Una nube
me dio
una
parte
de
su lana rosada
y
suave
Me teji
con
los palillos
de
la luna
una
chaleca
de
manga larga.
Con
ella
cubri
mi vida.
Nieves
Una nube
me dio
una
parte
de
su lana rosada
y
suave
Me teji
con
los palillos
de
la luna
una
chaleca
de
manga larga.
Con
ella
cubri
mi vida.
Nieves
Al principio reinaba el desorden, la confusión y el caos y era imposible separar lo valioso de lo desechable, lo verdadero de lo falso. Algunos trataron de mapear las características mas útiles de este mundo para guiar a los buscadores a través de su vorágine. Pero sus servicios eran incompletos y difíciles de manejar y algunos de ellos, incluso, aceptaban sobornos para favorecer a una fuente sobre otra. Una realidad sórdida y obscura, pero, al mismo tiempo, demasiado preciosa para perder.
Y de pronto vino Google. Limpio, puro y simple. Democrático y neutral. Si hacia referencia a un sitio mas que a otro, era porque se consideraba mas relevante para los usuarios y figuraba por encima del resto. El motor de búsqueda mas grande separo la luz de la obscuridad y organizo el mundo de la información haciéndola universalmente accesible y útil. Un perfecto motor de búsqueda.
Si antes poníamos la fe en Dios ahora la ponemos en Google que no solo reemplaza a Dios, sino que lo supera. Google se erige como prueba de que los humanos no necesitan dioses, de que somos capaces de cumplir el papel que alguna vez estuvo reservado a ellos. Según el escritor Siva Vaidhyanathan Google parece omnisciente, omnipotente y omnipresente, además de afirmar que es benevolente. No es de extrañar, entonces, que mantengamos a la empresa con un respeto y una reverencia casi increíbles. De manera abrumadora permitimos que Google determine que es importante, relevante y verdadero en la Red y en el mundo y confiamos en que Google actúa en nuestro mejor interés. Pero, en verdad, sus resultados de búsqueda tienen un poder desmesurado e inmerecido porque, como dice Siva Vaidhyanathan, ofrecen la ilusión de precisión, exactitud y relevancia. Las reglas del juego, sin embargo, ya están manipuladas de ciertas formas y por eso necesitamos una idea mucho mas clara de cómo se hace. Esta es una empresa relativamente nueva, rica y poderosa. Una rara combinación que aun no hemos evaluado los cambios que produce en nuestros hábitos, perspectivas, juicios, imaginación y transacciones. Ciertamente Google y la red que gobierna no son tan peligrosos como el sistema automotriz, por ejemplo. Las paginas de la Red no enferman ni atropellan a las personas. No obstante, la fe ciega en esta corporación es peligrosa porque Google es muy bueno en lo que hace y porque establece sus propias normas. Hace que nuestras vidas sean mejores, nuestros proyectos mas fáciles y nuestro mundo mas pequeño y por eso no consideramos los costos, riesgos, opciones y consecuencias que pueda traer a largo plazo.
La gran mentira es la de que el internet es acerca de nosotros. Nos gusta pensar que nosotros somos personas que tienen opciones, gustos y características personales. Pero el internet no es acerca de nosotros. Es acerca de las empresas que dominan los flujos de datos con la intención de hacer dinero. Cada vez que escribimos algo en Google treinta y ocho centavos van a su cuenta.
Para Google nosotros, entonces, no solo somos sus clientes sino, mas que nada, su producto. Nosotros, con nuestras predilecciones, fantasías, fetiches y preferencias somos lo que Google vende a los anunciantes. Cuando usamos Google, este usa nuestras búsquedas en la Red para descubrir cosas sobre nosotros. Una rara combinación que aun no hemos evaluado los cambios que produce en nuestros hábitos, perspectivas, juicios, imaginación y transacciones.
La corporación es muchas cosas para mucha gente, pero mas que nada es una simple y poderosa cosa.. resultados. Como dice el académico Nolen Gertz, desde sus inicios, como motor de búsqueda hasta su conversión en un imperio multinacional, multiplataforma y multiservicio, nunca ha representado nada mas que resultados. Y es aquí donde es posible ver porque nos proporciona lo que Dios no pudo. A medida que la incongruencia entre la promesa de resultados y la respuesta del sacerdote que dice que tengamos paciencia y sigamos esperando se hizo cada vez mas difícil de sufrir, perdimos la fe en Dios y, en lugar de mirar al cielo ahora empezamos a mirar nuestras pantallas. Google ofrece respuestas en lugar de preguntas, resultados en lugar de espera.
