Thursday, June 18, 2015

La seducción



El viento huracanado
que venia
entremedio
de
los arboles
del
bosque
se detuvo.
Una suave sonrisa
de
un arbol
lo sedujo.

Nieves



Friday, June 12, 2015

Arte y Belleza

 Arte y Belleza.

Hace algunos años atrás un congresal estadounidense, George Dondero, escribió que el arte moderno es feo y distorsionado porque “no glorifica la belleza de nuestro país, nuestra gente animosa y sonriente y nuestro progreso material. El arte que no embellece nuestro país en términos simples que todos puedan entender produce insatisfacción”. No muy diferente del realismo socialista. El critico soviético Nedoshivin escribía en 1950 que “entre todas las bellezas materiales de la vida, el primer lugar debería estar ocupado por la imágenes de nuestros grandes lideres. En la sublime belleza de nuestros líderes se da la coincidencia de la belleza y la verdad que debe expresar el arte del realismo socialista”. En otras palabras, el arte que no esta al servicio de un ideal político o moral partidista es solo entretenimiento o arte decadente. Esta idea del arte dirigido hoy día  esta bastante desprestigiada y  solo sobrevive  en Corea del Norte. Pero, la  idea del arte como representación ideológica, sea pintura o literatura, todavía es bien común. El mensaje es que  toda verdadera obra de arte es una obra moral y la belleza es su símbolo. Según un crítico las cosas se percibirán como feas hasta que se descubra su belleza.

 Esta forma de ver la obra artística tiene una larga tradición en occidente. Aristóteles decía que un objeto es estéticamente bueno o hermoso si es simétrico, ordenado y definido. Estas son las cualidades que han servido  de base al juicio estético y su popularidad la encontramos en que la presencia o ausencia de ellas sirve fácilmente de criterio formal para establecer la objetividad estética. Para  San Agustín y Santo Tomas un objeto es bello si exhibe unidad  y proporción, idea que encontramos repetidamente hasta el siglo XX  en la noción de “unidad orgánica” de G. E. Moore.   A pesar de esta persistencia, sin embargo, Hume y Kant, en el siglo XVIII, empiezan a abrir una brecha al  enfocarse, no en el objeto estético mismo, sino en el receptor.  Para el primero un objeto es hermoso solamente si provoca sentimientos estéticos en sujetos apropiadamente competentes, “jueces verdaderos”, que el define como serenos de mente, gusto delicado, versados  en la comparación de objetos, libres de prejuicios y poseedores de buen sentido. El enfoque de Kant es ligeramente diferente al poner el énfasis en aquello que es común, universal, a todos los  juicios estéticos. Esto es posible determinar, dice,  porque todos tenemos el mismo “sentido común” para reconocer la belleza y el juicio estético no es meramente una cuestión de sentimiento, sino una de libre juego entre la comprensión y la imaginación. Si todos tenemos las mismas facultades para entender el mundo,  entonces, todos deberíamos juzgar similarmente, a lo menos, en relacion a los juicios estéticos. Ambos inauguraron el camino hacia el recuento subjetivo de la belleza estética. Para transitarlo hubo que esperar la llegada siglo XX.     

 El modernismo fue el movimiento artístico que empezó a separar  al arte de su fusión con las instituciones religiosas y políticas, del modelo mimético  y de la idea de que todo buen arte es categóricamente bello y la belleza el símbolo moral, que Hume y Kant retuvieron. El gesto mas vivido  del abuso de la belleza  es cuando Duchamp en 1919 le pinta mostachos a la Mona Lisa en una tarjeta postal. Las interpretaciones de lo que trato de significar han originado interminables discusiones, pero lo que es importante rescatar de este gesto es que   produjo  un profundo cambio en la actitud hacia el arte.  Como muchos críticos han notado una brecha se abrió definitivamente entre arte y belleza. Si concentramos la atención en las artes plásticas, por ejemplo, tendríamos que decir que el arte del siglo XX es feo, pero es feo no porque seamos incapaces de ver su belleza, sino porque su intención es diferente. Es la afirmación de que algo puede ser buen arte sin ser bello. Esta ha sido una de las clarificaciones conceptuales de la filosofía del arte que se debe exclusivamente a los artistas modernistas. El mensaje que enviaron es que la belleza es un modo entre muchos otros (disgusto, horror, sexualidad, pasión, depresión, etc.)  a través de los cuales el pensamiento artístico se presenta a la sensibilidad humana. Todos ellos  explican la relevancia del arte en la existencia humana y espacio para todos ellos tenemos  que dejar si queremos apreciar adecuadamente al arte.

