Sunday, May 22, 2011

"La ausencia de la Mona Lisa"

 Me quede dormida
mirando entre suen(-)os
una de esas reproducciones
baratas de la Mona Lisa
Y son(-)é que,
finalmente
cansada
de
mantener
la enigmática sonrisa,
ella se levantaba,
salía del cuadro
y
abría  la puerta
perdiéndose
en
el mundo exterior.
Al despertar,
para mi sorpresa,
había solo un vacio
en el cuadro
donde antes
se encontraba
la misteriosa dama.

Thursday, May 19, 2011

Picasso y el pasajero

En una de las tantas historias acerca de Picasso se cuenta que viajando en un tren un pasajero se le acerca preguntándole... ¿Por que no pintas las cosas como ellas realmente son?   Picasso, un tanto sorprendido,  le responde  que no entiende todo lo que el señor quiere decir. El pasajero en respuesta, saca de su billetera una fotografía de su mujer... Quiero decir, le responde, como esto. Así es como mi mujer es. Picasso, con cierta duda, la observa y dice… Ella es mas bien pequeña… ¿cierto?… y un tanto plana. (“Angel of fear”, G. Bateson)
 Hubo un tiempo en que el significado de la obra de Arte era algo que el autor creaba y ponía en un texto y el  observador o lector simplemente captaban.  Probablemente, una de las aproximaciones más simple y popular hacia el Arte es el que lo ve como "mimesis". El significado del Arte se encuentra en lo que representa. Es imitativo. Copia. Algo que existe en el mundo real. La dificultad con esta noción, tomada en si misma,  es que implica la idea de que en tanto mejor es la imitación, mejor es el Arte. Una copia perfecta, seria Arte perfecto. Una buena fotografía de identidad, seria igual a buen Arte.
Con el surgimiento de las interpretaciones formalistas y expresionistas la pregunta no es tanto que es el Arte, sino donde encontramos su significado. Bajo la influencia romántica la conclusión teorética básica fue que el Arte es, primero y sobretodo, la expresión de los sentimientos o intenciones profundas del artista. La expresión de una realidad interna (Croce-Collingwood-Tolstoy). Interpretación artística es la comprensión de la intención o visión original del artista. Y la hermenéutica es el arte y la ciencia de la interpretación (Schleiermacher-Dilthey-E.Betti-E.D.Hirch).
Con el advenimiento del Psicoanálisis, otra de las ramas del Romanticismo, se hace notar que muchas de estas intenciones o visiones son en realidad inconscientes y que se expresan en forma velada a través de símbolos, independientemente de la intención del autor. El crítico del Arte debe ser, también, psicoanalista. Al abrir espacio a las "interpretaciones inconscientes" las posibilidades interpretativas se expanden ilimitadamente porque las estructuras inconscientes son de diferente tipo, no solo freudianas. Los marxistas señalan que el artista vive dentro de estructuras técno-económicas y  la obra de Arte, de alguna manera, refleja la base económica de esta realidad. Toda interpretación tiene que considerar la estructura de clase en que la obra es producida. Las feministas continuaron esta línea y agresivamente sugieren que las estructuras subyacentes fundamentales son de género sexual que ocultan intenciones inconscientes de tendencias patriarcales. Y la lista puede continuar indefinidamente…racismo-sexismo-elitismo-antropocentrismo-imperialismo  ecologismo-logocentrismo… El punto es que el artista opera a partir de estructuras que están más allá de su intención conciente. Interpretación es la decodificación de intenciones veladas, ocultas o inconscientes.
