Sunday, July 28, 2019

¿Qué paso con los judíos?



El anti semitismo global va en aumento. Y lo curioso es  que el mayor beneficiario de esta resurgencia anti semítica es el mismo  Israel.  

Décadas atrás los izquierdistas visitaban Israel para aprender de los Kitbutzen. Hoy día son los admiradores nazistas como Bolsonaro y los  departamentos de policía de los EU los que van a Israel para aprender las ultimas técnicas de represión. 

Antes de la revolución rusa  de 1917 la mitad de los miembros de los partidos revolucionarios eran judíos. Entre 1930 y el fin de la Segunda Guerra Mundial casi la mitad de los miembros de los partidos comunistas eran judíos.  Y la mayoría de los blancos que participaron en el movimiento cívico de los años 60s en EU fueron judíos. Incluso en los partidos comunista de países árabes como Egipto e Iraq los judíos se cuentan entre sus fundadores y lideres.  Quizás los judíos gravitaban hacia la izquierda mas radical porque con frecuencia eran rechazados por la izquierda mas moderada. El anti semitismo no era raro en los movimientos socialistas, pero virtualmente ausente entre los partidos comunistas. Cuan lejos estamos hoy día de todo esto. No hay partidos de izquierda en Israel, solo movimientos sionistas que inherentemente son reaccionarios, colonialistas y genocidas...   la Operación de Protección del Borde, por ejemplo, que ha resultado en la masacre de mas de 2 000 palestinos, entre ellos mujeres, niños y ancianos, ha sido recibida por los judíos y el mundo, no como un crimen de guerra, sino como un simple anuncio.  

Israel, en verdad, siempre ha estado cerca de la extrema derecha. Apoyo el apartheid en Sudáfrica, encubiertamente se asocia hoy con Arabia Saudita y es el puño  de hierro de los intereses de EU en el medio oriente, a pesar de que Estados Unidos no ha estado libre del antisemitismo. Henry Ford, el fundador de la compañía de automóviles, fue uno de los promulgadores de la teoría Judeo-Bolchevique y una inspiración para Hitler y otros lideres nazis. Ford fundo el periódico “The Gearborn Independent”  que, según el escritor norteamericano John Steppling, propago la creencia acerca de la existencia de la “internacional Judía” que  veía como la fuente del Marxismo-Leninismo internacional  y  apoyo la movilización  en contra de los movimientos revolucionarios que veía como una conspiración judía. Heinrich Himmler, el líder de SS, reconoció que su comprensión del “peligro judío” se debía a sus lecturas de los escritos de Ford. Churchill, El Duque de Windsor y Wallis Simpson, su esposa, los hermanos Alan y Foster Dallas directores respectivamente  de la CIA y el Departamento de Estado de EU vieron a la “internacional Judía”  como una amenaza al Cristianismo, al hombre blanco, al progreso y a la decencia. Y, sin embargo, todos ellos apoyaron al Zionismo, como hoy los evangélicos apoyan a Trump que mueve la Embajada de EU a Jerusalén, reconoce  los Altos del Golán como parte de Israel y al mismo tiempo cree que hay gente buena  entre los supremacistas blancos  de EU que profesan la ideología nazi.

Según el lugar común el Lobby judío posee una  influencia decisiva en la política de EU en el medio Oriente, a pesar de que es perjudicial para los intereses de EU y solo beneficia a Israel.  Para algunos comentaristas políticos esta es una clara indicación de que Israel ha secuestrado la política exterior de EU. Según el historiador Stephen Gowans este lugar común  se basa en un error fundamental  acerca de que intereses la política exterior norteamericana sirve. Se presume que la formulación de las políticas del gobierno están al servicio del interés de todos los ciudadanos del país. La evidencia, sin embargo, indica lo contrario. En lugar de considerar el interés común la política exterior tiende a servir los intereses de la América corporativa. Esta política, en verdad, puede perjudicar los intereses de la mayoría de la gente, pero no  los intereses de las grandes corporaciones. Lo que la política de Washington hace en el Medio Oriente beneficia a los  inversionistas  en una gran medida y le ha proporcionado a las compañías de petróleo, a los fabricantes de armas y a los bancos norteamericanos grandes ganancias. El papel que EU le ha asignado a Israel es el control de los Arabes y así lo han hecho desde Nasser a Qadaffi y, ahora, Assad e Irán. La convergencia ideológica y practica entre EU y la sensibilidad israelita es la antipatía al liderazgo Pan-Arabe. Democracia es lo ultimo que los Sionistas o Wall Street quieren. Lo que quieren es que la gente del Medio Oriente ceda sus intereses y renuncie a sus derechos. Los Sionistas quieren que los Arabes acepten el robo de sus tierras, que eufemísticamente llaman “el reconocimiento de Israel a existir” y Wall Street quiere que ellos  no resistan el robo de sus mercados y, sobre todo, de su petróleo, que justifican como “defensa de la democracia y la libertad”. El reciente reconocimiento de Los Altos del Golán, en donde se encuentran depósitos de petróleo,  fue mediado por la compañía “Genie Oil” en donde Dick Cheney, Larry Summers, Bill Richardson y Mary Landrieu son miembros de la mesa ejecutiva.