¿Que es lo que queremos como consumidores de objetos estéticos? ¿Podemos establecer algún tipo de medida  que nos permita afirmar que  uno de estos objetos  es mejor que otro? Si a nivel colectivo esto es posible,  en el  individual no funciona. Si  alguien prefiere un  objeto estético particular  porque es más apropiado para sus propósitos, porque satisface mejor sus intereses… ¿quien es uno para decirle que ella ha elegido el objeto errado? La sugerencia de que otros objetos diferentes podrían darle mayor satisfacción es, tal vez, lo que más podríamos ofrecer.  Suponer que un conjunto singular de propiedades, capaces de producir la experiencia estética mas profunda, puedan ser identificadas es una pura especulación a priori. Nadie ha encontrado la formula estética correcta. Cierto… pero la transición al subjetivismo no significa, como trataron de mostrar Hume y Kant,  que todos los juicios estéticos son igualmente validos. Si así fuera… ¿Por qué el artista trataría de producir algo tan efímero y caprichoso?  El problema, entonces, es ¿Cómo separar una explicación correcta de una incorrecta? ¿Qué es lo que podemos esperar de la interpretación de un buen crítico? Que nos ayude a develar el significado de la obra poetica, literaria, plástica o cinematográfica. Y desde el momento en que nos encontramos con una pluralidad  de interpretaciones posibles  tendemos a quedarnos con la que se nos explica la colección de los diferentes aspectos de la obra en particular en la forma mas  profunda, simple, comprehensiva y coherente que sea posible  ¿Pero, cual es el objetivo de ofrecer tal explicación? ¿Es un mero ejercicio intelectual, la satisfacción de que un pequeño misterio ha sido resuelto? Como receptores uno podría responder que un buen crítico es el que nos ofrece una interpretación que nos permite realzar nuestra  experiencia estética. Es un instrumento más que le ayuda a uno a entender porque un autor determinado  dispone los diferentes elementos de  la obra en la forma en que lo hace. Si el crítico de arte  nos entrega una interpretación de un trabajo artístico particular podemos evaluar su cualidad de acuerdo al espacio que nos abre para tener la mejor experiencia y comprensión estética posible. En este sentido, la existencia de una pluralidad de interpretaciones, no solo es legítima, sino valiosa  porque revive continuamente  la experiencia.


Lo que el artista haga es cosa suya. Y sus motivaciones solo le pertenecen a ella o a el. Sin lugar a dudas existe un vasto espectrum de razones que impulsan a un artista en particular a crear lo que crea. Pero, los que tratan de mirar la escena artística mas allá del ambito de su propia obra pueden notar, como dice David Fenner, dos cambios. El desplazamiento de la belleza que ocupo un lugar  esencial en  el arte hasta  el Pos Impresionismo y la apertura al subjetivismo que desafía el objetivismo formalista con su énfasis en la simetría y el orden. Son estas dos tendencias las que, probablemente, explican  el sentimiento anti realista  del ultimo. Si la producción de la belleza no fue el objetivo del arte del siglo XX… ¿Cuál fue su intención?  Desafiar los ideales académicos de la época en lo que contaba como creación, apreciación y significado del arte.  Si la belleza no es el objetivo, porque es relativa al sujeto, entonces, cualquier otro objetivo (emocional, comunicativo, cognitivo o sensual) será igualmente tan subjetivo como la belleza. Y es la conciencia de este hecho lo que inicia la marcha hacia un mayor relativismo e individualismo de las comunidades de pintores, escritores, poetas y teoricos.

