Saturday, December 26, 2015

Las botas.



Las botas
colgaban
de
un cable eléctrico
como
racimos
de uvas
bailando
con
el viento
...
De quien
serian
los pies
que
abrigaron
y
ayudaron
a caminar?
...
Quien
las colgó?

Nieves

Tuesday, December 22, 2015

El mito de la encarnación

                                                                         
 De alguna manera se podría decir que  el nacimiento de Cristo y su celebración es la respuesta cristiana al problema  de la relacion entre lo Universal y lo Particular.

En  occidente  se puede  notar  que desde largo tiempo existe  la creencia  de que hay una línea  que separa lo Universal de lo Particular y  lo Universal es  accesible a la razón. Este es el ambito en el  que se movió, por ejemplo, la Filosofía Clásica Antigua. O lo particular realiza en si mismo lo Universal, es decir, se elimina a si mismo como Particular y se transforma en un medio transparente a través del cual lo Universal opera.  O niega lo Universal al afirmar su particularidad.  El problema es que en este ultimo caso lo Particular es lo puramente irracional, lo que no tiene identidad propia y  únicamente puede existir como corrupción del ser.

La llegada del cristianismo, dice  el argentino Laclau, inaugura  una nueva relacion entre lo Universal y lo Particular.  Aquí, al igual que antes,  también existe un punto de vista que implica totalidad, pero este no es el nuestro, sino el  de Dios y solo  el de Dios, de tal manera que no es accesible a la razón humana. Lo Universal pasa a ser  un puro evento dentro de una sucesión escatológica, accesible solo a través de la revelación... ¿no es esta una concepción enteramente diferente de la relacion entre estos dos términos? La línea divisoria en el crisianismo ya no es, como en el pensamiento clásico griego, entre racionalidad e irracionalidad, entre una capa profunda y una capa superficial, entre lo que percibimos y lo que es  dentro de las cosas. Esta línea, por el contrario,  la encontramos en el cristianismo entre dos series de eventos... aquellos que pertenecen a la sucesión finita y contingente y aquellos que forman  parte de la serie escatológica. Debido al hecho de que los designios de Dios son inescrutables, las capas mas profundas no pueden constituir un mundo atemporal de formas racionales, sino una sucesión temporal de eventos esenciales que son opacos a la razón humana. Y, porque cada uno de estos momentos universales tiene que realizarse a si mismo en una realidad finita que no tiene medida común con ellos, la relacion entre los dos órdenes también es opaca e incomprensible. El nacimiento de Cristo es uno de estos eventos. Y el nombre que recibe este tipo de relacion es el de encarnación. Dios es el mediador único y absoluto. Una lógica sutil que ha tenido una profunda influencia en la tradición intelectual  del occidente dando origen a la idea del "agente privilegiado de la historia" (la iglesia y su burocracia sacerdotal, por ejemplo), agente cuyo cuerpo particular ha sido la expresión de una universalidad que lo transciende.

 ¿No son, igualmente,  las varias formas de euro centrismo los efectos lejanos de esta lógica de la encarnación?

En cierto sentido se podria decir que si, pero con una diferencia. La famosa Modernidad, en su punto más álgido, intento interrumpir la lógica de la  encarnación. Dios, como la fuente absoluta de todo lo existente fue reemplazado, en su función de garantizador universal,  por la razón, la misma que encontramos en la Grecia clasica antes del cristianismo.  La razon, como fuente y base de nuestro pensamiento tiene una lógica propia que es muy diferente de aquella que proviene de la intervención divina. De partida los efectos racionales tienen que ser completamente trasparentes para la razón humana. Y, obviamente, este requisito es completamente incompatible con la lógica de la encarnación. Si todo tiene que ser transparente para la razón, la conexión entre lo Universal y el cuerpo que lo encarna también tiene que serlo... por tanto, la inconmensurabilidad entre lo Universal que va a ser encarnado y el cuerpo que lo encarna tiene que ser eliminada. Tenemos que postular un cuerpo que, en y por si mismo, es lo Universal.

La completa asimilación y desarrollo de las implicaciones que esto contiene, dice  Laclau, llevo varias centurias que van desde Descartes  a Hegel y Marx. Con ellos llegamos a la completa afirmación de la transparencia total de la realidad para la razón. El cuerpo del proletariado, clase universal para Marx por ejemplo, ya no es un cuerpo particular en el cual una universalidad externa a él tiene que ser encarnada. Por el contrario,  el proletariado es un cuerpo en el que la distinción entre lo Particular y lo Universal se cancelan, erradicando con ello la necesidad de toda encarnación.