El fracaso del sionismo o, mejor dicho, su ausencia de voluntad para lograr la paz con los palestinos significa que Israel nunca podrá ser un estado normal, no importa cuanto pretenda ser una “democracia” con “valores occidentales”.  El antisemitismo siempre ha sido un instrumento de la derecha y hoy día el gran beneficiario del antisemitismo es, paradójicamente, el mismo Israel gobernado por la extrema derecha.  La propaganda Sionista  ahistóricamente equipara Sionismo con Judaísmo como si estuvieran interconectados desde los tiempos bíblicos cuando en realidad el Sionismo es un movimiento europeo moderno con raíces cristianas. Esta falsa equivalencia tiene por objetivos  desacreditar cualquier criticismo a las políticas del gobierno de Israel en contra de los palestinos al presentarlas como anti-semíticas y construir  una falsa narrativa que presenta al colonialismo que oprime a la población nativa como un conflicto religioso insoluble entre dos partidos relativamente iguales.

El Holocausto es el ejemplo histórico de un genocidio llevado a cabo por los supremacistas blancos. Un crimen en contra de la humanidad que no debemos dejar que desaparezca de nuestra consciencia. Pero, también, lo que debemos tener  en cuenta es que no ha sido el único. La lista es larga...  al genocidio de los grupos indígenas y los esclavos africanos en las Américas, los aborígenes en Australia, las atrocidades Belgas en el Congo, el genocidio de los armenios cometido por el imperio turco y el de los Tutsi en Ruanda, habría que agregar a los palestinos. A pesar de las criticas que ha recibido el termino genocidio en relación a los palestinos, hay una larga lista de análisis  académicos y legales que fundamentan esta postura.  Según el “Center for Constitutional Rights”, junto a numerosos  expertos en delitos de derecho internacional, han declarado que las políticas de Israel hacia los palestinos podrían constituir una forma de genocidio. En estas políticas, que se inician en 1948,  se cuentan el asesinato masivo y el desplazamiento de los Palestinos, la ocupación militar que impone  un régimen discriminatorio que dura mas de medio siglo, asaltos militares repetidos en Gaza y declaraciones  oficiales que expresamente favorecen la eliminación de los palestinos. El ministro de justicia israelí Ayelet Shaked entre otros, por ejemplo, publico  una declaración en Facebook en Junio del 2014 en la que expresa claramente que “la totalidad del pueblo palestino es el enemigo” y llamo a la destrucción de Palestina “incluyendo sus ancianos y mujeres, sus ciudades y aldeas, sus propiedades y su infraestructura”.  

El termino genocidio tiene connotaciones sociológicas y legales. Si recordamos bien el termino fue acuñado en 1948 por el académico polaco-judío Raphael Lemkin y no significa necesariamente crimen masivo, sino que frecuentemente se refiere a un plan coordinado dirigido a la destrucción de los fundamentos esenciales  de la vida de un grupo nacional para que estos se marchiten y mueran como plantas que han sufrido una plaga. El objetivo puede lograrse por la desintegración forzada de las instituciones sociales y políticas, de su cultura, de su lenguaje, de sus sentimientos nacionales, de su religión,  junto con la extinción de toda seguridad personal, libertad, salud y dignidad. Cuando todo esto no es suficiente el poder bélico es el ultimo recurso. 