Google, en su declaración de principios, ha hecho obsoleto los Diez Mandamientos al reemplazarlos por uno solo... “ No seas malvado”. Luego lo que Google nos entrega tiene que ser honesto y objetivo, ya que cualquier falsedad, cualquier prejuicio y cualquier “mal” iría en contra del código de Google.
¿Y que es el Mal para Google? Lo que es “malo” es lo que se interpone en el camino, no de la virtud sino del progreso, especialmente aquello que bloquea el progreso de Google. Luego, uno podría preguntar si lo que Google quiere es lo mismo que nosotros queremos o si lo que la compañía considera como malo es lo mismo que nosotros consideramos como malo. La respuesta es no. Google redefine el mal como una cuestión de falta de servicio en general y de falta de servicio entre los servicios de información corporativos, en particular. Y en cuanto a la virtud los actos de Google son justos por su propia naturaleza, porque Google los realiza. Lo que es “bueno” es lo que Google hace y lo que es “malo” es lo que Google evita. Su lógica no es diferente de la de otras compañías tecnológicas. Todas ellas creen que sus principios deberían aplicarse a todos.
A juicio de Siva Vaidhyanathan Google no es malo, pero tampoco moralmente bueno o neutral. No nos hace mas inteligentes ni mas estúpidos. Es una empresa que cotiza en la bolsa de comercio con el intento de aumentar sus ingresos y nos ofrece un conjunto de herramientas que podemos usar de manera inteligente o tonta. Pero, no es uniforme e inequívocamente bueno para nosotros. De hecho, es peligroso de muchas formas sutiles. Es peligroso, por ejemplo, debido a nuestra creciente fe acrítica y dependencia de el y a la forma en que fractura y perturba casi todos los mercados o actividades en los que ingresa, generalmente para mejor, pero a veces para peor.
Lo que las compañías tecnológicas están tratando de hacer, según ellas, es un mundo mejor y mas seguro en donde no halla débiles ni fuertes, solo mas o menos limitados. El sueño de estas empresas es el sueño de los dispositivos inteligentes, las ciudades inteligentes y las personas inteligentes, un mundo en donde todo y todos estén conectados, siempre actualizados y siempre superando las limitaciones. Un sueño no impuesto por ellas, sino nuestro sueño. Ellas solo nos brindan lo que deseamos. El deseo, sin embargo, como dice Gertz, no es inmune a las influencias de las tecnologías, ya que estas median nuestra experiencia del mundo y de nosotros mismos. Nos dan lo que deseamos, pero ellas juegan un papel vital en dar forma a lo que creemos que es posible desear.
Las limitaciones de las que hablan estas tecnologías son las limitaciones que la tecnología nos revela. Nos permiten hacer, por ejemplo, cosas que nuca creímos posibles, como usar un auricular para entrar a un mundo virtual, algoritmos para predecir comportamientos, un hashtag para conectarnos con extraños, un teléfono móvil para participar en protestas desde nuestro sofá o tener una conversación con un pariente lejano a través de una cámara de video. Pero, como nunca antes pensamos que estas actividades fueran posibles, no nos sentíamos limitados por la imposibilidad de realizarlas. No sentíamos que las habilidades humanas fueran deficientes hasta el momento en que ellas fueron tecnológicamente posibles Una vez que aparecieron o solo se anunciaron como posibilidades, comenzamos a vernos de manera diferente. Las expectativas de los consumidores funcionan ahora a tal velocidad que nos sentimos frustrados con los dispositivos y servicios de procesamiento lento y acceso a internet que ni siquiera existían hace algunos años atrás.
Las tecnologías ciertamente protegen de lo caótico y lo inesperado, como también de lo aburrido y mundano y es justamente esta la seducción que nos lleva a aceptar el evangelio tecnológico de que la vida a través de las tecnologías es la única vida que vale la pena vivir. No necesitamos rechazar las tecnologías ni tampoco los intentos de mejorarnos a nosotros mismos. La esperanza de un mundo mas ilustrado descansa en nuestra capacidad para reconocer las suposiciones arraigadas en nuestra fe en las tecnologías digitales para poder corregirlas con la ayuda de recursos públicos. Para eso lo que realmente necesitamos es desarrollar una perspectiva mas critica hacia nuestra devoción a las tecnologías, hacia la fe ideológica de que mejor solo puede significar mas tecnología, la creencia de que el progreso humano solo puede lograrse a través del progreso tecnológico.
