Sunday, November 26, 2023

El peligro de la ignorancia

  

Hay un montón de buenas razones, al igual que excusas, para no saber algo... toma demasiado tiempo, es muy complejo, se requiere mucho estudio, no es muy interesante  y, después de todo, no es divertido. Pero, igualmente, también  podríamos decir que no hay muy buenas justificaciones para pretender no poner atención o interés acerca de cosas que abrumadoramente contienen  amplia evidencia independientemente de cual sea nuestra opinión, nuestra ideología o lo que la “social media” y los medios corporativos puedan decir. 

 

Considera simplemente los siguientes casos, entre muchos otros...

 

Cuesta mucho menos dinero y es mas efectivo prevenir el crimen proporcionando vivienda, nutrición, educación, atención medica, jubilación e ingresos garantizados, que intentar disuadir el crimen a través del encarcelamiento y el uso de las fuerzas armadas.

 

No hay falta de dinero o escasez de recursos necesarios para satisfacer las necesidades humanas. Al elegir prescindir de los multimillonarios o los presupuestos militares mas grandes, también podríamos prescindir de la pobreza o el hambre que afecta desproporcionadamente a las naciones mas pobres.

 

El clima y los eco sistemas de la Tierra se están derrumbando rápidamente como lo vemos y sufrimos a diario y de ninguna manera los gobiernos y los pueblos del mundo los están abordando seriamente.

 

Mantener, construir y proliferar las armas nucleares es y siempre fue una locura absoluta que de ninguna manera es justificable y genera el grave riesgo de acabar con toda la vida de este planeta.

 

No es cierto que podamos y debamos seguir ampliando las economías en un planeta finito. Tal sistema económico necesita cambios radicales para el sostenimiento a largo plazo de los eco sistemas que sostienen la vida.

 

Cada persona es valiosa  y el prejuicio contra cualquiera es estúpido. No hay razón para vencer el sexismo pero no el racismo, ni para vencer el racismo, pero no la xenofobia. Necesitamos acelerar el rechazo de todo prejuicio que origina conflicto y dolor.

 

La muerte es dolorosa y trágica y no hay consolación, Dios o dioses, ni espíritus, ni fuerzas místicas, ni nada poderosamente poderoso que la pueda remediar, a pesar de las atrayentes fabulas del sacerdote. Es nuestro último destino y con el nos perdemos en la nada.

 

El pretender que todo esto es falso nos coloca directamente en contra de nuestros intereses... y, a pesar de ello, continuamos afirmando estas creencias. Somos libres, pero por todos lados, desde Italia a Argentina, vemos sujetos dóciles y disciplinados al servicio de la mantención y reproducción del ensamblaje corporativo y religioso que favorece el privilegio económico y político en detrimento de su propio bien estar y existencia. Esto es curioso y ha sido por mucho tiempo uno de los enigmas en la teoría política. Spinoza, en su Tratado Teológico Político, se preguntaba porque la gente lucha por su propia servidumbre como si fuera su propia salvación. Luego, el continua diciendo que los hombres y mujeres  creen que son libres, precisamente porque son conscientes de sus voliciones y deseos. Pero, acerca de las causas que los han determinado a desear y querer, no piensan en ellas, ni siquiera en sueños, porque las ignoran.  Mas tarde, Marx describe estas causas como ideología. La identidad del sujeto moderno se impone desde fuera y aceptada desde dentro. El yo y el súper yo son producidos por un grupo de instituciones, practicas y discursos y no, como se creía, características inalterables y universales. 

 

Sin embargo, esto por si solo, no puede explicar la existencia de la tiranía y la servidumbre. Según Deleuze y Guattari lo asombroso no es que unos roben o que otros se vayan a la huelga de vez en cuando, sino que todos los que se mueren de hambre no roben como practica habitual y todos los que son explotados no estén continuamente en huelga.  Según ellos, lo profundo del análisis de Wilhelm Reich en “La Psicología de Masas del Fascismo”,  fue su negativa a aceptar la ignorancia o ilusión por parte de las masas como explicación del fascismo. Las masas no eran inocentes engañadas, sino que bajo un cierto conjunto de condiciones, querían el fascismo, y es esta perversión del deseo de las masas lo que debe tenerse en cuenta.  Hoy día, con Donald Trump y sus imitadores, vemos a un tipo de tirano que busca mantener activamente su propia ignorancia, no solo la de la multitud. Pero, criticar a Trump es demasiado fácil y, ciertamente, autocomplaciente. Explicar a Trump y a los que adoptan su modelo a seguir, en términos de la ignorancia del votante,  no es suficiente... ¿Qué significa, entonces, el que las masas quieran el fascismo?

 

Tanto Marx como Freud, cada uno a su manera, insistían en que nuestros pensamientos conscientes están determinados por impulsos y fuerzas inconscientes. En Marx, nuestros pensamientos están determinados por nuestra consciencia de clase. En Freud, por nuestros deseos  inconscientes. La naturaleza de la relación entre estas dos instancias inconscientes, es decir, la economía política en Marx y la economía libidinal en Freud, se ha formulado generalmente en términos de “introyección” y “proyección”. Los individuos introyectan sus intereses de clase, de cultura y de su medio social, que pasan a determinar su consciencia, que luego proyectan en la economía política. Lo que esto implica es que los impulsos y deseos,  incluso los inconsciente que parecen ser lo mas individual de uno, ya son parte de la infraestructura... ¿como se explica esto?