El genocidio se dirige en contra de un grupo nacional como una entidad y los ataques a los individuos son secundarios a la aniquilación del grupo al que pertenece. Según la
“Convención sobre la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio” el genocidio incluye actos  cometidos con el intento de destruir parcial o completamente un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.  Esta definición se refleja en el Articulo 6 de los estatutos de la Corte Criminal Internacional que tiene jurisdicción en los crímenes ocurridos en el territorio del Estado de Palestina desde el 13 de Junio del 2014.  Según prominentes defensores de los derechos humanos junto a expertos en leyes internacionales la muerte de palestinos y su expulsión forzada de Palestina en 1948, la ocupación israelita del West Bank, el Este de Jerusalén, el estado de sitio de la franja de Gaza y la violencia y discriminación dirigida a los palestinos por el gobierno de Israel violan una serie  de derechos humanos  contenidos en la Ley Internacional de Derechos Humanos, el genocidio entre ellos. 

Decenas de sobrevivientes del Holocausto, junto con cientos de descendientes de victimas del Holocausto, acusaron a Israel de “genocidio” por las  muertes de mas de  2 000 palestinos en Gaza durante la ofensiva militar israelí “Operación de Plomo Fundido” en el 2008-2009. La escritora  y activista Naomi Wolf escribió... “Me lamento por el genocidio en Gaza porque yo soy la nieta de la mitad de una familia aniquilada en el holocausto y reconozco un genocidio cuando lo veo”. 

La justificación estándar del gobierno de Israel para hacer lo que hace ha sido el derecho a la auto defensa, que algún merito puede tener. Pero, este es el mismo argumento que los palestinos pueden usar con mayor justificación... ¿por cuánto tiempo un pueblo puede soportar el dominio y su lenta exterminación sin rebelarse?

Nieves y Miro Fuenzalida.



 

Sunday, July 21, 2019

Madrugadas escondidas


No solamente
Tenias
Mendrugos
De
Almendras
En
El bolsillo derecho
De
Tu
vieja
Cacharpa beige
Sino
Tambien
Alboradas
Y
Ocasos
Que
Me entregastes
Para
Compartirlos
Junto
Al
Fuego
De
Nuestros braseros
Adolescentes
Y
De
Carbon
Ardiente.

Nieves

Sunday, July 14, 2019

Consumo y ecologia

                                     

Vivimos  en un mundo en donde todo es mediatizado por el espectáculo  que despliegan  los nuevos medios de difusión. Los ataques terroristas,  la tragedia de los refugiados,  los accidentes industriales,  la corrupción política, los desastres climatológicos o  la crisis ecológica  son espectáculos  que ocurren en otras partes lejanas del mundo y en tanto vivimos en nuestra  burbuja digital, alienados del mundo natural no tenemos idea de los desafíos  más grandes que la historia de la especie humana enfrentara en el siglo XXI.

Lo que  no debemos perder de vista en esta caracterización  es el hecho de que este mundo mediatizado no es un mundo  nuevo. El mundo humano siempre ha estado mediatizado. Lo nuevo que la revolución de   los  medios de comunicación ha traído es  poner   de manifiesto  la problemática de la mediatización  en su sentido más amplio, incluyendo el lenguaje y el pensamiento conceptual como elementos estructurales  de cualquier experiencia humana. Lo que cotidianamente hacemos, en verdad, es tratar  con representaciones de la realidad  más que con la realidad misma y lo que redescubrimos  en la sociedad mediatizada es lo que siempre hemos venido haciendo.   

Si tomamos esto en cuenta tendríamos que reconocer que todos  los desafíos contemporáneos son mediatizados, cualquiera sean los contenidos específicos que puedan tomar. Mediatizados significa que no son  algo que simplemente  encontramos ahí como tal, sino que necesitan ser  construidos como desafíos socio políticos. Por eso, si pensamos que no hay descripciones neutrales de los hechos, la “crisis ecológica” solo puede existir a través de una construcción discursiva  y no puede, simplemente, leerse directamente de la naturaleza misma.  