Una dificultad, sin embargo, permanece en este racionalismo universalista. Lo Universal ha encontrado su propio cuerpo, pero, este todavía es un cuerpo contaminado con lo particular.  La cultura europea del siglo XIX es un buen ejemplo. Esta es  una cultura particular que  se presenta como la expresión de la esencia universal. La cuestión crucial aquí es el hecho de que no habiendo medios intelectuales para distinguir entre el particularismo europeo y las funciones universales que se supone expresa, este construye su identidad a través de la cancelación de la lógica de la encarnación, universalizando su propia particularidad. Es así como la expansión del imperialismo europeo finalmente se presenta como una función civilizadora, progresista y modernista. La resistencia por parte de otras culturas  el eurocentrismo la define como parte de una lucha entre lo Universal, que es  Europa y lo Particular, que son las otras naciones y pueblos,  y no como luchas entre diferentes particularidades y culturas. Los otros representan pueblos sin historia, sin la capacidad de representar lo universal. La expresión práctica de esta argumentación se ha expresado en una variada gama de darwinismos sociales y    versiones más "progresistas", como también, en la creencia de que la tarea civilizadora de Europa (o, mejor dicho, de  la Unión Europea) finalmente culminara con el establecimiento de una sociedad universalmente libre.

La conclusión de toda esta historia pareciera ser la  de que un abismo inevitable existe entre lo Particular y lo Universal. Este último no es más que lo Particular que en un momento dado se transforma en dominante,  en imposición totalitaria haciendo imposible la reconciliación social. Si hoy miramos el espectáculo de la lucha social y política solo vemos la proliferación de particularismos en donde el punto de vista de lo Universal se percibe cada vez mas como un fin o anhelo regresivo y totalitario.  Pero, igualmente  la afirmación de un puro particularismo tampoco es la respuesta o la solución a los problemas que encaran las sociedades contemporáneas... lo que  queda es volver a   re-pensar la relacion  entre uno y otro.


 Nieves y Miro  Fuenzalida.

Tuesday, December 15, 2015

Buscando al ser

Ohh... donde esta mi ser?
... colgando en esa rama
silenciosa de hojas?
... en esa playa de granos de arena?
... en ese mar de olas de gigantes?
... en los cajones de pescados de don Manuel
buscando sirenas…?
 en el abrigo color guinda seca
de aquella Mamá de cuentos de hadas…?

Ohh... donde esta mi ser?
... libre en unos ojos pequeños?
... entretejido con los pelos de una barba amada?
... en lecturas de palabras bordadas con aguja fina?
... en ideas descubiertas juntos?

Buscando al ser.

Nieves

Wednesday, December 9, 2015

El precio de la inmortalidad.


El miedo a la muerte nos persigue desde el momento que tuvimos suficiente memoria para recordarla y es una de las mayores motivaciones de nuestra actividad  destinada, mayormente, a evitar su necesidad… a vencerla a través de la negación de su destino fatal. Nuestro mundo cultural, el mundo de los objetos materiales e ideales  proporciona la fuente y promesa del flujo constante de la vida, del poder, de la estabilidad y del placer y evita y resiste su disminución y muerte. Las categorías básicas del mundo antiguo eran  Mana y Taboo. Mientras mas Mana acumulábamos, mas Taboo teníamos que evitar. Nuestros equivalentes contemporáneos son Eros y Tanatos. Pero, el proyecto común sigue siendo el mismo... la creación de símbolos que no decaigan o se carcoman con el tiempo, símbolos inmortales que encubran el miedo a nuestro fin ultimo... apuntar hacia un mas allá absoluto que garantice la afirmación de la vida. La paradoja de este proyecto es que arrastra consigo el signo podrido de la represión de la muerte como estado final cuyas consecuencias han sido pandémicas.

Hegel decia que la historia es lo que la especie humana hace con la muerte. Una especie animal... deslizándose en un planeta fantástico cubierto por la luz del sol. Y cualquiera otra cosa que sea es construida sobre esta animalidad. A nivel básico el ser humano, al igual que cualquier animal, vive luchando por conseguir alimento. Es la lucha por comer o ser comido. Un espectáculo escalofriante en donde dientes y tubos digestivos rasgan y trituran la carne de todo aquello que se coloque a su alcance dejando  atrás pilas de excrementos. La descripción de esta escena grotesca es lo que tanto disturba a las almas sensitivas que la rechazaron con horror la primera vez que Darwin la presento en toda su elementalidad y necesidad. Pero, el hecho concreto es que la vida no puede mantenerse sin que los organismos se devoren mutuamente. Una vez saciados, el objetivo es conservar la vida a cualquier costo y este costo, en el caso del ser humano, puede ser exorbitante.

