sorpresa... ¿cierto? Algo que indica, como ya sospechábamos, que la mente humana esta preparad para el tribalismo.

 

A finales del siglo XIX y comienzos del XX el sociólogo francés Emile Durkheim planteo la idea de que los grupos y comunidades eran similares a organismos. Las entidades sociales, dice, poseen la necesidad crónica de mejorar su cohesión interna y su sentido compartido de orden moral y, en este sentido, el  ser humano es un ser doble o, como el dice, “homo dúplex”. Como individuos, en nuestra vida ordinaria o “profana” perseguimos objetivos cotidianos. Pero también tenemos la capacidad de acceder temporalmente a un plano colectivo superior o “sagrado” que experimentamos como ‘efervescencia colectiva” o “electricidad” social que se genera cuando un grupo se reúne y logra un estado de unión o fusión colectiva. A lo largo de  los días las personas transitan entre estos dos niveles. La función de los rituales religiosos, los festivales colectivos y las marchas militares, al estilo de Hitler, es la de atraer a la gente al nivel colectivo superior y vincular al grupo para luego devolverlo a la vida diaria con su identidad grupal y lealtad fortalecida. Los rituales en donde se baila y canta al unísono son particularmente poderosos.

 

Esta teoría Durkheimiana ayuda a entender en cierta medida los repentinos estallidos de violencia moralista, religiosa, ética  o racial que tanto nos desconciertan. Ya sea el Reino del Terror durante la Revolución Francesa, los juicios estalinistas, la exterminación de los judíos y gitanos en la Alemania de Hitler, la persecución política de McCarthy en Estados Unidos, la Revolución Cultural China de Mao Tse Tung, el genocidio de la minoría Tutsi perpetrado por el grupo étnico Hutu o la persecución de los inmigrantes que hoy vemos, entre tantas otras, el fenómeno es el mismo. La comunidad se moviliza intensamente para deshacerse del enemigo interno.

 

No solo los individuos compiten unos con otros dentro de cada grupo, sino que también los grupos compiten con otros grupos y, con frecuencia, violentamente. El tribalismo es nuestra herencia evolutiva que hizo posible la cohesión social. Fusionarse con el grupo es algo profundamente placentero. Así nos unimos estrechamente y defendemos nuestra identidad simbólica y dejamos atrás el  pensar por nosotros mismos. Su moral colectiva nos ata y ciega y nos prepara para la batalla de “nosotros “en contra de “ellos”. Un estado tribal que  impide ver los argumentos que desafían la narrativa grupal. Narrativa que ciertamente ha imperado a través de toda la historia y continua en nuestros dias con la misma o mayor energía  letal.   

 

El reconocer la fuerza cohesiva del tribalismo no significa que tenemos que vivir de manera tribal. Siempre podemos hacer algo mas de lo que hemos hecho y no estamos obligados a continuar reproduciendo las estructuras mentales que nos impiden lograr la unión humana. Como humanos siempre tenemos la capacidad de elegir algo diferente, de trascender nuestra situación y proyectarnos hacia el futuro, rasgo que nos distingue del resto de la creación.  

 

Y, sin embargo, hasta el momento nada nos ha hecho cambiar. Si la creciente cascada de crisis globales que incluyen guerras intratables, atrocidades masivas contra los derechos humanos, la proliferación nuclear, el cambio climático, la degradación ambiental, la creciente desigualdad entre ricos y pobres, los episodios recurrentes de inestabilidad financiera global y los crecientes riesgos de epidemias no nos han obligado a elegir un rumbo diferente... ¿qué lo hará?

 

Nieves y Miro Fuenzalida.