¿Cómo debiéramos ver, según esto,  la relacion entre la configuración política global actual y  la salud relativa de los sistemas ecológicos? Según los movimientos progresistas el capitalismo tardío es el factor clave de la crisis ecológica porque se caracteriza  por una permanente aceleración temporal y espacial de  la colonización  de la naturaleza. Un proceso en donde los últimos vestigios del espacio tradicional,  no mercantilizados,  empiezan a ser eliminados.  El capitalismo construye la naturaleza como mercancía exactamente en la misma forma en que  convierte los objetos, los procesos y las  relaciones en valores de cambio ignorando toda la  especificidad o singularidad que ellos contienen. Esta transformación no es  un cambio en el objeto, sino  un cambio en sus relaciones, porque  la comparación de  unos con otros  requiere la desconstruccion de sus caracteristeristica singulares.

 La expansión del capitalismo global, al disolver las relaciones tradicionales, al desintegrar los lazos comunales que sostenían y aseguraban la identidad individual (nacionalidad, raza, etnicidad) liberan al sujeto de las restricciones tradicionales. Esta nueva experiencia de libertad que se da en un ambiente marcado por la inseguridad, por  un mundo que a uno nada le debe,  puede experimentarse como una apertura extraordinaria, pero también como una experiencia terrible con consecuencias políticas y sociales potencialmente desastrosas. Es esta ambivalencia de libertad e inseguridad la que la industria publicitaria explota al unir la felicidad con la gratificación fugaz del consumo mercantil. La inseguridad acerca de la propia identidad lleva al individuo a un consumerismo frenético que es facilitado por las innovaciones tecnológicas hasta el punto en donde,  finalmente, encontramos el límite real de los procesos ecológicos.

El colapso de los regimenes comunistas afecto profundamente a las fuerzas sociales progresistas en su capacidad para regular,  limitar o moderar el triunfo del libre mercado capitalista y las alternativas al sistema, especialmente en el periodo del capitalismo avanzado, son virtualmente inimaginables. La sobrevivencia de los partidos políticos contemporáneos, por ejemplo, depende de la capacidad que posean para mantener la estabilidad macro económica que en ultima instancia se reduce a seguir las reglas del juego  neoliberal. Al final, nos quedamos  con un ambiente político global carente de fantasías sociales, incluso de las más modestas como las social demócratas.

 El poder de esta narrativa apropiada al periodo de la globalización y  centrada en la declinación del Estado y la Nación  ha empezado a ser debilitada por los  eventos recientes. No es que la ideología comsumerista  haya  perdido popularidad, pero si  ha empezado a mostrar sus contradicciones, su incapacidad para reproducirse a si misma, su incompatibilidad  ecológica y la vaciedad de sus promesas. Los movimientos  en contra de la globalización neoliberal y los permanentes riesgos de recesión le  han facilitado a las clases dirigentes  manejar  los sentimientos nacionalistas  para mantener la reproducción social. El nacionalismo claramente responde a necesidades reales y provee, junto con los fanatismos que causa, un cierto sentido de participación en un proyecto político y en la construcción de una comunidad nacional  que trasciende los limites del individuo. 

Después de su declinación, causada por la globalización, estas necesidades no fueron satisfechas por el internacionalismo cosmopolita ni por proyectos basados en una solidaridad transnacional. La nueva ideología de la globalización cambio el modo de gratificación y prometió responder a estas necesidades con el aumento del consumo de mercancías. Las necesidades  satisfechas por el nacionalismo son ahora  satisfechas por el consumismo.

La cuestión es…  si el nacionalismo ha empezado a retornar ¿que paso con la promesa? Si entendemos este cambio  como una tendencia mas que como el reemplazo de uno por otro se  hace más fácil entender que el  carácter siempre flexible de las ideologías nacionalistas puede unirse al consumismo en momentos en que la Nación se ve en peligro. En estos momentos el consumismo ya  no es una alternativa al nacionalismo, sino su complemento. Comprar se transforma en un acto político, un deber patriótico, como dijo Bush, y el cilindro  que mantiene la maquina  económica  mundial.  La unión del nacionalismo y el consumismo pasan a ser  dos lados de la misma fantasía ideológica.

