Sunday, July 1, 2018

La ambivalencia del horror.


¿Cómo alguien puede asustarse de algo que sabe que no existe? Mas aun... ¿Por que nos sentimos  atraídos por el horror cuando sentirnos horrorizados es tan desagradable?  El horror  ha sido un genero importante por miles de años apareciendo en la literatura, el folklor, la pintura, el teatro, el cine...   digamos, tanto en la cultura popular como en la refinada.  Es mas antiguo que el gótico y la ciencia ficción, lo que  sugiere que es parte de nuestra  respuesta al mundo. Escabroso, nauseabundo, espantoso, aterrador, repulsivo, indecible, sin nombre, repugnante... ¿no es esto significativo?

Al igual que las novelas de suspenso o misterio la novela de horror tiene la capacidad de  suscitar cierto afecto.  La sensación de suspenso, misterio y horror es lo que le da el nombre a este tipo de arte.  Correlacionar el horror con la presencia de monstruos permite distinguirlo del terror. Pero, según Noel Carrol, este no es un criterio suficiente. Los monstruos, por ejemplo, se encuentran en todo tipo de historias... en los mitos, los cuentos de hadas o las odiseas. Lo que distingue la historia de horror de todas ellas es la actitud de los caracteres frente al monstruo que se percibe como  una entidad anormal,  una alteración en el orden natural. El monstruo en  las otras historias  es parte del mobiliario del universo. Chewbaca, la criatura que aparece en “Star Wars”, es uno mas entre los otros personajes, al igual que el ciclope de la Odisea de Homero, un monstruo mas en el mundo de Ulises.  Grifos, quimeras, el hombre de las nieves, basiliscos, dragones o sátiros  pueden ser creaturas fastidiosas y temibles en el mundo mitológico, pero no antinaturales y pueden ser acomodadas dentro de la cosmología metafísica que ellos producen. Los monstruos del horror, en cambio, rompen las normas de las propiedades ontológicas  según  los caracteres de la historia. Un carácter extraordinario en un mundo habitual. En los cuentos de hadas los monstruos son creaturas ordinarias en un mundo extraordinario.  

Sabemos que estamos frente a una historia de horror por la respuesta afectiva que los caracteres despliegan frente al monstruo. Este es uno de esos géneros en que la respuesta emotiva de la audiencia corre paralela a la de los personajes  de la obra.  En la película  “Night of the Living Dead” cuando  la joven mujer se ve rodeada de zombis,  grita y se encoje para evitar cualquier contacto  con la carne contaminada. Estos monstruos son impuros y amenazantes. Ella ejemplifica para nosotros la forma de cómo reaccionar al monstruo en la ficción.  Entre las reacciones apropiadas al monstruo se cuentan  estremecimientos, nausea, contracciones, parálisis, gritos, revulsión y disgusto. Todas reacciones viscerales. Nuestra respuesta se supone que refleja la de los caracteres... “Cuando el Conde Drácula se inclino sobre mi y sus manos me tocaron, no pude reprimir un estremecimiento. Pudo haber sido su aliento, pero un sentimiento horrible de nausea se apodero de mi que no pude ocultar”. Es esta sensación de nausea la que estructura nuestra recepción emocional. Sus dientes sobre salientes los vemos con estremecimiento, como algo que uno no quisiera tocar o ser tocado.  Físicamente repulsivo. Evaluamos  al monstruo como un ser horripilante, aunque sabemos que es una ficción.  Es este paralelo emocional lo que es clave para  la caracterización del genero. En otros, por ejemplo, no se espera que la respuesta repita el estado emocional de los personajes. En Otelo no sentimos celos y  cuando  Chaplin se cae nos reímos  a pesar de que para el personaje la experiencia es lo opuesto a la risa. En el horror, en cambio, las emociones de los caracteres y la audiencia se sincronizan. Y es esta sincronización la que permite formular, en lugar de una mera introspección, una descripción objetiva de las emociones del arte del horror.