 

El deseo, se podría decir, es una fuerza colectiva y productiva. El inconsciente no es una especie de teatro donde se escenifican los deseos individuales, sino una maquina o fabrica que genera deseos constantemente y son estos los que producen lo social.  No es que el deseo sea el deseo de algo, sino que el deseo crea directamente sus objetos. Normalmente tendemos a pensar que el deseo se define por la carencia... si deseamos algo es porque nos falta. Pero, también podemos verlo de otra manera. Lo que deseamos, aquello en lo que invertimos nuestro deseo, es en una formación social y, en este sentido, el deseo es siempre positivo.  La carencia aparece solo en el nivel del interés, porque la formación social en la que hemos invertido nuestro deseo ha producido a su vez esa carencia. La diferencia entre interés y deseo es paralela a la diferencia entre lo racional y lo irracional. Una vez que se han definido los intereses dentro de los limites de una sociedad, lo racional es la forma en que las personas persiguen esos intereses y tratan de realizarlos. Pero, por debajo de eso se encuentran los deseos, que no deben confundirse con los intereses. Debajo de todo interés racional yace el delirio irracional. El capitalismo es racional, excepto el capital... el mercado de valores, por ejemplo,  es un mecanismo perfectamente racional, algo que se puede entender, aprender como funciona y como usarlo. Y, sin embargo, es una locura. Algo así como la teología. Todo en ella es bastante racional... siempre y cuando se acepte el pecado, la inmaculada concepción y la encarnación, todos ellos elementos irracionales.

 

¿Por que, entonces, tenemos tanto interés en invertir en un sistema social que constantemente nos reprime y pone en peligro la existencia misma de la especie? Porque nuestros deseos, afectos  e impulsos no son nuestros,

por decirlo así. Son parte de la infraestructura capitalista.  Aquí no estamos hablando de nuestros deseos o intereses conscientes, como tener un mejor trabajo, comprar una casa, etc., sino del estado de nuestros impulsos inconscientes. Alguien, por ejemplo, puede tener interés en convertirse en un gerente de negocios y para ello aplica a la universidad, escribe una tesis, ingresa al mercado laboral con la esperanza de conseguir un trabajo. De hecho el tiene un interés que persigue de manera racional. Pero ese interés existe solo dentro del contexto  de una formación social capitalista. Por debajo de sus intereses racionales, sus deseos e impulsos mayormente inconscientes están invertidos positivamente en el sistema que le permite tener ese interés particular. Es por esto que el deseo es siempre positivo. La carencia solo aparece al nivel del interés, porque la infraestructura en que hemos invertido nuestro deseo ha producido a su vez esa carencia. Si tal persona no consigue una posición de gerente, por ejemplo, es debido a la naturaleza competitiva del mercado laboral. Es a este nivel donde el marketing, la publicidad y la ideología dirigen su atención para manipular los intereses. Los deseos, en cambio, no son otra cosa que el estado de la multiplicidad de los impulsos, tendencias y afectos que nunca existen de forma libre e ilimitada, si no que siempre están compuestos por formaciones sociales, ya sean primitivas, esclavistas, feudalistas o capitalistas que los ensamblan y jerarquizan. Es en este sentido en que ellos forman parte de la misma infraestructura social y los que organizan el poder y su sistema de represión. No es sorprendente, por tanto, que suframos nuestra explotación y humillación voluntariamente.  

 

Hasta ahora no ha existido dentro del campo revolucionario una maquina social que no produzca un aparato estatal o un partido que no replique la represión institucionalizada. La cosa, entonces,  es esta...  si son nuestros  deseos los que organizan el poder y su sistema de represión... ¿será posible que el deseo sea capaz de organizar una maquina social que no reproduzca un sistema de explotación y represión, una maquina social verdaderamente revolucionaria? Según Deleuze y Guattari lo que es primario en toda formación social son sus líneas de fuga, sus movimientos de desterritorializacion que ya son movimientos de resistencia. El problema es que el capitalismo es un sistema que se filtra y escapa en todas direcciones pero, al mismo tiempo, previene, reprime, reterritorializa y bloquea continuamente las rutas de escape por todos los medios posibles.

 

Pero no es suficiente decir que las líneas de fuga o la desterritorializacion son los mecanismos primordiales de resistencia. Lo que seria  necesario es la creación de un  poder capaz de organizar y unir todos estos modos de escape. En ultima instancia entonces, por importante que sea,  no es suficiente la critica ideológica. A ella habría que sumar la economía del deseo, el nivel inconsciente de nuestros impulsos,  que la ultraderecha, desde Hitler a Trump, ha sido maestra en la manipulación y dirección de los  miedos, los odio y la rabia subterránea de las multitudes. En las elecciones contemporáneas a través de todo el mundo, por ejemplo, las luchas se dan ahora al nivel del deseo, es decir, de los afectos e impulsos.

 

El deseo no solo desea y construye su propia represión y servidumbre, sino que también es posible una nueva constitución o jerarquía de deseos o impulsos, lo que Deleuze llama un deseo “desterritorializado”, que por su propia naturaleza siempre amenaza cualquier conjunto social.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, November 19, 2023

Las palabras habladas

 

¿A

Donde

Van

A parar

Las palabras

Que

Hablamos ?