El consumismo, lejos de ser apolítico, es la última ideología política  basada en  una cierta ilusión que es posible identificar. Decir que  el consumismo es una ideología equivale a decir que  las necesidades son  producto de relaciones sociales y no simples hechos naturales, a pesar de la objeción de que hay necesidades básicas que no están sujetas a variaciones culturales.   Hablar de necesidades socialmente construidas, especialmente cuando la mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares al día, aparece como algo absurdo, como si el hambre no fuera algo real. La distinción, sin embargo, no es muy útil  y corre el riesgo de reducir la diferencia a necesidades  falsas y necesidades reales que pueden ser ordenadas de acuerdo a prioridades, lo que plantea más problemas de los que resuelve.  La ventaja de pensar las necesidades humanas  a través de los procesos  que las crean es que  permite descubrir las dimensiones ideológicas de las actividades políticas  y la forma en que los problemas ambientales son naturalizados.

El discurso de los límites y la escasez es un buen ejemplo ideológico al  introducir socialmente estas dos categorías en la comprensión de la naturaleza. La  naturalización de la escasez, que lleva a ciertas actitudes éticas que expresan la necesidad de la represión de los deseos y la auto vigilancia de la gratificación  de los impulsos e instintos, implica la idea de que la escasez, en ultima instancia, no es una cuestión de redistribución socio económica, sino un problema relacionado con la limitación material de los  recursos naturales.
  
Ver los límites naturales como la descripción de relaciones socio ecológicas, y no como hechos naturales, no significa negar que los cambios climáticos y la disminución de las fuentes energéticas no estén ocurriendo.  Muy por el contrario. Lo que significa, es que  el desarrollo de los cambios ecológicos puede ser influido por una variedad de factores sociales. Las instituciones y las relaciones sociales necesariamente reflejan cambios ecológicos y determinan impactos específicos. Aquí no esta en discusión el hecho de que existen ciertos limites al crecimiento poblacional y económico. Pero, lo que si esta en discusión es la forma en que construimos y vemos estos límites. Según el proyecto político que avancemos estos pueden percibirse de diferentes maneras. Como  desventajas en una sociedad consumista o como oportunidades para cambiar la acumulación cuantitativa por un mejoramiento cualitativo en el proceso de crear una sociedad más sostenible.

En el momento en  que el triunfo del capitalismo global es virtualmente completo y que los últimos vestigios de espacios no mercantilizados empiezan a desaparecer este cambio es difícil de contemplar. Pero, la promesa de un modo de consumo que sea ecológicamente sostenible siempre existe.


Nieves y Miro  Fuenzalida.

Sunday, July 7, 2019

Las orejas del tiempo


Soplo
El polvo
De
Las orejas
Del
Tiempo
Para
Seguir
Construyendo
Madrugadas.

Nieves.

Sunday, June 30, 2019

La fantasia


En el mito del origen del hombre de  José Ortega y Gasset  nos encontramos con que el  animal que se convirtió en ser humano era un habitante arborícola que vivía en terrenos pantanosos en donde abundaban las enfermedades epidémicas. Imaginemos que  esta especie se enfermo de malaria, o de otra peste,  pero no murió. La especie quedo intoxicada y esta  intoxicación produjo una hiperfunción cerebral. Y aquí radica todo.  Otros animales superiores que preceden al humano pueden tener entendimiento,  algo de memoria, pero no fantasía. A diferencia de ellos  este animal que somos encontró súbitamente una tremenda riqueza de figuras y mundos imaginarios dentro de si. Se lleno de fantasías como nunca nadie las había tenido. Frente al mundo circundante ahora  podía vivir también en  un  mundo fantástico. No solo en el  que esta afuera, sino  también en el que esta dentro. Al mundo de los instintos, se agrega ahora el mundo de la imaginación. Es esta  diferencia la que nos ha colocado, en  menos de 100 mil años, en la cima  de la cadena alimenticia.