Monday, June 8, 2015

Corrales de palabras.



La magia
abrio
las puertas
de
los corrales
de
las palabras
y
ellas
cabalgaron
hacia
las hojas
de
petalos blancos
que
las conviertieron
en
libros
de
tapas largas
y

azules.

Nieves

Thursday, June 4, 2015

Las drogas y la economia esquizo.


Franco Berardi,  una de las figuras mas  relevantes de los movimientos de protesta italiana de los años 70s, trabaja hoy en temas de cultura cibernética (“La fabbrica dell'infelicità: new economy e movimento del cognitariato”). Según una de sus tesis el encuentro entre economía, semiótica y sicoquimica, que encontramos en el centro  del capitalismo contemporáneo, han transformado los procesos de individualización  a tal punto que las categorías de la critica  de la economía política del marxismo clásico ya no son   suficientes para comprender los fenómenos que han emergido en la esfera de la producción social. La actividad cognitiva, por ejemplo, que  siempre  ha estado a la base de la producción humana, incluyendo la variedad productiva mecánica, se ha transformado hoy  en la  fuente  productiva esencial. La mente ahora trabaja como fuerza innovativa, como lenguaje y como relacion comunicativa  en  el sistema capitalista contemporáneo.  Lo que esto implica  es nada menos que una verdadera mutación en nuestras vidas  al someternos a  nuevas presiones competitivas, a la aceleración de los estímulos y al stress constante  que transforman  el ambiente mental, es decir, la infoesfera en la que la mente entra en relacion con otras mentes, en un ambiente sicopatogenico.
Los procesos de producción digital, dice Berardi, tratan de imitar las  formas biológicas. Si observamos el sistema nervioso de una organización social, por ejemplo, vemos que  tiende a funcionar como el sistema nervioso del ser humano.  Lo que faltaba en las organizaciones del pasado era la conexión entre las diferentes piezas de información.  Ahora, en cambio,  la red digital comercial al  funcionar como un  sistema nervioso artificial  es capaz de conectar las diferentes partes igual que la  interconexión de las neuronas cerebrales. Así la información fluye rápida y naturalmente  permitiendo  utilizar esta nueva tecnología  en la coordinación de  grupos de gente con la misma velocidad con la que nos concentramos en un problema específico.  Como dice Bill Gates hemos entrado a la era de los “negocios a la velocidad del pensamiento”.  En un mundo conectado la carne y la mente humana entran a formar parte del circuito digital. Un modelo productivo de “bio-info” ha emergido capaz de producir artefactos semióticos que pueden replicar   sistemas vivos automáticamente de acuerdo a las leyes de la economía capitalista. Una vez en completa operación, el sistema nervioso digital puede instalarse por si mismo en cualquier tipo de organización.
¿Qué significa esto?  Que solo en apariencia  Microsoft se preocupa únicamente  de los discos blandos, productos y servicios. El objetivo real es conectar la mente  a la red cibernética que es la que estructura las corrientes de información digital a través de la vía del sistema nervioso de las instituciones claves de la vida contemporánea. Microsoft debe ser considerado como una  memoria virtual  global que puede bajarse e instalarse en cualquier momento. Un panóptico cibernético instalado en el corazón de la subjetividad.  El sistema nervioso digital progresivamente se va incorporando en el sistema nervioso orgánico, en el circuito de la comunicación humana,  en la psyque social, en nuestra imaginación y nuestros miedos, en nuestros deseos y esperanzas recodificandolos de acuerdo con los nuevos  parámetros operativos.
Para que esta transformación sea posible la mente corporal tiene que someterse a una transformación infernal, una que ahora vemos desplegarse en  nuestra propia historia contemporánea. Si queremos  analizar estas transformaciones   ya no es posible evitar el tener que tratar con la producción semiótica,  la lingüística y las mutaciones cognitivas que  ocurren a través de la diseminación de patologías.