Sin embargo, no son muchos los críticos que conceden que solamente la intención, consciente o no, define el valor del Arte. En su sentido más estricto, afirman que el valor del Arte radica en la forma. El significado se encuentra en las relaciones formales de los elementos de la obra misma, en muchos casos negando la significancia o intención del autor  que pasa a ser irrelevante. El análisis estructural se transforma en el único método interpretativo y la intención del autor no es necesaria para juzgar el Arte (Jacobson, Propp, Winsatt y Beardsley, Levis-Strauss, Foucault, Derrida, Paul de Man, Hartman, Lyotard...). Los elementos intrínsicos de la obra artística, considerados como un todo en si mismos, son lo que importa.
Si las teorías formalistas matan al autor, la nueva critica artística mata a la obra de Arte misma y se centra solamente en el observador del Arte. Para estas posiciones, que podemos denominar de "recepción y respuesta", el significado del Arte no esta en el artista ni en la obra. La fuente primaria del significado de la obra artística solamente se puede encontrar en las respuestas de los observadores mismos. Su naturaleza y significado solo se encuentra en la historia de estas recepciones y respuestas..."En verdad, el interprete, no el artista, crea la obra" (Passmore, 1991).
Y así, al final del ciclo, los mejores observadores llegan a ser críticos de Arte, posición casi parásita desde la cual y  por si solo se transforma en creador, fuente y determinador del sentido y significado artístico. Y cuando alcanza la posición de director de  Galería de Arte o editor adquiere el poder oficial de decidir que obra puede ser elevada a la categoría de Arte.
 Cuando uno  mira una obra de Arte ella tiene significado solo para uno. Cada vez que uno entra en contacto con ella y uno trata de comprenderla se produce lo que Gadamer llama..."fusión de horizontes”... Al contexto de la obra agrego mi propio contexto creando así un nuevo significado y una nueva unidad.  El significado no reside solo en mi respuesta particular.  Otras personas pueden tener diferentes respuestas. La idea es que el significado de la obra no puede separarse del impacto general que tiene en los observadores o lectores. En sentido estricto, observar simplemente significa el trasfondo cultural completo, sin el cual el significado no podría existir. Este trasfondo inter-subjetivo provee el océano de contextos en el cual el Arte, el artista y el observador necesariamente flotan. El artista, al iniciar su obra, tiene a alguien en su mente. El trasfondo cultural es ya un contexto en donde la intención subjetiva surge. La respuesta del observador ya esta presente  dándole forma a la obra desde sus inicios. Y cuando la obra de Arte se hace pública entra en una continua corriente de interpretaciones históricas, agregándoles nuevos significados que pasan a ser parte intrínseca de la obra misma. Significados dentro de significados que en el proceso mismo de integración se transforman a si mismo. El significado original de la obra no solo luce diferente, sino que es diferente a través de esta historia de recepciones y respuestas. No hay manera de evitar esta historicidad que es constitutiva de toda interpretación. La verdad parcial de la respuesta del observador es una parte de cualquier teoría artística. Pero, como con cualquiera otra aproximación, cuando pretende ser la historia completa y única, se transforma en una visión truncada.
  Nieves y Miro  Fuenzalida.
Ottawa, Abril 2010.