Cualquiera sea la causa de esta revolución mental,  sea una mutación genética accidental que cambio  los circuitos neuronales, la simbiosis  con plantas sicotrópicas o las fiebres palúdicas, lo que interesa es entender las consecuencias que esta revolución causo. El humano junto con otras especies animales poseen lenguajes que les permiten transmitir información vital acerca del medio en que viven. Lo que separa  al lenguaje humano del lenguaje de otras especies es la habilidad  de transmitir información de cosas que no existen,  de entes que nadie ha visto y de seres que viven fuera de la realidad. Mitos, cuentos, fabulas, historias  y  leyendas, según el historiador  Yuval Noah Harari, aparecen por primera vez  con esta revolución cognitiva. El lenguaje ya no solo nos advierte “Cuidado. Un león!”, sino que ahora  puede decir… “El león es el espíritu guardián de la tribu”… ¿No es esta una pura ficción? Desde ese momento  hemos vivido en puras fantasías sociales… “ hace explotar tu cuerpo y el cuerpo de otros y el cielo te recibirá  con 50 vírgenes”.

¿Por qué  esto ha podido transformarse en una ventaja biológica? Si ocupamos el tiempo buscando centauros y sirenas en lugar de callampas y conejos, o  si gran parte del día lo pasamos orando a espíritus guardianes inexistentes… ¿Cómo logramos sobrevivir? La ficción, dice Harari, nos capacita, no solo para imaginar cosas que no existen, sino también para hacerlo colectivamente. Los mitos del Tiempo del Sueño de los indígenas australianos,  el ave sagrada Quetzal de los aztecas y mayas, el mito bíblico de la creación o los mitos nacionalistas del Estado moderno son todas ficciones urdidas colectivamente que nos han dado una inmensa habilidad para cooperar flexiblemente con un incontable numero de extraños.  Por eso el homo sapiens domina el mundo. Por eso los ratones comen las sobras y los monos terminan en la mesa del experimento.

Hay limites bien precisos en el numero de individuos que una banda puede sostener harmónicamente. Para mantenerse operativa los miembros tienen que conocerse íntimamente. Si dos chimpancés nunca se han visto, nunca han buscado alimento juntos y nunca se han rascado las espaldas no saben si pueden confiar  mutuamente.  El numero ideal para un contacto directo diario es entre 20 a  50  miembros. Con mas de 100 el grupo empieza a desintegrarse.  El mismo modelo, según los restos arqueológicos,  funciono en los primeros homo sapiens, adaptados solo para vivir en pequeños grupos. Este mismo numero mágico funciona hoy en unidades militares, centros comunitarios y negocios con un mínimo de disciplina o reglas. Cuando se cruza el limite de 150 individuos las cosas empiezan a ponerse agrias. No se puede dirigir una división de miles de soldados igual que  un pelotón y un negocio entra en crisis cuando cruza el numero mágico.

 ¿Cómo el homo sapiens se las arreglo para  crear ciudades de miles de habitantes, naciones,  imperios gigantescos  o Corporaciones que contienen miles y millones?  A través de la ficción. Incontables individuos que ni siquiera se conocen, pero que creen en un mito común, cooperan eficientemente  en la mantención de una compleja organización. La Mafia, los partidos políticos,  la Iglesia o  el colegio de abogados  operan con mitos que solo existen en la imaginación colectiva de sus miembros.  Dos Evangélicos que nunca se han  visto cooperan en la colección de dinero para la mantención del Templo porque ambos creen que Dios se encarno en Cristo y permitió ser crucificado  para expiar nuestros pecados.  Un  mafioso puede arriesgar su libertad y su vida  para vengar  la muerte de otro miembro que ni siquiera conocía  porque cree en el juramento de la hermandad. Dos abogados, que nunca se habían visto, pueden defender a un extraño porque creen en las leyes, los derechos humanos, el sistema judicial y los honorarios  que reciben por sus servicios.

Nada de esto existe fuera de las fabulas que la gente se cuentan unos a otros.  No hay nación, Dios, derechos humanos, leyes o juramentos fuera de la fantasía común del ser humano.  Nadie puede decir… “Mira! Aquí encontré los derechos humanos debajo de esta piedra”.  Las creencias en espíritus y fantasmas,  típicas de las sociedades antiguas, servían para mantener su unidad. Las sociedades modernas operan bajo el mismo principio… ¿No son los Jueces, CEO o Senadores  los chamanes y  brujos  contemporáneos?  La diferencia es que son mucho mas poderosos y los  mitos que cuentan,  mucho mas extraños.