Nuestro deseo de abandonar todas las formas tradicionales de vida, nuestras relaciones tradicionales con otros y las formas tradicionales de compromiso con el mundo en la búsqueda de lo pos-humano es, como dice Gertz, nuestro mayor peligro y, también, nuestra mayor oportunidad.
Nieves y Miro Fuenzalida.
Las palomas
gaviotas
buscan
en
las orillas del mar
las huellas
de
las sonrisas perdidas
de
mujeres
y
de
hombres
que
la caminaron.
Nieves.
Para el pensamiento moderno la materia ha sido, en su mayor parte, una cosa pasiva, bruta o, peor aun, inerte en contraste con la vitalidad del reino orgánico. Esta división de lo sensible tiende a ignorar la fuerza y el poder de la materia. Spinoza, Nietzsche, Darwin, Adorno, Bergson, Hans Driesch y Deleuze, entre otros, no quieren nada de esto... ellos prefieren la idea de una materia vibrante.
¿Pensar que la materia tiene una vitalidad intrínseca es, realmente, una idea tan extravagante? Según Jane Bennett vitalidad, en este contexto, significa la capacidad de las cosas... los comestibles, las mercancías, las tormentas, los metales, etc. ... para impedir o bloquear la voluntad o los objetivos de los humanos o actuar como quasi-agentes o fuerzas con trayectorias, inclinaciones o tendencias propias. Si consideramos esta fuerza de las cosas, dice, es muy posible que los análisis de los eventos políticos podrían cambiar ¿Podrían, por ejemplo, los modelos de consumo cambiar si en lugar de ver desechos, basura, desperdicio o reciclaje, vemos, en su lugar, una pila creciente de materia viva y potencialmente peligrosa?
La idea de que la materia es inerte nos impide ver, oír, olfatear, degustar o sentir el amplio alcance de los poderes no humanos que circulan alrededor y dentro de los cuerpos humanos y que son los que pueden ayudar o destruir, enriquecer o empobrecer nuestra vida. La creencia en una materia inanimada no ayuda al surgimiento de una forma de producción y consumo ecológicamente sostenible.
La línea que va de Hegel a Marx ha sido fundamental en el desenmascaramiento del poder humano y las hegemonías sociales. Lo que no debiéramos olvidar, sin embargo, es que junto a esta línea también existe la de la fuerza material de los cuerpos naturales y los artefactos tecnológicos. Por mucho tiempo hemos venido creyendo que la política es una construcción exclusivamente relativa al dominio humano. En contra de este reflejo narcisista no estaría mal considerar la contribución de otros agentes no humanos en esta empresa para contrarrestar el antropocentrismo dominante que ha sido característico hasta ahora y abrir nuevas perspectivas en la visión del mundo. El binario vida/materia persistentemente ha estado presente en el desarrollo de las ciencias naturales, pero últimamente la bioingeniería ha venido mostrando que esta línea entre lo orgánico y lo inorgánico es bastante problemática como ya sabía Spinoza... “cada cosa, en tanto su propio poder le permita, tiende a perseverar en su propio ser”. Este poder es esa curiosa habilidad que tienen las cosas inanimadas para animar, actuar y producir efectos dramáticos y sutiles... un conejo muerto, el polvo en la piedra, un vaso de plástico, una muñeca de trapo, la tapa de una botella, el papel de un viejo cambucho... ¿no será que el enjambre mental que ellos producen en nuestro cerebro es un ejemplo de la materialidad vital que existe en ellos mas allá del puro significado cultural que cada uno de estos objetos posee? Esto recuerda nuestra mente infantil que llenaba el mundo con todo tipo de seres animados, lo que no es tan primitivo si facilita un sendero que lleve mas allá de la división materia/vida, que es el principio dominante de la adultez.
¿Pueden los cuerpos inorgánicos tener vida? ¿puede poseer vitalidad la materia? ¿hay vida en un mineral, en un metal?