¿A

Donde

Se quedan

Después

De

Habladas?

                                                      ¿Son

Vientos

O

Llamas

Que

Expulsamos

Por

Los labios

De

La boca?

 

Nieves.


Sunday, November 12, 2023

El colapsismo ecológico

 

La contrapartida del colapsismo ecológico es el mito de la esperanza. A esta altura de los tiempos, como ya sabemos, el desafío del cambio climático es tan inmenso y diverso que ha dado origen a escenarios futuros de todo tipo. Desde el derrumbe total de la civilización y el fin de la especie humana a los inicios de una transición a nuevos arreglos sociales y políticos, diferentes del capitalismo, dirigidos esta vez por la justicia social y la armonía con la naturaleza. Y entre el colapso y la esperanza, la incertidumbre... ¿que nos ocurrirá, pobres mortales, en el próximo futuro?

 

En el esquema hegeliano toda la pluralidad y complejidad de cada momento es parte de un proceso de ascensión hacia una unidad superior. Si invertimos a Hegel con lo que nos quedamos es con un proceso de descensión crepuscular. Estos son los datos... en 1992 la Unión de Científicos Preocupados, que agrupaba a 1 575 científicos del mundo, emitió una advertencia a la humanidad... “la actual trayectoria de desarrollo promete una vasta miseria humana y un planeta irremediablemente mutilado”. En el 2009 la revista científica “Nature” identifico nueve procesos biofísicos en el sistema terrestre que establece los limites que, si se cruzan, pueden guiar a alteraciones ambientales  finales para la mayoría de las especies, incluyendo la nuestra. Ellos incluyen el cambio climático, la acidificación de los océanos, el agotamiento del ozono estratosférico, el uso mundial del agua dulce, la perdida de la biodiversidad, la interferencia con el nitrógeno y los ciclos del fosforo, cambios en el uso del suelo, polución química y la carga de aerosol atmosférico. De hecho, hoy día ya hemos dejado la zona de seguridad de tres de estos procesos... la perdida de la biodiversidad, la interferencia humana con los ciclos del nitrógeno y el cambio climático y ya estamos bien cerca de los limites de otros tres... el agua dulce, cambios en el uso de la tierra y la acidificación de los océanos. Por eso no seria exagerado decir que nuestro tiempo es el tiempo en donde todo se acaba. Un tiempo que anuncia el fin del progreso y del futuro como  promesa, desarrollo y crecimiento. Somos testigos de como se terminan  el agua, el aire limpio, los recursos, los bosques y los ecosistemas con toda su diversidad. Esta no es solo una regresión, sino un proceso de agotamiento y extinción en el que todo puede acabarse definitivamente como ya le esta   ocurriendo a miles de seres humanos. Confrontados con el agotamiento del tiempo vivible, con el naufragio antropológico y la irreversibilidad de nuestra extinción, podríamos decir que ya hemos dejado atrás a la posmodernidad para confrontar el tiempo de la insostenibilidad, la ultima etapa antes de la caída del telón final.  

 

Todo este cuadro distópicamente nefasto, en verdad, no es gratuito, considerando que la actividad humana ya ha  trastornado los patrones de regularidad material que siempre habían cimentado la relación humana con el resto de la biosfera y que, hasta el momento, no tenemos grandes indicios prácticos de que podamos volver a recuperarlos. El colapso en curso seguirá fragmentando la naturaleza y la cultura sin que las soluciones tecno verdes puedan evitarlo. Lo que hoy sufrimos es el impacto  retardado de emisiones del pasado. Incluso, en el mejor de los casos, si todas nuestras emisiones fueran abolidas completamente la Tierra seguiría calentándose hasta el año 2070, aumentando la temperatura en 0.3 grados, que se sumarian al 1.2 ya acumulados en los últimos 150 años.

 

Por otro lado, si recordamos un poco de historia, lo cierto es que “no ha habido época que no haya creído encontrarse en un abismo inminente”. Por eso, no es extraño que la otra cara del colapsismo sea el optimismo utópico, la idea de mirar directamente a la catástrofe potencial sin caer en la desesperación. Según el ecologista español Emilio Santiago las conclusiones que extrae el colapsismo son borrosas e innecesariamente derrotistas al abandonar eso que hizo al socialismo históricamente tan grande como fue su instinto de rebelión. El colapsismo, además  de su arista trágica, dice, también puede ofrecer, por ejemplo, una oportunidad potencialmente liberadora para las pequeñas comunidades locales al margen de las estructuras del Estado, lo que daría a luz un mundo sustancialmente diferente y cien por ciento renovable. Y también, por supuesto, mas pequeño.