Una Corporación, por ejemplo,  no es un objeto físico. Peugeot, dice Harari, emplea cerca de 200 mil personas a través del mundo la mayoría de las cuales no se conocen entre ellos. A pesar de esto todos cooperan tan efectivamente  que en el 2008 la Compañía produjo mas de 1.5 millones de automóviles que genero una ganancia de 55 billones de euros… ¿En que sentido Peugeot SA existe? Los automóviles no son la Compañía. Cada uno de ellos puede ser vendido como chatarra  y Peugeot SA no desaparecería. Continuaría construyendo autos y emitiendo reportes anuales. Lo mismo ocurre con las fabricas, las maquinarias, los salones de venta, los empleados, las oficinas.  Un desastre puede terminar con todo esto. Así y todo la Compañía puede  pedir un préstamo, traer nuevos empleados, construir nuevas plantas, comprar nuevas maquinarias. Tampoco son  los accionistas y administradores  los que constituyen la Compañía.  Todos ellos pueden ser despedidos y  todas las acciones vendidas  y la Compañía todavía permanecería intacta. Si consideramos  la situación puede que inversa las fabricas, los  trabajadores y accionistas continúen existiendo, pero por una orden judicial la Compañía se disuelve y Peugeot deja de existir. La Corporación Peugeot SA,  entonces, de acuerdo con esta orden,  no tiene una conexión esencial con el mundo físico.  Es solo un producto de nuestra imaginación. Existe, no como un objeto materia compuesto de átomos, sino como una  ficción legal  sujeta a las leyes del país en que opera o a los tratados internacionales que existen en ese momento.

 Esto es lo que se llama “Compañía de responsabilidad limitada”, una invención legal reciente de los últimos 200 años.  Por la mayor parte de la historia las cosas tenían dueños de carne y hueso.  Si el dueño de una pequeña industria  fracasaba  era responsable de todas las deudas contraídas.  Si no podía pagar el banco tomaba posesión de sus bienes y si no eran suficientes terminaba en la cárcel. Por eso, pocos se arriesgaban. La compañía de responsabilidad limitada  fue la respuesta para incentivar la creación de industrias y aminorar los riesgos.  Ellas son independientes de quien las crean, de los que invierten dinero en ellas o de quienes las dirigen. Si un abogado sigue la liturgia y el ritual apropiado, escribe todos los conjuros y juramentos en una pedazo de papel cuidadosamente decorado, entonces una nueva Compañía ha sido incorporada.  Y luego todos nos comportamos como si la Compañía realmente existiera.  En el sistema legal de EEUU una Corporación es una persona legal, al igual que el vecino o el dueño del kiosco de la esquina.  Hoy dominan el campo económico,  gobiernan el mundo y cancelan la democracia sin que la mayoría lo note.

¿Cómo la gente llega a  convencerse  y creer en estas ficciones? ¿En la existencia de dioses, naciones, dinero  o Corporaciones? No es tan fácil. Pero cuando ocurre le da al ser humano un tremendo poder capaz de mover a millones para cooperar y trabajar en un fin común. Todas estas ficciones, construcciones sociales o realidades imaginarias, dice Harari, no hay que confundirlas con mentiras.  Es mentira cuando el  pastor dice… “Ahí viene el lobo”! y en realidad no hay lobo. Estas realidades fantásticas, por el contrario,  son creencias comunes que, en tanto existan,  constituyen una poderosa fuerza en el mundo. Una fuerza tan grande que la sobrevivencia  misma de los ecosistemas de los que dependemos  esta sujeta al tipo de fantasías que controlan  nuestras vidas. 

Esta es la cosa.  Las historias imaginarias que nos contamos permiten la cooperación efectiva  entre extraños como también el conflicto entre diferentes fantasías.  Lo interesante es que  esta cooperación o conflicto a gran escala basada en mitos  puede ser alterada contando otras historias. Las revoluciones o cambio de historia abren una transformación cultural que circunvala la lentitud de la evolución genética al crear  juegos complejos que cada generación contribuye a elaborar y desarrollar…  Hoy nadie cree en el poder divino de los reyes.  Cuando unos pocos empezaron a contar una historia diferente  a finales del siglo XVIII los reyes se transformaron  en  reliquias del pasado.


Nieves y Miro Fuenzalida.