Según Manuel De Landa la capacidad de auto organización de la materia inorgánica posee una amplia gama de alternativas para generar estructuras que son diferentes de las simples fases de transición. Incluso las mas humildes formas de materia y energía tienen el potencial de la autoorganización que va mas allá del tipo relativamente simple involucrado en la creación de cristales, lo que sugiere que la materia inorgánica es mucho mas variable y creativa de lo que habíamos creído. El impresionante poder humano, por ejemplo, puede presentarse como evidencia de la vitalidad material de nuestra propia constitución. Los minerales de nuestros huesos, los metales de nuestra sangre, la electricidad de nuestras neuronas son materiales vivos y auto organizados, mas que medios mecánicos o pasivos bajo la dirección de algo no material como el alma o la mente. Visto desde la perspectiva de la evolución la eficacia de los minerales es fácilmente visible... los tejidos blandos, como músculos y nervios que por 5000 millones de años fueron supremos, repentinamente experimentaron en ese punto una mineralización que hizo posible la emergencia de los huesos, un nuevo material, en la constitución de los seres vivos. Mineralización es el nombre de la agencia creativa de los huesos que dieron origen a nuevas formas de control de los movimientos que libero a los animales de las limitaciones previas poniéndolos en movimiento para conquistar los dominios del aire, el agua y la tierra. En el lento y largo tiempo de la evolución los minerales juegan un poder activo y los seres humanos, con toda sus capacidades y auto dirección, aparecen como su producto... minerales que caminan y hablan.
En esta visión los humanos son materia vital. Esto no significa que no haya diferencia entre mineralización y humanidad. Toda la idea, dice Bennett, es que no es necesario describir estas diferencias como si los humanos fueran el centro ontológico o la cúspide de la jerarquía. En su lugar seria mas adecuado considerarlos como una colección particularmente rica, vibrante y compleja de materiales. Visto de esta manera la diferencia entre sujetos y objetos se minimaliza y el estatus de la materialidad compartida de las cosas se eleva. La conciencia de que todos los cuerpos están cogidos en una vasta red de relaciones puede inspirar una mayor sensibilidad hacia la materia... dañar o destruir una sección de la red muy bien puede implicar daño hacia uno mismo.
Las cosas, entonces, nunca actúan solas. Su eficacia depende de su colaboración con muchos otros cuerpos y fuerzas, digamos, de una red o ensamblaje en donde la agencia, en lugar de concentrarse en los cuerpos humanos, se distribuye a través de un campo ontológicamente heterogéneo. Los párrafos de un escrito, como dice Bennett, por ejemplo, surgen de la complicidad de muchos entes... memorias, textos, intenciones, bacteria intestinal, la luz del sol matinal, la taza de café, el azúcar en el cerebro, el teclado plástico de la computadora, la madera de la mesa, la calefacción que tempera la sala, la música de la radio, entre muchas otras.
En las ultimas décadas la globalización ha expandido el escenario humano como nunca antes obligando a crear nuevos conceptos en donde los modelos organicistas ya no funcionan muy bien. El concepto de ensamblaje de Deleuze seria mas apropiado para designar el agrupamiento de diversos elementos. En el no hay una cabeza dirigente o tipo de material para determinar consistentemente la trayectoria y el impacto del grupo. Lo propio del ensamblaje es su habilidad para que algo pase... un huracán, la caída de la bolsa de comercio, el terrorismo, la revolución, el surrealismo, un apagón de luces... que es algo distinto a la suma de las fuerzas vitales de cada cosa material considerada sola. Junto a la fuerza vital de cada ente hay también una efectividad o agencia que es propia del agrupamiento como tal. Pero, la cosa es esta... como cada miembro del ensamblaje posee un pulso energético ligeramente fuera del ensamblaje, este nunca es un bloque solido, sino un colectivo abierto, una suma no totalizable con una vida finita. Los miembros de un todo abierto nunca se funden en un cuerpo colectivo, sino que cada uno preserva algo de su propio ímpetu. La red eléctrica, dice Bennett, es un ejemplo típico de ensamblaje con su agrupamiento de partes humanas... sociales, políticas, legales, lingüísticas... y no humanas...electrones, arboles, fuego, plásticos, campos electromagnéticos... suficientemente próximos y coordinados para producir diferentes efectos. El gran apagón del 2003, que afecto a Estados y Provincias de Estados Unidos y Canadá, muestra que siempre hay alguna fricción entre las diferentes partes de un ensamblaje y en este caso la disonancia de las partes, humanas y no humanas, fue tan grande que la cooperación entre ellas se hizo imposible. Lo que esto sugiere es que la agencia es algo que se distribuye a lo largo de un continuo. Aquí mas que un agente detrás del apagón hubo un hacer y un efecto producido por un ensamblaje de humanos y no humanos, una unión de actuantes en donde la noción de culpabilidad no se ajusta muy bien. Es bien difícil precisar cual es la fuente de la agencia singular que hace que un evento particular ocurra.