 

El problema con la epistemología colapsista, continua E. Santiago,  es que es mecanicista, determinista y reduccionista. Independientemente de la veracidad de los datos científicos, la traslación de los enfoques biofísicos a lo social es una fuente probable de malos análisis sociológicos y pésimas intervenciones transformadoras. “Con las ciencias naturales y las ciencias sociales pasa lo mismo que con los tiburones y los submarinos. Por fuera se parecen bastantes, pero por dentro no tienen nada que ver”. La anticipación predictiva es casi una condición de legitimidad del saber científico-natural. Pero, una actitud proclive a la predicción es casi un tabú en las ciencias sociales, que suele explicar los hechos de modo retrospectivo. La mejor ciencia disponible no puede concretar acontecimientos tan precisos como las que las narrativas colapsistas manejan. La historia de las ideas sociológicas es, en gran medida, la de un numero pequeño de polémicas que se repiten con diferentes terminologías. Un buen ejemplo es la polémica entre algunos marxistas acerca del colapso capitalista. El primer tercio del siglo XX estuvo precedido por el pronostico pretendidamente científico de que el capitalismo estaba destinado a derrumbarse, tarde o temprano, bajo el peso de sus propias contradicciones. Y esta idea latente detrás de la filosofía de la historia marxista economicista es igual a la que impulsa la filosofía de la historia del ecologismo... la creencia de que los acontecimientos sociales y el curso de la historia responden al desenvolvimiento de realidades “duras” que conducen la dirección caprichosa  e inconsistente de lo social como un lecho de roca conduce al rio. En ambos casos esta la idea en una totalidad exterior a la política que fundamentaría los procesos políticos. Social en el caso del marxismo, pre social o natural en el ecologismo colapsista que los dota de una dirección preestablecida. La diferencia es que en el ecologismo colapsista no vamos hacia lo mejor, como en el marxismo, sino hacia la ruina y el retorno a las sociedades arcaicas.

 

El materialismo en el que se basan estas aproximaciones no es el problema. Por el contrario, este ha demostrado una potencia explicativa notable que permite darle inteligibilidad a la maraña social e histórica. Pero esta metodología funciona mejor sobre lo ya sucedido que sobre lo que va a suceder. Y este es el problema con el impulso oracular del colapsismo. En el campo de lo social reina y siempre reinara lo contrario. Los factores culturales y políticos introducen un enorme campo de variabilidad e indeterminación. Donde menos lo esperábamos surge lo imprevisto, echando por tierra los pronósticos deterministas. La diferencia del colapsismo ecológico con el socialismo del siglo pasado es que el anuncio del colapso del capitalismo, a pesar de ser altamente problemático, era el preludio del surgimiento de un orden superior que  funciono como mito movilizador para influir en el curso de los acontecimientos. El colapsismo ecológico, por el contrario, anuncia la certeza de lo peor, sin ofrecer incentivos para la rebelión.

 

La cuestión esencial, remarca E. Santiago junto con los eco socialistas,  es que la crisis ecológica puede ser la consecuencia de seguir manteniendo un sistema expansivo y depredador como el capitalismo. El ecologismo necesita poner el acento en la importancia de la dimensión activa e interpretativa de los procesos y en la voluntad política organizada, para esquivar las cosmovisiones deterministas, mecanicistas o reduccionistas. Un ecologismo que no se conforme con sufrir la historia, sino uno que este dispuesto a hacerla y protagonizarla. Una labor fundamentalmente colectiva que esta por hacer.  

 

Santiago cree que, en su justa dosis, como la dosis que separa el veneno del medicamento, el colapsismo puede impulsar acciones políticas necesarias. Las de las minorías mas radicales, mas impacientes, mas consecuentes. Para quebrar la obediencia masiva a los intereses creados de la elite económica y política que nos gobierna hay que ir un poco sobrecargado de pasión. Aunque en este caso sea de una pasión tan triste como la angustia. No necesitamos héroes, súper hombres, súper mujeres o profetas. Necesitamos promedios, masas, pueblo, multitudes que con todas sus imperfecciones impulsen una des carbonización efectiva. En gran medida, tenemos las soluciones. Pero, no mucho tiempo. El problema es que las multitudes aparecen y luego desaparecen y las guerras, trágicamente, ocupan su lugar.

 

Nuestra incompetencia colectiva para revertir, no solo las guerras, sino también el desastre climático en curso tiene poco que ver con errores conceptuales o falta de información, de la que tenemos bastante, y mucho con no saber enfrentar políticamente las enormes inercias estructurales o el poder de grupos privilegiados. El arte de la política, dice Santiago, no consiste en decir la verdad. Lo que no significa que consista en decir mentiras. Necesitamos la mejor ciencia y el máximo respeto a la verdad. Pero esto solo permite conocer el mundo, no transformarlo. Transformarlo es un juego de afectos, pasiones, identidades compartidas, mitos comunes, de alianzas, de intereses y de pericia en el ejercicio del poder. La rebeldía es un estado de animo que no se alimenta de ideología  ni de conceptos. Es algo que arde en la certeza de sentir que la vida es el máximo don que no se puede desperdiciar. La necesidad histórica del momento es la de dar a luz una forma de producir, consumir, habitar e imaginar un mundo que deje atrás la depredación de la biosfera y adopte los principios de la cooperación y la simbiosis.   

        

El derrumbe del mito del progreso, sin embargo, nos recuerda que no tenemos garantía de éxito. Los malos fines están tan poco asegurados como los finales felices. No olvidemos que las civilizaciones fracasan y las especies se extinguen. La cosa es que, en estos momentos, la ventana de oportunidad para acometer las transformaciones necesarias no permanecerá indefinidamente abierta. Los plazos son bien ajustados. Según el sexto informe del IPCC, con el ritmo actual de emisiones, que es de 40Gt anuales, estamos en vías de alcanzar 1.5 grados de temperatura.  Y para el 2040, tendremos 2 grados de aumento. Es decir, a mediados del siglo habremos cruzado la línea de no retorno que nos llevaría a un periodo de decadencia  gradual de la sociedad industrial, en donde la emergencia sanitaria, la violencia armada y la inseguridad alimentaria alcanzarían una dimensión completamente inédita.  