La evolución de la infoesfera, esa región inmaterial en donde los flujos semióticos interactúan con los receptores mentales esparcidos a través de la tierra, ha experimentado un salto, dice Berardi, no solo en poder y velocidad, sino en su formato mismo. El problema es que este mismo salto no se ha repetido en el mundo de la recepción. El ensamble de cerebros humanos, de seres de carne y hueso dotados con órganos sensoriales, no se ha reconfigurado de acuerdo a los mismos estándares con que lo ha hecho el sistema digital trasmisor. El paradigma funcional del universo trasmisor no corresponde al universo de los receptores. En otras palabras, el aparato biológico humano no ha sido capaz  de evolucionar con la misma rapidez que el sistema digital por la simple razón de que esta basado en un soporte estructural orgánico que evoluciona a un paso diferente al de la maquina. Es la discrepancia entre “cyberspace” y “cybertime”. Entre una red que incluye componentes mecánicos y orgánicos cuyo poder para procesar datos puede ser acelerado interminablemente y una realidad esencialmente vivida, ligada a un soporte orgánico cuya capacidad para procesar estímulos no puede ser acelerada más allá de ciertos límites relativamente rígidos, de ir mas rápido de lo que la sustancia física del cerebro y  la lentitud propia del cuerpo permiten.  
Según Virilio la velocidad es un factor decisivo en la historia moderna que determina como las guerras  militares y económicas se ganan. Desde el momento en que ha sido posible sustituir los objetos, las mercancías y la gente por signos, por fantasmas transferibles virtual y electrónicamente, los límites de la velocidad  han alcanzado  una aceleración nunca vista en la historia humana.  Se podría decir que el espacio deja de existir cuando la información puede cruzarlo instantáneamente y los eventos pueden ser compartidos en tiempo real en diferentes puntos del planeta…  ¿podríamos darnos el lujo de creer que esta aceleración  no tiene consecuencias para el cuerpo y la mente humana?
 No seria arriesgado afirmar que la combinación de la competencia económica, típica del capitalismo, con la intensificación digital de los estímulos informáticos ha empezado ha  inducir un estado de electrocución permanente que guía a una difusa condición patológica que se manifiesta en el aumento de los desordenes de la atención y los estados de pánico. Por primera vez en la historia humana, por ejemplo,  existe una generación que ha aprendido más palabras y escuchado mas historias que vienen de la televisión que de los labios de su madre… ¿ha tenido esto algún impacto?  De acuerdo a recientes estudios millones de niños en Norte América y Europa han venido siendo tratados por síntomas que se manifiestan por la incapacidad de concentrarse en un objeto por más de unos pocos segundos, por  la sensación física de no poder gobernar el propio cuerpo y la aceleración de los latidos del corazón y la respiración  que indican un estado casi permanente de pánico.
El aumento de la velocidad en el cambio de información, dice Berardi, ha empezado  a producir  efectos patológicos en la mente individual y colectiva. El individuo ya no es capaz de procesar concientemente la inmensa cantidad de información  que entra en sus computadoras, teléfonos celulares, televisión o diarios electrónicos. Y sin embargo, es perentorio seguir, conocer, evaluar, asimilar y procesar esta información  si se quiere ser eficiente, competitivo y victorioso. La presión y la secuela de enfermedades mentales que la siguen se evidencian en el florecimiento de la industria sicofarmaceutica.  La practica de tareas múltiples, de abrir ventanas hipertextuales y el constante paso de un contexto a otro tienden a deformar la modalidad secuencial de los procesos mentales ¿Qué consecuencias tiene esto?...  La incapacidad de leer una pagina de comienzo a fin de acuerdo a procedimientos secuenciales y la inhabilidad de concentrarse en un objeto por un prolongado periodo de tiempo que se revelan en  el aumento de la dislexia en los nuevos agentes económicos.  No hay suficiente tiempo para poner atención a los flujos de información  a los que estamos expuestos y que necesariamente deberíamos considerar en nuestras decisiones.  El resultado no es de extrañar… las decisiones políticas y económicas que se toman ya no responden a la racionalidad de una estrategia a largo plazo.  Solo a intereses inmediatos.