¿Por qué ensamblaje y no estructura? Porque la noción de estructura no reconoce lo suficiente la fuerza de las cosas. Una estructura puede actuar solo negativamente, como una restricción en la agencia humana o pasivamente, como un trasfondo o contexto habilitante. La acción o agencia le pertenecen solo a los humanos aunque estos son constituidos socialmente, inmersos en un medio sociocultural y ecológico que define sus fines y limita sus acciones. La estructura no tiene agencia propia, solo la efervescencia de la agencia del individuo actuando solo o junto a otros. Las estructuras hacen una diferencia, pero ellas no son materia vibrante.
¿Toda esta idea del ensamblaje significa abandonar la responsabilidad del individuo, de los funcionarios oficiales o de los lideres políticos? ¿Nadie es realmente culpable? La autonomía y la total responsabilidad moral parecieran hacer mutis por el foro cuando se enfatiza un ensamblaje de cosas, acciones y seres humanos. Pareciera que la materia vibrante muestra al individuo como un ser incapaz de tener plena responsabilidad de sus acciones. En un cierto sentido, dice Bennett, es cierto que una agencia confederada atenúa la culpabilidad, pero esto no implica abandonar el proyecto de identificar las fuentes de los efectos dañinos. Lo que hace es ampliar el radio de los lugares en donde buscar por estas fuentes. Los humanos y sus intenciones participan en los resultados finales, pero no son los únicos actuantes en un ensamblaje. La responsabilidad ética de un ser humano reside en su respuesta al ensamblaje en el que participa... ¿me separo de un ensamblaje cuya trayectoria puede ser dañina?
La furia moral y política es indispensable en un mundo en donde los lideres políticos gobiernan en el interés de la minoría económica como lo mostro la furia francesa en contra de Macron. La furia, la rabia y el enojo no desaparecerán y, por supuesto, no debieran desaparecer del campo social. Pero, solamente la condenación y el rechazo moral o político no es suficiente. Necesitamos también cultivar la habilidad para discernir las capacidades agenticas de un ensamblaje y producir, tal vez, la guía apropiada para un mundo vital.
Nieves y Miro Fuenzalida
Obviamente una maquina es un auto, una locomotora, un tanque, un tractor, una bicicleta, una grúa, una impresora, una radio, una computadora y un teléfono, entre muchas otras cosas. Y no hay duda de que yo y tu, Dios, las ideologías, las Meninas de Velázquez, el Proceso de Kafka, la semiótica, el Himno a la Alegría de Beethoven, las callampa mágicas, el jinete y su caballo, el gato negro, el arroz con lentejas, la rosa del jardín y la mariposa blanca que se posa en sus pétalos, no lo son... ¿cierto? Por supuesto.
Pero... si pensamos otra vez, pareciera que la cosa no es tan clara y que es posible verlas de otra manera. Las maquinas, en verdad, no tuvieron que esperar la aparición de un genio para ser creadas, porque los seres nunca han consistido en otra cosa que en maquinas. Según el teórico Levi Bryant, la naturaleza o el ser consiste en nada mas que fabricas, micro y macro maquinas, a menudo envueltas unas dentro de otras, absorbiendo flujos materiales de otras maquinas y produciendo nuevas formas en el curso de sus operaciones. En este sentido el famoso Ser de la filosofía es un conjunto o ensamblaje de maquinas. Según el Diccionario ingles de Oxford las maquinas consisten en “una estructura material o inmaterial que componen la tela del universo”. “Máquina” es el nombre dado a cualquier entidad, material o inmaterial, corpórea o incorpórea, que existe. Entidad, objeto, existente, sustancia, cuerpo y cosa, son todos sinónimos de “maquina”.