Tuesday, May 10, 2011

Las esquinas.

Las esquinas parecieran poseer una cierta hiper-dimensionalidad. No solo ellas se acercan a la geométrica abstracción Euclidiana, sino, también a un mas frenético y delirante anarquismo. Mi fascinación con las esquinas empezó con la escuela elemental. Puedo, incluso, debérselo a mi profesora del cuarto grado que acostumbraba enviarme al rincón. Tal vez su castigo tenía un presentimiento inconsciente o una cualidad casi Zen. Al hacernos mirar dentro del punto exacto donde estas dos supuestas líneas infinitas se encuentran, el rincón de la sala de clases originaba una corriente de pensamientos improvocados que vagabundeaban a través de la mente. Segregado del resto de los compañeros de clase  soñaba con paisajes astronómicos inexplorados, encuentros extraños y cohetes moviéndose en espiral hacia los bordes de la Vía Láctea. Fue durante los años de la escuela secundaria que las esquinas empezaron a adquirir características ligeramente subversivas y semióticas a través de su unión con el cigarrillo. La esquina de la escuela donde se fuma es algo así como el punto del intercambio. Rumores y chismes circulan naturalmente. El dato de una fiesta de fin de semana adquiere el estatus viral de una epidemia y los tempranos signos de la existencia del mercado negro hacen su primera aparición en la vida del adolescente. Todos estos incipientes aspectos de la esquina se transforman en un salto quántico una vez que nos movemos a las calles. La esquina es una juntura variable donde numerosos mundos chocan y entidades de dimensiones totalmente diferentes se codean por un instante pasajero. Una de las esquinas mas famosas de San Francisco es Haight and Ashbury. El supuesto epicentro de la generación del poder de las flores de los 60. Pero hoy, lo que fue una juntura imaginativamente fértil ha sido asaltada por las fuerzas del capital y transformada en una disneylandia turística de consumismo con  "Gap and Ben y Jernis" controlando el lugar físico. Otras esquinas de mi vida permanecen fuera del radar turístico, tales como la 16 ava y The Mission, que  despliegan diariamente la dinámica de fenómenos de otro mundo. Es en tales lugares donde la esquina toma vida propia. Prostitutas, traficantes, bandidos, predicadores, yuppies en transito, viejos con sombrero de "cowboy", borrachos, madres latinas con sus niños y una variedad de otras criaturas se mezclan. Un efecto sinergistico toma control del orden mareante de flujos. En su momento constructivo la esquina es un sitio ínter dimensional ajeno, un punto de intercambio, una juntura, un nudo. Es una intersección donde sistemas subterráneos de cambios libidinales proliferan. Extraños y extravagantes senderos se entrelazan y mutan antes de tomar nuevas direcciones. En ese cruce vendemos nuestra alma al diablo. Y sin embargo, cuando se abre... la esquina se transforma en un bulbo, enviando una serie de proliferas raíces y ramas, calles y senderos. Un proceso alquímico conjura una infinidad de posibilidades. El ingles se transforma en objeto de variaciones al ser fertilizado con una multitud de otras lenguas y sub-culturas. Algo siempre surge de la esquina. Una nueva jerga se genera. Mitos florecen.  Una raza de mutantes nace. Leyendas son narradas. Ven a encontrarme en la esquina… quien sabe que pueda cruzar nuestros senderos.

Ariel
Ottawa, 2000

                                                       

Sunday, May 8, 2011

"La sabana salada"

Despues
de
leer
la historia
de
nosotros,
los animales humanos,
senti frio.
Me acoste.
Me tape
con
la sabana salada
del
mar
bordada
de
huellas y espuma.
Me dio
calor
de
esperanza.

Nieves.

Tuesday, May 3, 2011

Sonrie


El tiempo se  sonríe disimuladamente de las absurdidades de la vida...  asir  un pasado que nunca fue y un futuro que tal vez nunca será. Nuestras mentes fusionan pensamientos cuyas capas crecen como cortezas... gestos de un pasado encarnado en los hábitos de la carne que terminan en una región en donde los senderos bordean con la fantasía y los recuerdos se desvanecen como huellas en el oleaje. Vivimos en el margen… siempre escabullendo y resbalando dentro del abismo de nuestra propia creación… dentro de una existencia fantástica que se ubica en algún lugar entre lo que el idealista  llama "representación" y el realista llama "cosa"… Es el sendero espumeante en  la cúspide del flujo.


El Tiempo Ariel

Dic./00.