 

En un tiempo no muy lejano Romain Rolland distinguió entre el “pesimismo del intelecto y el optimismo de la voluntad”. En el fondo, no existe ley o lógica histórica que nos salve, ni siquiera una predisposición biológica para protegernos. Tal vez, una forma particular de miedo, arraigada en el pesimismo de nuestro intelecto, nos impulse a cambiar de rumbo. O tal vez no.

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, November 5, 2023

La casa de las palabras

 

 

Construyo

Casas

De

Palabras

Con

El lápiz

Y

El cuaderno

Que

Me presto

El tiempo.

Pinto

Sus murallas

Azules

Y

sus ventanas

abiertas

de

libertad.

 

Nieves.


Sunday, October 29, 2023

La dialéctica de la venganza

 

Ninguna retorica  podrá cambiar la realidad de que Hamas participo en asesinatos en masa y que son culpables de crímenes de guerra. Sin embargo es esencial reconocer también que este evento no surgió de la nada o que se produjo sin provocación, como declara el gobierno israelí.  Según el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, esto no ha ocurrido en el vacío.   

 

La psicoanalista canadiense, Judith Deutsch, hace un importante recuento de una serie de documentos que proyectan luz en esta opaca realidad política.

 

En 1948 Einstein y Hannah Arendt escribieron en el New York Time que... “ Entre los fenómenos políticos mas inquietantes de nuestros tiempos esta el surgimiento en el recién estado de Israel del Partido de la Libertad (Tnuat Haherut) muy similar en su organización, métodos, filosofía política y atractivo social a los partidos nazi y fascista”.

 

El documento de Olga del 2004 firmado por 100 destacados judíos israelíes dice que... “se suponía que el estado de Israel derribaría los muros del gueto. Ahora esta construyendo, en cambio, el gueto mas grande de toda la historia de los judíos. Se suponía que el estado de Israel era una democracia. En cambio ha establecido una estructura colonial que combina elementos inconfundibles del apartheid con la arbitrariedad de una brutal ocupación militar” .

 

Daniel Barenboim, concertista de piano argentino israelí en su discurso del 2004 ante el Knesset al recibir el premio de cultura expreso que “la Declaración de Independencia fue una fuente de inspiración para creer en ideales  que nos transformaron de judíos a israelíes. Este notable documento expresa el compromiso de que el estado de Israel se dedicara al desarrollo de este país en beneficio de todo su pueblo... Hoy pregunto con profunda tristeza ¿Podemos, a pesar de todos nuestros logros, ignorar la intolerable brecha entre lo que  la Declaración de Israel prometió y lo cumplido?  ¿la brecha entre la idea y las realidades de Israel? ¿Puede el pueblo judío, cuya historia es un registro de sufrimiento continuo y persecución implacable, permitirse ser indiferente ante  los derechos y sufrimiento del pueblo vecino?

 

La repuesta obvia es... Si. Aquí hay una evidencia. Benzi Sanders es una sobreviviente de 19 años de la masacre de Hamas en el kibutz Be’eri, que enojada, aterrorizada y triste por lo que le paso a ella y a sus amigos, expreso que esa noche de horror es lo que los palestinos en Gaza sufren todos los días.

 

Según los sociólogos, el choque entre los ideales políticos y la realidad es generalmente el producto de la interacción entre grupos sociales y el poder político. La violencia y venganza judía y palestina, en cambio, tienen causas psicológicas diferentes.

 

El doctor y fundador del Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, Eyad al-Sarraj, expreso hace algún tiempo que... “ Para muchos de los niños de Gaza, lo mas atroz fue ver a sus padres siendo golpeados por los soldados israelíes, sin ofrecer ninguna resistencia. Esto tiene un impacto duradero en cualquier observador, pero particularmente en los niños. No es de extrañar que ellos vean su modelo no en su padre, sino en ese soldado y no es de extrañar que su lenguaje sea el lenguaje de la fuerza. Palizas, rotura de huesos, lesiones, gases lacrimógenas, y actos de asesinatos son experiencias traumáticas que dejan efectos indelebles en su psique. La mas atroz es la de ver a sus padres golpeados por soldados israelíes sin poder hacer nada”.

 

La doctora israelí Nurit Peled-Elhanan, filóloga y profesora de lenguaje y educación en la Universidad Hebrea de Jerusalén, por su parte, habla de la humillación diaria de las madres palestinas frente a sus hijos... “Nunca he experimentado la humillación diaria que sufren las mujeres palestinas todos los días, cada hora. Nada se del tipo de violencia que convierte la vida de una mujer en un infierno constante, de la tortura física y mental diaria de mujeres privadas de sus derechos humanos básicos y de sus necesidades de privacidad y dignidad, mujeres cuyos hogares son asaltados en cualquier momento del día y de la noche, a quienes se les ordena a punta de pistola que se desnuden delante de extraños y de sus propios hijos...” ¿como las victimas de esta humillación pueden reaccionar?