De acuerdo con esto, entonces, lo que tenemos que desechar, dice Bryant, es la creencia de que todas las maquinas son “rígidas”, compuestas de partes fijas de material, caracterizadas por funcionamientos rutinarios e incapaces de aprender, crecer y desarrollarse, como los camiones o las jugueras eléctricas y su solo destino es la entropía. El asunto, sin embargo, es que si todos los seres que existen son maquinas, las maquinas rígidas pasan a ser solo una subespecie de las maquinas. A diferencia de los autobuses y los semáforos, las plantas crecen y se desarrollan, las orugas se transforman en mariposas, los planetas pasan por distintas faces climáticas y los animales y las organizaciones sociales son capaces de aprender y cambiar su comportamiento en diferentes grados. Y, mas aun... no todas las maquinas son de naturaleza material. Todas las entidades lingüistas, a pesar de que requieren un cuerpo material, sea el habla o la escritura para existir, poseen una dimensión incorpórea que les permite permanecer latentes durante largo tiempo, solo para actuar sobre otros seres en otro momento. La Constitución no es un ser compuesto de partes materiales fijas como el destornillador y, no obstante, es una maquina. Una receta no tiene en si misma ningún ingrediente, pero sigue siendo una maquina para operar con ingredientes. La novela no contiene en si misma personas, arboles, animales, ciudades o armas atómicas, pero igualmente actúa sobre otras maquinas como personas, instituciones y economías. La deuda no es algo que podamos identificar en el mundo como algo material, pero es una maquina que organiza y esclaviza la vida de millones de personas. Una flor no es menos maquina que un helicóptero y una constitución no es menos maquina que una grabadora. Por tanto, si todos los seres son maquinas, con lo que nos quedamos es con que las maquinas rígidas son solo un tipo de maquinas entre otras. Lo que Bryant propone es un concepto de maquina mas amplio.
Por siempre ha existido el prejuicio de que las maquinas son diseñadas por un ser racional y el mundo por Dios, sin el cual no podríamos explicar el orden y la teleología en la naturaleza. Es cierto que después de la revolución de Darwin pocos todavía creen en el argumento teleológico, pero cuando hablamos de maquinas es difícil disociarlas de un diseñador humano que las concibió y fabrico. Por supuesto que un subconjunto de maquinas están diseñadas por humanos, pero los arboles, los planetas, los átomos y el resto de seres que componen el mundo son instancias de maquinas y ninguna de ellas ha tenido un diseñador. Estas surgen de otras maquinas sin ninguna intencionalidad que guie su emergencia. Uno de nuestros mas recalcitrantes prejuicios es creer que las maquinas tienen un propósito intrínseco. Si el cuchillo o la peineta tienen un propósito, este no el caso para todas las cosas. Entidades tan diversas como neutrinos, semillas, agujeros negros y ardillas son maquinas y, sin embargo, no tienen un propósito en el sentido de las peinetas o cuchillos. Si bien la ardilla tiene objetivos por si misma, no tiene un propósito intrínseco que yace mas allá de si misma, como servir de alimento para el águila o descomponer la vida vegetal al digerirla en aras de crear un suelo fértil para otras plantas. Ciertamente estos usos pueden servir para otras maquinas, pero no son parte de su ser como maquina. Todas las maquinas, sean fabricadas por humanos o no son pluripotentes al poseer una gama de posibles devenires que pueden generar distintas formas y funciones. Un articulo científico no es solo una serie de proposiciones para ser juzgadas como verdaderas o falsas, sino que también una maquina que propone ciertas operaciones. Una rana es una maquina que se dedica a todo tipo de operaciones para cazar insectos... una maquina que canta para atraer a sus congéneres y calla para advertir la presencia de depredadores... una maquina que produce dióxido de carbono y otros desechos que sirven de insumos para otras maquinas como las algas, nenúfares y totoras. Y, también, una maquina que produce copias de si misma.
Las maquinas no tienen un propósito o uso, sino que asumen uno cuando están acopladas estructuralmente a otras maquinas, como ya habían indicado los investigadores chilenos Maturana y Varela, un acoplamiento que puede ser unidireccional, en donde una afecta a la otra sin ser afectada o bidireccional, cuando ambas son afectadas. El sol afecta a la flor sin que el sol sea afectado. En el caso del depredador y la presa ambos están atados, de tal manera que se influyen mutuamente en los devenires de sus especies.
El mundo, a todas luces, esta compuesto doblemente de maquinas corpóreas hechas de materia que ocupan un tiempo determinado y un lugar discreto... rocas, lagos, casas, planetas, etc. por ejemplo, y de maquinas incorporales que se definen por la iterabilidad, la eternidad potencial y la capacidad de manifestarse en una variedad de diferentes espacios conservando su identidad... música, números, ecuaciones, teorías, identidades culturales, etc. son ejemplos de maquinas incorpóreas. Estas, sin embargo, no hay que confundirlas con las ideas platónicas subsistiendo en otro reino. Una maquina puede que sea incorpórea, pero, así y todo, necesita de un cuerpo corpóreo para existir en el mundo... números ocurren en el cerebro, bancos de datos en una computadora y notas musicales en una pauta o en un piano. La incorporeidad de una maquina incorpórea consiste en no ser un fantasma inmaterial, sino en la capacidad de ser instanciadas, iteradas o copiadas de forma múltiple, reteniendo al mismo tiempo su identidad.