Saturday, April 30, 2011

Cautelosamente pesimista

Según un  dicho el optimista inventa el avión. El pesimista, el paracaídas.  Si nos fijamos en la historia humana el optimismo y el  pesimismo parecieran ser actitudes  que se alternan periódicamente y, en ocasiones, conviven una al lado de la otra en mutua tensión  ¿Es posible todavía escuchar ingenuamente  al  optimista cuando el pesimista muestra que vivimos en un mundo cada vez mas miserable?
 En su versión religiosa el mensaje optimista de la larga tradición de los padres de la Iglesia y de los filósofos de la edad media se nutre del primer capitulo del Génesis. Es el Creador mismo quien contemplando su obra al termino de cada día afirma que es buena porque es El el que la ha hecho. Y al sexto día proclama que su creación es realmente muy buena. Desde San Ireneo esta ha sido la piedra angular del optimismo cristiano. Y si hay algo malo en el mundo es por el pecado  humano que será redimido en el reino de Dios.  El filosofo Leibniz, culminando esta tradición demuestra  que después de todo, este es  el mejor mundo posible. La versión  secular  optimista de  la vida igualmente cree que, si las cosas no son buenas ahora,  el futuro las cambiara  porque el progreso histórico contiene la promesa  de que lo bueno que habrá en el mundo del mañana compensara  la existencia del mal y el sufrimiento humano y animal. En la utopía tecnológica contemporánea los “nanorobots” detendrán la destrucción ambiental producida por la revolución industrial y proveerán energía barata, limpia y segura y la nanomedicina virtualmente eliminara todas las enfermedades comunes del siglo XX permitiendo la extensión de las capacidades humanas, especialmente las habilidades mentales.  Los seres humanos tendrán la misma capacidad para almacenar información que una computadora. El beneficio de largo alcance para la sociedad será el surgimiento  de una nueva era de paz. La solución de la pobreza, la educación y la salud harán al ser humano más feliz y tendrán muy pocos motivos para hacer la guerra. La idea del progreso funciona aquí como la compañía de seguros. Si algo malo pasa, ella cubrirá las perdidas.
¿No es  esta, en el fondo,  la moral del contador? En la columna de la izquierda colocamos las perdidas. En la de la derecha, las ganancias. Al final del día las ganancias superan las perdidas.
George Harris, profesor de de la Universidad de Berkeley, propone el siguiente experimento mental. Imaginemos, dice, que dentro de los próximos cincuenta anos la población del mundo será el doble de lo que es hoy. De acuerdo a las mejores predicciones científicas las posibilidades de salvar  un ambiente natural capaz de sostener siquiera a un cuarto de  esa población es imposible. La polución, en ese momento, habrá pasado el límite de cualquier posible recuperación. La declinación será lenta y, a pesar de los controles voluntarios y gubernamentales, el curso será irreversible. Imaginemos que gradualmente perderemos la batalla  con las enfermedades y que  las investigaciones médicas no podrán competir  con el ritmo mutacional de los virus y bacterias, fuente de tantas enfermedades. Lo que no estamos dispuestos a conseguir a través de controles voluntarios se lograra a través de las enfermedades incontrolables que diezmarán la población humana, a pesar de los esfuerzos de la ciencia.  Imaginemos que la tierra empezara a recuperarse lentamente  y que nuevamente podrá  sostener  a lo que queda de la población humana que lograra vivir por muchos siglos floreciendo y sufriendo en forma parecida a como vivimos en nuestro lejano pasado. Imaginemos que después de varios ciclos de florecimiento y sufrimiento humano habrá un cataclismo cósmico que pondrá fin a la historia del planeta sin que dejemos señal alguna, como si nunca hubiésemos existido.  Ahora, supongamos que tenemos una bomba a nuestra disposición y que si la detonamos pondrá fin a todo esto sin una gota de dolor…  ¿que razones podríamos tener para no hacerlo? ¿Y si no es ahora,  lo haríamos en otro momento del ciclo?
¿Cómo responder a estas cuestiones? El pesimismo afirma que de acuerdo a la extensión de nuestro sufrimiento  hubiera sido mejor que la vida humana, como un todo, nunca hubiese evolucionado, no porque carezca de valor intrínsico, sino porque  su valor, comparado con el grado de sufrimiento, no es suficiente para transformarla en una experiencia positiva.  Para el pesimista no es suficiente  mirar hacia atrás, hacia la historia de nuestro sufrimiento y nuestros valores morales y contrastarlos con los bienes  que el  progreso futuro  nos pudiera traer… ¿Qué razones tenemos para creer que el sufrimiento del pasado será cancelado por la felicidad del futuro?  Si la trayectoria del progreso moral la medimos por la reducción del sufrimiento animal y humano los resultados no son muy alentadores. En números  absolutos hoy hay más sufrimiento en el mundo que en cualquier otro momento de nuestra historia. Según la Organización Mundial de la Salud  tres billones, la mitad de la población mundial, sufren de malnutrición. Si este curso continua, al final de la primera mitad de la centuria la cantidad de seres humanos sufriendo de malnutrición será igual a la totalidad de la población actual. Más de 11 millones de niños mueren anualmente antes de cumplir cinco anos por enfermedades totalmente prevenibles. Este es un aumento neto del sufrimiento. Incluso, si la promesa revolucionaria de justicia social y económica se cumpliera  la redistribución radical de la renta  ayudaría a  prevenir la explosión demográfica.  