El  tipo de objeto  que aparece en el arte de horror es un pensamiento que no nos compromete a creer en su existencia. En la “Tercera Meditación” de Descartes   hay una distinción entre realidad objetiva y realidad formal. La realidad objetiva de un ser es la idea de la cosa sin comprometernos a su existencia. Podemos pensar en una sirena sin creer que la sirena existe.  Un ser que tiene una realidad formal, en cambio,  existe. Su idea  es provocada por algo que esta ahí afuera en el mundo. El objeto del arte de horror, digamos el conde Drácula, tiene una  realidad objetiva según esta distinción. Gran parte de estos  monstruos son contradictorios en el sentido de estar vivos y muertos... fantasmas, zombis, vampiros, momias, etc. Cercanos a estos monstruos están las entidades que  combinan lo animado e inanimado... las casas embrujadas, robot, fuerzas escalofriantes, etc. Otros combinan especies diferentes... hombre lobo, insectos humanoides, etc. y en  ciertas historias de Stephen King y Lovecraft los monstruos biológicos son gelatinosos y sin forma.

¿Por qué nos sentimos horrorizados  por seres y eventos  que sabemos  no existen? ¿Por que lo que no es tiene un efecto en lo que es? Según Carrol, si consideramos la cuestión del disgusto en relación al genero de horror, la emoción no requiere la creencia en la existencia del objeto. El contenido de un pensamiento puede generar emociones genuinas. El pensamiento de un ser repugnante como un zombi es algo que podemos  imaginar sin creer que existe.  En este sentido el pensamiento y la creencia son separables. Si aceptamos que el contenido de un pensamiento puede ser aterrorizante, entonces también podemos decir que el temor que el Conde Drácula  suscita en  los lectores y la audiencia   es genuino porque el contenido de un pensamiento engendrado por un autor también  puede mover  emocionalmente.

¿Por que alguien quisiera ser horrorizado? Si el horror contiene algo repulsivo... ¿por qué es atractivo, como lo atestigua la longevidad y popularidad del genero?  Las analogías religiosas como la de Lovecraft o psicoanalíticas  son interesantes pero no lo suficientemente generales. No todos los objetos de horror inspiran  sentimientos de temor y admiración y no todos son objeto de represión como indica el sicoanálisis.   

Tal vez, la explicación sea mas simple. En gran parte el genero de horror en la cultura actual es narrativo.  Según Carrol la gratificación en este genero no viene del monstruo como tal, sino de la completa estructura narrativa que enmarca la presentación del  monstruo. Esto no significa que el monstruo  sea irrelevante o que el interés y placer en el genero pudieran ser satisfechos  con cualquiera otra narrativa. El monstruo es un ingrediente funcional en las historias de horror y no toda narrativa funciona exactamente como la narrativa del horror. En estas, con frecuencia, las historias se centran en probar, descubrir y confirmar la existencia de algo que es imposible, algo que desafía los esquemas conceptuales  vigentes. Es parte de la historia, en contra de la creencia cuotidiana acerca de la naturaleza de las cosas, que tales monstruos existen.  Lo que la audiencia espera de la historia es si su existencia será confirmada.  Y cuando se confirma la audiencia quiere saber acerca de su naturaleza, su identidad, su origen, sus propósitos, sus poderes y debilidades y como seria posible confrontarlo. En gran medida  la historia se mantiene por la curiosidad. En otras palabras, la atracción del monstruo radica en su inexplicabilidad  que impulsa al lector o espectador a participar en el proceso de desvelamiento, descubrimiento, explicación  y confirmación.  Todas las narrativas contienen el deseo de conocer, de saber, a lo menos, el resultado de la interacción de fuerzas  que componen la trama de la historia. La ficción de horror es una variación especial de la narrativa. En el centro de ella hay algo que en principio se da como incognoscible, algo que no puede, dada la estructura del esquema conceptual, existir y no puede tener las propiedades que tiene como lo vemos en la novela “Los Parásitos de la Mente” de Colin Wilson... “Fue una locura frustrante. Poseíamos el gran secreto; le habíamos advertido al mundo . Y, sin embargo, en un sentido fundamental, seguíamos tan ignorantes como siempre ¿Quiénes son estas criatura? ¿De donde vienen? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Son ellas realmente inteligentes o son tan carentes de inteligencia como los gusanos en el queso?” Por supuesto el lector quiere conocer estas respuestas y continua leyendo  hasta el fin de la trama.