Si bien es cierto que las maquinas no tienen un propósito en si, este, no obstante, lo pueden adquirir al acoplarse estructuralmente con otra maquina... el propósito de un lápiz no es el de escribir. Solo adquiere esta función en relación con una persona. Es decir, una maquina funciona como medio para otra maquina cuando ambas se unen. Medio, aquí, no es solo algo que amplifica nuestros sentidos como los anteojos, sino, mas importante, algo que modifica la actividad o el devenir de cualquier otra maquina. El café funciona como un medio para nuestro cuerpo cuando modifica nuestro estado de ánimo y el teléfono móvil como medio en la medida que modifica las actividades en la que nos involucramos. Ahora enviamos textos y revisamos constantemente nuestro correo electrónico, actividades compulsivas a las que antes no nos dedicábamos. Igualmente una teoría funciona como medio cuando modifica nuestras conductas, como es el caso de la teoría de los gérmenes de la enfermedad que nos impulsa a lavarnos las manos constantemente.
Todo esto esta muy bien ¿cierto? Pero... ¿porque llamarles maquinas a cosas tan alejadas de ellas como el perro de mi vecino, la receta del pastel de choclo, Violeta Parra o el Capital de Marx, cuando ya tenemos los viejos términos de objeto y sujeto? Y, mas aun...¿no es un poco indignante llamarle maquina al abuelo, y peor aun, a la amada?
El problema con el termino “objeto” es que lleva a pensar en un sujeto que observa el objeto. Pensamos el objeto como lo que se opone a un sujeto y, por tanto, como algo necesariamente unido al sujeto que lo experimenta. Esta asociación se evita con el concepto de maquina. Podemos imaginar una maquina operando en el mundo sin nadie allí para experimentarla, lo que nos permite escapar a la tradición filosófica sedimentada en torno a objetos y sujetos. Otro inconveniente con estos dos conceptos es que animan a pensar en términos de sujeto y predicado. Pensamos un objeto como sujeto de predicación, como algo que posee un conjunto de cualidades o propiedades que hacen de él el sujeto que es... el árbol que ahora miro es un sujeto de predicación, un objeto que posee cualidades como el color de sus hojas, su forma, la composición de sus ramas, su raíz, sus frutos, etc. que son las propiedades que hacen que el sea lo que es y, a pesar que algunas de ellas cambian con las estaciones, el árbol sigue siendo el mismo... ¿como puede cambiar y seguir siendo el mismo? Porque distinguimos propiedades y cualidades invariantes que constituyen la esencia del árbol. Una concepción maquínica lleva a pensar en entidades de una manera bien diferente. Frente a una maquina , nuestro primer pensamiento no es acerca de sus cualidades o propiedades, sino el de sus operaciones... no las cualidades del árbol, sino las operaciones que realiza y como se estructuran, los productos que produce y los flujos de agua, nutrientes, luz y dióxido de carbono que pasan a través de el. Así, en una ontología maquínica, el ser esta compuesto de maquinas hasta el final.
Con lo que nos encontramos aquí es con la continuación de una nueva ontología que ya habían iniciado Deleuze y Guattari, cuyo antecedente lo encontramos en el pragmatismo y que luego han continuado Bruno Latour, Quentin Meillassoux y Graham Harman, entre otros, desde diferentes perspectivas. Esta es, a diferencia de la ontología clásica, la investigación de los acoplamientos estructurales entre maquinas y como modifican los devenires, actividades, movimientos y formas en que las maquinas acopladas se relacionan con el mundo que las rodean, sin que ninguna de ellas sea la condición o fundamento del mundo. Una nueva visión que no trata de ver como las cosas son, sino como funcionan.
Nieves y Miro Fuenzalida.
Las hojas
del
limonero,
de
fragancias
de
azahares,
se
agitan
empujadas
por
el viento
como
las cuerdas
tensas
del
violin
del
deseo
de
la adolescencia.
Nieves