El problema es que cuando las condiciones materiales mejoran  la presión sobre el medio ambiente aumenta porque usamos las ventajas tecnológicas para mejorar nuestra existencia. Desgraciadamente este uso acelera la destrucción del medio  ambiente. Si no mejoramos las condiciones de vida de la población billones morirán de hambre y enfermedades. Si las mejoramos con la ayuda  de la tecnología moderna el medio ambiente no podrá sostenernos a todos. Con toda probabilidad agotaremos los recursos naturales mucho antes de que el sol se apague.  La vida pareciera estar  poblada de sueños frustrados. En un tiempo no muy remoto las pestes diezmaban las comunidades humanas. Los antibióticos nos liberaron de ellas. Su sobre uso y la capacidad adaptiva de los virus  y bacterias muy bien pueden traerlas de vuelta en unas pocas décadas.
 Según San Agustín Dios no tiene nada que ver con el sufrimiento humano.  Este es causado por nuestro libre albedrío. Luego, uno podría preguntarse… Si nuestro libre albedrío no mejoro las condiciones del pasado… ¿porque las mejoraría en el futuro? Los creyentes viven con la esperanza de que Dios, en algún momento, intervendrá en este mundo y nos salvara de nosotros mismos y de la naturaleza  ¿No es esto  el reconocimiento de que sin la intervención divina  no hay razón para sostener el optimismo en un mundo natural? En el gran libro de los cálculos la columna del sufrimiento siempre sobrepasa la de la felicidad.
Si, en última instancia, la felicidad no cancela el sufrimiento… ¿vale la pena el surgimiento de la vida humana?  Solo si contraponemos, dice Kant, el sufrimiento en contra  de la dignidad  humana y no de la felicidad. La dignidad, el respeto al ser humano es superior a cualquier otro valor. Y no hay  justificación para que  la  felicidad, por muy grande que sea, viole  o disminuya  la dignidad humana.  “Pobres, pero dignos”  como predicaba el melodrama  de  tiempos pasados. Todo el sufrimiento vivido solo tiene sentido a la luz  de este valor.  La dificultad, sin embargo, es que en esta visión no hay nada que cuente como evidencia que indique cuando la cantidad  de sufrimiento es demasiado alta  para continuar costeando la dignidad… ¿hay un momento en que el valor de la dignidad  deja de ser superior al valor de la felicidad y el rechazo al sufrimiento?  El kantianismo secular niega optimisticamente que en el futuro Reino de los  Fines  la producción de la dignidad pueda justificar cualquier cantidad de sufrimiento. Muy bien puede que así sea. Pero, la porfiada realidad se nos impone ahora.  El valor de la dignidad o la virtud  humana  no es suficiente para escapar al pesimismo.
 El problema con las utopías sociales que anuncian la llegada de la armonía social  como ultimo destino es que carecen de toda evidencia histórica.  Si  queremos justificar el valor de la civilización humana tendremos que hacerlo sin la ayuda de las utopías religiosas  o seculares.  Sin el reino de Dios, la sociedad sin clases o el fin de la historia.
Si no hay una estructura atemporal trascendente o un telos histórico que pueda justificar  nuestros dolores… ¿Cómo podríamos escapar al nihilismo?  Sufrir con un propósito es una cosa. Sufrir sin sentido, es otra completamente diferente ¿Cómo podríamos soportar el sufrimiento sin sentido del mundo y, al mismo tiempo, no ser destruido por el? ¿Cómo, en medio de la irracionalidad destructiva, todavía podríamos decirle si a la vida? Afirmando  activamente el mundo  en lugar de insistir en la búsqueda de  un supuesto sentido ya presente en el. Y crear sentido es la labor  del individuo.
Cuando contemplamos el drama humano desde el plano personal ninguno de nosotros estaría dispuesto a terminar la existencia o  ponerle fin a la especie humana.  Desde una perspectiva impersonal la realidad humana fácilmente se puede construir como una patética  repetición  de sufrimiento, destrucción  y muerte. Pero, a nivel individual la perspectiva cambia y vista desde aquí el significado y aprecio a la vida surgen, no de valores universales y transcendentes, de morales escritas en piedra, sino de aquello que en algún momento nos importa y nos da una razón para disfrutar y vivir con pasión,  para sacrificar nuestra felicidad y bienestar  por la  seguridad de quienes amamos o por la persecución de nuestros sueños y compulsiones.  Comparados con nuestros dolores  estos se nos aparecen como algo mucho más importante. El flujo vital, la riqueza energética  de la vida   afirma la existencia, incluso en medio de la inescapable tragedia. Como individuos no necesitamos proyectar nuestra existencia hacia el futuro o mirar al pasado para justificarla. Construimos nuestra historia personal  aquí y ahora con lo que tenemos a mano.  Y si continuamos viviendo es porque  consideramos que la vida vale la pena de ser vivida… ¿o no?   