 

Los  psicológicos distinguen al menos dos reacciones frente a la victimización. Las personas que, incluso después de experiencias insoportables, pueden mantener todavía la sensación de que siguen siendo humanas y no animales subhumanos, daño colateral o números en un grafico estadístico. Y las que reaccionan haciéndole a los otros lo que les hicieron a ellos, convirtiendo una experiencia pasiva en una experiencia activa transformándose en perpetrador y no en victima. Son los que se sienten  justificados, y con derecho, a ser una excepción a las reglas y moralidad por haber sido agraviados. De acuerdo con esto se podría decir que el terror perpetrado por el estado de Israel es una respuesta al terror sufrido anteriormente por su pueblo. Y que el mal debe ser destruido, para que así pueda regresar la paz. Y este es, también, el mismo terror que los palestinos sienten frente al estado de Israel, cuyo mal debe ser destruido.   

 

Esto es lo que Israel y Hamas han elegido. El documental del cineasta Avi Mograbi muestra, por ejemplo, como los jóvenes israelíes son adoctrinados desde la infancia hasta la edad adulta en el ideal de Sansón el Héroe, el juez israelita que perdió su fuerza mítica cuando Dalila le corto el cabello. Después de ser capturado por los filisteos y encadenado en los pilares del templo, Dios le restauro su fuerza y en un acto de venganza suicida asesino a 5 000 fieles. En una de las escenas, Mograbi  muestra a jóvenes adoctrinados en Masada, donde los heroicos judíos bajo asedio y vigilancia decidieron saltar hacia la muerte. Cuando se les pregunto como reaccionarían ante estas condiciones, la mayoría, sonriendo heroicamente, dijeron que saltarían a la muerte. No parecía haber ninguna conexión en sus mentes entre el brutal asedio y vigilancia de Gaza con la desesperación del pueblo palestino que era, en el fondo. la misma desesperación judía en otras tierras y en otras circunstancias.

 

El autor del sionismo, Theodor Herzi, a finales del siglo XIX escribió que sus ideales eran el soldado alemán y el vaquero estado unidense. El Israel moderno es consecuente con ello al ensalzar el ideal de la fuerza  y el militarismo.

 

El documento de Olga termina diciendo que... “estamos hablando de un camino que todavía no hemos tratado... ser honestos con nosotros mismos, con nuestros vecinos y particularmente con el pueblo palestino. Si reunimos dentro de nosotros la honestidad adecuada y el coraje necesario, seremos capaces de dar el primer paso en el largo viaje que puede liberarnos del enredo de la negación, la represión, la distorsión de la realidad, la perdida de dirección y el abandono de la consciencia, en que el pueblo de Israel ha estado atrapado durante generaciones”.

 

¿Sera esto posible? El Consejo de seguridad de la ONU ya voto en contra del llamado a un alto al fuego. Y nunca, ni siquiera se ha considerado la posibilidad del despliegue de una fuerza desmilitarizada de mantenimiento de la paz. El derecho internacional se aplica solo selectivamente por parte de Estados Unidos y Europa, desde los Convenios de Ginebra hasta el Estatuto de Roma y las decisiones de Roma. Israel no ha cumplido con las 45 resoluciones, a partir del 2013, aprobadas por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, mientras que Estados Unidos, desde 1972, ha vetado unas 53 resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, criticas de Israel.  Los estudiosos del genocidio suelen señalar que el lenguaje utilizado por los agresores es como una ventana a sus motivaciones. Y el lenguaje que surge de Tel Avid es alarmante... Netanyahu declara que “Esta es una lucha entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas, entre la humanidad y la ley de la selva”, y el presidente israelí Herzog agrega, en una conferencia de prensa, que “es toda una nación responsable”. En contraste a esta retorica genocida se destaca  la declaración de la directora ejecutiva de Voces Judías para la Paz... “Somos personas comprometidas con el tikun olam, la reparación del mundo. El gobierno israelí y el gobierno de estadounidense están justificando atrocidades masivas, desgarrando aun mas este mundo y haciéndolo en nombre de nosotros y de nuestras queridas familias. Cuando decimos nunca mas, incluyendo a los palestinos, significa ahora mismo”      

 

Ninguna retorica puede cambiar la realidad de que el gobierno de israelí ha cometido asesinatos en masa durante las ultimas semanas. Lo que el ejercito de Israel esta haciendo horriblemente en Gaza, matando a miles de civiles de todas las edades con la  ayuda y autorización de los lideres políticos occidentales es, al igual que Hamas, un crimen de guerra. Como ha informado la ONU, solo entre 2015 y el 2022 hubo mas de 8 700 victimas infantiles. Y el año pasado, como ha documentado Human Rights Watch, fue “el año mas mortífero para los niños palestinos en Cisjordana en 15 años, y el 2023 esta en camino de igualar o superar los niveles del 2022”. Desde entonces, mas de 2 500 niños han muerto, y contando, durante el asedio de Gaza,  y eso que el ejercito todavía no han entrado en la franja palestina.  