Hay una relación funcional, dice Carrol, entre los seres que caracterizan el genero de horror y el placer e interés que la ficción  mantiene. El placer deriva del develamiento del ser que, por definición, es  imposible y desconocido. El disgusto y horror que tales seres engendran es el precio que pagamos por el placer del conocimiento. No es que busquemos el disgusto, sino el disgusto es un acompañante predecible  en el descubrimiento de lo desconocido.  Las creaturas  horribles  contribuyen a mantener el interés en el develamiento de la trama  en un grado bien importante porque su anomalía  fija nuestra atención y estimula nuestro apetito cognitivo en algo que es inconcebible. La paradoja del horror es que los monstruos generan  respuestas ambivalentes. Son inquietantes, repulsivos y asquerosos, al violar las categorías culturales que definen el mundo. Pero, al mismo tiempo, también son  objeto de fascinación.  Horror y fascinación no están relacionados por definición. No todo lo que fascina horroriza, ni todo lo que horroriza fascina. Pero, en el contexto de la ficción de horror hay una fuerte correlación entre uno y otro porque ellos convergen en un objeto que es una violación conceptual.  

¿No será que la resurgencia del ciclo de horror que hoy vemos se deba al hecho de que articula la ansiedad contemporánea acerca de la estabilidad de las categorías culturales en el momento en que el orden internacional que surgió después de la segunda guerra mundial pareciera entrar en su etapa final de desintegración? Cuando la “Pax Americana” empieza a debilitarse la inestabilidad captura la imaginación de tal manera que ahora todo aparece como riesgo.  El “American Dream” se sustituye por el “American Nightmare”.


Nieves y Miro Fuenzalida.

Sunday, June 24, 2018

Los faroles.


La calle
de horizontes ontológicos
prende
sus faroles griegos
para que
el turista
encuentre
su ser
por
46 centavos
de
dólar.


Nieves.

Sunday, June 17, 2018

Los nombres de Dios.



Segun la leyenda una comunidad de monjes tibetanos se ha dedicado  por centurias a transcribir los nueve billones de nombres de Dios. La tradición  dice que una vez que ellos logren este propósito la voluntad del Universo se realizara y su existencia habrá llegado a su fin. La tarea es abrumadora y los monjes casi agotados llamaron en su auxilio a los técnicos de IBM. cuyas computadoras hicieron el trabajo en unos pocos meses. Con ello, la historia del Universo es finalizada en el tiempo real gracias al trabajo de la tecnología virtual. Desgraciadamente, esto también significa, de acuerdo con la leyenda, la desaparición del mundo en tiempo real. Los  técnicos de IBM... con una sonrisa en los labios no creyeron la profecía ni por un segundo. Cuando descendían de la montaña hacia el valle la promesa, de pronto, se cumplió. Al mirar hacia el cielo infinito las estrellas, una a una, empezaron a apagarse.

Es curioso como la existencia de ciertas entidades se debe al hecho  de que permanecen encubiertas, inexplicables  al no poder  integrarlas en el mundo simbolico. Si recordamos a Freud, el ego es una identidad de este orden, es decir, constituido por una serie de identificaciones imaginarias en las que  la consistencia del sujeto depende. El problema es que  cuando el sujeto sabe demasiado, cuando llega cerca de la verdad  inconsciente  de la experiencia traumatica que lo sostiene, su ego se disuelve. Segun la logica freudiana del sintoma esto es equivalente a decir que nuestra “realidad” siempre esta basada en el encubrimiento de algo.  Es decir que para que nuestra realidad exista, en la forma en que creemos que existe, algo debe ser dejado afuera.