Señoras y señores… hemos  entrado al mundo de la aceleración maquinista. A la aceleración  del ritmo de la propia existencia hasta el punto de hacerse maquina. Pero, el asunto es este… como esta aceleración no viene naturalmente, necesitamos ayuda. Y es aquí en donde l uso de la cocaína, la heroína,  los esteroides o la cafeína  nos permite desconectarnos del ritmo del ambiente. La epidemia adictiva ilegal de la década de los 70s ha sido reemplazada ahora por sustancias legales  que la industria provee a sus victimas. Es la época de las sustancias que regulan el ánimo. La sicopatología contemporánea del mundo capitalista desarrollado revela, con claridad meridiana, la existencia de una epidemia social. Depresión, ansiedad, pánico, agotamiento, insomnio, sensación de soledad, miseria existencial ¿Pueden estos síntomas individuales aislarse indefinidamente como lo hace la sicopatología y el poder económico? El problema es que  cada vez se hace mas difícil verlos como fenómenos aislados porque los afectados ya no son una pequeña minoría de locos o un número marginal de depresivos. Solo los desordenes de ansiedad  en EEUU, por ejemplo,  de acuerdo a un estudio de 1999, alcanzaban a un 18% de la población, con un costo de 42 billones al año, según  la “Anxiety and Depresión Association of America” ¿Hay alguna razón para creer que esta masa creciente  de miseria existencial no se transformara en una  amenaza  capaz de  explotar en el centro mismo  del sistema social?
Mientras  el capital pudo explotar la energía física del trabajador  la cuestión de la sicopatología podía permanecer relativamente marginal ¿Cierto? El sufrimiento síquico no le importa mucho al capital cuando el trabajador solo esta pasivamente sujeto a la línea de ensamblaje y no interfiere con la producción. Es otra cosa bien distinta, sin embargo, cuando el capital necesita la energía síquica o mental, mas que la física. La infelicidad, en general, puede funcionar como un estimulo para el consumismo. Comprar algo es suspender momentáneamente nuestra ansiedad y soledad. Pero, solo hasta cierto punto. Más allá de ese punto el sufrimiento tiene un efecto negativo en el  deseo de consumir. Y la falta de consumo es  esencialmente mala para el capital.
¿Hay alguna estrategia de desaceleración, alguna posibilidad de reducción de la creciente  complejidad tecnológica? La historia de la sociedad humana  muestra que lo que es posible no puede ser cancelado definitivamente,  incluso cuando se presenta como una amenaza letal. Se puede regular y mantener bajo control por algún tiempo, pero, inevitablemente, lo que es posible será actualizado, como ha ocurrido con la bomba atómica o con la propiedad privada del diseño genético de semillas.
 Frente a esta realidad lo que queda, según el pos humanismo, es mejorar el organismo humano, modernizar el ajustamiento mecánico del cuerpo y el cerebro a la ultra rapidez de la infoesfera. Es decir, transformarnos en Cyborgs.  Otra estrategia  es la sustracción, el distanciamiento del vortex. Pero, solo pequeñas comunidades serian capaces de hacerlo, de  constituir  esferas de autonomía existencial independientes de la economía mundial… ¿Hay alguna otra alternativa?  Probablemente.  Solo que para crearla, necesitaremos de toda nuestra imaginación.

Monday, June 1, 2015

De puntillas



Camine
de
puntillas
para no
despertar
al
rocio
que
dormia
en
la almohada
de 
una hoja.    

Nieves