 

Si el gobierno fundamentalista de Netanyahu y los líderes políticos occidentales creen que pueden destruir a Hamas y matar a los “animales humanos”, para impedir nuevos ataques necesitan volver a pensar. Pueden ciertamente destruir la dirección de Hamas, pero otro grupo inevitablemente ocupara su lugar. Por mucho que destruyan Gaza, no acabaran con la resistencia en contra de la ocupación. Por el contrario, actuara como un vehículo de reclutamiento para la resistencia, como ha ocurrido durante décadas y los pueblos vecinos volverán a alimentar su repudio en contra de Israel. Al final, como antes ya ha ocurrido, y como esta ocurriendo ahora, el asesinato masivo de la población civil nada resolverá y solo aumentara el ciclo de la venganza. Y este ciclo continuara  a menos que termine el apartheid y la ocupación  y se logre un acuerdo basado en los derechos de judíos y palestinos ... ¿es esto tan difícil de entender?   

 

Nieves y Miro Fuenzalida.


Sunday, October 22, 2023

El perfume gratis


El aroma

De

Las lilas

Vuela

Entre

Las calles

Desnudas

De

Color

Y

De

Olor

Como

Suaves

Mariposas

Que

Cosquillean

Y

Pastan

En

La piel

De

Nuestra

Nariz.

 

Nieves.

 


Sunday, October 15, 2023

Las contradicciones del genio

 

El 10 de marzo de 1977 Roman Polanski llevo a Samantha Galley a la casa de su amigo Jack Nicholson en Hollywood Hill. La insto a meterse en el jacuzzi, la animo a desnudarse y la siguió hasta donde se sentó en un sofá, la penetro, cambio de posición y nuevamente la penetro analmente. Samantha era una niña de solo trece años.

 

Polanski, un genio cinematográfico... ¿podemos, así tranquilamente, seguir viendo sus películas y admirando su genio cinematográfico? ¿O nos negamos completamente a ver “Rosemary’s Baby” o “Chinatown”? Es esta contradicción imposible la que, por lo menos para algunos de nosotros,  encontramos cuando admiramos la genialidad artística o intelectual de un autor, pero al mismo tiempo sentimos  indignación frente a su conducta moral o política... ¿podemos seguir leyendo, por ejemplo, la obra de Martin Heidegger, sabiendo que fue un nazista despreciable que guardo un silencio cómplice ante la exterminación física del pueblo judío, los gitanos y homosexuales en los hornos crematorios de los campos de concentración, el crimen mas grande de la historia? ¿o admirando la pintura de Picasso, imagen del arte mismo, que su nieta Marina, en sus memorias, escribió que “el sometía a sus mujeres a su sexualidad animal, las domaba, las embrujaba, las ingería y luego las aplastaba en su lienzo. Después de haber pasado muchas noches extrayendo su esencia, una vez que estuvieron desangradas, se deshacía de ellas, dejándolas con sus vidas destrozadas”? Dos de ellas se suicidaron, al igual que su nieto Pablito, después que sus vidas quedaron destrozadas por haber pasado un tiempo con Picasso que, además de pegarles, acostumbraba a apagar sus cigarrillos en sus mejillas. La pintura “La Mujer con el Collar Amarillo” representa a Françoise Gilot, una de sus mujeres. Lo que aparece ser un lunar en la mejilla izquierda de la figura, se dice que es la marca de una quemadura de cigarrillo grabada en la cara de la modelo durante una pelea con el artista.  

 

La lista de genios con características indeseables es bien, bien larga. Ante a este dilema... ¿conservamos su obra o las cancelamos junto con su creador? ¿o, por el contrario, separamos, así fácilmente, lo echo del hacedor? En breve... ¿qué hacemos con las grandes obras hechas por humanos despreciables?  

 

Según algunos expertos, especialmente los pertenecientes al “Nuevo Criticismo”, bien popular en la primera mitad  del siglo XX, uno debiera enfocarse solo en el texto que debe mirarse como una entidad aislada... solo escritura. Separar al creador de su obra permite apreciar y analizar su obra en si misma independientemente de las acciones o creencias del creador. No es necesario estudiar el contexto histórico, los datos biográficos ni la contribución filosófica en la cual la obra se produce. Todo lo que importa es la obra en si misma. Las acciones del autor, por depreciables que sean, no tienen relevancia en el significado del texto. No necesitamos años de investigación ni una variedad de fuentes, como el trasfondo histórico o el  contexto sociopolítico de la vida del autor, para criticar y apreciar la obra. La biografía no debe colorar la experiencia de la creación. Su significado y valor solo debe basarse en lo que vemos o leemos. Por tanto, disfruta la obra sin ningún remordimiento. 

 

¿Podemos realmente hacer esto? ¿podemos disfrutar del texto sin cometer la falacia biográfica e ignorar los sentimientos naturales que surgen del conocimiento de la vida del autor?

 

Probablemente no... por eso, tal vez, a mediados de los 60s, su aproximación al arte, especialmente literaria, empezó a erosionarse y finalmente se impuso la primacía de los enfoques críticos que exigían el examen de las realidades de la producción y la recepción del texto.

 

Si seguimos investigando intensamente una y otra vez a una persona o a una obra finalmente encontraremos algo errado o algo que nos molesta en su vida o en su obra. Por mucho que hayamos admirado y sigamos admirando a Marx, por ejemplo, es difícil no pensar en su ataque a Simón Bolívar que lo vio como “un cobarde brutal y miserable, déspota de ínfima estatura”, además de otras cosas, sin siquiera preguntarse por las razones de orden histórico-políticas que pudieron dar sentido a una propuesta o proyecto que, por irrealizable o poco democrático que se quiera,  en su momento histórico se le apareció a las elites revolucionarias como la conclusión posible y necesaria de la guerra de independencia. Para quienes hoy veneran al Libertador, el juicio de Marx es bien difícil de tragar.  