 Obviamente la proyeccion cosmica del sintoma en la leyenda tibetana tiene un valor meramente metaforico cuyo sentido es ilustrar ciertos elementos de la psiquis…  pero, por otro lado, si pensamos nuevamente, el atomo se nos aparecia como pequeno  y redondo, la ultima realidad indivisible e indestructible. Pero, tan pronto como descubrimos que su solidez se disuelve en pura energia su realidad se nos escurre como el agua entre los dedos.  O, como dice un personaje de la pelicula Matrix… cuando miras con un microscopio electronic una cuchara,  objeto supuestamente solido,  descubres que  alli no hay cuchara, solo la cuchara que nosotros hemos creado creyendo que alli hay una cuchara.  Misterioso… cierto? Lo que el personaje trata de expresar es que nosotros creamos la realidad, colectivamente, con simbolos.

El objetivo de lograr una descripcion exacta y total de la realidad se encuentra en los origenes mismos de la cultura occidental. La cosa, sin embargo, es que a pesar de los fantasticos resultados de este programa, tanto en filosofia como en las ciencias y tecnologias, el intento de desvelar lo que realmente existe todavia no ha sido posible porque hasta ahora no tenemos una buena  explicacion de como el lenguaje engancha con el mundo. Vivimos en la creencia de que el lenguaje nos da la capacidad para conocer las cosas en si mismas,  que podemos descubrir poco a poco la esencia del mundo y llegar a  la verdadera, final y completa descripcion del universo.

El problem  es  que  una teoria total del universo  es inalcanzable… si es total y verdadera   es auto referencial y si es auto referencial no puede ser tambien verdadera.   En otras palabras, el proyecto  distigue entre el observador, la teoria y el universo y cada una de estas distinciones tiene que ser subsumida  en una teoria general en donde el observador, la teoria y el universo formen un todo.  El recuento de todas las cosas del mundo debe dar cuenta tambien de si mismo, sin lo cual no seria completo. El materialism, por ejemplo, sumerge el observador y la teoria en el universe. El idealismo, la teoria y el universo en el observador y en el viraje linguistico  de la filosofia posmodernista, el observador y el universe en la teoria. En el contexto del materialismo cientifico una descripcion total del universo  tiene que dar cuenta de como las mismas teorias cientificas son parte del mundo fisico, resultado de las leyes que la teoria expresa. Luego, una teoria completa es la que da cuenta de si misma…  y si da cuenta de si misma es autorrefencial.

Y que tiene de malo que sea autorreferencial?  Lo malo es que la teoria puede dar cuenta de si misma, pero esto no significa que sea verdadera.  Una recuento final de todo requiere de una teoria en donde el observador debe ser parte del sistema que es observado, de otra manera, si el proyecto deja algo afuera, no podria ser completo. Pero, por otro lado, un recuento completo del universe sugiere una vista fuera del universo, una que permita una observacion independiente  de como las cosas son. Tal perspectiva, sin embargo, no puede ser explicada por la teoria ya que la funcion de un lugar fuera del universo es distanciar al observador del mundo para obtener una vista intachable de el.  Desde el momento en que no hay nada fuera del universo, no hay manera de describir completamente el sistema porque tal descripción solo ocurre desde dentro. En breve, el  juego autorreferencial de los procesos simbólicos no tiene soporte externo que permita trazar una línea, dentro de los juegos lingüísticos, entre verdad y falsedad.

Esta es la paradoja... si aceptamos la distinción entre el observador y el sistema que provee una perspectiva externa no tenemos teoría completa... pero si  negamos tal distinción  para permitir que la teoría se explique a si misma  no tenemos  una teoría verdadera.  


Nieves y Miro Fuenzalida.

Sunday, June 10, 2018

El tambor azul.


Junto

gotas

de

rocios

en

mi tambor azul.

Mañana
no existiran.


Nieves.