Nuestra condición paradójica,  decia Ernest  Becker, es que queremos perseverarnos como cualquier otro animal y satisfacer los mismos impulsos a consumir, convertir energía y disfrutar de la experiencia vital. A diferencia de ellos, sin embargo, tenemos que cargar con un peso extra que es nuestra maldición y al mismo tiempo nuestra bendición... somos concientes de la inevitabilidad de nuestro propio fin, de que nuestros estómagos fatalmente morirán. Y es esta conciencia, la conciencia de nuestro destino finito, la que constituye la raíz de nuestro miedo y angustia existencial, de nuestro temor y ansiedad que marcan nuestro ser en el mundo. La aprehensión de este terror existencial no es una ilusión… es una realidad y el sufrimiento que su impacto causa es inescapable. Nadie esta libre de el. Por debajo de la sensación de inseguridad frente al peligro, por debajo del sentimiento de desaliento y depresión siempre yace el temor básico a la muerte, un temor sujeto a elaboraciones complejas  que se manifiestan indirectamente en una variedad de formas (neurosis de ansiedad, fobias, estados depresivos suicidas...)  El fracaso de su reconocimiento solo se logra a través de una laboriosa faena de negación de su realidad, de su encubrimiento ilusorio y mágico. La represión primaria no es la sexual. Es la represión de la conciencia de la muerte. Si la conciencia de este miedo estuviera constantemente presente en nuestra mente no seriamos capaces de funcionar prácticamente. Debe ser reprimido para conservarnos vivos con un mediano confort.

Desde el comienzo mismo de la historia no pudimos soportar el hecho de la muerte. Estábamos ya demasiado despiertos. La simple tarea de comer y sobrevivir biológicamente no fue suficiente para aplacarla. Mas defensas en contra de la creciente comprensión de nuestra vulnerabilidad y mortalidad fue necesario desarrollar. La cultura es la respuesta extra-biológica que le proporciona una realidad más duradera y poderosa que la que encuentra en su propia naturaleza corporal. El paraíso musulmán o cristiano es la fantasía paradigmática típica y más elemental de la visión de lo que el ser humano espera del futuro.

 En un plano más complejo, la trascendencia de la muerte se da en la búsqueda del sentido de la existencia, de un esquema o diseño universal más amplio dentro del cual nos podamos ubicar... obedecer la voluntad de Dios, cumplir con nuestras tradiciones ancestrales o realizar algo que enriquezca a la especie humana. El propósito siempre es el mismo... expandir las limitaciones reales de nuestros cuerpos. La búsqueda de la inmortalidad  puede adoptar una variedad de formas espirituales que ya no son simples respuestas reflejas al hambre y al miedo, sino la expresión de la voluntad de vivir, permanecer y ser considerado y recordado. El individuo es capaz de sacrificarse a si mismo por el grupo si con ello participa en su inmortalidad. Podríamos decir que voluntariamente muere para no morir.

 Lo que el animal humano realmente teme, decia Becker, no es tanto su extinción, sino su extinción sin sentido. Lo que quiere es saber que su vida, de alguna manera, ha significado algo, que en el orden de las cosas ha dejado una señal significativa. Y para que nuestra existencia tenga significado, sus efectos deben conservarse vivos eternamente. Toda religión surge, en última instancia, no tanto del miedo a la muerte natural, sino, a la destrucción final. El orden simbólico nos proporciona la auto-trascendencia artificial. Toda forma cultural es súper-natural y su fin es elevar al ser humano por encima de la naturaleza, asegurarse que de alguna manera su vida es más valiosa en el universo que cualquier cosa meramente física u orgánica.

Esta fantasía no es gratuita y el precio que pagamos por negar el hecho básico de nuestra finitud es bastante alto. El proyecto histórico de la inmortalidad y trascendencia muy pronto transforma al individuo en objeto y a este en victima, dividiendo el mundo en diferentes campos armados dispuestos a la matanza masiva y a la destrucción mutua. La auto-trascendencia cultural,  sea religiosa o secular, no nos da una solución simple y directa al problema de la muerte. El terror continúa persistiendo debajo de la represión cultural. La fantasía solo re-dirige nuestro terror a los niveles culturales más altos creando nuevos problemas. Tan pronto como tratamos de enraizar nuestra vida en significados culturales auto-transcendentales, en símbolos de inmortalidad que nos garanticen algún tipo de duración indefinida, una nueva forma de inestabilidad y ansiedad se crea contaminando los asuntos humanos. Tratando de evitar el mal, introducimos en el mundo un mal mayor del que producen nuestros aparatos digestivos. No es nuestra naturaleza orgánica la que produce el amargo destino terrestre. Es la ingeniosidad humana.


Nieves y Miro Fuenzalida.

Thursday, December 3, 2015

La luna.



se descolgó de la Luna
escondiendo su desnudez
entremedio de nubes
para meterse
en el rió subterráneo
humano...
ahí nadó
buscando sirenas
entre algas
y corales...
entre peces azules
y caballos grises de ríos...
entre sonrisas sonrientes
y lagrimas aguadas...
Luego,
trenzó las algas
construyendo
una larga escalera...
subió sus peldaños
y se metió
nuevamente
en su luna.
Ya tenia historias
para guiñar sus ojos.

Nieves