 

La búsqueda de la mancha que tiñe la obra, alimentada por la biografía, es actualmente una ocupación central del Internet que intenta revelar nuestro yo y el de las otras personas, especialmente de aquellas que han sido famosas y reverenciadas a través de la historia, y en esta búsqueda pocas son las que hoy se escapan a este escrutinio. Piensa solo en Aristóteles, considerado  como uno de esos pocos  filósofos cuyo increíble legado histórico ha marcado todo el pensamiento occidental hasta nuestros días. Cualquiera que se adentre en los laberintos de los estudios teóricos se encontrara, mas temprano que tarde, con su autoridad. Con lo que es mas difícil encontrarse es con su lado obscuro, marcado por su misogenísmo,  por su odio a las mujeres. Según el, la mujer existía para ser una sirvienta del hombre, a las que se le debía dar menos comida y a las que describió, mucho peor, como una versión humana incompleta. En su obra “Política”, el escribe que “en cuanto a los sexos el varón es por naturaleza superior y la hembra inferior, el varón gobernante  y la mujer súbdita”. Por mucha filosofía, matemáticas y conocimientos que haya tenido, hoy día, si viviera entre nosotros, seria considerado, especialmente por #MeToo, como un imbécil. Pero, como no vive hoy día sino que en un pasado diferente... ¿podríamos darle un pase?

 

El pasado es uno de esos problemas  difícil de eludir. Un lugar en donde cosas terribles ocurrían... esclavitud, antisemitismo, patriarcado, injusticia e inhumanidad. Un tiempo en donde una variedad de abusos era normal y nos decimos a nosotros mismos que ello ocurría porque no sabían nada mejor. Quienes cometían esos actos eran simplemente productos de su tiempo y separarlos de su contexto no provee una buena comprensión de su obra. Ahora habitamos el presente y sabemos mucho  mas porque somos herederos del Iluminismo... ¿cierto?

 

No realmente. Toma simplemente el ejemplo de Richard Wagner. Imaginemos un liberal iluminado que retrocede en el tiempo y trata de convencerlo que se retracte del infame panfleto que escribió acerca de los judíos. Buena suerte con ello, porque el problema es que Wagner era alguien que también sabia mejor, lo que va en contra de todas nuestras creencias acerca del pasado. Wagner conocía muy bien los argumentos contra el antisemitismo ¿Como lo sabemos? Porque el lo dijo, lo que no quiere decir que el no fuera antisemita. A pesar de saber mas, Wagner eligió lo contrario. ¿Y no encontramos algo parecido en Aristóteles? El probablemente sabia de la existencia de Sappho, Aspasia de Miletus, Hipparchia de Mameia, Telesilla de Argos, y muchas otras que brillaron en el mundo antiguo por sus capacidades intelectuales, artísticas  y políticas y, sin embargo, continuo considerando a las mujeres como una “versión humana incompleta”.   

 

En las versiones teleológicas de la historia frecuentemente encontramos la curiosa idea de que la humanidad se orienta hacia la bondad, la justicia y la  igualdad. De que de alguna manera, si miramos el pasado,  estamos mejorando. La historia es algo que esta detrás o debajo de nosotros y desde nuestra especial posición sabemos mejor, mientras que el mundo literalmente se quema, los ejércitos matan niños, mujeres y ancianos y a los inmigrantes se los encierran en campos de concentración o duermen en las calles de Nueva York o Toronto, las mujeres continúan siendo ciudadanas de segunda o tercera clase en gran parte del mundo y, como si esto no fuera poco, acosadas sexualmente por los jefes. Buena suerte con la esperanza de la inclusión. Pareciera que nuestra destinación histórica es la repetición de lo mismo. El espejo nos muestra nuestra imagen y ella nos dice que no somos mejores.

 

Pero, en todo caso,  estábamos hablando del artista y lo cierto es que a pesar de todas nuestras buenas intenciones de separar el arte del artista o el texto del autor no podemos liberarnos de la biografía... la del artista, que puede interrumpir el consumo del arte y la nuestra, que podría dar forma a la visualización del arte. Y esto es lo que, podríamos decir, ocurre en cada caso.     

 

Gustave Flaubert, el autor de la novela clásica “Madame Bovary”, era pedófilo. El comete la infamia y es su obra  la que se mancha... ¿qué hacemos con ella? ¿Simpatizamos con las victimas y acusamos a los perpetradores? ¿Boicoteamos su creación y la quemamos en la hoguera?

¿Cancelamos sus obras en nombre del progreso? La cosa es que, a pesar de todo, queremos seguir leyendo  y consumiendo su arte y no queremos perdernos ninguna cosa. Es esta tensión la que esta en discusión.

 

Al final, como en tantas otras cosas, nos encontramos sin una respuesta única o universal. Pero, lo que si es claro es que nadie debiera abogar por la vuelta de un nuevo “Index Librorum Prohibitorum”. En el fondo tendrá que depender de nuestros valores personales o perspectivas éticas y políticas y, sobre todo, de nuestra reacción emocional.  

 

Nieves y Miro Fuenzalida.