Nieves y Miro Fuenzalida.
Ottawa,  Abril 2010.



  




Monday, April 25, 2011

La reunion


Tocan el timbre.
Tres hombres y una mujer entran a la casa.
Abren sus maletines cafés.
Uno de ellos se dirige al refrigerador y saca una botella de ají café.
Regresa y la guarda en el maletín café de la mujer.
Otro comienza a hablar de lo importante que es llamarse Carlos.
El hombre con suéter café se envuelve con la madeja café de lana que traía en el maletín café y se pone a tejer.
Dos se sientan en el suelo.
Uno de ellos juega con cartas del Tarot.
El otro lee "En torno a Galileo".
El de las cartas del Tarot mira a la mujer y le dice porque no duerme.
La mujer le devuelve el mirar y se pone unos zapatos de fútbol que traía en el maletín café.
La mujer que abrió la puerta está de espaldas en un rincón de la pieza con una nariz café de payaso ocupada por los tres hombres y la mujer con los zapatos de fútbol.
Al parecer la cama que está en el medio de la pieza es del hombre de ojos pequeños y sonrisa especial y de la mujer que está en el rincón con la nariz café de payaso.
Cada uno se escucha a si mismo y se comunican en voz alta.
Parece que existen diferentes mundos sin tocarse pero que es el mismo mundo.
El hombre que juega con las cartas del tarot se ríe a carcajadas de un mosquito que se ha parado en una de sus cartas.
La mujer que llegó con los tres hombres a la casa durmió profundamente con sus zapatos de fútbol durante  tres horas.
Los tres hombres  y la mujer toman sus maletines cafés.
Se van.
La próxima reunión es el 22 de Noviembre.

Love=Amor=Amour!!!
Nieves, Ottawa, Agosto 15, 2005.